Viña Rock 2019. Viernes, 3 de mayo

Después de la siempre complicada primera jornada, necesaria para coger ritmo, Viña Rock 2019 amanecía con ese envidiable tiempo que ha habido este año (al menos, exceptuando la fiesta de bienvenida), con sol y nubes sin riesgo de lluvia. Una jornada programada como la vida, unos que vienen tras muchos tiempo, otros que se van, otros que iban a aprovechar su oportunidad, otros que no tenían nada que demostrar. Nuestro rutómetro ofrecía una combinación de todo ello (siempre en los tres escenarios ‘de abajo’), espíritu ‘tutti frutti’ que nos caracteriza, sacrificando alguna dolorosa coincidencia, que nos hizo descartar a Saratoga o Rat-Zinger. Contando que la ubicuidad es imposible y los descansos necesarios, el plan para el segundo día fue, por orden de intervención, Sínkope, Crisix, Kaótiko, Mojinos Escozíos, El Reno Renardo, Gatillazo, Berri Txarrak y La Maravillosa Orquesta del Alcohol (La M.O.D.A.). Las fotos, un año más, son de Marina Ginés para RockSesión. (Se pueden usar libremente citando al medio y a la autora).

Reconozco que Sínkope no es un grupo sencillo de escuchar. También que no tienen trompetas. Ni frases con proclamas incendiarias que quedan bien en twitter. Que no son lo que podría decirse ‘un grupo festivalero’. Pero, amigos, cuando la calidad elogiable y reconocible de su sonido en directo y su poesía suenan algo se mueve por dentro que acaba rendido a sus creaciones. Y no importa que siempre los releguen al horario tempranero de las 16.30, ojalá estuvieran siempre. Porque con su presencia se da sentido al apellido de cualquier festival que lleve las cuatro letras en su cabecera. Rock de muchos quilates que se recibe, por su ya rareza, como la satisfacción de un jabalí encontrando trufas. La pena es que, por la duración de sus temas, solo les dé tiempo a regalar nueve. Especial mención a la convivencia de los recientes ‘Los Bichos Que Alimento’ y ‘Mi Barca y Mi Mar’, la recuperación del ‘Cuando No Te Pones Falda’ antes de descerrajar los clásicos ‘Humo de Contrabando’, ‘El Carro de la Vida’ (con un fantástico solo de Woody, por cierto), ‘En Tarros de Miel’ o una de las canciones de mi vida, ‘A Merced de las Olas’. Qué les voy a contar que no les haya escrito ya.

La hora temprana en el escenario metalero es dueño de muchos de mis recuerdos más sólidos de anteriores Viña. Allí flipamos con Sujeto K o sublimé con Vita Imana. Y es que escuchar sonidos contundentes y vertiginosos, como los de Crisix, mientras uno termina la digestión del menú del día, con el dos por uno de cerveza, es uno de los mejores placeres de cada edición. Y en esto, Crisix, cierto. Los barceloneses son casi más grandes fuera de nuestro país que dentro, y lo celebramos, pero es que verles es una pasada. Sobre todo porque relativizan la sobriedad del thrash metal para hacerlo algo divertido, casi chistoso, sin necesidad de pasar por ello la línea del frikismo, como conocemos de otras bandas. Calidad y variedad en riffs y ritmos y también en una jarana a la que el público fue animándose. Pelotas hinchables, ruedas sin fin, un asistente con media sandía en la cabeza, a modo de casco… Lo normal. Por el camino, temas afilados como ‘Leech Breeder’, la añeja ‘Conspiranoia’, ‘Get Out Of My Head’ o ‘Bring’Em To The Pit’. Muy buenos.

Y si hay uno de esos grupos que maneja la tarde con maestría, tipo EUKZ, es Kaótiko. Su punk melódico con estribillos corales entra como cuchillo en mantequilla en ese momento animoso en que uno sigue con fuerzas intactas y efectos crecientes. Y su repertorio sigue basándose en la colección de temas que todos pondríamos en lista, pero alterando el orden. ‘Psycho’, ‘Adrenalina’ y ‘Oh Caroline!!’ un poco más abajo, ‘Juerga’ y ‘Preso 2023’ un poco más arriba, para cerrar con ‘Luna Rossa’, ‘Mi Mejor Colega’ y ‘Otra Noche’. Era de los que, a priori, hubiese apostado por una remodelación del repertorio para dar salida a los temas de un nuevo disco que me parece que mejora con creces su ‘Sindicato del Crimen’, pero a la hora de la verdad su actuación es siempre intachable aunque no haya demasiadas sorpresas.

