Los Discos del Año 2025 de RockSesión
Tómese esta selección como una guía para acercarse a lo que no se conozca. O a darle otra oportunidad a un disco que no te llamó en la primera escucha. Es complicado emplearse a hacer listas así, porque siempre te queda la sensación de dejarte fuera gente que merece estar dentro, por supuesto. Tampoco ayuda el hecho de que por mis oídos pasen trabajos de cualquier género y que esta casa nos vayamos tomando cada vez más licencias… Pese a todo, si escribiera de todo lo que escucho… se nos iría de las manos. Esa apertura hace más difícil seleccionar, ya que no es lo mismo elegir discos de un formato muy reducido y específico que de un prisma que incluye desde la canción de autor al metal. Lo que sí os aseguro es que pocas web de listas pueden decir haber escuchado el 100% de los más de 100 discos que habéis votado, más otros tantos que ni aparecen. Empiezo con las exclusiones. Como siempre, no hay EP’s (Los De Marras, Onza, Rozalén, .bd.,…) ni directos (Lagartija Nick, Sôber, Leo Jiménez, …). Como siempre, tampoco incluyo una serie de discos que, aunque nuevos, son regrabaciones de grandes canciones originales de antaño (Kaótiko, Avalanch, El Kanka) o los que revisan éxitos o temas anteriores con colaboraciones (JJ Fuentes, Albertucho, Loquillo…). Quiero hacer mención especial también a álbumes que no estarán pero que recomiendo ya sea por la perfecta ejecución de Sidecars o el discurso artístico y vital de honestidad brutal de Chica Sobresalto o la corrosiva de Rigoberta Bandini, la dureza de Indar, lo castizo de Los Jaleo, el hedonismo de Los Niños de los Ojos Rojos y No Me Pises Que Llevo Chanclas, el nuevo salto al vacío de Rocío Márquez, mi corazón local con The River Band, Antonio Álvarez, Loudly o Erial, el nuevo vigor de Ésolon o Delabruma, el gran nivel los ya jóvenes veteranos Poncho K, Los Deltonos, Pignoise o Benito Kamelas... La música es infinita y nos hace sentir tanto según cada momento… Que podría haber otros 24. La lista intenta equilibrar la amplitud de géneros que tocamos y entre lo previsible y lo meritorio. Intentando valorar especialmente a algunos discos que han podido pasar desapercibido para públicos no específicos, pero que creo que por calidad trascienden su propio círculo de actuación. Dicho esto, vamos, por decimotercer año: estos son los ochos oros, platas y bronces de RockSesión. Disparen al pianista.
Están ordenados alfabéticamente dentro de cada una de las medallas, no por escala de preferencia. Puedes ir a la crítica completa pinchando en el vínculo (El texto es la introducción de cada uno de ellas -salvo excepciones-. El disco que no tenga la crítica completa la tendrá la próxima semana).
ORO
Del griego ἔκδυσις ékdysis (desnudamiento), femenino. En zoología, muda de los artrópodos. O, lo que es lo mismo, el exoesqueleto del que deben desprenderse algunos animales para poder seguir creciendo. ¿Está claro el simbolismo, no? Los hispano argentinos de Ciclonautas siguen como el martillo sobre el yunque, a dosis alícuotas de fe, empeño, pundonor, convencimiento y compromiso, lanzando nuevo material que, en su profusión, empieza a dar un contundente legado que les confirma (con la mano en el corazón) como una de las mejores y más recomendables bandas de rock de la última década. ¿Exagero? En absoluto. Desde que en 2014 irrumpieran con el doble ¿Qué Tal?, el indisoluble trío formado por Mai Medina en la guitarra, voz y coros, J. Javier Pintor “Dr. Txo” al bajo y Alén Ayerdi en la batería y percusiones ha ofrecido una colección de canciones y una variedad de sonido –en constante movimiento- que les hace merecer la consideración. Ecdisis es el cuarto trabajo de estudio, el quinto si contamos el más que recomendable álbum en directo (audio y vídeo). Ecdesis son ocho temas que vienen con la frescura y libertad que vienen ejerciendo desde el primer día, con nuevo productor y estudio, y con esa enriquecedora manera de dotar a los terrenos áridos y stoner de la suficiente purpurina y luz melódica (sea con coros, acordes, juegos rítmicos de batería y bajo, silencios y demás recursos) como para que la experiencia sea toda una fiesta atemporal. Sin desperdicio, ocho temas a los órganos vitales. No les valdrá que se protejan, no hay ahuyentador posible.
