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Guadalupe Plata – Guadalupe Plata 2023
Consolidados en su vuelta al formato dúo, Guadalupe Plata (esto es: Pedro De Dios Barceló a la guitarra y voz y Carlos Jimena a la batería y percusiones varias) regresa con nuevo álbum, siempre titulados de manera homónima, el séptimo de su carrera, cuatro años y medio después de su anterior lanzamiento. Desde que nos volaran la cabeza a todos con su rockabilly de blues, grasiento, castizo y de toques surf cruentos en 2008, el grupo se ha ganado una fama más que merecida en sus espectaculares directos. Una puesta en escena que alimentan de vez en cuando con nuevo material que les sirva de excusa para volver a quemar rueda en la carretera. Dicen en las entrevistas que ellos se suben igual a un escenario grande de cualquier festival o en cualquier ciudad extranjera, como en un pequeño bar de cualquier localidad del país para veinte personas. Puedo dar fe de ello. Estos artesanos del rock, porque es lo que transmiten con su entrega, parecen haber sentado un tanto la cabeza porque sorprenden con lo que quizá pase por ser el álbum más tranquilo o menos alocado de su trepidante carrera. Algo que ya se apuntaba en su disco de 2018, pero que se aleja todavía más de esa actitud punk y desbarrada de los álbumes de 2015 o 2017, donde la distorsión era generosa y no hacía prisioneros.
Lee el resto de esta entradaSurfin’ Bichos – Más Allá
Llegué tarde al momento de Surfin’ Bichos, la banda manchega a la que muchos sitúan como germen del indie en España (con ese afán que tiene el indie menos cabal en buscar un pasado lustroso), como pieza bisagra entre el pop de los ochenta y el grunge de los noventa y no sé cuántas cosas más. Llegué a ellos cuando ya conocía a sus dos escisiones, Chucho y a Mercromina, que me interesaban bastante más que los primeros. O quizá fuera por comodidad. Y lo hice porque vine rebotado y cuasi moribundo, después de que la discografía de Javier Corcobado y sus Chatarreros se me clavara en cada una de las vísceras, al que a su vez llegué después de sumergirme en el cancionero de Nacho Vegas. En resumen, un momento de búsqueda de sonidos desgarradores (también Diamanda Galás es de esa época). Claro, con el recorrido relatado Surfin Bichos entró fácil, especialmente el disco Hermanos Carnales (1992), que me pareció extremadamente melodioso para lo truculento de sus historias, donde el incesto, la tergiversación bíblica o el derrotismo campaban a sus anchas en el universo conceptual despachado por Fernando Alfaro. La banda, con motivo del 25 aniversario de aquel álbum, se reunió de nuevo, además de reeditar su discografía con extras y ese tipo de cosas que se suelen hacer cuando alguien le echa ganas y alguien aporta el dinero. Y como ocurriera en su día con la Maniobra de Resurrección de 091, la cosa ha fluido hasta el punto de lanzarse a grabar nuevas canciones. Si de Lapido y cía separaron 24 años Todo Lo Que Vendrá Después de La Otra Vida, 30 años separan a El Amigo De La Tormenta de este Más Allá en el caso de los manchegos. Todo un acontecimiento celebrable.
Lee el resto de esta entradaCala Vento – Casa Linda
Quizá no tan punkis como Biznaga, ni tan rockeros como Sexy Zebras, ni tan psicodélicos como Rufus T. Firefly, pero tiene Cala Vento madera de sobra para estar por derecho propio entre lo mejor del post-indie que no deja de ser el rock alternativo de toda la vida pero sin zarandajas de colores. Cala Vento es el nombre de la banda (más bien dúo) al que dan vida Aleix Turón en la voz y guitarras y Joan Delgado a la voz y batería que cuatro años después de su anterior largo, Balanceo, vienen con las cosas equilibradas en su cuarto elepé, este Casa Linda que reúne la furia guitarrera del debut con las virtudes pop de las entregas siguientes. Un disco profundamente melódico pero regado de descomunales riffs de guitarras, percusiones afiladas y enriquecidas con profusión y unos textos que no juegan de manera tan descarada en el nihilismo los primeros, ni el desborde de los segundos, ni el lirismo de los terceros, pero sí que con planteamientos que recogen a su manera desencanto, exceso y algo de reflexión generacional. Lo hacen con la sabiduría que da la experiencia de haber cocinado a fuego lento (aunque mucho material se ha adelanto en epé o single) y en casa, en su propio estudio, con técnicos y productores de confianza y habiendo dado el paso de centrar sus objetivos profesionales en el mundo de la música (Martin Glover “Youth”, Emili Bosch y Santi García, con Jordi Mora a las mezclas). A la fiesta, además, se suman nombres tan reputados como Amaral, Gorka Urbizu de los añorados Berri Txarrak o Gospelians de Girona.
