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Coyote Zora – Futuro Incierto

Allá por febrero del pasado año, las redes sociales de la banda sevillana Reincidentes anunciaba algo que, históricamente, parecía impensable en una banda que siempre llevó a gala su capacidad de decisión asamblearia. Quizá en alineaciones más tiránicas que ‘se venden’ como grupo pero que obedece al ordeno y mando de un vocalista la cosa sea distinta, que las tiranteces sean mayores y que músicos o ‘jefe’ decidan la marcha de tal o cual integrante… o el ‘marchado’ en cuestión esté hasta las narices de soportar algunas cosas. El caso es que Candi Murillo, alias Finito de Badajoz, dejaba de formar parte del grupo. Decía así el comunicado: “Tanto Reincidentes como Finito de Badajoz (nuestro Candy) queremos anunciaros que nuestros caminos se separan. Se separan desde la amistad, desde la fraternidad y desde el orgullo de ambas partes de haber pertenecido a esta familia. En el caso de Candy han sido 27 años de compromiso absoluto con una filosofía de entender la música y la vida.  Reincidentes apoya, admira, y comparte su decisión de explorar nuevos campos en lo artístico y personal, y le deseamos la mejor de las suertes, ofreciéndole toda la colaboración que desee en cada momento, al igual que él ha hecho con nosotros. Siempre será nuestro hermano y queremos que le venga lo mejor en su vida entera, al igual que él lo desea para nosotros. ¡Hasta siempre, hermano! ¡Hasta siempre, compañero!”. Cinco días se tardó en anunciar la entrada de Javi Chispes en Reincidentes y en hacerse notar Coyote Zora, el nuevo proyecto de Candi Murillo (Voz y guitarra), donde se acompaña de Daniel Risco al bajo, Nacho Pujol a la segunda guitarra y Manuel Escacena en la batería. El grupo ha estado algo más de un año estrenando singles, que ahora se agrupan en este disco digital llamado como uno de los temas: Futuro Incierto.

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Loquillo – Diario De Una Tregua

Dicen que no hay nada peor que la indiferencia y lo cierto es que si la relevancia de un artista la medimos en la capacidad que tiene de levantar pasiones desbordadas, para bien o para mal, está claro que Loquillo lleva haciendo las cosas bien durante muchos, muchos años. Desde sus inicios, diría yo. No parece existir punto medio con el artista de tupé y altura y así se ha forjado un camino que tiene tantos aduladores como detractores. Una suerte de rockstar de los de la vieja escuela, sin duda, que sigue sin desfallecer en su compromiso con el trabajo y como capitán de un barco en el que se ha rodeado siempre de músicos más talentosos que él, lo que ya de por sí constituye por sí mismo un acto de esencial inteligencia. En este caso, el disco se confecciona con habituales que podrían dibujar una línea concatenada desde el inicio de los tiempos del Loco (Sabino Méndez), los territorios reposados de su carrera (Gabriel Sopeña) y las casi dos últimas décadas (Igor Paskual). Ellos firman los textos de esta decena de nuevas canciones, algunas desde la autoría propia, otras dando forma a los conceptos o propuestas de Loquillo, una de las fórmulas que Javier Escorzo desvela en el libro sobre Balmoral. Diario De Una Tregua se grabó en estudio Music Lan del Alto Ampurdán después de que Loquillo y Sopeña dieran una serie de conciertos ‘pandémicos’, es decir, acústicos y con restricciones de aforo, distancia de separación, mascarillas y todos esos elementos que, al menos, nos sirvieron para disfrutar de #CulturaSegura. Con producción de Josu García, están todos los elementos clásicos de los últimos tiempos, pero esta vez con una producción que tira más a la sencillez y naturalidad, lo que potencia virtudes y corrige algunos excesos ampulosos recientes. Un suma y sigue para la forja de un tipo, en su constancia dentro del personaje, irrepetible, con todas las connotaciones posibles.

