#Mis10de Rozalén
Lo prometido es deuda, con Rozalén abrimos la nueva temporada de la sección #Mis10de, que viene siendo reactivada y remozada desde el pasado mes de julio. Tras más de 400 grupos y artistas realizados, de aquí y de fuera, ella tiene el honor, porque así me lo merece, de ser la primera ‘novedad’ en un par de años. El tiempo que hace que, precisamente, la falta del mismo me llevó a cargarme la sección. Y decía remozada porque el plan a partir de este curso es el siguiente: los fines de semana seguirá habiendo reediciones y revisiones (porque han sacado más discos) de los ya hechos y en este nuevo formato, es decir, además de los tuits, con entrada propia en la web y el último fin de semana de cada mes habrá dos novedades, para seguir haciendo crecer la lista. Siempre bajo la premisa de artista o grupo español los sábados e internacional los domingos. Dicho esto, ¿por qué un #Mis10de Rozalén ahora? Pues, como decía, porque en estos dos años se lo ha ganado por muchos motivos y, sobre todo, porque quiero hacer la selección de diez canciones antes de que saque el nuevo disco en 2020 y me lo ponga todavía más difícil. Dicho esto, esta es mi selección personal y arbitraria de María Rozalén. (FOTO: Marina Ginés para RockSesión).
Los Fresones Rebeldes – ¡Es Que No Hay Manera! (1997)
El verano nos ha dejado muchas pérdidas en el mundo musical. La de Íñigo Muguruza, la de Camilo Sesto y, también, la de Inés Bayo, vocalista del grupo Los Fresones Rebeldes. Encuadrados la etiqueta del tonti-pop, subgénero del indie, y de la potente factoría de Subterfuge Records, la banda se hizo un hueco a las primeras de cambio con su quizá único tema conocido más allá del circuito que es ‘Al Amanecer’. Una canción que siempre me hizo recordar a una banda, algo más punk, como Aerolíneas Federales, que también usaban las bases aceleradas, con voces femeninas y letras que, en su sencillez, jugaban a una bisoñez e ingenuidad impostada, lo que quiere decir que, en el fondo, están pensando todo lo contrario. Por eso quizá le tengo más cariño a Los Fresones que el que realmente merecían, pero así de subjetivas son estas cosas. Mucho más centrada en su trayectoria profesional como ilustradora española, sus escarceos musicales siempre fueron más por diversión que por profesión. Sin pretensiones, Las Blunders, Los Sobertanos, Los Popop o Los Colibríes… Por eso no parece extraño, ahora, que lo dejase en cuento vio que la cosa con Los Fresones Rebeldes se iba poniendo seria. De haber tenido mayor continuidad quién sabe si no los veríamos en el centro del estallido de la burbuja festivalera indie… O nunca es tarde, porque el grupo (sin ella) ha vuelto a los escenarios.
León Benavente – Vamos a Volvernos Locos
Tercer larga duración para el cuarteto León Benavente. El difícil disco que viene tras la explosión definitiva de público que supuso su anterior y espectacular gira (doy fe). Quizá sea por esa dosis extra de responsabilidad, la banda se recluyó del ruido para no traicionar la autenticidad que les ha encumbrado, con un sonido que combina tantas cosas que es imposible encasillarlo por más que lo intenten. Y solo hay que poner una dosis mínima de atención a sus canciones (sin prejuicios) para darse cuenta de ello. Si a su imponente ejecución, con César Verdú a la batería y percusiones, Luis Rodríguez a la guitarra y Eduardo Baos al bajo y sintetizadores, se le suma la gran capacidad lírica de Abraham Boba (voz, órgano, percusión…), el resultado es el que es. Que es una de los grupos más recomendables de toda esa escena en el saco sin fondo que se ha dado por llamar indie. Pero, lo he escrito alguna vez, ellos, como Novedades Carminha, como Carolina Durante… son fallos y fallas en el sistema. Gente que está ahí como podría estar en cualquier otro sitio. Espíritus libres y creíbles. Siendo cuatro tipos, han optado porque todas las colaboraciones tengan voz de mujer: Amaral, María Arnal, Miren Iza (Tulsa), pero también Sara Condado y coros de Malena Morón, Martina Morón, Anna Mir… Así escuchamos Vamos a Volvernos Locos.
