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Antonio Arco – 40 Años, 40 Canciones

El próximo viernes, 5 de febrero, verá la luz 40 Años, 40 Canciones, el libro con el que Antonio Arco repasa sus primeras cuatro décadas de vida, pautando el relato con otras tantos temas que ha compuesto tanto en su etapa de El Puchero del Hortelano como en la de su carrera en solitario. Os ofrecemos en exclusiva la crítica de un libro que supera las 250 páginas en el que, también, tenemos un álbum fotográfico que ilustra en buena medida todo lo que nos va contando en su viaje (no cronológico, lo que lo hace más dinámico) y se acompaña de dos discos con las citadas cuarenta canciones vueltas a grabar. Del Puchero tenemos cuatro temas de Candela (de 2005), otros tantos de Harumaki (2007), siete temas de El Tiempo De Manuel (2010), tres de su 2013 (2013). Mientras que de su carrera en solitario son la mayoría de Uno (2016), 100 Veces (2020) y Abril (2018), en este orden. Una ingente cantidad de material que, ahora que lo dejo por escrito, refleja en mayor medida si cabe la constante y trabajada carrera de un artista del que ya os he contado cosas buenas tanto con la banda como a solas. Os diré, por culminar esta entrada a la crítica, que el libro se lee a una velocidad considerable, porque Antonio escribe sin artificios, como canta y busca letras a sus melodías que siempre revolotean por su cabeza. No cuenta toda la verdad, pero sí es verdad todo lo que cuenta. Y se nota. Y lo que hay es vibrante. Hace reír, hace llorar, hace sentir lo injusta y cruel que es la vida y lo bonita e ilusionante que puede llegar a ser. Por el camino, música y más música. Canciones y más canciones. Y unas ganas de vivir con el corazón y el amor, antes que con cualquier otro sentimiento.

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Arco – 100 Veces

Hay varias reglas máximas en esta casa que conviene recordar para los recién llegados. Una de ellas es la de que aquí aparecen, el 98% de las veces, discos que me llaman lo suficiente la atención para bien como para que merezcan ser conocidos por más oyentes y/o álbumes de las bandas más punteras de la escena rockera independiente (que no indiependiente). Por eso es poco frecuente que leáis una crítica en la que ‘despiece’ a algún grupo por amor al arte, por el escarnio. Mejor siempre construir que destruir. Por otro, también en esta casa somos respetuosos con quienes nos han movido el corazón de forma límpida, directa e inolvidable, otorgándoles para siempre la reverencia del buen recuerdo. Luego, con el paso de los años, podrá gustar más o menos sus pasos, sus devaneos, su evolución, especialmente crítica en aquellas casuísticas en las que, como es el caso, hablamos de emprender una senda en solitario, dejando atrás el camino con la banda madre. Antonio Arco fue durante casi dos décadas la voz inconfundible y motor principal de El Puchero del Hortelano. En su momento de más éxito popular, llegando incluso a tocar en ‘prime time’ en uno de los escenarios principales de Viña Rock, el grupo decidió poner fin en un inolvidable concierto en su Granada natal en octubre de 2015. Allí empezaba, aunque venía haciéndolo ya y es sin duda lo más honesto, romper el camino si tu cabeza ya está en otro sitio, la senda en solitario que, por el momento, nos ha despachado ya tres discos: Uno, que fue Oro en los discos del año de la web en 2016, y Abril, que repitió medalla en los de 2018, y este 100 Veces que nos ocupa hoy. ¿Repetirá? Lo vemos el 5 de enero.

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#Mis10de El Puchero del Hortelano

 

El sábado 17 de octubre de 2015 El Puchero dijo adiós. Casi 18 años de emociones, sentimientos, canciones de género dispar pero con los denominadores en común de la honestidad, de la sinceridad, el corazón, la esperanza, el buen humor, la autocrítica… La vida, en suma. Era la primera vez que el Palacio de los Deportes de Granada ponía un ‘sold out’ con una banda de la tierra. Ni Bob Dylan, oigan. Cerca de 8.000 personas para una noche histórica. Seguidores y amantes de la banda de toda España acudieron al rebato final. El Puchero, como los más grandes, se fueron en el momento más álgido de su carrera, sencillamente porque necesitan nuevas experiencias. Y ahí tenemos a Antonio Arco cimentando una carrera en solitario con dos discos maravillosos y uno tercero que se viene fraguando a golpe de single previo. Una decisión, la del adiós, que cualquier rentista de gráficas de rendimiento calificaría de locura, pero que es respetada con resignación por quienes vibran con sus formas. El Puchero dijo adiós, pero el recuerdo de la última noche permanecerá indeleble y fresco en la memoria para todos los que estuvimos allí. Las luces se encendían en el Pabellón y se apagaron para siempre en El Puchero. Los asistentes elogiaron el esfuerzo, los años, la dulzura y la alegría. Porque su música es ilusión y bondad sin imposturas. Un último concierto mágico, “quién tuviera para vivirlo otros 80 años”. Hoy, le metemos pala al #Mis10de El Puchero del Hortelano que hice en twitter en julio de 2013. Nos sobran los motivos. (FOTO: Marina Ginés para RockSesión)

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Arco – Uno

Arco UnoPoco esconde Antonio Arco cuando habla, cuando canta, ni siquiera en la elección de la portada de lo que supone el debut de su camino en solitario después de componer y cantar durante más de una década al frente de El Puchero del Hortelano. El artista granadino ya venía trabajando en material nuevo, para su camino en solitario, desde bastantes meses antes de que se hiciera público que la banda ya no tenía más camino. Decisión valiente porque ese fin llegó en el momento más dulce (en cuanto a reconocimiento público). Incluso llegando a visitar festivales que pueden parecer más alejados a su corte, como el Viña Rock o el The Juerga’s Rock (dos años). Y es que cuando la música es sobresaliente, los condicionantes y las limitaciones saltan por la ventana. Uno es el debut de Arco, catorce nuevas canciones en poco más de 44 minutos dejan clara una media de canciones cortas y directas. Como su sonido. Menos y más y tanto la pluma, como los acordes y la voz de Antonio Arco siguen afilados, en estado de gracia. Así vivimos nosotros Uno.

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