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Uoho – Interpretaciones – Acto 1

Pues no hay manera, oye. Hay quienes se empeñan en establecer una dicotomía de si estás con él estás contra mí y viceversa. No hay manera. Ni siquiera en el mundo del rock, que se presupone más ‘enrollao’ y tolerante, parece haber un raciocinio elemental y básico que permita entender que que te guste algo no lleva implícito que no te guste lo otro, o que te parezca mejor, o que tengas que colocar un nombre sobre el otro por narices. Que si uno crea obras maestras de la nada el otro ‘pierde’ porque al final lo que hace son versiones. O que porque te guste más una voz que otra se desprecie un trabajo que, desde ya anticipo, me parece de lo más disfrutón y gozable del mundo. Hay tantas cosas que comentar… Joder, qué agobio. Pues no hay manera, oye. Hoy ha salido el primero de los cuatro actos de Iñaki Antón ‘Uoho’, compuesto de ocho temas seleccionados de las bandas de su vida (Platero y Tú, Extremoduro, Inconscientes, más adelante vendrá Extrechinato) y ya hay quien ha desdeñado toda una carrera porque no ha superado las dos leyes innatas, no ha escrito nada propio, no canta como les gusta… Joder, qué pelmazo. ¿Que es respetable que a alguien no le guste? Por supuesto, pero es que el 90% de las opiniones que leo es puro ‘frentismo’. ¿Uoho canta bien? Pues no destacaría como vocalista en un concurso televisivo, no. ¿Pero lo haría Robe, Yosi, Kutxi, Rosendo…, un bluesman de los años 50, cuya voz era solo una excusa para desarrollar lo instrumental? No es un derroche de virtudes, pero tampoco demonicemos que, salvo algún verso arriesgado, cumple más que de sobra para la propuesta musical que destila. Que hablamos de rock sucio, negro, cargado y al hígado, al cuerpo a cuerpo… No de bel canto. Hablamos de unos tipos que nos han hecho volar durante más de 30 años, 20 de ellos junto a un capitán insustituible, y con solo verle ilusionado y tirando pa’lante “con la pura bandera de su raza” es motivo de alegría y de disfrutar, de otra forma, del poder de la música y su capacidad de generar emociones, sensaciones y ambientes. Todas las polémicas estériles o declaraciones extramusicales que se digan “‘en medio del salón’, no me interesan”.

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Silenciados – Ni tú eres para tanto… Ni yo para tan poco

“Doce canciones que no son para tanto, pero doce canciones con alma, que no es poco. Seguramente nuestro disco más colorido con pinceladas rock, pop, flamenco, ska, donde nos hemos rodeado de buenos amigos que han aportado mucho talento y frescura”. Casi sin hacer ruido, hace mes y medio que vio la luz Ni tú eres para tanto… Ni yo para tan poco, el tercer larga duración de los riojanos Silenciados, cuarto trabajo si se cuenta el EP Poderosos Bichejos Depredadores. Quizá la pandemia ha hecho romper ese metrónomo que nos había acostumbrado a que sus publicaciones llegaran con un espacio de dos años, si bien es cierto que algunas de las canciones de este nuevo elepé se presentaron como singles individuales hace entre nueve y doce meses. Sea como fuere, el caso es que la banda de Txinín y Joselito Apaleao sigue contra viento y marea en pie de guerra, buceando y oscilando en todas sus influencias para, esta vez, hacer un compendio de temas donde, como bien apuntan, su abanico toca más extremos, alejándose de cierta monotonía o previsibilidad, el abuso de los circunspecto o lo carnal y los terrenos más poético y urbanos, para ofrecer una docena de cortes tan heterogéneos como instantáneos, inmediatos. Con todos los parámetros reconocibles, se arriesgan, a veces para bien, otras para resultados más discretos, pero demuestran seguir tan vivos y con las ganas de tocar que siempre.

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Los Deltonos – Ho Ho Ho

Es posible que usar la categoría de ‘señorial’ tenga unas connotaciones que puedan ser mal entendidas, pero es que el rock de pura esencia blues, el country rock, la sobriedad con la que ruge la música de Los Deltonos no merece un calificativo menor. Y, como diría Hora Zulú, ‘nos duele la boca de decirlo’ cada vez que hablamos o escribimos de ellos. La formación de Camargo atesora treinta y cinco años de gran experiencia y de solvencia contrastada como para no rendir una reverencia aprobatoria cuando suena una de sus canciones. No valen medias tintas, porque su compromiso con su forma de entender la música, el grupo y el rock, en suma, es tan férrea e identitaria. Con Hendrik Röver al frente, en la voz y guitarra, con Javi Arias a la batería y coros, y con Sergio ‘Tutu’ Rodríguez al bajo y coros, Los Deltonos se marcan el gusto (no, quizá lo sea más bien para nosotros) de marcarse su primer álbum en directo oficial de su carrera, que ahí es nada. Pero, como siempre, lejos de la artificialidad de una noche de invitados famosos o de un quirúrgico y diseñado espectáculo con el que pretenciosamente aparentar más de lo que son o buscar un relanzamiento comercial que busque el efectismo más que la realidad.