Los Tiki Phantoms – Disco Guateque
A lo largo de estos años con la casa abierta, he escrito en algunas ocasiones de bandas que abrazan el surf sin ambages, como The Surfin Limones o Corizonas y también con el toque instrumental planeador, de Pájaro o el más alocado versión pelis de serie B y cómics de Airbag. A Los Tiki Phantoms les tenía echado el ojo (y el oído) desde hace tiempo y es ahora, que acaban de sacar su nuevo álbum, Disco Guateque, cuando se estrenan en RockSesión. Y no es un disco cualquiera. En esta nueva colección de composiciones, la banda se lía la manta a la cabeza (por si fuera poco con las máscaras, de lo más sugerentes) y se pone a pasar por su filtro musical a gente tan dispar y particular como la mismísima Rocío Jurado, Concha Velasco, Alaska y Dinamarama o Ennio Morricone, pero sin olvidar a otros grupo más cercanos al rock, aunque a priori alejados de su universo musical, como The Damned, The Clash o Supergrass, y rematando la faena con el bailoteo de Wham!, A-Ha o Blondie. Lo sorprendente de todo esto es que consiguen que todas y cada una de las adaptaciones suenen lo bastante creíbles como para que casi parezca que hayan sido compuestas con ese espíritu. Y es que los fantasmas siempre consiguen colarse allá por donde les plazca.
Amaral – Salto Al Color
Aunque siempre ha tenido un plus de calidad diferenciador muy por encima de la media, es cierto que Amaral lleva jugando, especialmente desde el segundo disco, en la primera división del ‘alto consumo’ musical. Afrontando con una loable coherencia su trayectoria, como una carrera de fondo en la que siempre ha primado más el seso que el exceso, el dúo formado por Eva y Juan han vivido la explosión de los inicios, la caída de valores sobre la creación en el boom de la primera hornada de OT, la caída de la venta de discos, el auge de los festivales, la moda y el molde indie… Y ahí siguen. La música ‘comercial consumible’ hace tiempo que denostó a los instrumentos clásicos –guitarra, bajo, batería- a cambio del mundo del electrolatino, pero Amaral sigue haciéndose valer en cada uno de sus lanzamientos, que siguen generando una gran expectación pese a que ya no centelleen en cifras mareantes. En ese largo caminar y tras un sobrio y oscuro Nocturnal, el grupo se adapta con rigor a las tendencias para remozar su sonido a territorios en los que las guitarras eléctricas no están tan en primer plano y donde sintes y efectos electrónicos dan un par de pasos al frente –siempre han estado-, a la par que se destilan hechuras bailables. ¿Hemos entregado a la cuchara a las modas? Se puede ver así, pero también puede ser la forma de enseñar a que también eso se puede hacer con alma y sentimiento, quizá el gran fallo del género.
Igor Paskual – La Pasión Según Igor Paskual
Aficionado al romanticismo del deporte menos mercantilizado, como el fútbol de los 80 o la magia épica de las Olimpiadas, algo de olímpica tiene la carrera en solitario de Igor Paskual, que nos viene apareciendo cada cuatro años con nuevo disco. Tras Equilibrio Inestable en 2011 y Tierra Firme en 2015, (sin olvidar su Rugidos de Gato, libro) llega ahora La Pasión De Igor Paskual, si bien el álbum en su concepción estaba casi finiquitado desde hace más de un año. Y más por una cuestión de rodaje y práctica que de autolimitaciones, viene más liberado de corsés que nunca. Confiesa que sabía que iba a tardar tres álbumes en alcanzar el sonido que iba persiguiendo junto a su mano derecha Carlos Stro y el resultado no puede darle más la razón. Jugando con su apellido y afrontando con pulsión de vida la muerte de una persona muy querida (Jéssica M. de La Paz, bajista y asistente de producción de sus discos anteriores) Igor –nos- resucita a través del Rock (mayúscula voluntaria), transmitiendo un mensaje vitalista y rabioso. Sin pelos en la lengua ni correcciones políticas. Como viene haciendo desde el primer día que se subió a un escenario. En cuanto a las formas, encontramos un álbum sorprendentemente coherente en su multitud de registros. De la ampulosidad preciosista de ‘Inmortal’, al malditismo épico de ‘Waterloo’, al punk bilioso de ‘Ratas’ o a esa maravilla progresiva de nueve minutos de versión de ‘El Gavilán’ de Violeta Parra, que casi podría haber firmado King Crimson y que bien podría venderse como un disco, ella sola.
