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Rock and Roll por Ucrania: Los Vinilos, Trifásico, Tru-Desert Trío, Los Summers y The Sun Rockets
A la tercera fue la vencida… aunque estuvo a punto de no serlo tampoco. El evento ‘Rock and Roll por Ucrania’ que había organizado el Área de Cultura y Educación del Ayuntamiento de Almería a beneficio de Cruz Roja y su línea de trabajo, apoyo y acogida del pueblo ucraniano se había fijado en primera instancia para el 17 de marzo. Fue entonces cuando la calima apareció por la Península. Se retrasó al 24 de marzo pero, en esta segunda ocasión, la lluvia provocó un nuevo aplazamiento para otra semana más, el 31 de marzo. Ayer, de nuevo la inestabilidad climatológica hacía temer el evento a mediodía, así que se apostó por llevarlo a cubierto para curarse en salud y, por fin, dar salida a un repóker de bandas locales que hicieron rugir guitarras, bajos y baterías de manera altruista para ayudar al pueblo ucraniano, a los civiles, que son los primeros que padecen la sinrazón de quienes ostentan el poder. Los Vinilos, Trifásico, Tru-Desert Trío, Los Summers y The Sun Rockets eran los invitados, además de la violinista ucraniana Nadia Rudenko. A partir de este momento os dejo la crónica realizada como redactor del Área de Cultura, a través de la agencia Contraportada / Pisadas en la luna. Salud. (FOTOS: José Antonio Holgado).
Lee el resto de esta entradaQuique González. Almería. 11 de marzo
Lo bueno de que un artista como Quique González tenga el metrónomo de publicar disco en una media de cada dos años, incluso a veces menos, si incluimos el directo de Radio Station y el maxi Clase Media (realmente, solo el espacio entre Daiquiri Blues y Delantera Mítica alargó en exceso la espera) es que se puede disfrutar de las distintas giras en un plazo relativamente corto. También tuvo algo de ‘suerte’ (si es que se puede usar este término para hablar de una pandemia) ya que los primeros confinamientos y el parón llegaron cuando había desplegado buena parte de la gira de Las Palabras Vividas. Con algún concierto ‘de nueva normalidad’, Quique se centró en escribir y dar forma a las canciones de su siguiente trabajo. Otra magnífica joya atemporal, como acostumbra, y consiguiendo que todo sea distinto pero acogedoramente familiar. Cerca de cumplir tres décadas en los escenarios y casi 25 años después de su debut con Personal, ha conseguido ser una de las voces más autorizadas del rock de autor de nuestro país. Sin alardes, sin salidas de guión, sin exabruptos, sin dar una voz más alta que otra. Ya hablan sus temas, que están repletos de esa cotidianidad dolorosa, porque la intensidad de las emociones que marcan duele para siempre. No se van. Como las grandes canciones que pueblan su discografía y su repertorio. Hay tanto material en sus álbumes que Quique puede hacer el concierto más complaciente o el más críptico y bizarro. Acostumbrados casi que a lo segundo, creo que el de anoche, el de esta gira, es uno de los set más equilibrados de los últimos tiempos. Un acto de celebración sustentado en un tercio por temas de Sur En El Valle, otro tanto por éxitos indiscutibles y otro tanto por gemas que van ganando quilates con el paso de los años. Os dejo a partir de este momento la crónica que he realizado para como redactor del Área de Cultura y Educación del Ayuntamiento de Almería y Contraportada / Pisadas En La Luna. Las fotos son de José Antonio Holgado. Salud.
