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Never mind the bollocks. El testamento punk de los Sex Pistols. Fernando Ballesteros
Suma y sigue la Colección Elepé de Efe Eme, a la que es muy fácil engancharse con solo ver la relación de discos analizados en la veintena editados bajo esta etiqueta hasta la fecha. Libros que analizan álbumes irrepetibles, quizá alguna vez igualados por sus propios autores pero nunca superados –bueno, en este caso, es que no tuvieron otro-, cada uno por sus motivos que se analizan, convenientemente, en el interior de cada volumen.
Este libro fue el que elegí para llevarme los cuatros días y cuatro noches en Adra a cuenta de cubrir The Juergas Rock Festival, muy apropiado para la naturaleza del evento –como ven, ni las lecturas las dejo demasiado al azar en muchas ocasiones- y con la reseña completo la lista de reseñas literarias pendientes que hace unos días comencé a saldar con The dark side of the Moon de Pink Floyd y Equilibrista: La vida de Cecilia.
Faldón habitual: De la Colección Elepé por aquí han pasado Miguel Ríos (Rock & Ríos), Joan Manuel Serrat (Mediterráneo), Pata Negra (Blues de la frontera), Joaquín Sabina (19 días y 500 noches), Loquillo (Balmoral), Extrechinato y Tú (Poesía básica), Alaska, Luis Eduardo Aute (Entre amigos), Christina Rosenvinge (Que me parta un rayo), Fleetwood Mac (Rumours), Bob Dylan (Slow train coming), The Who (Quadrophenia), Family (Un soplo en el corazón), Siniestro Total (¿Cuándo se come aquí?), Elvis Presley (From Elvis in Memphis), Héroes del Silencio (Avalancha), The Clash (London Calling), Bruce Springsteen (Darkness on the edge of town) Pink Floyd (The dark side of the Moon) y ahora este Sex Pistols de Fernando Ballesteros.
Lee el resto de esta entrada#Mis10de Sex Pistols
Pocos grupos pueden presumir de armar tanto ruido y convertirse en un símbolo para miles de grupos de varias generaciones con apenas cuatro sencillos y un disco, como es el caso de los británicos Sex Pistols. Convertidos en un producto de manera descarada (al sistema nunca le ha importado adueñarse de mensajes mientras el resultado final sea rentable), es difícil sopesar qué hubiese sido de la banda de tener un largo recorrido en el tiempo. ¿Hubiesen acabado haciendo canciones bailonas como Offspring? ¿Habrían terminado en un rollo conceptual de pop-punk como Green Day? Pero la muerte, tan presente siempre en la vida, se llevó por delante a Sid Vicious, que estaba emperrado en hacer honor a su nombre y a lo que el público punki ‘le exigía’… Tenía que morir joven y lo hizo por sobredosis de heroína con solo 21 años. Ya lo dice Def Con Dos, “solo vive deprisa y se muere joven el que es medio bobo y no toma ciripolen”. Dicho esto, no había mejor grupo para culminar el fin de semana de reediciones, tras La Polla Records de ayer, que con Rotten y compañía. Aquí van mis diez temas preferidos del grupo. (FOTO: Peter Vernon)
Manolo Kabezabolo – Ya Hera Ora! (1995)
Llevaba tiempo rondándome por la cabeza recuperar este disco para la remember de los viernes y ahora que, ayer mismo, Manolo Kabezabolo ha puesto el disco en descarga directa porque está casi descatalogado y es imposible conseguirlo en su formato original (con las treinta canciones y no con la reedición con menos) es el mejor momento posible (al final tenéis el link de descarga). Este es un clásico del punk estatal, por su concepto y ejecución. Un tío salido de la nada, cantando solo con su guitarra, sin banda. 30 canciones en cuarenta minutos en un ejercicio suicida del que vendió la nada despreciable cifra de 30.000 copias. Un milagro.
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