#Mis10de Sex Pistols
Pocos grupos pueden presumir de armar tanto ruido y convertirse en un símbolo para miles de grupos de varias generaciones con apenas cuatro sencillos y un disco, como es el caso de los británicos Sex Pistols. Convertidos en un producto de manera descarada (al sistema nunca le ha importado adueñarse de mensajes mientras el resultado final sea rentable), es difícil sopesar qué hubiese sido de la banda de tener un largo recorrido en el tiempo. ¿Hubiesen acabado haciendo canciones bailonas como Offspring? ¿Habrían terminado en un rollo conceptual de pop-punk como Green Day? Pero la muerte, tan presente siempre en la vida, se llevó por delante a Sid Vicious, que estaba emperrado en hacer honor a su nombre y a lo que el público punki ‘le exigía’… Tenía que morir joven y lo hizo por sobredosis de heroína con solo 21 años. Ya lo dice Def Con Dos, “solo vive deprisa y se muere joven el que es medio bobo y no toma ciripolen”. Dicho esto, no había mejor grupo para culminar el fin de semana de reediciones, tras La Polla Records de ayer, que con Rotten y compañía. Aquí van mis diez temas preferidos del grupo. (FOTO: Peter Vernon)
#Mis10de La Polla Records
Aprovechando que este fin de semana ha comenzado la impensable hace unos años gira de regreso de La Polla Records y lamentando que no vamos a poder estar presentes en ninguno de los conciertos que casi se cuentan por entradas agotadas en sus dobletes en Valencia, Madrid, Barcelona y Bilbao, nos lamemos las heridas rememorando y reeditando, como venimos haciendo desde el pasado mes de julio, la colección de #Mis10de que hicimos de la banda allá por 2013. Su discografía está formada por un cancionero que tiene más de simbólico y épico… (y profético, por desgracia, por los males invariables) que de calidad compositiva. Pero así son los mitos y los pioneros, que hay que deberle honores y respeto por abrir un camino y por romper el molde. El propio Evaristo lo ha dicho alguna vez, ahora (en Gatillazo) hacen música y antes (con La Polla) hacían ruido. Lo que sabían, era lo que tocaba. Y no hay mejor forma de revivir aquellos momentos que releer la primera parte de su biografía, repleta de anécdotas inconexas pero que explica muy bien cómo fueron aquellos años lejanos. Aquí va el recuerdo a la decena de temas que elegimos del grupo. (FOTO: Daniel Fernández)
#Mis10de Bersuit
Con la vana y vaga excusa de que la selección española de baloncesto juega hoy la final del Mundial contra Argentina, nos pegamos el gustazo de seguir con las reediciones de #Mis10de con Bersuit. (Tengo el compromiso escrito de que la primera ‘novedad’ de la temporada se abra con Rozalén y eso será el sábado 21 o 28, depende de la tregua que me dé el trabajo). De hecho, también tenía y pensé las opciones de hacer por primera vez a Los Fabulosos Cadillacs o Rata Blanca, pero el tiempo y el compromiso adquirido me hacen dejarlo para más adelante. Bersuit es rocanrol, mucha ironía y mucha diversión pero también encierran una emotividad gigantesca, desarrollada en temas de otros discos. Un rock bastardo en el que se entremezclaban sonidos de cumbias, bossas, murgas carnavalescas, merengue… Si bien es cierto que la época más brillante de la banda es en la que contaba con Cordera en la formación, que se marcharía a solas. No tengas oído de palo y échate unos bailes antes de que se venga el estallido. Y suerte para los Ricky, Rudy, Claver, Gasol y compañía.
Shinova – La Ceremonia de la Confusión (2011)
Un 96 sobre 100 le di a este disco en la crítica que hice para uno de los primeros números de la revista Rock Estatal, por abril de aquel año. Pongámonos en situación. Shinova, como cabecera, nació en 2008 y pronto publicó su estreno, bajo el nombre de Latidos. Unos tres años después saldría La Ceremonia de la Confusión, que os aseguro me pareció tan sobresaliente como la nota que les di (tenía 37 canciones compuestas cuando entraron al estudio). No es que sea como el Peligroso de Hamlet, pero sí que, a día de hoy, y por los avatares de las trayectorias artísticas, el grupo realizó un parón de tres años y cuando volvió lo hizo con cambios en la formación y también en el estilo. Pero siempre he defendido que el cambio no es tan radical hasta el punto de renegar de sus dos creaciones en su web o canal de YouTube y perfil de Spotify. El metal estiloso de la primera época no se aleja tanto de la emoción que transmite su poética actual, donde se perciben todavía ciertos ramalazos metálicos que les distinguen dentro de la cartelería ‘indie’ donde se les ha incluido. Y el año pasado los vi en Cooltural Fest con muy buenas sensaciones. Quizá repita este noviembre en Madchester Club. En cualquier caso, una vez más, etiquetas, como las fronteras, que dividen de manera artificial. Hoy quiero recuperar tanto la crítica que le hice a aquel álbum, como la entrevista que tuve con Gabriel de la Rosa, su vocalista de entonces y de ahora. Esta es la primera crítica remember de la temporada 2019-2020. Lee el resto de esta entrada












