Siniestro Total. Últimos conciertos. Wizink Center, 6 y 7 de mayo

Ahora que han remitido los últimos dolores musculares de darlo todo en el doble concierto de despedida de Siniestro Total en Wizink Center solo nos queda decir… ¡que nos quiten lo bailado! Curiosos tiempos en los que vivimos en los que a un personaje público le hace falta morirse para que sea considerado un genio irrepetible, sea cine, literatura, filosofía, pintura, escultura y, ay, claro que también, la música. La última llamada de Siniestro Total, una banda que había reducido sus conciertos a las llamadas de festivales (por cierto los grandes del pim pam pum y el trompeteo festero ignorándolos casi de manera sistemática durante una década) y fiestas patronales de localidades con tradición de ‘noche rockera’, puesto que ‘el mercado’ de salas tampoco es que dé para demasiado, provocó un delirio colectivo que les llevó a vender más entradas para un concierto en el que solo actuaban ellos de toda su carrera. Por partida doble. En primer lugar con una fecha, la del viernes, 6 de mayo, para la que despacharon unas 14.000 entradas en apenas seis días. Se lo pensaron un poco y al final acabó saliendo una segunda cita versión redux (desde el principio no se podían adquirir las localidades de grada laterales ni superiores centrales) pero con otras casi 9.000 vendidas. El cariño mostrado por el público los meses previos y el vivido en el Wizink ha sido abrumador. Superando con creces a un cierto sector cansino (que todo grupo tiene) que ha intentado buscar una supuesta confrontación, incluso en el ‘velatorio’ de la banda, entre los Julianistas y los Costistas. Ellos, Julián Hernández y Miguel Costas, que dejó la banda en el 94, y el resto de músicos han dado un ejemplo magistral de cómo se debe actuar en situaciones que merecen enterrar divisiones, ofreciendo la despedida perfecta para quienes soñaban volver a verles en escena juntos o, en mi caso, por vez primera. Un aquelarre de dos días en los que todo lo bueno compensa con creces los peros. (FOTOS de Rubén G. Herrera para RockSesión).

Con una épica sinfónica previa (quizá para disimular) el concierto arrancaría con la habitual intro de Corrupción en Miami para regocijo de un Wizink apretado el viernes y más holgado el sábado. Independientemente de que el viernes sí me jugara el tipo en las primerísimas filas y el segundo viera a los artistas desde la media distancia. Y sí, hay que reconocer que cuando a sonar el viernes ‘Tan Hermoso’, la canción con la decidieron abrir, pensé que mal asunto como si toda la noche se escuchara así. No había voz, no había saxo, todo demasiado hueco. ¿Efecto bola por los graves? No lo parecía… Pero la cosa se fue mejorando poquito a poco y aunque no fue del todo perfecto, lo cierto es que pasado el primer cuarto de concierto, con las gargantas calientes y los primeros sudores de la batalla ya daba un poco igual.

Porque el concierto (ambos) fue tal y como se podía esperar, un karaoke colectivo, especialmente en las canciones que tienen el poso y peso legendario de haber pasado por Ante Todo Mucha Calma. Estribillos bullangueros, de bar y colegas, de alcohol y llaneza festiva. Un grupo sin pretensiones grandilocuentes hermanando con sus textos repletos de chistes, ironías, chascarrillos o acidez corrosiva, en distintos grados según el caso.

Por terminar el tema del sonido, lo del sábado no tuvo color. Todos los instrumentos en su sitio y desde la primera canción. ¿Tan difícil era conseguirlo a la primera? ¿Qué cambió de un día para otro? ¿Tendría que ver que estaban tapados los laterales al no haberse puesto a la venta las entradas de tribuna y preferencia?

Si antes hablaba de la generosidad del grupo en la actitud ejemplarizante que han tenido todos para este trance, el mismo calificativo se puede dar para el repertorio… 42 temas. Vale que no son Dream Theather con canciones de diez o quince minutos, pero podrían haberlo solventado con mucho menos y la cosa ha quedado de lo más cuantiosa. Casualidad o no… ¡42! La respuesta al sentido de la vida en La Guía del Autoestopista Galáctico. Hacer un repertorio al gusto de todos cuando tienen cerca de 250 canciones era imposible. Yo mismo echo en falta muchos temas (algunos coincidentes con muchas opiniones leídas por ahí: ‘Cuenca Minera’, ‘Homosexual’ con ‘Al Fondo A La Derecha’, ‘El Hombre Medicina’ de la época Costas o ‘Eterna Relación’, ‘A Poco Más’, ‘Dios Tiene Un Plan’ o ‘Los Putos Amos’ del post Costas) pero hay una clara intención de aglutinar clásicos y ofrecer destellos sorprendentes no esperados, como ‘Nocilla’, ‘Superávit’ (quizá la más desconocida para la mayoría, en las dos se notó cierto ‘bajón’ popular) o ‘Naturaleza’.