Uno de los grupos que llevaba tiempo sin pisar el Viña eran los Mojinos Escozíos de Miguel Ángel Rodríguez ‘El Sevilla’. Mucha cerveza, mucho monólogo (aunque constreñido a los tiempos pautados) y humor marca de la casa para un grupo que, más allá del chiste, suena a rock clásico bastante solvente. Es decir, que no son mancos, y ese es su silencioso secreto. Al grito de guerra del ‘Ueoh’, la repuesta fue tan coral que no hubo más remedio que aprovechar el feedback con ‘La Cueva del Eco’.  De repeticiones a tragos, muchos tragos. Muchas copas y muy eructos. Los de ‘¿Me Has Dicho Borracho?’ y ‘La Copita’. Cerveza a granel y el cronómetro corriendo demasiado. Fue, quizá, la única pega. Luego llegaron las prisas con ‘Las Burbujitas’, y las habituales ‘Al Carajo’, ‘Qué Güeno Que Estoy’ y ‘Las Niñas de la Salle’, que al final dejan con un sabor de boca divertido y efectivo.

Tras un pequeño descanso a la hora de Dubioza Kolektiv, nuestra jornada continuó en el mismo plano humorístico, esta vez con El Reno Renardo. El grupo de Jevo y los suyos se han hecho asiduos a Villarrobledo y esta vez le han ganado noche al asunto algo que, sinceramente, creo que les perjudicó. Al menos a mí se me antojó una asistencia algo menor aunque es una sensación que tuve también con otros grupos punteros. Aunque si las ventas se han mantenido con respecto a otros años, las matemáticas solo dejan una opción: que el porcentaje de entradas vendidas entre el público reggae-rapero-electrónico haya subido y el de los heavy-rockeros haya bajado. (Aquí es donde recuerdo que este año el escenario metalero tenía una banda menos por día). Dicho esto, el grupo dio la estopa que les es conocida. Tras el inicio de temas más recientes, El Reno combina sus versiones, ‘Fiesta Palangana’ o ‘Qué Has Tomado’, con los propios, como ‘La Gente Es Imbécil’. Muy celebrado.  Con el viento a favor, llegó el momento de tirar de canción del verano con los concatenados ‘El Megalodón’ y ‘El Bogavante’, para después ponerse ‘soria’ en ‘Camino Moria’. El repaso por el mundo animal de ‘Chicken Es Pollo’ y ‘Tu Hamster’ fue el preludio al aquelarre final del mundo viejuno: ‘Crecí En Los Ochenta’.

Por más que uno esté curtido, uno tiene la duda de, antes hechos noticiosos recientes, que haya algún tipo de guiño o comentario al respecto sobre el escenario. Fue el caso de Gatillazo, con quienes tenía la incertidumbre de si Evaristo realizará algún tipo de escarnio sobre el revuelo generado por la vuelta temporal de La Polla Records. Nada de nada. De hecho, ni siquiera varió la inclusión de los temas clásicos que vienen alternando el repertorio de la banda en los últimos años: ‘Lucky Man For You’, el ‘Txus’ (arrancherado), ‘Johnny’ y ‘Odio A Los Partidos’, con la que cerró, previo jota remozada para pasar cualquier tipo de sanción-mordaza. Y aquí si hubo comentario, pero quienes ya andaban con el móvil preparado para registrarlo. Por el trayecto hacia el final, el habitual concierto de acelerones y parones marca de la casa, con esa locomotora de guitarras y bases que tanto, sin ambages, han mejorado el arrope musical de las letras de Evaristo. Porque sí, La Polla será mucha y mítica, pero por composiciones Gatillazo siempre estará por encima. Ese toque decadente y oscuro de ‘Un Minuto En Libertad’, ‘No Love’, ‘La Última Patada’ o ‘Esclavos del Siglo XXI’ no tienen nada que envidiar a lo de antaño. Como la rabia de ‘Fosa Común’, ‘Bla-Bla-Bar’ o ‘Vendido’, sumada a la acidez de ‘Pijos Powers’ o ‘Seguratas Blindaos’, siempre reservadas para el tramo final. Que, por cierto, lo de la pulsera colgando en la oreja tuvo mucho de Glutamato Ye-Yé con la pata de pollo.

