Sho-Hai – Polvo

Saben ustedes que mi acercamiento al mundo de hip hop y el rap suele limitarse a pequeños nombres contados que caben en los dedos de las dos manos (hace unos años me sobraba una de ellas, incluso, vamos poco a poco). Toteking, SFDK, Solo Los Solo, Frank T… Hoy nos importa que uno de ellos siempre fuese Violadores del Verso a quienes llegué, como todo metalero-rockero, por su conexión especial con Soziedad Alkohólika. Siguiendo con estas interrelaciones, a Sho-Hai le tuve siempre mayor respeto y cariño por otra relación cruzada, en este caso con la familia de Hora Zulú. Si a alguien que le tienes honor y ley (no tengo a muchos artistas en esa categoría elevada) como Aitor Velázquez siente honor y ley por el protagonista que nos ocupa, automáticamente adquiere para mí el mismo derecho. Con esa condición, y aunque en RockSesión tenemos tendencia a salirnos del guion con frecuencia, tenía claro que iba a escuchar con atención el nuevo lanzamiento del artista maño, Polvo, que llega cinco años después de La Última Función. Un álbum que refrenda y reitera todas las radiantes virtudes de rapsoda rutilante. Querencias por el rap hardcore y hip hop clásico con una corrosiva visión del mundo, guiada por el humor negro y por una encomiable actitud de ser menos verborreico y más certero, dándole al conjunto un amplio sentido musical que va más allá de los arquetípico del género. Una combinación que solo puede conseguir quien es maestro de maestros. Brindamos por ello y por eso esta será siempre también su casa.

Con R de Rumba una vez más como principal piloto del sonido, la paleta se aumenta con producciones de Acción Sánchez, Xhelazz, Hazhe y Sho-Hai una vez más huye de cameos de conveniencia y por eso a la fiesta de Polvo se sumarán los viejos conocidos Kase.O en un par de temas, reuniendo a la doble V, con Lírico, en el penúltimo corte, más FyahBwoy.

En esto de rendir honores, emociona el arranque de ‘Imperativo’, el primer corte, con el sampler inicial de Rebel, su hermano, fallecido pocos días antes del inicio del confinamiento en 2020, con pregunta incluida, “Ey, Rebel, ¿cómo suena esto allí arriba, hermano?”. No será la única mención. Con un tono grave y sobrio, Sho-Hai comienza el álbum fuerte, haciendo una declaración de intenciones de resistencia e identidad. Un minimalismo furioso y un tratado sobre las creencias y querencias del autor. Más desinhibido y con una vuelta de tuerca de humor con ambientación funk, ‘Sí, Pero No’ es un ejemplo majestuoso de cómo usar la figura retórica del encabalgamiento para cambiar el sentido de una frase en el último giro, haciendo un estribillo funky que, en lo particular, me ha evocado aquel trabajo de Tzaboo al que igual un día de estos le echo unas líneas para dedicárselo a un colega.

‘Nada De Nada’ se ambienta en un aura más turbia y con algo de maquinal desde la melodía de la base. La interpretación vocal vuelve a ser magistral, reforzando erres y combinando la velocidad de los versos a su antojo. El estribillo juega a lo bailable con el “de todo, de todo” como volverá a hacer más adelante, como llegaremos. Después de convertirse en los discos anteriores en farola y en WC, en esta ocasión Sho-Hai repite recurso para convertirse en una bolsa y todas sus casuísticas relatadas en ‘La Bolsa o La Vida’. Magnífica narrativa que evidencia (como lo ha demostrado en el rock Mamá Ladilla o en el punk Lendakaris Muertos y, antes que ellos, el siempre añorado Javier Krahe) que hacer bien el humor es una cosa muy seria. Igual que Toteking ha hecho una loable labor por colaborar con autores jóvenes en su último disco, Sho-Hai hace lo propio con Kaze en ‘Terapia’, quizá el corte más disruptivo por la tesitura vocal algo más slow de la colaboración.

Eso sí, el punch se recupera rápido y de qué manera con ‘Estúpido’. Otro corte que, en filosofía, se puede parecer al de entrada, pero que afila mucho más los cuchillos para repartir estopa más a (ultra)diestra que a siniestra, con una contundencia que va más allá de ideologías, sino a conductas claramente reprochables. Brilla también FyahBwoy haciendo suya ‘Luz Escondida’, que se desarrolla con una ligera sincopa entre una base en primera línea. Siguiendo con los diversos estilos, los amantes de la distorsión de guitarras encontrarán su canción en ‘Toro Sentado’, que despliega su texto en un machacón tempo donde no falta otra referencia a ese 1 de marzo del adiós de Rebel. Es en el coro donde encontramos ese estribillo efectista declarando “lo ani-kill-kill-quilo sentado”.

Polvo cayó de pie desde el arranque con la adelantada ‘Te Pone Bien’, un corte eminentemente festivo de por sí, pero multiplicado con las entradas de Kase.O y Acción Sánchez. Un brindis al rap con un recuerdo más a Rebel y Jotamayúzcula. De la subida a la más frágil de la lista, la sucesión de ‘perdones y gracias’ de “Don Perdón”, una balada que encierra barras tan demoledoras como “un martes me moriré para no joderos el fin de”. Por si fuera poco clarificador el mensaje de ‘A Tomar Por Culo’ el estribillo afila y sublima con el sampler del “a la mierda” de Fernando Fernán Gómez.

Llegando al final nos espera la reunión de Violadores del Verso en ‘Únicos’, abierto con el jaleo bullanguero inconfundible del público argentino, que tiene ese savoir faire de vieja guardia a la que cantaba hace tiempo los power metaleros de WarCry. La reunión en sí misma es motivo de celebración y el corte, aunque quizá no sorprende, sí que cumple a la perfección su misión simbólica e irreprochable en las formas. El cierre lo echa la canción que da título al conjunto. ‘Polvo’ vuelve a ser otro desahogo y el recuerdo indeleble a los oídos de ese mundo negro que acompaña, entre copa y copa, al maestro Sho-Hai y su paz y amor con hielos. Fuerza y honor.

Lista de canciones – tracklist:

  1. Imperativo
  2. Sí, Pero No
  3. Nada De Nada (con Kase.O)
  4. La Bolsa o La Vida
  5. Terapia (con Kaze)
  6. Estúpido
  7. Luz Escondida (con FyahBwoy)
  8. Toro Sentado
  9. Te Pone Bien (con Kase.O)
  10. Don Perdón
  11. A Tomar Por Culo
  12. Únicos  (Violadores del Verso)
  13. Polvo

Publicado el octubre 4, 2022 en Críticas Discos y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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