En esta generosidad vuelvo a lo de Hernández y Costas. El primero por decidir que una fiesta como esta no contara con Miguel para unos pocos temas cubriendo expediente y listo, sino que estuvo como uno más todo el concierto. El segundo porque en los temas que no le tocaba cantar (alguno debatible) se mostró participativo, empático y remando a favor de causa. Lo mismo se puede decir de la interacción entre todas las combinaciones. Incluso entre Avendaño y Costas que ni siquiera compartieron banda en ningún periodo salvo en este concierto. (Tampoco con Jorge Beltrán pero al estar en una tarima era distinto). Y buena labor la de Andrés Cunha supliendo la incapacidad para tocar de Ángel González, que estuvo en la ovación final del viernes. También se pudo ver los dos días a los bajistas Alberto Torrado (impresionante lo suyo interpretando ‘Tumbado A La Bortola’) y Segundo Grandío, haciendo en ‘Chusma’ que un tío tan solvente como Óscar Avendaño pareciera menos de lo que es.

En las interpretaciones, también mejor el sábado que el viernes (el rodaje es lo que tiene) salvo por ‘Matar Jipis En Las Cíes’ que, aunque mejoró en la segunda ocasión, seguía sonándome algo apurada en la velocidad vocal de Costas. Una decisión tomada a buen seguro tras muchos ensayos, y por homenajear la primera de sus versiones originales, pero por momentos parecía que los coros iban a llegar antes que la parte cantada. Pecata minuta y percepción muy personal en cualquier caso y que no resta un ápice el carisma sumatorio que ofrece la figura de Miguel en el escenario. Un regalo que, como digo, Julián y el resto no quisieron negar a quienes viven fuera del frentismo. Chapó.

No faltó el saludo a otra ciudad de Miguel, ni sus ‘esas palmas coño’, ni la siempre efectiva entrada de ‘Assumpta’, ni las disertaciones afiladas de Julián (especialmente curiosas las anteriores a ‘España Se Droga’ y la de ‘Ye-Ye’, tras presentar a todo el equipo), ni los solos metálicos, a veces apurados y otras muy estilosos de Soto (por cierto, Soto y Costas con sendas Gibson SG, como las dos cruzadas que llevo en el tatuaje de mi brazo izquierdo), ni la versatilidad de Beltrán, daba gusto ver a Avendaño cantar las canciones fuera del micro mientras hacía las líneas de bajo… Como digo, es ejemplar la actitud del grupo en todo lo que ha sido este trance final. Por eso comprenderán que los empujones, los litros volando, que si el sonido se deslizó bastante el viernes se convierta en algo menor cuando la épica de Siniestro Total se defendió a unos niveles de felicidad y entrega de lo más sobresaliente.

Hubo momentos que intuyo que estarán mucho tiempo en la memoria, como lo bien que funcionan juntas ‘Vamos Muy Bien’ y ‘Diga Que Le Debo’, la pareja de temas de Soto y Avendaño (‘Fuimos Un Grupo Vigués’ y ‘Sobre Ti’), la nostalgia que me produce ‘Tipi, Dulce Tipi’, el tramo salvaje que va de ‘Nocilla, Qué Merendilla’ a ‘Joder, Cristina’ (con su guitarra rota por noche tras despreciar hacer “el típico set acústico que se hace en los conciertos grandes, de Fito o de Calamaro”) o el trío final antes de los bises (¿qué vamos a hacer ahora sin poder escuchar el maravilloso riff de ‘Cuánta Puta y Yo Que Viejo’?), también bestiales. (El ‘¿Quiénes Somos…?’ fue una de mis primadas flipadas de niño con la música gracias a mi hermano).

Por cierto, la primera noche estaba previsto que cantarán en la vuelta al escenario (saltada para ahorrar tiempo) ‘El Enemigo Parpadea’. Fue eliminada del repertorio y lo curioso es que al día siguiente ese espacio lo ocupó ‘Alégrame El Día’. Así que no sabemos si esa única alteración del repertorio estaba prevista o se decidió al día siguiente.