Lee el resto de esta entradaMolotov – Sólo D’Lira
Nueve años. Ese el tiempo que han tardado los mexicanos Molotov en registrar nuevo disco de estudio desde aquel lejano e irregular Agua Bendita, que ya de por sí generó otros siete con su antecesor, Eternamiente. Resumiendo, que desde que el cuarteto pulverizara registros con su debut y mantuviera un ritmo compositivo aceptable en la década siguiente, se lo han venido tomando con calma en esto de ofrecer material nuevo. El nuevo álbum viene con los denominadores comunes habituales del combo: desde los matices de rap pasando por la factura cómica, la combinación idiomática, fuerte esencia de raíz y también el reparto de temas que esta vez no viene de forma alícuota como sí ocurría en Eternamiente pero sí que lo bastante variada como para que la heterogeneidad vuelva a ser una premisa en la que se sustenta el conjunto. También ayuda a ello otros factores. Por ejemplo, el disco se ha grabado en dos localizaciones distintas, en Colorado y Vancouver, con Mike Fraser y Ross Robinson como ingenieros más el añadido de una producción extra a cargo de Emmanuel “Meme” del Real. Por último, muchas de estas canciones han venido rodándose en los directos de Molotov (de hecho, uno de ellos tiene más de ocho años y hay una playlist de vídeos donde están hasta diez de los doce temas del disco en su versión en directo). Así que vuelven a mezclarse en la batidora los ingredientes de siempre, pero con una visión más acorde, quizá menos loca, a los tiempos y sin perder la cabeza con aderezos de moda. Molotov, envejeciendo de manera coherente. Seguro que pocas personas se aventurarían a vaticinarlo allá por 1997 con el ¿Dónde Jugarán Las Niñas?
Lee el resto de esta entradaKatarsis – Odisea
La literatura clásica sigue siendo fuente de inspiración como ocurre desde tiempos casi inmemoriales. Claro que no estamos hablando de música pop o electrolatino, sino siempre desde una perspectiva más narrativa en términos de cantautor o de una más intensa y ‘teatralizada’ o conceptual como permiten las atmósferas del metal en sus múltiples formas. Tenemos numerosos casos con el cancionero del heavy metal, también con distintos registros con “La Divina Comedia” de Dante y, si nos vamos a terrenos helenos y / o filosóficos, con ese Filometal a cargo de Eloísa de Castro. Sea como fuere, los palentinos Katarsis (que ya de por sí en el nombre de cabecera parten de un término griego) viene a sumar a la lista una muy personal revisión de “La Odisea” de Homero. Lo hacen, y creo que es bastante meritorio, sin dejar que la idea se le vaya de las manos en su grandilocuencia, adaptando la historia de Ulises – Odiseo a una cierta contemporaneidad y sin necesidad, por ello, de ofrecer mensajes complicados ni, tampoco, grandes y extensas diatribas. De hecho, es todo lo contrario. Como si buscaran la adaptación a unos tiempos de pildorización de mensajes para ganar efectivad, las canciones, salvo una excepción se mueven entre los dos minutos escasos o tres y poco a lo sumo. Desde luego toda una rareza que, sumado a la amalgama de influencias que presenta su música, hace que sobren los motivos para que aparezcan por las críticas de RockSesión.
Lee el resto de esta entradaDaniel Higiénico – Demasiado Viejo Para El Reggaetón… Demasiado Joven Para Morir
Que después de más de doscientas críticas remember tuviera que ocurrir aquel confinamiento coronavírico para que le llegase su momento, tuvo su dosis de ironía. Pero es que, tras ver entonces la actitud ‘ciudadana’ en los supermercados, agotando las existencias de papel de manera compulsiva, tenía claro que la primera crítica remember para este AC, previo al ansiado DC (antes/después del Covid 19), tenía que ser para Daniel Higiénico y, aquí, con la Quartet de Baño Band y su histórico Flipando En Colores. Daniel Soler es el alter ego que da vida a un personaje que ha hecho del sentido del humor y de capacidad para contar historias una forma de vida. No nos podemos quejar en nuestro país de la enorme colección de buenos autores que hacen del humor un arte (ya saben los fijos que tenemos devoción por unos cuantos). En el caso de Daniel Higiénico, sus canciones trascienden géneros y se mueve con total libertad (en este disco, uno solo de sus más de diez, los hay de todos los géneros) entre el blues, el rock, a veces hasta el metal, la rumba, la ranchera, el funk, la canción castellana medieval, etcétera y etcétera. Y aunque se nos pasó el arroz para criticar entonces a su reciente Esperando a Robin Hood, ahora sí, venimos con su nueva obra, que adapta el archiconocido título de Jethro Tull, Demasiado Viejo Para El Reggaetón… Demasiado Joven Para Morir. Álbum que podéis catar al completo en streaming suscribiéndoos a su web (donde se os informará solamente cuando toque en vuestra provincia) y comprar, claro.