Fito & Fitipaldis – El Monte De Los Aullidos
El runrún se fue haciendo cada vez mayor desde que en las pasadas navidades las redes sociales de Fito & Fitipaldis compartieran una foto de la banda desde el estudio. Gracias, primero, a la gestación del libro de la biografía definitiva de Platero y Tú y, después, con las conversaciones posteriores sobre el resultado, Fito me fue contando ‘off the record’ cómo se encontraban esos proyectos de futuro inminente que desembocaron en el anuncio de gira y publicación de disco. Sin ir más lejos, en agosto del 24 me comentaba que andaba «con la libreta y el boli» rascando letras, sin prisa, pero con fluidez. Pasados los meses, en enero de este año me confirmaba que habría nuevo disco y gira y las fechas orientativas. Me dio también algunas pinceladas que no se podían contar entonces… El paciente paso del tiempo vino con anunció de mayúscula gira despachando ‘entradas agotadas’ a ritmo voraz y con la publicación de un par de adelantos hasta la salida definitiva de este El Monte De Los Aullidos. El primero, por cierto, que no tiene ninguna versión en su carrera como Fitipaldi después de cantarle a Los Secretos, Flaco Jiménez, Leño, Rebeldes, Extremoduro, La Cabra Mecánica, Javier Krahe, sus propios Platero y Jorge Drexler. Siempre inconfundible, para bien de sus seguidores y para mal de sus detractores, Fito ofrece diez nuevos temas donde se mueve en el tablero con la libertad de dirección de una reina pero con alma de peón: un pasito en todas las direcciones sin alejarse de su patrón básico, de su casilla central. Para quien no sepa ver los árboles entre el bosque quizá todo le suene a lo mismo, pero no es así. Y, asumo, quizá sea necesario conocer a la persona –como tuve la suerte- para entender la obra -de la que yo fui muy crítico hace una decena de años-. Ahora, nos subimos al monte a pegar unos cuantos aullidos.
Empecemos por el final: menudo trallazo. Lo de Medalla, os confieso, lo veía venir. Cuando se me cruzó en el camino Duelo, un álbum de perturbadora portada que incluso se coló en mi selección de discos del año 2023 con un flamante bronce, ya avisaba y escribía aquí que lo de estos chicos era mucho más que una propuesta de pose a la galería. A saber, metan en la coctelera metal (del thrash al heavy), el punk combativo, el rock psicodélico y la épica medieval… A fuerza de afilar las hachas y echar músculo rítmico, ‘se les ha caído’ la parte de la impronta más pop o post-punk, dejando paso, a la vez, a una declaración de intenciones brutal, como dicen: «Un disco profundamente crítico: anticapitalista, anti-fascista y con la religión como telón de fondo. La crítica contra el sistema es el eje narrativo que vertebra las canciones». Música Máquina es un pelotazo de cuarenta minutos de duración que casi nos conecta, según el momento, con Slayer, Motörhead, Turbonegro, Judas Priest…Si ya la coda de “Todo Está Enfermo”, uno de los mejores temas de Duelo, tenían cabalgadas a lo Iron Maiden, ahora todo se multiplica. No es que hayan tirado la puerta, es que la han desintegrado. Y en un tiempo en el que todo el mundo lima sus aristas para llegar a más gente, se agradece que lleguen todavía bandas dispuestas a dejar todavía más claro que la complacencia no es lo suyo. Felicidades, no hay duda de que nos veremos el 5 de enero con las medallas de 2025.
El equipo base del disco lo han formado: Miguel Ríos: voz principal; Luis Prado: teclados, batería y coros; Jorge Ruiz: bajo, guitarra y coros; Samuel Terroso: batería, guitarra y coros; Jose Nortes: Guitarras y coros. Miguel nos habla sobre su nuevo disco: «En mi caso, tengo unas cuantas razones de peso para seguir en mi oficio, tengo voz, me queda pelo, tengo voz y tengo historias, cosas para ser cantadas. En “El último vals” he trabajado sobre las melodías que me pasaba mi coéquipier Jose Nortes, buscaba encajar en ellas las ideas y emociones que mueven mi corazón en estos tiempos ríspidos. Me ha producido un indescriptible placer trabajar como orfebre al encuentro de palabras en el baúl de los hechos vividos, y así poder llegar al corazón de quien ya me siguen. Además, tengo en muy alta estima a la gente que viene a mis conciertos, su cariño, sus aplausos, gente que viene a escuchar las viejas canciones coreadas por sus voces; eso me produce una cierta dependencia, y la inevitable consecuencia es obligarme a salir a la vieja y eterna carretera, así que tengo que seguir escribiendo nuevos temas.
Siento aportar un grano de arena más a la sobreexposición que se viene produciendo desde la publicación del cuarto disco de Rosalía pero comprenderán que después de haber roto aquí sendas lanzas (pese a algunas chanzas) con reseñas sobre El Mal Querer y Motomami (por cierto, bastante respaldadas, incluso por la propia artista con mensajes privados a través del viejo Twitter) no haga lo propio con este Lux que viene, por otra parte, a refrendar bastantes impresiones de futuro comentadas en dichos artículos y en el del Estreno mundial de Motomami Tour, que tuve el azar de contemplar. Y al igual que cuando se tiene una zona irritada cualquier roce molesta, comprendo que la sobrecarga de estímulos sobre un tema que a alguien no le interese pueda provocar rechazo, pero desde luego que no justifica esa oleada reaccionaria de hate que tiene nula argumentación en la mayoría de casos. ¿Significa eso que te tenga que gustar el disco por narices? Claro que no. Pero si lanzamos bilis a una artista de 33 años (edad de crucifixión) que ha estado trabajando tres en un álbum, que a su vez representa un ejercicio nada acomodaticio y con una importante dosis de riesgo y valentía –seguir la vía urbana para hacer caja le hubiese sido igual de rentable, quizá más-, que sigue defendiendo el concepto de disco como unidad narrativa, que pese a aquellos que hablaban del apocalipsis de los instrumentistas ha contado con más de un centenar de músicos para la grabación y que, además, da un giro de tuerca –aunque sea con solo plantearlo- a la perversión iconoclasta de nuestro tiempo para mirar un poco al interior (con fe o sin ella)… ¿Qué hacemos con quienes no aportan nada? Y, dicho todo esto, tampoco voy a caer en la beatificación. Ni es la primera en hacer discos por movimientos, ni en usar recursos líricos, orquestales y operísticos en un disco pop, ni muchas otras tantas cosas. Adelante (si quieres).
