Parabellum – El Grito Del Hambre

Y llegó la hora. Los carismáticos Parabellum viene con nuevo disco de estudio casi 25 años después de aquel ambicioso y enjundioso Adelante Sin Cabeza. Si seguimos echando cuentas, unos 35 años de su debut en No Hay Opción y casi 40 primaveras desde que Josu Korkostegi (batería y voz) fundara el grupo junto a Juanan Fernández y Txisko Llamas. Se iniciaba una historia en la que Parabellum ha venido a simbolizar la resistencia frente a numerosos avatares, pérdidas, obstáculos y trabas en el camino. Con un receso a finales de los noventa, un susto a mitad de la década siguiente, que marcaría ya un camino irregular hasta la muerte de Juan Carlos Lera en 2014. El fantástico concierto de homenaje que dieron el año siguiente reavivó la llama, que siempre ha sido uno de esos ‘patitos feos’, algo minusvalorados, quizá porque siempre fueron metidos en un saco generalista que no era el suyo. Puesto que en el rock apunkado de Parabellum hay mucho más que un tono nihilista y cazallero. Pese a su nombre punk, en su música hay mucho más estilo y buen gusto. Mucho de mirada interior, de necesidades expresivas. Siempre ha sido una banda que ha sabido transmitir su verdad como pocas y lo viene demostrando en su relanzamiento en vivo de antes de la pandemia, con Josu acompañado del bajista Lino Prieto (desde 1991) y con dos guitarristas de lujo como Pedro De La Osa (en Parabellum desde 2004 después de pasar por ese grupo de culto llamado Gris Perla y por MDH) e Iñaki Setién ‘Milindris’ desde 2018 y que os sonará por ser una de las seis cuerdas de Extremoduro del 94 al 97 (es quien graba buena parte de Agila y la gira de donde sale Iros Todos A Tomar Por Culo). Ahora lo reafirma en este trabajo de estudio de nueve temas donde, como colofón, cuentan con la cuidadísima producción de otra leyenda de nuestro rock como es Iñaki Antón, Uoho.

El álbum ha sido grabado en Pertika-3 (Sopela) y, además de que el grupo tiene el código de honor de seguir incluyendo a Juan Carlos Lera como guitarrista en el libreto, para este álbum han contado con las colaboraciones de Adolfo Aguado en los teclados de tres temas, Ekaitz Hernández las secuencias en ‘Somos Un Tren Vivo’ y María ‘Cebolleta’ y Kris Robles se han encargado de algunos coros. Y, cómo no, el propio Uoho suma algún que otro coro y varias cuerdas y guitarras. El disco sale de mano de El Dromedario Records.

Solo un tema como ‘Demonios En El Jardín’ demuestra en sus seis minutos y medio lo que decía más arriba sobre la distinta madera en la que Parabellum tala y comparte su sonido… y sus letras. Un inicio reposado a voz y guitarra, recuerda ligeramente alguna tesitura de otro de esos nombres asociados al universo del grupo como es Doctor Deseo. Pese a tener hechuras melódicas, la intensidad de la historia, que se mueve entre la lírica y el dolor, hace que las formas vayan creciendo para desplegar una épica inusual en nuestros días en el rock de este tipo, lo que refuerza ese carácter atípico. La coda se rematará con los coros infantiles añadidos de Juliette, Candela, Alize, Elier y Nakor. A la postre, esta canción por sí sola justifica la existencia de este álbum.

‘Arráncame El Bozal’ comienza con acordes ligeramente barriqueros y se presenta más ruda y biliar con ganas de venganza en torno a ‘la manada’: “si tú eres manada, nosotros legiones”. Tempo más frugal e iggypopesco para ‘¿Quién Fue El Culpable?’, acorde al tono burlesco de una letra repleta de sorna y goma-2. El trabajo de guitarras en la segunda parte del tema, no olvidemos los nombres propios citados, es muy destacado, mientras los coros y segundas voces se suceden entre el enajenamiento y la perversión. Por su parte, ‘Somos Un Tren Vivo’ se presenta como una canción más compacta en su armazón rítmico y que sorprenderá por unos esas secuencias que le dan un punto contemporáneo, tras lo que entrará una buena línea de bajo y un diálogo posterior entre guitarra y percusión para evocar la sensación de los vagones por la vía. Buen ejemplo de cómo una banda sigue en movimiento, nunca mejor dicho, incorporando nuevos conceptos a su hacer habitual.

Y, como si un ejercicio diametralmente opuesto se tratara, ‘Marionetas’ es todo lo contrario. Furia punk en velocidad, suciedad de guitarras, intensidad de los coros y letra para un corte sobre el adoctrinamiento consumista y con ausencia de pensamiento libre y propio. ‘El Grito Del Hambre’, el tema que da título conjunto, centra el foco en el drama de la inmigración en el mar. La canción alterna con maestría los pasajes de respiro, a voz y bajo, con un puente en el que crece la distorsión hasta llegar el grito final, que seguirán creciendo a lo largo del metraje, hacia un estribillo con guitarras efectivas y pegadizas.

El recorrido continúa con ‘Ya Nada Es Igual’, un medio tiempo sobresaliente, por momentos de ascendencia del Americana, con buen aporte de teclados y una historia de amor perdido del que no se va por más que pase el tiempo. El “ahora no”, repetido una y otra vez, acaba haciendo entender el primer verso: “demasiado calor, maldito picor que me come por dentro”. Rock aparentemente hedonista en las formas pero con destellos de ‘camino de no retorno’ en ‘Rojo Sobre Negro’, el más ‘heavy’ de la lista. El solo de guitarra, intrincado entre las rítmicas, parece asemejar esa pelea por no sucumbir que la letra presenta sin vergüenza ni pudor. “Estoy sentado en el borde del alero decidiendo si me vuelvo o quizá doy un paso al frente”.

‘En Este Agujero’ es la encargada de echar el cierre y es el retrato más fiel de la pelea diaria que afrontan las personas con ansiedad y traumas jamás superados (“en este oscuro agujero, los miedos sale al recreo y juegan a recuperar del vertedero viejos sueños”), y esa manera de apartar (a lo ‘Confesión’ y aquello del “y en mi caída busqué el echarte a un lao”) a lo más querido “si en este agujero no hay sitio para dos, ¿igual es porque te quiero? Claro que es porque te quiero”) mientras la música crece en sinfonía de guitarras, susurros, cuerdas y estilo.

Parabellum, no serán los más glamurosos de la clase, pero el disco que se han marcado 25 años después es, desde ya, un álbum atemporal.

Lista de canciones – tracklist:

  1. Demonios En El Jardín
  2. Arráncame El Bozal
  3. ¿Quién Fue El Culpable?
  4. Somos Un Tren Vivo
  5. Marionetas
  6. El Grito Del Hambre
  7. Ya Nada Es Igual
  8. Rojo Sobre Negro
  9. En Este Agujero

Publicado el junio 23, 2022 en Críticas Discos y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

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