Ciudad Jara – Cinema

No está teniendo ninguna prisa Pablo Sánchez en forjar su camino fuera de La Raíz porque, prisas nunca fueron buenas consejeras, está prestando un mimo y dedicación que se aleja de los estándares del rock al uso, más urgente, más impulsivo. No lo tuvo para dar a conocer su proyecto mientras que sus antiguos compañeros se alinearon rápidamente con nuevas cabeceras (Valira, Nativa…), tampoco para su lanzamiento, que acabaría llegando quince meses después del concierto de despedida en Valencia y más de dos años del directo registrado en Vistalegre en Nos Volveremos a Ver. A Ciudad Jara le cogió el arranque de la pandemia justo en la primavera y el verano que tenía firmadas numerosas fechas y festivales donde presentar su nueva propuesta, a caballo entre la clásica canción de autor reivindicativo y con esencia de folclor latinoamericano y esa épica más rockera de la banda que dejaba atrás. Su carta de presentación, Donde Nace El Infarto, era tan híbrida que lo mismo confirmaba festivales de corte ‘indie’ como Cooltural Fest o Sonorama, que de mestizaje como Rabolagartija y a buen seguro pintaba a ser incluido aquel ‘interrumpido’ Viña Rock (está para este año). En 2021 salió de gira en formato íntimo, con conciertos adaptados a las circunstancias, despachó la nada despreciable cantidad de más de treinta actuaciones bajo el nombre de Solo Nos Queda Una Espina, y en otoño decidió recluirse para dar forma a su segundo trabajo. Un debut permite ubicar el punto situacional, el segundo es el que empieza a dibujar la trayectoria, de ahí su importancia. Y en esta entrega Pablo refrenda su camino alejado de viejas fórmulas, buscando ya sin ambages el ambiente intimista y de autor que combina la nostalgia de niñez con la mirada más madura. Lejos de proclamas y más de la reflexión. Sin duda un paso que cogerá a más de una persona de sorpresa aunque lo cierto es que se veía venir. Con un halo conceptual, Cinema es la entrada definitiva de Pablo en un circuito que busca confidentes que escuchen más que seguidores que griten.

En este valiente paso evolutivo hacia un mundo interior que ya había mostrado en numerosas ocasiones, pero no de manera tan cuantiosa, Pablo sí que ha querido tener ciertos elementos continuistas como es el lugar de grabación y los productores. Cinema ha sido registrado en La Casamurada de Tarragona, un tótem en los últimos años para el mundo indie más críptico y elaborado o para otros referentes como el próximamente retirado de los escenarios Enrique Bunbury, con la producción de Santos & Fluren (Santos Berrocal y Florenci Ferrer), habituales de nombres como Love of Lesbian, Izal, Sidonie, VeintiunoElefantes, y de su viejo amigo Tato James, que sigue siendo la segunda pieza fundamental del proyecto.

La lista de temas se abre con ‘Para Volver a Rodar’ que ejerce en una película vendrían a ser las primeras letras de créditos de la introducción. Una puesta de situación donde la instrumentación juega a la irregularidad en los arreglos, que se van sucediendo en fraseo y estribillos, guiados como denominador común por apenas una guitarra arpegiada y la atmósfera de teclas. El estribillo se irá haciendo más intenso con una poética letra en la que con muchas metáforas intrincadas se resume, sencillamente, la locura que significa seguir en la carretera y la música en estos tiempos.

Por si hubiera duda del preciosismo intencionado de los textos, ‘Cerezas y Azahar’ despliega su encanto de belleza entre ciudades sitiadas, lobos que buscan atacar y una guerra que lleva al abismo. De nuevo fraseos limpios que hacen que el puente y estribillo tengan una tónica ascendente, aquí revestido con una guitarra con una distorsión limpia y mucho más melódica que antaño. ‘Adiós’ eleva la intensidad del sonido, con un tema que juega sin miedo con unas hechuras de accesibilidad bastante marcadas, incluso con esos coros infantiles de la coda. Toda una declaración de intenciones de despedida a un mundo que ya no le llenaba.

También tiene mucho de autocrítica y balance explícito ‘Cantantes’, más todavía viendo su videoclip, donde los tópicos de juventud y del rock se alinean en una cruda confesión de vacío e impostación en forma de medio tiempo reposado y delicado. Como guiño para melómanos, el guiño final a Harry Belafonte y su ‘Day-O (Banana Boat Song)’. Como si de un ligero arrepentimiento se tratara, Pablo vuelve a abrazar la adrenalina escénica (“me hace falta tanto la caída y el impacto”) con la ensoñación a lo Alicia En El País De Las Maravillas de ‘Si Tú Me Pidieras’, que destaca del conjunto por su tempo más pautado y su riff de guitarra algo más eléctrico y nervioso, que vendrá a más en la segunda parte del tema.

La segunda parte del álbum se abre más emotiva si cabe con los vívidos recuerdos y estampas de infancia de ‘Foto Con Melena’, un corte en el que se refuerza el sonido de la acústica y donde la mezcla vocal del estribillo es más afectada y aguda. ‘Donde Dicen Que Caí’ y ‘Maldito Escritor’ serán los temas que más podrán complacer a los nostálgicos. La primera por el aire, entre lo tanguero y el cine negro de la guitarra, y más directo de la letra, alertando de las manos subrepticias que dirigen el cotarro. La segunda, por el tempo de batería más compacto y pautado y un riff más rockero ‘al uso’.

Para la dupla final, ‘Cuzco’ recupera esa marcada influencia de cantautor más clásico, casi como un canto libertario que señala al “virus imperial” y que reconoce el empecimiento de la resistencia en “eres demasiado cabezón para quedarte a vivir en las sombras, demasiado corazón para no echarte a volar”. Por cierto, maravilloso lyric usando imágenes del ‘Viaje A La Luna’ de Georges Méliès. El cierre a la decena vendrá con la naturalista ‘Mamuts’, que reivindica con originalidad el respeto al medio ambiente revocándose al principio de los tiempos: “Que nos devuelvan el mamut,el homosapiens y el glaciar, que nos lo paguen en especies. ¿Dónde está el azul del mar?”.

Ciudad Jara culmina así un disco que refrenda lo apuntado en su debut sin querer instalarse en la complacencia de la medianía. Está claro que por el camino se van a quedar algunos, pero creo que la música gana a un autor que, en contra de lo que puedan creer muchos, tiene que dar todavía lo mejor de sí y que sabe que (como le pasó en su día a Robe) ahora es más libre que nunca para transitar en los terrenos que más le apetezcan sin miedo a leyes ni a nostalgias.

Lista de canciones – tracklist:

  1. Para Volver a Rodar (Intro)
  2. Cerezas y Azahar
  3. Adiós
  4. Cantantes
  5. Si Tú Me Pidieras
  6. Foto Con Melena
  7. Donde Dicen Que Caí
  8. Maldito Escritor
  9. Cuzco
  10. Mamuts

Publicado el marzo 8, 2022 en Críticas Discos y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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