Vienen los ilustres del rock de autor dándole vueltas a eso de la identidad y asimilación del paso del tiempo. Quizá sea la mejor forma posible de encarar la creación (o creo más bien es válido para cualquier faceta de la vida), lo de asumir la edad con la naturalidad de quien asimila que se ha disfrutado la juventud y que quedan por venir unos años que no necesariamente tienen por qué ser peores. Si ayer escribía de Quique González y su último disco, titulado con su año de nacimiento, hoy nos acercamos al quinto disco en solitario -sexto si contabilizamos el Mesa Para Dos con Lichis– de Rubén Pozo, publicado un par de meses después de cambiarle el número a la decena… Cincuen-tón. La ciudad de los cincuenta. Un universo por descubrir y en el que encontramos, en las diez canciones del álbum, a un Rubén pletórico, enérgico, irónico, firmando alguna de sus temas más rockeros de la última década, pero sin perder ese quiebro frágil que rebosa humanidad a la vuelta de cada frase. Confirmando una identidad que lo hacen, desde siempre, inconfundible, celebramos que sea capaz de firmar un disco tan desnudo y deliciosamente raquítico como su anterior Vampiro, y que dos años después nos regale esta decena completísima. Y para mí, que a mis treinta y quince ando en la mediana de la carretera que atraviesa las decenas, siempre es importante tener una vela que alumbre el camino por delante. Ya no me da tanto miedo llegar a 50town.
Sanguijuelas del Guadiana – Revolá
Sanguijuelas las hay arbóreas. También terrestres… y marinas. Pero sobre todo con querencia al agua dulce. Agua como la que se escamotea en su Extremadura natal, como vienen cantando a la aridez de su propio paisaje bandas de nuestro rock como Bucéfalo, Extremoduro, Sínkope, Garraspera o Farragua. Estas Sanguijuelas del Guadiana se han ido presentando en sociedad de a poco. Con la constancia de una gota china, haciendo que su propuesta musical y su desarrollo conceptual fuera calando en la tierra… Y como el agua –que diría Camarón-, la subterránea, la de los pozos, la que donde hay escasez es tratada como el oro negro, estamos ante una banda descaradamente joven y con toneladas de talento que es preciso esculpir, gestionar… Por qué no, mimar. De Casas de Don Pedro (Badajoz), enésimo lugar de la España vaciada de personas y oportunidades, de donde se tiene que marchar a las ciudades, arrancando las raíces que apegan a los orígenes. Revolá es el primer larga duración después de dos años de intenso trabajo y muy buen asesoramiento por parte de Infarto Producciones (ente liderado por Jorge González de Vetusta Morla) y su equipo de gira (Crash Music). Llevan meses curtiéndose en escenarios de todo pelaje, de pequeños a grandes. Tocando en salas para pocas personas, a horas cualesquiera de los escenarios menores de festivales, o sorprendiendo a públicos tan diversos como los de La Raíz o Camela con la misma caradura y respeto. Un primer disco terriblemente pegajoso, con melodías y estribillos que parece que ya has escuchado pero a los que necesitas volver. La plaga de Sanguijuelas del Guadiana ya está aquí. Bienvenida sea.
Viva Suecia – Hecho En Tiempos De Paz
El ser humano, como la vida en sí, puede ser maravilloso. Pero sabemos que allí donde hay luz se genera sombra y también es capaz de acumular multitud de defectos con los que convivir, aplacar y lidiar. El crítico/periodista musical también los tiene -¿quizá más que la media?- y uno de ellos es el de levantar la ceja cuando algo que no tiene en su foco de atención hace ‘demasiado ruido’ –y entiéndase por ello escuchas, festivales, fandom, furor excesivo…-. Es entonces cuando el crítico, como mal endémico, se encoge de hombros y enarbola banderas que le hacen justificar que llega tarde… Ante esto, se puede negar la mayor y sacar el haterismo despreciador (son un producto, son muy malos, son una copia, etc…) o, rara avis, se puede afrontar con objetividad, raciocinio y ecuanimidad el proceso gestado alrededor de la banda o artista en cuestión hasta llegar a esos niveles. Lo segundo es infrecuente y si puedo presumir de algo –de bastante poco, en realidad- es de tratar a cada banda desde un lugar que no me impide reconocer las veces que llego tarde, también de no cansarme de clamar en el desierto para que prestéis atención a algunas propuestas o de poder considerar/argumentar resbalones o aciertos, bajones o estados de gracia, desde una argumentación cimentada. Siempre que la opinión tenga un argumento sólido detrás –no valen fobias- es respetable, se comparta o no. Y no hay nada que me guste más que un grupo me rompa las predicciones. Me siento feliz de equivocarme porque es cierto que no pensé que Viva Suecia fuera a ir a mucho más después de El Milagro. Llegó El Amor De La Clase Que Sea y me dio el primer coscorrón. Después su directo se me quedaba correcto, pero les vi de nuevo en la pasada gira y me parecieron mejores en todos los planos. Y ahora van y sacan este Hecho En Tiempos De Paz que terminan de hacer que me quite el sombrero.
