Ciudad Jara – Donde Nace El Infarto

 

De inicio, posiblemente fuese el componente de La Raíz que más expectativas podría haber generado de saberse desde el primer momento que todos los músicos y vocalistas de la banda iban a emprender proyectos paralelos mientras que la triunfante cabecera duerme en los vértices del tiempo. El más rápido fue Juan Zanza con Valira. Posteriomente, Julio Maloa emprendió aventura ‘boikotera’ antes de que se diese a conocer el más continuista Nativa (por sus cinco integrantes) y por su cuenta ha ido Felipe Torres en Fukushima. En todo ese tiempo, nada se sabía (de manera pública, claro) de lo que pensaba hacer Pablo Sánchez. Más allá de gustos personales, por más que La Raíz tuviera un rollo asambleario y fuera una gran familia, estaba claro que se podría considerar como uno de los símbolos de la banda y, por tanto, de ahí las lógicas ganas de lo que podría ofrecer en Ciudad Jara, su nuevo proyecto. Tampoco era del todo descabellado pensar que el parón temporal de Zoo (donde milita su hermano) pudiera coincidir los caminos. Así, hace cuatro meses se desveló la creación de esta Ciudad Jara, como una Estación Esperanza, que toma el apellido de un mito del canto libertario como es el chileno Víctor. Con una gira que empezó con viento a favor desde el inicio, con festivales de todo tipo (desde rockeros al uso –Iruña Rock- a otros más ‘indies’ – Cooltural Fest, Sonorama, mestizos – Rabolagartija), Ciudad Jara ha abierto sus puertas con un disco de doce temas. Así lo vemos aquí.

Donde Nace El Infarto (El Último Pasillo, 2020) fue grabado en los estudios de Casa Murada  de Tarragona bajo la producción de Santos & Fluren y Tato James. Es el resultado, apuntan, de un año de composición y trabajo y cuenta con numerosas colaboraciones, ninguna de ellas sorprendente, porque a todos se les conoce como grandes amigos y compañeros del protagonista: La Vela Puerca, Rozalén, Panxo (ZOO Posse), La Raíz, TéCanela, Colectivo Panamera, Road Ramos o el cómico Facu Díaz.

Dos cosas llaman la atención desde las primeras escuchas del álbum. Por un lado, ‘el oxígeno’ que da no tener que incluir por obligación secciones de vientos. Claro, cuando no tienes una sección rítmica de metales dispuesta a ponerle épica, las canciones tienen mucho más margen para respirar, traspirar, inspirar y variar los pequeños arreglos, los matices, los guiños a otros géneros musicales. Es decir, no ‘abrasa’, por decirlo de alguna manera. Y ese es un punto muy a favor, no porque tengamos en contra de los vientos porque considero que La Raíz es de los ejemplos que sirven de excepción, sino porque Pablo Sánchez puede componer en libertad total, sin tener ningún tipo de cortapisa.

Y esto enlaza con el segundo de los factores destacados de esos primeros paseos a través de las calles de la Ciudad Jara. El gran número de registros que se alcanzan en sus doce cortes (once canciones y una intro), que pasan desde el rock más correcto, a algunos rapeos libres (tampoco sin ceñirse a obligaciones), algo de funk, ascendencia de folk latinoamericano, pero también luminosidad pop o accesibilidad de hechuras indies, que bien trabajado, como es el caso, no tiene nada de malo. La música está para no limitarse.

El corte que da título al disco, ‘Donde Nace El Infarto’, ejerce de introducción con melodías orgánicas y ambientación de programaciones y teclados, confiriéndole un aura de belleza cuidada en el equilibrio de ambos términos. Casi se echa en falta que no tenga desarrollo como tema propio. Es ‘El Último Pasillo’ el que nos recibe a continuación donde, a las conocidas estrofas y riffs de vientos le sucede uno de teclados. Modernismo bailable al que aquí nunca hemos ascos. Un fraseo contemporizado da paso a un estribillo muy enérgico, de hechuras rockeras y coros hímnicos. Es un ejercicio resultón y efectivo que todavía encerrará una sorpresa en forma de break de sabor reggae. ‘Bostezo Mundial’ es otra canción ligeramente continuista con respecto a lo que conocemos de Pablo. El toque ‘universalista’ del título se refuerza con un nuevo interludio acompasado antes de la nueva repetición de estribillo. También mención destacada para la melodía principal de guitarras, con tiene tintes sureños.

Baile’ nos trae el fino toque rapeado reconocible, con un orgánico y acústico sonido en el fraseo. El coro que repite el título del tema, con lo de “en el medio del fuego” le da ese punto selvático que tantas veces han tocado con La Raíz. Guitarras y teclados vuelven a compartir protagonismo, la primera parte para unas, la segunda para los otros, en ‘Bastardos de la Gravedad’. Una combinación explosiva que seguramente chirríe a los amantes espurios de ambos elemento, pero que se sostiene gracias a un estribillo bien hilvanado.

‘La Canción del Pensador’, para entendernos, puede ser tomada como el nuevo ‘La Hoguera de los Continentes’, en la forma. Un tema muy de cantautor, con dobles voces delicadas, medidas y preciosistas y un crescendo vibrante, apoyado en sutiles arreglos de cuerdas. De las más destacadas. ‘Líderes’ podría parecerme uno de los temas más discretos, quizá por la previsibilidad, si bien el solo de guitarra central, las teclas de bar y algunos pequeños detalles la salvan de la quema. ‘Si Perdemos Te Pierdo’, quizá discreta para los oídos más urgentes, me parece una de las mejores letras del álbum: “Hoy escribí esta canción, yendo hacia el paredón, con un estribillo que canta”, repetido como un mantra en una bella coda.

Aires de rock-tanguero y cantinero, al que siempre hay devoción, en el tempo de ‘Siglos de Golpes’, donde se desliza hasta cierto punto psicodélico y los ritmos más contundentes del metraje. Con maestría en la colocación del orden de las canciones (sí, somos unos románticos del disco completo, en el que el ritmo y la dinámica importa), Ciudad Jara, una vez presentado con pureza ‘lo que son’, sitúa al final los temas que esconden las colaboraciones. La primera de ella es ‘Las Manos’, con nada menos que La Vela Puerca, Colectivo Panamera, Zoo, Técanela, La Raíz, Facu Díaz, Road Ramos y Nativa, en un estribillo repetido a coro, donde casi solo falta el bombo legüero para darle más buena vibración si cabe.

Antes del tema en el que colabora Rozalén, se sitúa ‘Ultramar’. Otro tema de clara ascendencia latina y con versos de Alfonsina Storni: “Y el alma mía es como el mar, es eso, la ciudad la pudre y equivoca, pequeña vida que dolor provoca, que pueda libertarme de su peso”. El cierre viene de la mano de ‘Las Nanas de Jara’. Un bello canto de fantasía y esperanza por la hija, el hijo, recién nacido. Protagonismo de piano y crescendo final con la siempre cálida voz de Rozalén.

Pronto para saber la trascendencia en el tiempo de Ciudad Jara pero, por el momento, da argumentos suficientes para quedarse a vivir una temporada por sus callejones.

 

Lista de canciones – tracklist:

  1. Donde Nace El Infarto
  2. El Último Pasillo
  3. Bostezo Mundial
  4. Bailé
  5. Bastardos de la Gravedad
  6. La Canción del Pensador
  7. Líderes
  8. Si Perdemos Te Pierdo
  9. Siglos de Golpes
  10. Las Manos
  11. Ultramar
  12. Las Nanas de Jara

 

Publicado el febrero 12, 2020 en Críticas Discos y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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