Lee el resto de esta entradaEn Clave de Soul. Teatro Apolo. 5 de marzo
Como vengo contando desde el comienzo del año, casi en una línea o sección temática paralela, las últimas semanas, entre unas cosas y otras, han sido las más prolíficas en cuanto a la concentración de entradas dedicadas a bandas, grupos y solistas de mi Almería natal. Esos héroes alejados de los grandes focos que se mueven, se curten y se trabajan todo el circuito local y provincial, con algunas esporádicas salidas, con la misma ilusión de quien llena el Wizink Center. No son los únicos. En cada una de las capitales de provincia, en cada región, hay bandas que valen mucho la pena y que merecen ser vistos y escuchados aunque ellos no protagonicen grandes lanzamientos. Y por eso aprovecho la enésima oportunidad para pediros que no les deis la espalda. Desde que abrimos RockSesión hace justo diez años (mañana lo celebramos con un artículo específico) hasta hoy he ido aumentando ese ‘cariño’ y esa atención a estas bandas. No me importa que tenga menos visitas. Lo merecen. Como lo merecen todos esos grupos de notables propuestas que se le pegan una y otra vez con el desprecio de las salas y la callada por respuesta de los festivales (no hay nada que haga más daño que la indiferencia ante una ilusión o alusión interpelada). Me pasa también con ‘bandas menores’ de las que aquí escribo con igual atención que las grandes consolidadas: la sensación de gratitud y hasta de sorpresa que después transmiten es más que suficiente. Por eso, si desde el 30 de diciembre hasta hoy, han pasado por aquí Brasi, JJ Fuentes (por partida doble), Antonio Álvarez (por partida doble), Lepanto, Los Ruina, El Lunático, Juan Trece, El Bombo o The River Band… Hoy es el turno para En Clave de Soul, y aunque es cierto que el género se nos va un poco de mano, el cuarto concierto ‘almeriense’ en el Teatro Apolo del mes también merecía estar. Os dejo a partir de este momento la crónica que he realizado para el Área de Cultura y Educación del Ayuntamiento de Almería. Sea.
Lee el resto de esta entradaAntonio Álvarez. Teatro Apolo. 18 de febrero
Como bien recordaréis, decidí comenzar con el año de crítica el pasado mes de enero, dando salida a una buena colección de discos locales, de bandas de mi ciudad que, como en todas, buscan hacerse valer y notar, que les escuchen, tan solo eso, porque nada desmerece a otros tantos venidos de fuera. A veces, me incluyo, tendemos a valorar más a grupos de fuera, a pensar que lo de tu circuito no está a la altura y lo cierto es que si uno se detiene y se para a escuchar, lo tienen todo para gozar de un buen disco, de un buen concierto: canciones honestas, muchas ganas y un saber hacer curtido con fuerza de voluntad. En ese camino, el pasado 11 de enero escribía de Libre Asociación de Ideas, el quinto disco en solitario de Antonio Álvarez. Un pechinero almeriense de 51 años que ha hecho su camino en Granada, y que tiene las ganas y los sueños de quien empieza. Apenas un mes después de escribir la crítica del disco, me llegaba cubrir el concierto de presentación en el Teatro Apolo, que en este febrero ha abierto sus puertas a estas bandas, previamente con JJ Fuentes y The River Band. Anoche, volví al lugar y seguimos gozando de estos pequeños placeres sin grandilocuencias, de tú a tú. Así que a partir de este momento os dejo la crónica realizada como periodista del Área de Cultura y Educación del Ayuntamiento de Almería. Salud. (FOTOS: José Antonio Holgado para Contraportada / Pisadas En La Luna).