PLATA
Los más asiduos del lugar y quienes me han escuchado o leído al hablar de bandas favoritas sabrán que Hamlet siempre ha tenido un sitio muy especial en el corazón de esta casa. Como ocurre con otro grupo metalero que también empieza por la misma letra y que anda de aniversario este año desde su Granada querida, Hamlet siempre ha tenido la impresionante virtud de conectar con mi mundo interior. Y lo mío no es un caso aislado, está claro. Queda patente en la devoción que siente un público fiel a la causa. Es de esos que rompe cualquier tipo de coraza para dar justo en el clavo de lo que se siente. Y lo más difícil de todo es que tienen la sorprendente facilidad para dar con la tecla con el paso de los discos, también siendo extrapolable a los cambios personales que dan los años. Si a eso sumamos que en cada trabajo dan una vuelta de tuerca a su propio sonido, pero consiguiendo ser del todo reconocibles, y que según ‘el aura’ con la que nos quedemos encontramos cinco o seis temas sobresalientes, la cosa se hace indiscutible. Desde su vertiente leñera de denuncia social a la del lado introspectivo y de una densa negritud. También con los sonidos. Épocas cercanas al rap metal, otras más suaves, otras más rudas y oscuras… Hamlet es un grupo total que, para poner la guinda, se deja la piel en cada uno de los conciertos como si no hubiera mañana. Por eso, siempre será uno de mis cuatro o cinco bandas preferidas hasta el fin de los tiempos. Y se han hecho de rogar más que nunca para que, al fin, casi siete años después de Berlín, llegue este Inmortal. Larga vida. Eterna, amigos.
(Este texto introductorio de entonces -10 de marzo de 2025- duele al leerlo hoy). Solo Jorge Ilegal es capaz de, a las puertas de los setenta palos (el 1 de mayo los cumplirá) va y titule su nuevo disco al frente de Ilegales como Joven y Arrogante. Y, demonios, es que lo sigue siendo. Incorregible y siempre excesivo en su mordacidad inteligente y su provocación controlada, Jorge y los suyos despachan diez nuevas canciones que encierran en sus treinta minutos un catálogo de seres y estares que van desde la furia conocida en territorios de punk belicoso, pasando por esas trepidantes bases rítmicas oscuras, los solos preciosos, el rock afilado del menos es más, pero también pasajes ambientales y alguna suerte de ejercicio que, sin miedo (ni ahora ni nunca), parece abrazar la balada o el preciosismo pop. Tan arrogante y tan sabio zorruno, en Ilegales todavía queda el verso mordaz, el enfoque corrosivo, el descreimiento sempiterno. Un decimotercer disco de estudio tan hermoso como los que vinieron antes. Una banda que siempre ha engrandecido nuestro rock. Qué bueno que los sigamos teniendo. Por si fuera poco, la gira Joven y Arrogante arrancará en Sevilla el próximo 21 de marzo y les llevará por las principales ciudades de España: Bilbao, Madrid, Barcelona, Valencia, Santiago de Compostela, Murcia, Mallorca y Gijón; además de CDMX y Puebla en México. Apenas cuatro días después del lanzamiento, la banda ha logrado colgar el cartel de entradas agotadas para su concierto en La Riviera de Madrid el 9 de mayo. Ante la abrumadora demanda, Ilegales anuncia una segunda fecha en la misma sala el 14 de junio.
Como punto de partida situacional se puede concluir que al igual que podemos identificar un ‘movimiento’ en torno a bandas de corte post–punk–rock–oscuro–alternativo–descreído (sin germen claro, quizá sea Carolina Durante el principal fogonazo sobre el que empezaron a surgir otros nombres como La Paloma, Alcalá Norte, Biznaga –estos ya venían currándoselo de antes-, Vicente Calderón, Shego, Toldos Verdes, Cala Vento, Parquesvr, Anabel Lee, Grande Amore… Si me apuran, hasta La Élite o Depresión Sonora), también es cierto que lo hay en torno al gracejo folclórico tamizado de toques retro… Posiblemente se os venga a la cabeza Derby Motoreta’s, pero ya estaba antes Pony Bravo o Guadalupe Plata, y llegarían después los Califato ¾, Sevilla Distorsion, Quentin Gas y Los Zíngaros, Vera Fauna, Salvar Doñana, Canastéreo, Punkalorro, Los Estanques, La Plazuela o los recientes Dura Calá –cada una con sus cosas-. En ese caldo trabado de humor y guasa se enmarca el nacimiento de esta Juventude, que es nombre artístico del dúo formado por Ángel Barbero y Nicolás González del que me voló la cabeza hace un año su primer adelanto, “La Motillo”. Desde entonces, y con la producción de Íñigo Bregel de Los Estanques, fueron presentando hasta media docena de temas más, que han concluido ya por fin en su debut homónimo. Estamos ante un disco excesivo, barroco, desbarrado, guasón y de difícil asimilación en las escuchas. Una medalla de oro en toda regla aunque la pregunta sería, ¿si esto es un debut, qué serán capaces de hacer si la gente es capaz de entenderlo? Estaremos entonces para contarlo. Buena mandanga.
