Sínkope – Creer y Luchar

Hacía tiempo que no había que esperar tanto para tener un nuevo larga duración de los extremeños Sínkope. La banda de Vito Íñiguez y los suyos venían con un ritmo imparable desde la entrada del tercer milenio con doce discos en diecinueve años. Un legado de incuestionable calidad, siempre con las bases bien definidas de guitarras poderosas, un armazón flexible pero férreo y una poética que huye de barroquismos para vivir apegada a la tierra, al agua, a los fuegos y vientos. La cicatriz de la pandemia quizá tenga algo que ver y este Creer y Luchar ha sido cocinado con el fogón suave, sin prisa, cambiando esta vez la urgencia por la alta graduación. Dice Kutxi Romero cuando habla de Marea que «llevamos haciendo el mismo disco toda la vida» y aunque Sínkope tiene una identidad igual de poderosa que le hace fácilmente reconocible en apenas tres compases, resulta meritorio que casi 35 años después de su nacimiento, con tremenda colección de canciones, el grupo todavía siga buscando cosas nuevas dentro de sus cánones inmutables. No se inventan ni se reinventan ni dan piruetas, pero sí que destaca que el nivel de exigencia exige siempre algo, sean nuevos veros que laceran el costado, estribillos asombrosamente pegadizos o formas en los riffs y en los arreglos que mantienen frescos los temas y la impronta que transmite escucharles. Sí, con todo eso es normal que a Sínkope siempre le hayamos tenido ley en esta casa. No se rinden, no, siguen en Creer y Luchar.

Como en las más recientes entregas tras las última remodelación, la banda viene compuesta por el quinteto que encabeza el inconfundible Vito Íñiguez Fortuna a la voz y textos, Alberto David ‘Alberso’ en guitarra y coros, Diego Godoy en guitarras, Ferdi ‘Gato’ Hernández a la batería y Maikkel Álvarez ‘Bass’, al bajo, claro. En música, cinco de los temas han sido compuestos por Vito (3, 6, 7, 8 y 10), tres por Alberto David (2, 5 y 9) y dos por Diego Garay (1 y 4). Los arreglos en todos ellos son de la banda al completo.

Una de las grandes novedades técnicas del álbum viene desde ‘la pecera’. El disco ha sido grabado por Álvaro Rodríguez Barroso en los Estudios Jamakuko de Mérida, que también se ha encargado de la mezcla y la masterización en Tresnueces Estudio de Almendralejo, entre los meses de mayo y agosto de 2024, y ha contado con la producción artística de Woody Amores. (La ejecutiva corre a cargo de Ánder Solozábal, que lo publica y edita a través de Rompe Records).

No extraño que contando con el teclista y responsable de las grabaciones de los últimos discos de Robe (Álvaro) y con su guitarra (Woody, que recordamos vigorizó y refresco las guitarras de Sínkope durante algunos años) la única colaboración del álbum sea alguien cercano como Lorenzo González, la segunda voz de los Robe. La verdad es que estaba más a tiro que nunca que se hubiese dado esa anhelada colaboración de Roberto con Sínkope.

“Esquinas” es la encargada de abrir la decena de temas y lo hace enganchando al oyente a las primeras de cambio, primero con una densa presentación que da paso al riff del motivo principal, que juega bien con los silencios en una suerte de pregunta y respuesta con visos de hard rock ligeramente metálico. El tema conquista con sus distintas dinámicas y en el estribillo se afila con los coros de Lorenzo.

“Y Sigo Sin Creer En Dios” azuza el fuego con una base rítmica muy pesada y contundente. La música de Alberto endurece la sonoridad con mucho groove, rollo Motörhead pero con más cintura y matices gracias a un estribillo juguetón y rocanrolero. En “Elegantemente Desnuda” el tempo frena para presentar una estructura más abierta con un palpable deje aflamencado, incluso arriesgado para la voz de Vito que no se arruga ante el desafío y busca el melisma dulce entre su árido registro. El solo central que desemboca de nuevo al motivo principal le da al corte un refuerzo de su aura progresiva.

“Y Me Puse A Hablar Conmigo” es una de esas conversaciones interiores a las que Vito nos tiene acostumbrado a lo largo de los años. La esencia es bluesera (magníficos solos) pero se adorna con destellos metálicos en las segundas guitarras y en lo dinámico de la línea de bajo hasta el punto de afunkarse por momentos… que concursa con la ligereza rítmica del estribillo, liberadora y conclusiva. La primera parte del disco se cierra con “Hacer Puentes”, la que ejerció de single, adelanto y primer videoclip. Es un tema que en su primer parte luce y sorprende en su aire, jazzístico y de nuevo bluesero, pero todavía más en la limpieza de la voz de Vito, sin lijas ni imposturas, suave, acariciando el acompañamiento de guitarra. En el puente (nunca mejor disco, se cogerá peso afilado a caballo de un solo de guitarra excepcional y un estribillo esperanzador.

La segunda parte se abre con “Preñando Renglones”, una canción más poderosa y pesada cuando ruge y raquítica y funcional en la narración, con una historia de musas en la que no faltan Erato y Euterpe. Con todo, todavía habría un intento de romper la linealidad con un tramo con protagonismo de la línea de bajo en un aire ligeramente reggae. Un gran solo remata uno de los cortes más extensos. “A Medida Que Gastamos El Camino”, con sonoridad de semi acústicas en el fraseo y retrasando la furia de la banda hasta mucho después del primer estribillo, donde el solo y el desarrollo instrumental nos embauca con guitarras dobladas en primera línea.

A una mezcla de “Corazón De Mimbre” y “Stairway To Heaven” se abre “Cuando Elijo Ser Palabras”, el octavo corte. Eso sí, aquí la canción nunca romperá ni acelerará su tempo y se desvela como un medio tiempo creciente, reposado, que coge altura en la intensidad de los solos y de un apasionado Vito. Llegando al final, “No Se Dijeron Ni Mu” se despliega algo más nerviosa y gana en belleza gracias a la pasión de la guitarra solista, que destila buen gusto en todo el metraje. De nuevo se presenta el imaginario habitual del agua (muy presente en las canciones de Sínkope) y aquí en una dicotomía entre lo bueno y lo malo, dios y el diablo.

El cierra llega con “Volvió La Luz”, otro medio tiempo, aquí sí con acústicas en el arranque, que esconde un crecimiento feroz y voraz hasta terminar, como dice el propio Vito al terminar el corte… «El final tiene caña», poniendo la rúbrica a otro disco majestuoso más para la colección. Una banda que jamás decepciona y que siempre ofrece recompensa a quien trabaja sus canciones buscando siempre nuevos sabores. Por muchos más.

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Lista de canciones – tracklist:

  1. Esquinas
  2. Y Sigo Sin Creer En Dios
  3. Elegantemente Desnuda
  4. Y Me Puse A Hablar Conmigo
  5. Hacer Puentes
  6. Preñando Renglones
  7. A Medida Que Gastamos El Camino
  8. Cuando Elijo Ser Palabras
  9. No Se Dijeron Ni Mu
  10. Volvió La Luz

Publicado el noviembre 11, 2024 en Críticas Discos y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. 4 comentarios.

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