Lee el resto de esta entradaThe River Band. Teatro Apolo. 11 de febrero
Con cientos y cientos de conciertos escudriñados como cronista y crítico, a uno le remueve y conmueve cuando, sin tener referencias ni expectativas creadas uno acaba saliendo de la actuación satisfecho y con una sacudida de la ilusión más primigenia de lo que es la música en directo. Anoche, como periodista del Área de Cultura del Ayuntamiento de Almería, me tocaba cubrir el concierto de la banda local The River Band. De ellos sabía que hacían versiones y que iban a tocar sus primeras 14 canciones propias de un disco que todavía no ha salido a la venta. Sabía que era una banda de músicos experimentados, pero no me podía imaginar la ilusión que podrían ser capaces de transmitir, con guitarra y bajo superclase de tiempos dorados, con un baterista de 67 años y un vocalista sin delirios de grandeza. Simple, puro y sano rock and roll. Sin más. Si es que no hace falta más. Os dejo a partir de aquí la crónica realizada para el Área de lo que pasó anoche en el Teatro Apolo. Salud. (FOTOS: José Antonio Holgado)
Lee el resto de esta entradaLa Oreja de Van Gogh. Roquetas de Mar. 5 de febrero
Vale lo escrito hace un par de días con la crítica remember de El Dorado de Revólver para resumir también las sensaciones de ver anoche en directo a La Oreja de Van Gogh. Es otro nombre que, por derecho propio, nos evoca algo tan en desuso en tantos aspectos como, sencillamente, la normalidad, por aquello de que las tendencias hayan hecho que la música con buen gusto dejara de ser superventas a cambio de otros productos más procesados. Por eso a Carlos Goñi, a otros muchos de aquella generación y, en ese círculo de pop rock orgánico, también a La Oreja de Van Gogh hay que estarles siempre agradecidos, como decía el tito Rosen. Anoche, como acompañante delegado de un regalo de Reyes Magos, volvía a reencontrarme con la banda donostiarra 18 años después de verla en directo con la gira de Lo Que Te Conté Mientras Te Hacías La Dormida. Ha llovido mucho desde entonces, incluso reconozco haber desconectado bastante de sus siguientes trabajos discográficos pero el respeto y la consideración hacia ellos siempre lo he mantenido intacto. Incluso me parecía muy meritorio y solvente el difícil papel que tuvo que asumir Leire Martínez al situarse al frente tras la salida de Amaia y lo bien que ha defendido las canciones antiguas como las que la banda ha firmado con ella en la formación. Y lo cierto es que, comprobado anoche, el repertorio no acusa en la dinámica si unas canciones son de una época u otra porque la homogeneidad viene de la mano de un quinteto que toca sin pretensiones y sin esa necesidad que ha impuesto el ‘moderneo indie’ de estar constantemente sobreexcitado en la sucesión de canciones y en la necesidad del efectismo. Normalidad, belleza en las canciones, prestancia y elegancia en los movimientos. Tan sencillo como ya infrecuente.
Lee el resto de esta entradaJJ Fuentes. Teatro Apolo. 4 de febrero
Hace un par de semanas os escribía del segundo disco de este autor rockero almeriense. Anoche tuve la oportunidad de cubrir el concierto de presentación y, a partir de este momento, os dejo la crítica realizada para el Área de Cultura y Educación del Ayuntamiento de Almería. Salud. El roquetero JJ Fuentes fue el encargado, anoche, de iniciar la serie de conciertos de artistas y bandas almerienses que presentarán sus nuevos trabajos discográficos gracias al firme apoyo decidido del Área de Cultura y Educación del Ayuntamiento de Almería, que sigue al lado de los creadores locales, más si cabe en estos tiempos de pandemia. Corazón de fuego y miel es el título del segundo álbum de JJ Fuentes, que sonó anoche en su totalidad junto con varios temas de su prometedor estreno titulado Cuestión de honor. Una noche en la que estuvo acompañado de por su productor, Ángel Peñalver en la guitarra y pedal steel, José Trujillo a la batería, Álex Martínez al bajo y Juan Antonio Hernández en coros, percusiones y acústica. Un cantautor rockero reafirmó anoche su querencia por las letras regadas de referencias literarias, cinematográficas y culturales para presentar historias de sentimientos tan universales como el amor, la pérdida, la ilusión, el desengaño o la reflexión. Después de, como tantas bandas, ver recortada la gira de presentación de su debut a causa de las primeras fases y olas de la pandemia, decidió trabajar en nuevas canciones, de las que doce se reúnen en ‘Corazón de fuego y miel’ donde gana en accesibilidad en las melodías y en los estribillos, encontrando un equilibrio con ese tono sobrio y cuidado de los textos, que le emparentan de manera irremediable con nombres como José Ignacio Lapido, Hendrik Röver de Los Deltonos o el lado más circunspecto de Carlos Tarque y M-Clan. Una música que quizá se presenta muy arquetípica en las formas pero con un resultado que admite muy pocas pegas.