Hay bandas que emergen en su efectismo inicial y se convierten en un fenómeno de temporada y en un nombre que te encuentras por todas partes y cada vez en mayor medida, ejemplificado en la proliferación de presencias en la temporada festivalera. Al combo de La Maravillosa Orquesta del Alcohol le ocurrió eso con su debut en ¿Quién Nos Va a Salvar? y se reforzó con La Primavera Del Invierno. Hubiese sido fácil para cualquiera acomodarse a favor de la corriente y explotar la fórmula como suele ser lo habitual, pero La M.O.D.A. demostró claramente que el triunfo y el aplauso no les iba a hacer perder el norte y que su integridad e inquietud artística estaba muy por encima que convertirse en una pieza fácilmente encajable en el engranaje. Ellos no rechazan participar en el sistema, pero que sea el sistema el que se acomode a las aristas y particularidades genuinas y auténticas de la pieza que representan. Así, comenzaron a bucear y a romper los moldes de la previsibilidad con un Salvavida (De Las Balas Perdidas) mucho más complejo y rico en matices y con una vuelta de tuerca en la poética. Tras un EP enjundioso (Ni Un Minuto Más) llegaría el excepcional Ninguna Ola con el que reafirmaron que están aquí para crecer y explorar desde su querencia autóctona, como refrendaron en Nuevo Cancionero Burgalés musicando poemas y revisando canciones de la tradición popular de su Burgos natal. Y ese espíritu de apego a la tierra se transfiere en esta ‘vuelta a lo básico’, entendido como un disco llano, con menos poética pero el mismo corazón. Sencillo, directo, gozoso y entrañable. Melancolía y alegría. La M.O.D.A. en estado puro tras cuatro años de descanso. Qué buena vuelta.
Del mismo modo que se celebró que rebosante alegría el anuncio de la gira de regreso de Fito & Fitipaldis, ocurrió parecido con la expectación creciente a lo que venía a ser el sexto trabajo discográfico de estudio de Leiva. No es extraño sí miramos fechas porque, claro, es innegable que Cuando Te Muerdes El Labio (2021) era un disco de Leiva, pero quizá podemos resumir en que era “el menos Leiva de todos”, por la generosidad adaptativa y la influencia que ejercen cada una de las colaboraciones con nombre de mujer. De este modo, seis años pasaban desde su Nuclear de 2019, el anterior ‘al uso’. De aquel a este no solo han pasado seis vueltas al sol, sino que también ha habido por el camino una pandemia y esa despedida de la treintena para llegar al ecuador de la cuarentena. No es un referencia casual porque Leiva en este disco plasma algo que se viene apreciando de manera progresiva y es la asunción del paso del tiempo y, sobre todo, entender que ya no es necesario correr de exceso en exceso, ponerse ropajes para parecer el más rockero del lugar o ceñirse a unos códigos preestablecidos por el hecho de cumplir la deuda con el propio pasado. No es un disco lento o suave, pero sí es un disco maduro, sobrio, de mirada interior y de historias que cuentan pesares, reflexiones, malas experiencias y pensamientos recurrentes de los que no se puede escapar, nostalgias… sin que por ello haya un intento de moralina más o menos explícita. Escribí al final de la crítica de Cuando Te Muerdes El Labio lo siguiente: «Progresa adecuadamente hacia la madurez, que se diría en los antiguos boletines escolares. El tiempo dirá cuanto más quiere ahondar en esa senda o si regresa a los terrenos que han cimentado su popularidad». Ya os lo he respondido.
Linaje – Desataron A Los Perros
Se ha hecho esperar para la de tiempo que llevan compuestas las canciones pero, bien asesorados por la (mucha) gente experta que les rodea, el plato se ha cocinado a fuego lento, dejando que las prisas por mostrar no le quitaran matices y texturas complementarias que solo pueden darse cuando se deja reposar de manera natural y necesaria. Desataron A Los Perros es al fin el disco de debut de Linaje, el nombre de la banda en la que encontramos como compositor, escritor y cantante a Aarón Romero, (lo decimos ya y nos lo quitamos de en medio) hijo de Kutxi Romero (Marea) y sobrino de Martín (Bocanada), claro. Podría haber pasado (o no), pero con esos antecedentes el chaval nos ha salido rockero, con querencia poética, y con una tesitura vocal similar, que para eso la sangre, no como la azul, sirve para algo. (Otro ejemplo máximo es Iván Ferreiro y su hijo Andrés, de Querido). Tenemos muchos casos en el mundo musical (y artístico) de vástagos que sienten el arte dentro porque lo han visto y han convivido con ello desde antes de sus primeros recuerdos y deciden emprender un camino similar (que no el mismo). Sin duda (también nos lo quitamos ya) es cierto que ser ‘hijo de’ ayuda a tumbar las primeras puertas, pero para el vuelo en soledad y la pervivencia en el tiempo no hay padrinos que valgan. El público determina la duración del viaje en función de insondables variables y hay que estar preparado. Linaje, más allá del ruido de haters y de los posibles errores de juventud que tengan que venir, demuestra en este disco que lo está. Diez temas rotundos, coherentes y gozosos.