Bonito recuerdo antes del mítico mantra del “has perdido eso…” (primera canción radiada de Siniestro Total) para ‘los caídos’ por el camino: Constante, Juanjo Moreno, El Reverendo, Joe Hardy, Pepo Fuentes y, cómo no, Germán Coppini. Como digo, la sensación más allá de preferencias personales es que fueron dos noches mágicas, de saber despedirse como señores del rock, como señores racionales, sin que por ello pierdan ese toque de locura que les ha acompañado toda la vida, mezclando el humor más simple con cierta dosis de intelectualidad y e interés por la política internacional.

Han generado escuela de manera indiscutible en una forma de contar, dignificando la canción humorística dentro del rock, de donde se alimentarían desde la horda de grupos del friki metal, pasando por la más drogopropulsada del punk y otros grupos más rockeros al uso.

Tras el saludo final, con el habitual viejo símbolo feminista de las manos en alto, fueron saliendo uno a uno del escenario hasta que, en un intento de disimulo, el último en abandonarlo fue Julián con sombrero en ristre, honor más que merecido por ser el único que ha estado los 40 años, cuatro meses y diez días de vida de Siniestro Total. En la pantalla, una leyenda, entre la guasa y la nostalgia más dolorosa: “Disculpen las molestias. No volverá a ocurrir”. Al menos, se podrá revivir en cedé y deuvedé.

Repertorio – setlist:

  • Tan Hermoso
  • Rock En Samil
  • Assumpta
  • ¡Ay, Dolores!
  • Opera Tu Fimosis
  • España Se Droga
  • Camino De La Cama
  • Todo Por La Napia
  • La Paz Mundial
  • Pueblos Del Mundo, Extinguíos
  • Chusma (con Segundo Grandio)
  • La Cultura Popular
  • Yo Dije Yeah
  • Vamos Muy Bien
  • Diga Que Le Debo
  • Fuimos Un Grupo Vigués
  • Sobre Ti
  • Tipi, Dulce Tipi
  • Chico De Ayer
  • Tumbado A La Bartola (con Alberto Torrado)
  • Nocilla, Qué Merendilla
  • Naturaleza
  • Mario, Encima Del Armario
  • Todos Los Ahorcados Mueren Empalmados
  • Oye, Nena, Yo Soy Un Artista
  • Joder, Cristina
  • Matar Jipis En Las Cíes
  • Bésame, Soy Gallego
  • Vámonos Al Kwai
  • Ponte En Mi Lugar
  • Superávit
  • La sociedad Es La Culpable
  • Emilio Cao
  • Ye-Ye
  • Cuánta Puta y Yo Que Viejo
  • ¡Ayatollah!
  • Miña Terra Galega

Bises:

  • Alégrame El Día (Solo el segundo día. El primer día estaba previsto El Enemigo Parpadea, pero no la tocaron)
  • Menea El Bullarengue
  • Bailaré Sobre Tu Tumba
  • ¿Quiénes Somos?, ¿De Dónde Venimos?, ¿A Dónde Vamos?
  • Somos Siniestro Total

Publicado el mayo 9, 2022 en Crónicas Conciertos y etiquetado en , , , , . Guarda el enlace permanente. 4 comentarios.

  1. Gran crónica (como siempre) de la despedida de Siniestro Total.

    Yo estuve el viernes. El sonido (malo, malísimo, para un concierto tan especial como este) no impidió la fiesta en la que se convirtió el concierto de principio a fin.

    Tenía la duda de si Miguel Costas iba a estar todo el concierto o ciertas canciones. El hecho de verle ahí de principio a fin hizo que la despedida de Siniestro Total fuera inmejorable. Y mucho más digna que otras que hemos visto recientemente (Baron Rojo, Extremoduro, Barricada, Burning,…)

    Respecto al concierto lo has dicho todo, pero me gustaría comentar lo sorprendente que ha sido ver a Siniestro Total vender 25.000 entradas para su despedida. Yo les he visto tocar en Gruta77, una sala con capacidad para ¿250 personas? y en fiestas de barrio donde el 90% del publico pasaba de ellos. ¿Ha sido por el «efecto Costas»? Lo dudo mucho. Creo que la gente lee «despedida»»40 años»»wizink»… y considera el evento en cuestión, un evento donde «hay que estar».

    No sé, me parece que tenemos que cuidar los circuitos de salas, ir a conciertos y no solo a festivales. Es triste ver a grupos penando en salas y que tengan que espetar a su despedida para recibir el reconocimiento que merecen. ¿Donde han estado esas 25.000 personas los últimos 20 años?

    Adios Siniestro total, bailaremos sobre tu tumba

  2. Un gran concierto. Me lo pasé muy bien. Sinceramente me da pena que se retiren, pero todo tiene su fin. Para mí, siempre seguirán existiendo. Mi grupo favorito. ¡VIVAN SINIESTRO TOTAL!

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