Manolo Kabezabolo – Tanto Tonto Monta Tanto

 

Si alguien nos dice que Manolo Kabezabolo iba a llegar al pie del cañón treinta años después del histórico Ya Hera Ora, lo hubiésemos tomado por loco. En un país en el que nos gusta ‘matar’ a artistas antes de tiempo, deseando buscar mártires acorde a lo que se le supone al personaje que representan, que el aragonés lleve tres décadas en pie jode la película. Pero bien que nos alegramos. Y es que si algo demuestra este Tanto Tonto Monta Tanto, el séptimo trabajo discográfico de estudio de Manolo, es que quienes pensaban que sería el Vicious de turno se han encontrado en que es más un Iggy Pop que se nos hará un mito (si no lo es ya) sobre los escenarios. También lo hace en el sonido tanto por las similitudes con los Stooges, sino por la tesitura de muchas de las canciones, más graves y de una interpretación más sobria, como ahora veremos. En la aventura le acompañan (y van diez años ya) Los Ke No Dan Pie Kon Bolo que son David y Raúl a las guitarras, Carlos al bajo y Jaume a la batería.  Una banda que, por cierto, también merece mención a destacar porque nada tiene que ver en la conjunción y prestaciones con aquellos primeros conciertos que vi en el extinto festival Aúpa Lumbreiras. Y también hay que reconocerles los méritos: encauzar a Manolo y hacer crecer su música. Aunque siempre quedarán aquellos de ‘antes estaba mejor’.

El álbum, grabado, mezclado y masterizado por Óscar Streamline en O.S. Records, va directo y al pie, diez temas en poco más de veinticinco minutos. Se abre con ‘Aprendiendo de la Vida’, de marcado corte británico en el riff, en el fraseo, especialmente en el puente, y también en el estribillo. Un tema aglutinador de la filosofía libre de Manolo, que tira además de ironía en ‘Mi Mente No Acepta’ (la edad de mi cuerpo). Bastante más rítmico, pero, como apuntaba, con un tono más bajo y reforzado con unos coros más presentes.

Pertenencia’ tiene mucho del argumento temático del ‘Entorno’ de Gatillazo. Solo hay que ver el arranque: “como dicen que le vieron con el primo del vecino del amigo de un etarra”, un supuesto  caso de ficción en el que le caen quince años por ‘ataque’ a la autoridad en la defensa de una chica acosada. En ‘Chaval Conflictivo’ nos llega una fórmula muy similar a la de ‘Mi Mente No Acepta’, una música trotona con un Manolo atacando fraseos casi de manera recitada, como un Leonard Cohen del punk. La primera parte del disco se cierra con una inesperada versión del viejo grupo barcelonés El Sueño Eterno (1991-1993), ‘Hierro a Fondo’, con la participación de su vocalista Ángel Fernández. Un homenaje a Negro y en el que colaboran muchos niños y niñas cercanas a su figura.

La ‘cara B’ se abre con ‘Es El Sistema’, la canción que pasará a la historia por ser el primer videoclip oficial de Manolo Kabezabolo en treinta años de carrera, que ya es decir. Un rocanrol de corte clásico, despachado en un minuto, si excluimos la intro y la salida. Directo, sencillo, efectivo, incendiario. ‘Fuimos, Somos y Seremos’, por su parte, es el tema más equiparable a la primera época de Manolo o, al menos, el que va a conectar con mayor facilidad con ese público nostálgico. Las hechuras hímnicas son buenas, más allá de la consabida eficacia de las maneras y encima nos trae de nuevo a Mamen, de Las Vulpes y de Puro Chile.

Con solo de guitarra sobre la batería al galope, ‘Política Emergente’ es un certero retrato desafectado de la realidad pública de los últimos años. Como bien merece, pocos títeres con cabeza quedan tras el repaso dialéctico. En las formas, de lo mejor del disco. ’28 de Marzo’ afronta una extraña historia de amor no triunfante que casi desconcierta por lo sincera de la letra. El cierre viene con una última y grata sorpresa, ‘Historia Histérica’, donde Manolo y su banda cuentan con las colaboraciones especiales de otros dos aragoneses ilustres: Sho-Hai y R de Rumba. Cinco minutos mágicos donde se deslizan acústicas sureñas en la entrada, un tempo de batería elegante acompañando a un Manolo suelo en el fraseo rítmico y con un Sho-Hai que, claro, se mueve como pez en el agua cuando hay guitarras cerca. El caso es que el corte, aunque extraño, es un repaso de los últimos 40 años de democracia hasta el presente y tiene la elegancia de una base solvente, gracias al arrope de guitarra, pero también un tempo que no le pierde la cara al punk. Bastante curioso y del todo imaginable comparado con las tonadas de su discografía.

Así, concluimos que Manolo Kabezabolo entra con seso en una nueva etapa donde maneja, y le potencian a ello, sus nuevos recursos vocales y ofrece un disco acorde a su momento vital. Y que vengan muchos más.

 

Lista de canciones – tracklist:

  1. Aprendiendo De La Vida
  2. Mi Mente No Acepta
  3. Pertenencia
  4. Chaval Conflictivo
  5. Hierro a Fondo (con Ángel Fernández)
  6. Es El Sistema
  7. Fuimos, Somos y Seremos
  8. Política Emergente
  9. 28 de Marzo
  10. Historia Histérica (con Sho-Hai y R de Rumba)

 

Publicado el febrero 4, 2020 en Críticas Discos y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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