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Carlos Santos (Sadman Studio): “no me gusta homogeneizar, intento que las bandas suenen a ellas mismas”

Bloodhunter, Somas Cure, Ictus, Ánteros, Tenpel, Alimaña Hardcore, Hamlet, Vita Imana, Syberia, Ska-P, Toundra, Bring Out Your Dead, Proud’z, Jardín de la Croix, Hand of Fatima, Adrift, Human Mincer, Trono de Sangre, Teething, Dumange, Le Temps Du Loup, Liquid Graveyard, Sonotones, Después de Todo, Another King of Death, Moksha, Moho, Desert Icons, Hombre Malo, Versvs, Womed, Aathma, Otus, Tálesien, Barbarian Prophecies, Agresiva, Hiranya, El Altar del Holocausto, Última Esperanza, El Ego, Terroristars, Eternal Storm, Allfits… Son algunas de las de las bandas con las que el gallego Carlos Santos, de Sadman Studio, ha trabajado en los últimos años. Convertido en un referente en la producción y grabación dentro del género metalero, aprovecho su traslado de Madrid a su Verín natal, donde ha estrenado nuevo estudio, para hablar sobre su trayectoria, su manera de trabajar y sobre la situación actual de la música.

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Ranking de presencias en Viña Rock y playlist 25º aniversario

27 de abril de 1996: Extremoduro, Los Enemigos, Los Porretas, Australian Blonde, Platero y Tú, Lagartija Nick, Manolo Kabezabolo, Los Planetas, Mercromina, Pelotazo, Próxima Apertura, Cara B y Dogmáticos. Estas son las bandas que formaron el cartel del ‘Primer festival nacional de música apocalíptica Viña Rock’, celebrado en el campo de fútbol de Villarrobledo, en Albacete. El inicio de una saga que cumple este año su vigesimoquinto aniversario después de los obligatorios barbechos de 2020 y 2021, pandemia mediante. ¿En cuántas ocasiones te has preguntado el número de veces que ha habrá estado determinada banda en el festival? ¿Quieres hablar con conocimiento de causa y con los datos en mano? Como después de 11 años consecutivos estando al pie del cañón este año no cubriré el festival, se me ocurrió computar numéricamente esos datos y, ya puestos, hacer una playlist conmemorativa por sus Bodas de Plata, situando a los grupos por orden de presencia en el festival. Los datos son más que curiosos porque, personalmente, me sorprende la incuestionable variedad que presenta la lista (hasta 892 nombres, incluyendo también los escenarios de rap, reggae, etcétera). Tenéis aquí la lista completa, abrumadora y muy significativa. Al menos me lo parece. Como curiosidad, también merece tomar consciencia que artistas como Estopa, Pereza o Bunbury han pasado por Villarrobledo. No os hago más spoilers. Os invito a leer la lista de nombres y cifras con calma y dejaros sorprender por lo mucho o poco de cada cual. Os dejo con el Ranking de presencias en Viña Rock y playlist 25º aniversario. Salud.

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La Pulquería – Corridos De Amor (2004)