Pese a que podré verlos también en The Juergas Rock Festival, tenía ganar de ver a Berri Txarrak desenvolverse en la que está siendo su gira de despedida. Todo porque el grupo ha cogido unas alturas que sobrepasan la ambición de su alma mater, Gorka Urbizu, tal y como le he leído recientemente. Así que decidí esperar a ver la nueva alineación de Boikot, con Julio Maloa en sus filas, hasta el mes de agosto. Los de Lekunberri no decepcionaron e incluso cumplieron con creces mis expectativas, casi convirtiendo buena parte del concierto en una colección de ‘grandes éxitos’ como la ocasión merecía (hasta les perdono que no tocaran mi favorita, ‘Isiltzen Banaiz’. Con todo, los ‘Jaio.Musika. Hil’, ‘FAQ’, ‘Spoiler!’, ‘Zertarako Amestu’ o ‘Ikasten’ dieron brillo y esplendor a una cuidada puesta en escena donde, quizá, falto más iluminación. Aunque fue más grave y acusado si cabe con El Reno. De menos a más, en el tramo central rutilaron ‘Oreka’ y su versión de ‘Toro’ de El Columpio Asesino, antes de arrasar con ‘Denak Ez Du Balio’. Con cada vez más público en su recinto (imagino que por las colas de acceso de los boikoten), para el tramo final quedaría los ‘Katedral Bat’, su versión catalán-castellana de ‘Sols El Poble Salva Al Poble’ para cerrar con ‘Oihu’. Una nueva cátedra que nos recuerda que se les echará de menos.

Valiente apuesta la del Viña la de colocar en horario punta a un grupo como La Maravillosa Orquesta del Alcohol, que no abusa de distorsión, sino del folk, y que tira más de poesía descarnada que de letras fáciles. No todo el público (fue evidente) supo entender la propuesta y, posiblemente, tampoco los conocían demasiado. Y sí, claro que no es necesario conocer a un grupo para disfrutarlo, pero ya sabemos que desde hace muchos años la música no es para muchos lo más importante de un festival. Así las cosas, a los burgaleses no se les puede poner el menor pero. Todo lo contrario. Fueron de menos a más, con un arranque remozado a sus últimos conciertos, abriendo con ‘Catedrales’ y no con ‘Mil Demonios’, entre las que intercalarían ‘Una Canción Para No Decir Te Quiero’, ‘PRMVR’, ‘O Naufragar’ o ‘Miles Davis’, encantadora referencia a un mito, como también hacen en ‘Los Hijos de Johnny Cash’. Además de las esperadas ‘1932’, ‘Himno Nacional’, ‘Gasoline’, ‘Nómadas’ o ‘Héroes del Sábado’, el momento más recordado del concierto será el cameo de Juancho Marqués en ‘Nos Vamos a Comer el Mundo’.

Plegamos filas y nos preparamos para el último asalto.

Más fotos en Facebook.

 

 

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Publicado el mayo 8, 2019 en Crónicas Conciertos y etiquetado en , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

  1. Coincido contigo en que el horario de la M.O.D.A. les jugó una mala pasada ante la incertidumbre de muchos del público, algún inculto está por redes diciendo que no encajan en el viña… Cuando hace años ya hicieron su debut en el extinto Lumbreiras y lo petaron. El punk no es sólo rifs veloces, también es actitud, y a ellos les sobra. Y muy emocionante la canción con Juancho, pensaba que nunca la vería en directo.

    En cuanto a la falta de asistencia en el Reno, yo veo que no es sólo que haya menos público heavy, si no que el público es mayoritariamente valenciano (el viñarock lo organiza una empresa valenciana y eso se nota en cuanto a los grupos emergentes que traen), y con el Reno coincidieron Zoo, que arrastran a la mayoría de ese público, y en concreto, mucho valenciano fan del Reno optó por ver a Pantxo y a los suyos (en un concierto bastante bueno, he de decir).

    ¡Buena crítica! Una pena no vernos este año, pero ya sabemos que el Viña es un torbellino que se sabe como entras pero no dónde vas a estar durante el viaje 😀 Un saludaco!

  1. Pingback: #Mis10de Sínkope | RockSesion

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