Los Estanques y El Canijo De Jerez – Lágrimas De Plomo Fundido
De la larga lista de discos pendientes de los que querría escribir había dos que conectaban de manera consecutiva de forma clara. Si ayer traía el debut de los sevillanos de Juventude, con su barroquismo-funk-flamenco-guatequero-y-guasón, hoy toca este disco que ofrece una nueva fusión de talentos que, por suerte, empieza a ser un recurso frecuente en nuestra música, algo en lo que ‘los guiris’ nos llevaban bastante tiempo de adelanto (ahora quien no lo hace son ellos). Y no ya solo porque el productor de aquellos sea Íñigo Bregel, guitarrista y también productor de Los Estanques, lo es también por la propia naturaleza del resultado sonoro, aquí más apegado a la querencia del rock setentero y progresivo de la banda con el talento innato de compás y soniquete flamenco más que conocido de El Canijo. Puede que estuvieran destinados a hacerlo. Los Estanques ya habían ‘revuelto’ canciones con Anni B Sweet con Burbuja Cómoda y Elefante Inesperado de 2022, y El Canijo también ha revuelto ceniceros y botellas con los del G-5 (con Kiko Veneno, Diego Ratón, Muchachito y Tomasito) y La Pandilla Voladora (con Albert Pla, Lichis y Muchachito y Tomasito repitiendo alineación) o, demostrando su querencia rockera como ha hecho siempre con Extremoduro, realizado una estelar colaboración con Reincidentes revisitando “La Viuda”). Dos imanes, Canijo y Estanques, destinados a encontrarse en este Lágrimas De Plomo Fundido.
Luz Casal – Me Voy a Permitir
Por motivos diversos, no me ha dado tiempo a compartir la crítica del disco antes del momento de repartir medallas. En próximos días estará y linkaré convenientemente. Os dejo ahora el texto promocional de Universal Music: «Me voy a permitir es un manifiesto artístico y vital de Luz Casal. Un álbum que no solo celebra su madurez creativa, sino que también marca un punto de inflexión: el permiso consciente de explorar, de sentir, de reinterpretar y de decir, con la libertad que solo su trayectoria y su vida permiten. Me voy a permitir no es sólo un título: es una declaración. Luz se permite volver al origen y mirar hacia adelante. Se permite el riesgo de versionar lo inolvidable y el vértigo de mostrarse sin filtros. Se permite el susurro y el rugido. El disco, de 10 canciones, se construye en dos actos, dos caras de una misma mujer: la intérprete apasionada y la compositora que nunca dejó de observar el mundo con ojos propios».
BRONCE
Adormidera es el grito poético de guerra de Tamara Martínez. Autora de todas sus composiciones, debutaba con banda con Arqueología De Una Ola, tras un epé iniciático a solas, allá por septiembre del año 2020. Por entonces, os traje la crítica del disco dos días antes del lanzamiento oficial, en exclusiva, y no en vano al hacer balance en Los Discos del Año se llevó uno de los bronces. Aquel álbum fue la confirmación del talento esbozado en las primeras grabaciones. Con banda renovada pero con territorios líricos de entonces, tiene unas indudables hechuras poéticas consiguiendo lo que a día de hoy parece casi un imposible, que no imite a ninguno de los referentes tópicos del género pero a la vez juegue en una liga similar. Se amplían aquí las obsesiones recurrentes del mar, la tierra, el aire y el fuego, los cuatro elementos, como símbolo de libertad y apego a una realidad, pero con una mirada mucho más interior, donde el dolor que no mata, paraliza, pero también ofrece los argumentos necesarios para continuar un pasito más, de dentro a afuera. Hay, se notan y casi se palpan, influencia clara a un Robe más cercano en este caso al de los últimos tiempos de Extremoduro, como veremos, que a su carrera posterior (como era el caso del anterior disco). También hay algo de esa rudeza iniciática de Poncho K y otros delfines de esas aguas. En cualquier caso, Adormidera puede evocarnos o asemejarse a muchas cosas sin parecerse a nada. Se confirma como una personalidad pujante y propia que sigue apuntando muy buenas maneras a poco que siga incrementando el alcance. La Leona es su segundo largo y que vengan muchos más.
Suma y sigue. El artista navarro Javi Robles viene con nuevo álbum. De hecho, es que quizá no ha parado nunca de grabar y crear, trazando una línea constante desde que se diera carpetazo al capítulo de Cero A La Izquierda. Y aunque en su momento se lloró la decisión que supuso perder a un joven y excelente grupo de rock que comenzó acedecero y que terminó cogiendo unas hechuras más complejas y menos inmediatas, se entiende que el bueno de Robles optara por romper del todo la coraza y la jaula para volar completamente libre y solo. Ni siquiera una pandemia que truncó un tanto su periodo de lanzamiento inicial pudo frenarle. Y así van varios años presentado canciones ya sea en formato digital, con los videoclips más honestos dentro de los escasos medios o, incluso, grabaciones desde el salón de casa o desde un simple balcón. Ahora llega este Plaza Corazón que pinta de otra manera. Y es así porque es un disco doble de diez temas cada uno donde no solo se refuerzan todas las virtudes comentadas y consabidas a lo largo de los años, sino que se ofrece un crecimiento descomunal. Porque además de los diez temas conseguidos de la primera parte, firma en la segunda una obra conceptual de más de veinte minutos –dividida en diez cortes para facilidad del oyente- haciendo poesía hasta en la lectura consecutiva de sus títulos, como veremos más abajo. Esta Plaza Corazón, sin duda, nos ofrece refugio para brindar en sus bares, jugar en sus parques, enamorarse en sus jardines, llorar en sus esquinas y cantar con el alma, que es de lo que se trata.