Fue al hilo de la crítica de Santero y Los Muchachos la pasada semana cuando fui consciente de nuevo en que no había traído a La Pulquería a la crítica remember de los viernes. (Insisto una vez más en el concepto, que cerca de llegar a las trescientas retrospectivas, todavía queden bandas tan significativas por aparecer dice bastante de lo mucho y bueno que tiene nuestro rock). La Pulquería fue una banda valenciana que dignificó bastante eso a lo que se llamó mestizaje, en unos años en los que el formato no daba para más y la sorpresa brillaba por su ausencia. Sentados en un parque y bien de alcohol, jugando con las guitarras, comenzaron a tontear llevando rancheras a sonidos de rock, punk y heavy metal y poco a poco lo que comenzó como una broma etílica acabó siendo un pelotazo de lo más resultón y exitoso. Lo dejaron reflejado en cinco discos, del que Corridos De Amor fue el primero de ellos. Después vendría C’Mon Fandango en 2007, Hey, Ho, Chingón, un directo, en 2008, Fast Cuisine (la suma de tres EP’s) en 2010 y, tras un primer amago de adiós de casi tres años de duración, un último disco llamado Lobo De Bar, publicado en 2016. Desde entonces, Miguel Ángel Escrivá marchó con su hermano y se volcó en Santero y Los Muchachos y Gerard Sanz creó una banda bajo el nombre de su apodo de guerra ya en los años de La Pulquería, Huracán Romántica. Quizá ‘el problema’ fue que era difícil seguir dando contenido a una broma y los intentos por buscar otros aires o cosas un poco menos gamberras desnaturalizaron a un grupo que era pura combustión en directo. De hecho les recuerdo un Viña en el que posiblemente estaban más cargados ellos que el público. Que nos quiten lo bailao, que dirían Los Canallas y, años antes, El Mejorano.

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Grima – A Ver Ahora

Calentada la semana con la potencia oscura de los malagueños Lunavieja, mi lista de escuchas pendientes me llevó por bandas más rockeras al uso, como Carta Blanca, Títeres, Mestral o Stone Nipples, pero también a territorios más pesados y metálicos con Cuneo, Pyramidal, Chivo o Black Stoned Beast (como veis y explico muchas veces, me es literalmente imposible escribir de todas las novedades que escucho a la semana)… En esa sección más dura, también este segundo álbum de los gallegos Grima, que regresan cuatro años después de su estreno en A Ver A Qué Sabe. Si a aquello de los tres integrantes clásicos de una banda (guitarra, bajo y batería) se le llama con el anglicismo ‘power trío’, creo que ese concepto de ‘poder’ se queda muy corto para algunos dúos que vienen pegando fortísimo como las también gallegas Bala, los madrileños Árida o los vascos Niña Coyote eta Chico Tornado. Aquí salen dos retoños menores en esta pareja compuesta por la bajista y cantante Laura García (también en bandas como la progresiva y técnica Moloch y en la punk californiana Faul) y el baterista Facundo Pardo que perfeccionan, y de qué manera, lo apuntado en su debut, con una importante descarga de actitud punk, aderezos progresivos, stoner y contundencia en este A Ver Ahora compuesto por ocho voraces canciones que trabajan con la misma naturalidad en castellano y en inglés. A la fiesta se suman dos colaboraciones, la de las citadas Bala y el rapero vigués Kaixo, que también ha demostrado ya con varias colaboraciones cierta querencia rockera y punk con su grupo Youcanthide (que forma junto a los músicos de Kings of the Beach). Un disco que se toma como un chupito, en poco más de veinticinco minutos sin concesiones. Otra pequeña gran joya descubierta.

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Lunavieja – Lunavieja

Llevaba un tiempo sin dar estopa de la buena y esta semana se me ha cruzado por la escucha de novedades pendientes el debut de esta banda malagueña, que no por ello de músicos noveles, llamada Lunavieja, que viene con una propuesta que no es que derroche originalidad en su concepto, pero sí que conquista con la precisión y accesibilidad de una ejecución tan sombría. Cogiendo como preceptos todos los arquetipos básicos de la brujería, los aquelarres, las tradiciones oscuras, la botánica, el folclore y las narraciones antiguas con recitados solemnes y algún que otro alarido y hoguera por el camino, Lunavieja presenta una suerte invocación – introducción inicial y siete cortes en los que la melodía de guitarra y la base rítmica te lleva con bastante seguridad por tramos que, partiendo del doom, se mueven entre la psicodelia, el stoner o, sencillamente, un metal denso y opresivo. Por si fuera poco, a su alineación de power trío (bajo, guitarra y batería) sumaron a un cuarto elemento que se sumó para aportar teatralidad en las voces y, además, también se encarga de sintes llenos de penumbra y más atmósfera. Cuelguen de sus altavoces un poco de estramonio y beleño, o tómenla en infusión, que se sabe cómo se entra en el bosque simbólico y bestiario de Lunavieja pero otra cosa es encontrar la salida entre tanta turbiedad, surrealismo y mística. El pasadizo ya está abierto. Play.

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