Lee el resto de esta entradaÑu – Yo Estoy Vivo
En un ejercicio de resistencia encomiable, José Carlos Molina sigue «en pie y desafiante», como cantaba Warcry, frente a los avatares de cada momento, la opiniones contrarias, con su actitud entre quijotesca, contraproducente y a veces un tanto suicida… Sea como sea plausible de principio a fin, independientemente de estar o no de acuerdo con todas y cada una de sus opiniones y declaraciones, por su brutal sinceridad. Camino de los 68 tacos, que cumplirá en apenas un par de semanas, acaba de publicar su decimoctavo disco de estudio con el nombre de Ñu, el vigésimo si contamos sus dos escarceos ‘en solitario’ bajo el nombre de Molina (del último escribimos aquí hace unos cuantos meses), cerca ya de los treinta contando los distintos álbumes en directo y compilatorios. Doce años habían pasada (nada menos) de su anterior entrega de novedades (Viejos Himnos Para Nuevos Guerreros) que curiosamente tuve el honor de ‘criticar’ también para la extinta revista en papel de Rock Estatal. Un disco que llegaba ocho después del Títeres de 2003. Por tanto, como podréis comprobar, estamos ante todo un acontecimiento ya que no se prodigaba demasiado en ello en las últimas décadas. ¿Y qué tenemos en este Yo Estoy Vivo? Pues además de esa contundente aseveración que dibuja una comparativa no pronunciada con respecto a otros nombres propios coetáneos en los inicios y que ya están retirados (de acción o por omisión), está todo lo que ha caracterizado siempre a Molina. Letras cortantes cuando busca el conflicto, oníricas y sensibles cuando mira hacia el interior, y formas en las que flauta, violín, teclados suenan con una autenticidad a prueba de cualquier búsqueda de efectismo. Ñu sigue siendo una banda muy necesaria a la que (quizá) no se le ha tratado siempre con el respeto que merece. El año que viene se cumplen sus 50, algo habrá que hacer.
Lee el resto de esta entradaLos Jaleo – El Duelo
Entre los múltiples quehaceres profesionales, en los últimos días he tenido el placer de aportar mis votos como ‘jurado pro’ a los Premios de la Música Independiente (Premios MIN) y, un poquito antes, tuve la labor de seleccionar a los veinte finalistas para la fase final del concurso de bandas de Cooltural Fest. Una misión que llevo desempeñado desde el inicio del festival y que, siempre exprimiendo al máximo todas las experiencias, me ha permitido conocer a numerosas bandas recomendables o con potencial suficiente como para tenerles en ‘pestaña de seguimiento’ y ver su evolución en los próximos años y lanzamientos. Así he descubierto este mismo año a la banda que nos ocupa hoy, Los Jaleo, que entraron en ese corte aunque finalmente no se alzó con el triunfo. El caso es que apenas unas semanas después y de la mano de Clifford Records, el pasado 14 de abril, lanzaron este su primer epé con cinco canciones que sintetizan bien su propuesta, que ya se deja entrever entre la cabecera del grupo y el título del álbum. Una amalgama que mezcla, en proporciones variadas según el caso: folclore latinoamericano y español, rock and roll, swing, copla, flamenco, surf, western, Morricone, psychobilly y poesía lorquina y que podremos encuadrar en playlists con Leone, Los Fusiles, Los Mejillones Tigre y toda la corte surf… El cuarteto viene formado por Raquel Sánchez Gallardo a la guitarra, Sergio Felipe Sánchez (Major Peach) al contrabajo, Víctor Valero Fernández a la voz y guitarra rítmica, y Rodrigo Bernardo Raspeño a la batería. Frescura desde la tradición que no es que sorprenda, pero sí que capean con una solvencia que nos deja con ganas de más.
Lee el resto de esta entradaRadiocrimen – Franki
No hace falta pormenorizar mucho a estas alturas en el reconocimiento y respeto que le tenemos en esta casa a la obra y gracia de Txarly Usher al frente de sus distintos proyectos embarcados a lo largo de los años. Desde Opium Tea, pasando por Los Carniceros del Norte, Txarly Usher y Los Ejemplares, Radio X (junto a Segismundo Toxicómano) o los propios Radiocrimen que hoy nos ocupan. Una cabecera que cumple su décimo aniversario en este 2023, si tenemos en cuenta que fue en 2013 cuando nos llegó su primera referencia, aquel fantástico Mátame (Brixton Records), al que siguieron Antecedentes (Maldito Records, 2014), Tercer Grado (Maldito Records, 2016), Radio X [Radiocrimen + Placi Segismundo Toxicómano] (2018), Made in Basque Country (En Vivo) (2018), Las Peores Cosas Imaginables Están Sucediendo Ahora Mismo (2020) y La Ira (Colección de tres singles con canciones inéditas con El Último Ke Zierre, Siniestro Total y Kaos Urbano). Para celebrarlo, el quinteto compuesto en la actualidad por los dos fundadores Luis «Punk» a una de las guitarras y Txarly Usher en la voz, completándose con Gontzal «Puto Niño» que se sienta detrás de la batería, «Sopli» se aplica al bajo y Unai «Elektrico» empuña la otra guitarra, se desmarca sacándose de la manga este Franki con el que reverencian a su ya inconfundible ‘mascota’ y, de paso, se suman al concepto de la ópera rock, en este caso ópera punk, centrando la historia en la opresión, rabia y descenso del protagonista de la narración (cual Tommy de los Who) en pleno estallido punk del Bilbao industrial de los años ochenta.
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