Maldito Matas – Himnos Desde El Infierno
Desde que este lugar abrió la persiana entre febrero y marzo de 2012, siempre he agradecido que vosotros, desde el cara a cara, los mails, los mensajes o las redes sociales, me deis la alerta cuando algo ‘se me escapa’ o cuando lo consideráis lo suficientemente bueno como para que le eche un par de escuchas (que son las que me llevan a decidir si me lo llevo a tuitcríticas o a crítica completa… o a nada, no todas las recomendaciones conectan conmigo por igual). Los ejemplos en la web a lo largo de estos camino de catorce años son numerosísimos, y en esa lista entra este Himnos Desde El Infierno de los ciudadrealeños Maldito Matas. Una banda a la que siempre tuve en el radar desde los tiempos de Rock Estatal y cuyo nuevo disco me recomendó Joaquín Sesma del programa ‘La Kantera’ de Vinyl Station Radio. Os dejo la bio oficial y después comentamos el disco. «Maldito Matas no es una banda que venga a repetir fórmulas. Desde Miguelturra (Ciudad Real), este grupo de punk rock ha encendido la mecha con un repertorio cargado de intensidad, verdad y rabia escénica. Tras sus cuatro volúmenes de Canciones Malditas y con himnos como “Perder Para Vencer”, “El Alma Del León” o “Pellejo y Hueso”, la banda no ha dejado de crecer en fuerza y actitud. Con un directo explosivo, melodías coreables y una conexión inmediata con el público, Maldito Matas presenta su nuevo álbum Himnos Desde El Infierno, con colaboraciones de lujo junto a Radiocrimen, Los de Marras, Kaos Urbano, Presión y Tiempos de Ira. Este no es un simple disco: es una declaración de guerra a la indiferencia».
Dicen que cuando el río suena, agua lleva, y algo así sucede en el mundo de la música cuando, de pronto, te empiezan a llegar estímulos y recomendaciones sobre un disco o alguna banda. Está claro que en muchas ocasiones eso puede tener que ver con campañas orquestadas desde la sombra pero cuando esos inputs vienen de distintos ámbitos de personas que tienes en las distintas redes o de peticiones de seguidores, el asunto empieza a tener más fiabilidad y credibilidad. Así, tras tres mensajes distintos y una recomendación de streaming, me sumergí en la escucha de este Rincones De Nadie de la banda Periferia, de la localidad barcelonesa de La Roca del Vallès. La voz me resultó familiar y recordé entonces que su propuesta ya me había cautivado a raíz de la petición de una minicrítica hace unos años. «Me los habían recomendado varias veces y llegó el día. Gratísimo debut de rock con algún destello metalero y poético, muy trabajado en melodías a través de la voz de Berta Roqué», escribí. El EP Ruta Al Desvelo presentaba como hilo argumental las fases del duelo y allí brillaba la querencia acústica de “Historias Vacías”, el metaleo de “Un Adiós Sin Querer”, la velocidad de “La Sentencia”… Después llegaría Fortuna o Discordia al que, sinceramente, no llegué a tiempo. Pero ahora sí, Periferia, completada la banda con Climent Guinaliu, Pep Miralles, Quel Buscà y Pol Mestre, presenta una tercera referencia (segundo largo) que le sitúa en la mejor esperanza para una combinación del punk rock veloz y enérgico con una enorme capacidad melódica desde la voz, afinadísima y nunca sin forzar. Un álbum disfrutón y disfrutable de principio a fin, donde sigue habiendo trazas de hardcore, punk, (menos) metal y, por qué no, alguna postura pop, sin connotación negativa alguna.
Puño Dragón – Juegos Violentos
Puño Dragón es un grupo asturiano de rock alternativo que se formó en 2021 y, en la actualidad, está integrado por Rafa Tarsicio (ex-Tigra), cantante y guitarrista, Germán Mingote (Mingote) también a la voz y guitarra, Manu Huertas (The Parrots) a la batería y Erik Iglesias (Destino 48) al bajo. En la escucha sistemática de singles que vengo haciendo durante años, los de esta banda asturiana me fueron ganando poco a poco hasta llegar a “Haré Lo Que Pueda” el pasado 7 de enero. Con esa canción me dije, «pues sí, se han ganado protagonizar una crítica completa en la web». Hace diez días veía al fin la luz este Juegos Violentos con el que dan un considerable salto de calidad con respecto a su primer largo, Puño Dragón, publicado a finales de 2022. Estaba compuesto por diez temas cargados de fuerza, influencias clásicas y, a la vez, mucha personalidad en su sonido. El tema más destacado de aquella cosecha fue “Carcaj”. Y no es que aquel disco no fuera aprovechable, sencillamente es que este Juegos Violentos es ‘el estirón’ significativo para un grupo que se mueve sin prejuicio alguno por la canción de autor rollo americana, el rock castizo de toda la vida, las sonoridades indies, tan serios como divertidos (según toca). Desde su equipo lo definen de la siguiente manera: «Su particular imaginario musical se nutre del rock tradicional, pero añade sonoridades que nos llevan a un estilo más propio del presente; una conjunción que les ha llevado a denominarse a sí mismos ‘viejos pero modernos’ dentro de la escena underground actual». Vamos al lío.