Lee el resto de esta entradaBrasi. Teatro Apolo. 29 de diciembre
Dice el historial de Crónicas Conciertos que esta es la entrada número 26 de la sección en este particular y tan condicionado 2021. Teniendo en cuenta que a la web no llega ni una cuarta parte de los eventos que tengo que cubrir para el Área de Cultura de mi ciudad, da vértigo pensar que han rondado el centenar… con la que cae. En 2020 fueron casi otros tantos. Y, toco madera, por ahora el coronavirus me ha dejado tranquilo. Esto viene a dar un granito de arena más y un recordatorio, al menos, de que la Cultura Segura es un hecho indiscutible. Ahora que se debaten nuevas medidas, reducciones de aforo y demás… Que se tenga en cuenta. De naturaleza optimista para cosas que no tengan que ver conmigo de manera directa, estoy convencido de que el virus está dando sus últimos coletazos con una cepa menos virulenta que, entre su propagación, la tercera vacuna, la vacunación infantil… hará que la primavera y el verano se presenten bastante halagüeños. Hecha esta consideración global a modo de balance rápido, anoche fue el almeriense Brasi el que tuvo ‘el honor’ de ser mi último concierto del año. En lo personal tiene su aquel, ya que iba a verle en directo en 2019, justo el día que falleció mi padre. Así que para mí tuvo mucho de catarsis verle ayer con su banda y, además, con un sonido tan espectacular y una propuesta mucho más sólida que la que ya iba apuntando bien a su paso por Cooltural Fest en 2018 o, años antes, en la presentación de su debut allá por 2015. Músicos y artistas como Brasi son necesarios porque, desde su modestia, son pequeños guardianes de rock más llano, más natural. Dos guitarras muy corpóreas, un bajo que no solo usa una cuerda, una batería muy presente y canciones sin ampulosidad ni barroquismos, pero con letras elaboradas. A por otro año de conciertos, compas.
Lee el resto de esta entradaHora Zulú. Industrial Copera. 17 de diciembre
En una década enfermiza por la instantaneidad, lo efímero y el poco reposo a la reflexión, lo urgente de los trabajos, la necesidad constante de exposición, la obligatoriedad de tomar partido y mostrar opinión por todo, la vacuidad del ocio cimbreado por cuentas atrás para el siguiente capítulo, los clickbaits, el ruido en toda la gama que va de ultradiestra a siniestra, fiscales que mueren de forma repentina, personajes populares que acaban siendo el pelele de Goya subiendo y bajando para el escarnio hasta que revientan, polémicas azuzadas con el poco raciocinio del pirómano frente a un bosque, el orgullo del lenguaje pervertido para convertirse en un arma arrojadiza, talibanismos culinarios, majaracas del negacionismo, egoísmo en distintas escalas y maneras, de pose y pase, la total y absoluta falta de criterio propio para evaluar un hecho sin tener que sumarse a uno de los frentismos, lo del ni machismo ni feminismo, lo de a los extranjeros le dan más, los que claman por unos agravios mientras esconden la mierda de los suyos bajo la alfombra… Ante todo eso, encontrar todavía estímulos no corrompidos que nos sirvan de toma de tierra, de pulcra y límpida emoción, que sea como un chute de enriquecimiento para el coco y alimento para el alma se ha convertido en un auténtico lujo. Y para mí, mucho antes de que existiera esta casa, eso lo representa Hora Zulú. Así que, 25 meses después de verlos en su misma ciudad y en la misma sala, cuatro meses antes del estallido pandémico, nos fuimos para Industrial Copera de Granada a verles hacer lo de siempre, pero con la sabiduría que dan los años. De nuevo reinventado, de nuevo fortalecido. (FOTOS: Juan Jesús Sánchez Santos para RockSesión).
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