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Entrevista a Robe: “Me interesa más la canción en sí que el estilo”

Como una tormenta perfecta, como una pequeña bola de nieve que comienza a rodar por la cima hacia el desfiladero, como un efecto mariposa… el proyecto de Roberto Iniesta al margen de Extremoduro fue cogiendo cada vez más poso y lo que era un ejercicio de loca valentía, con el primer álbum, ganó hechuras de directo en el segundo álbum, hasta lanzarse a una gira, primero en teatros (otra apuesta sin coraza ni armadura) y después al aire libre. Piedra con piedra, pluma a pluma, Robe volvió a conquistar una vez más a su público y a otros nuevos hasta el punto de acceder a registrar varios de sus conciertos para su edición posterior en DVD. Como guinda, se cruza por el camino la posibilidad de hacer un estreno en cines y El Dromedario Records se lía la manta a la cabeza hasta desembocar en un preestreno de esos con alfombra roja y una colección de músicos y artistas invitados que podría ser impensable hace apenas una década. Rompiendo fronteras, como siempre, Robe accede a que lo entreviste por tercera vez en poco más de tres años. Como diría El Duende del Parque, demasiado para mí y lo que hubiese soñado nunca. Que la disfruten.

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Robe – Bienvenidos al Temporal

No hay duda en este caso de si fue primero el huevo o la gallina. Robe lo dejó claro en la rueda de prensa que ofreció el pasado miércoles, horas antes del preestreno en Callao, al que no pude asistir, pese a la doble invitación, por eso de las obligaciones laborales. Primero fue la idea de grabar un concierto para un DVD, luego se decidieron grabar tres y, una vez hecho, lo de la exhibición en cines fue “un regalo, que no costaba nada”. Bueno, relativamente. Porque la proyección se anunció sin conocerse que después el directo estaría disponible. A buen seguro, la gran mayoría de los asistentes anoche a los Yelmo y otros adheridos hubiese ido a las salas sabiendo que después estaría a la venta (me incluyo), pero no decirlo hasta unas horas antes podría haberse evitado, por aquello del no darle motivo de espuma rábica a los haters, tan ávidos siempre de carnaza. Pecata minuta, en cualquier caso. Sobre todo porque, igual que cuando calla el cantor calla la vida, cuando suena la música todo deja de tener más significado que el del placer para los sentidos. Y Bienvenidos al Temporal lo ofrece de manera sobresaliente, aunque se queda a las puertas de la matrícula de honor.

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