Sin ser un álbum rupturista, sí podemos concluir que si Sur En El Valle era un disco denso, aquí encontramos una impronta algo más ligera. Quizá, sencillamente, porque ya no necesita demostrar nada a nadie, ni siquiera a él mismo. Porque es posible que a estas alturas y minuto del partido Quique ya no sienta la necesidad de demostrar que conoce todos los códigos de la canción americana y de es capaz de ejecutar la vertiente más canónica de las formas Nashville. Tampoco necesita caer en alardes de velocidades que ya no le competen y que forjó en la juventud. No precisa de caer en clichés amables para regresar a ese formato de festivales donde buceó un tiempo pero que están lejos de su universo. Ni tiene por qué clonar los estilos literarios de los poetas que frecuenta y con los que ha trabajado. Por eso, y porque mantiene las virtudes desarrolladas en la última década para obtener versos que son auténticos fotogramas con mil matices en apenas tres o cuatro palabras, este 1973 se disfruta desde una posición de quien contempla la vida satisfecho del camino y sin miedo al futuro. Canciones en las que ya no importa que un arreglo quede (en apariencia) sencillo o despreocupado.
No niego una pequeña dosis de placer personal cuando un grupo al que le he echado el ojo, escrito sobre él y recomendado en sus primeros pasos, va creciendo como banda en los siguientes pasos. Sea con la edición de un mejor disco, de la entrada en un sello, en la presencia en un festival o en una gira por salas no ruinosa. Todo eso me ha ocurrido con The Buyakers, una formación manchega que hace allá por 2015, hace diez añitos –aunque los primeros escarceos se iniciaron en 2010-, sacaba a la calle su primer EP, Empieza La Función, al que llegué gracias a su cinéfilo videoclip “No Somos Tarantino” y que me cayeron en gracia en las formas, en las intenciones y en la actitud. Les vi ganar concursos del Viña Rock y de The Juerga’s Rock Festival y, para el resto de méritos, ellos os lo cantarán con ironía en “Donde Todos Volvemos”. Y es que una de las fortalezas indelebles de The Buyakers sigue intacta: la de un fino sentido del humor y capacidad para reírse de uno mismo para, desde ese punto, poder mirar con gracia al resto de ‘fauna’, también para ponerse serio y firmar canciones más sobrias y todo ello jugando con sin miedo a distintos arropes y arreglos musicales que hacen de esta nueva obra, desgranada pieza a pieza -menos una- y mes a mes a lo largo del último año. Ya Es La Hora es un disco honesto, divertido, emocionante, bailable y nostálgico. Despreocupado pero trabajado con mimo. Todo tan fácil de escribir pero tan complicado de conseguirlo. The Buyakers es una pequeña gran joya para melómanos. No digan que no les llevo avisando tiempo.
Nueve temas con sus nueve videoclips. La banda Vértize ha completado el pleno hace escasos días con el estreno de “Alaridos”, el noveno videoclip y cierre definitivo coincidiendo con la publicación del álbum completo de Delta. Un disco que ha venido mostrando, paso a paso, en el último par de años. Al grupo le teníamos ‘fichados’ en esta casa desde los tiempos en los que algunos de sus músicos formaban parte del grupo A Contraverso (de quienes llegamos a sortear un par de copias de su Allí Donde Nadie Escucha allá por 2016. Vértize (sí, con Zeta), nació de aquellas cenizas, una reconocida formación que llegó a ganar varios certámenes musicales mientras la llama estuvo encendida. En el ‘rebautizo’, el grupo decidió apostar temas que había producido Iñaki Antón ‘Uoho’ entonces. Después de contaros ayer el regreso del bueno de Iñaki a la escena con nueva banda, Rebrote, hoy parecía una buena conexión traeros el último disco del que se tiene noticia que haya producido hasta la fecha, el más reciente antes del Covid persistente que le ha tenido fuera de juego en los últimos tiempos, que ojalá no vuelvan nunca más. Nos gusta que los rockeros se dediquen a eso, a rockear. Y Vértize se empeña en que el sonido clásico de guitarras ‘plateras y extremas’ no muera. Dales un par de escuchas y se convertirán en una banda fija en tus listas de reproducción y una deuda pendiente para ver en directo. Sea.
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Publicado el enero 5, 2026 en Actualidad, Discos del año y etiquetado en Actualidad, Adormidera, Ciclonautas, Discos del año, El Canijo de Jerez, Fito & Fitilpaldis, Hamlet, Ilegales, Javi Robles, Juventude, La M.O.D.A., La Maravillosa Orquesta del Alcohol, Leiva, Linaje, Los Estanques, Luz Casal, Maldito Matas, Medalla, Miguel Ríos, Periferia, Puño Dragón, Quique González, Rosalía, Rubén Pozo, Sanguijuelas del Guadiana, The Buyakers, Vértize, Viva Suecia. Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.




























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