Archivo del Autor: elchayi
#Mis10de Benito Kamelas
Hablando del grupo, hace ya algunos años, en el foro de Maneras de Vivir alguien los definía como ‘los Guti’ del rocanrol. Algo así como una gran promesa con muchas cualidades y momentos brillantes, pero que nunca habían llegado a ser la gran estrella a la que podrían apuntar o llegar. La afirmación, además de la coincidencia del apellido Benito, no la suscribí al ciento por ciento, pero sí que, visto en perspectiva, se hubiese podido esperar algo más, pero no ya de la banda, sino del reconocimiento/acercamiento por parte del público. Es cierto que Buena Energía (2011) no alcanzó el nivel de su anterior de estudio Sueños Con Traje De Tinta (2007) o Sin Trampa Ni Cartón (2005), pero sí que recuerdo que las sensaciones con ese álbum concluían en que estaban ‘creciendo’ en el sonido de una manera mucho más natural y efectiva que, por ejemplo, Marea, que por aquel entonces lanzaba su En Mi Hambre Mando Yo (2011) cuya producción no le favoreció absolutamente en nada. El sonido de los valencianos no supeditaba las guitarras a las letras, compartían lecho, seguía habiendo fuerza… aunque no dejaba de ser una pequeña bajada de nivel también, como en el caso de los navarros. Seis años después y tras un escarceo en solitario de Quini, Los Benito volvieron con un disco enorme, El Rincón De Mi Cabeza, sin Kamelas y con ilusiones renovadas. Ilusiones que se han roto tras anunciarse que la banda como tal se disuelve, sin perder el nombre, y será Quini quien rearme de nuevo al combo, con nuevos nombres. Hoy, apetece dejarse llevar por las emociones de esas guitarras tan Maiden y esas letras tan llenas de sangre, verdad, bondad y sueños. De los que uno quiere que se cumplan.
Extremoduro aplaza gira a otoño y no descarta 2021
Doble comunicado de la banda y de la promotora sobre una gira de despedida que tendría que haber comenzado el próximo fin de semana en Valencia. Un tour de acogida sin precedentes, puesto que las entradas volaron en cuestión de horas en todos espacios y ciudades.
Extremoduro lo explica así: “¡Hola a todos! Hemos estado esperando hasta el último momento con la esperanza de que el descubrimiento de algún tratamiento nuevo solucionara esta grave crisis sanitaria y nos permitiera hacer la gira. Pero esto ya es totalmente imposible. Así que os anunciamos que vamos a aplazar la gira y a intentar hacerla en otoño. Y si en otoño tampoco es posible hacerla, con todas las garantías sanitarias, la volveremos a aplazar al año que viene.
Las entradas que habéis comprado serán válidas para las nuevas fechas y, por supuesto, quien quiera podrá devolverla a través de los canales correspondientes.
Quizá en algún sitio no sea posible hacer el concierto en el mismo el recinto que estaba anunciado. Nos consta que la empresa promotora ha hecho todo lo que estaba en su mano.
En breve os daremos toda la información. ¡Ánimo!”.
Un FAV: Un Disco, Tres Canciones
El pasado 16 de abril me saltaba en Twitter una imagen sencilla que, tras un mes de confinamiento (pese a que el teletrabajo hace que casi estés más tiempo conectado y con tareas por hacer que otra cosa) me pareció que podría ser ‘entretenido’ de cara a mis pacientes seguidores. Una imagen en negro, con varias grafías en blanco. Pocas, pero sencillas y bien claras. “1 like = 1 fav álbum + 3 fav songs”. Es decir, por cada favorito marcado en el tuit, me comprometía a dar un disco favorito y tres canciones (mis favoritas) de dicho disco. Sabiendo el peligro que tienen estas cosas y mi grado de compromiso cuando doy una palabra, podría ser un arma de doble filo. Así lo puse en el texto del tuit que acompañaba dicha imagen: “Igual me arrepiento. Igual no. Estamos para jugar”. Confesaré que pensaba que la historia no iba a pasar de unos 30 o 40 favs, pero cuando la cifra empezó a dispararse y mi ritmo de publicación de tuits diarios no pasaba de 15 al día, entendí a la perfección aquello de ‘doblegar la curva’, que fue conseguir, al fin, que los tuits publicados fuesen más que los favs diarios. La ‘magia’ de twitter completó la historia cuando uno de los seguidores más activos (@alemoto82) decidió marcarse una playlist en Spotify con los tres temas seleccionados de cada disco. Apenas hay un par de discos y unos 7 u 8 canciones de los casi 250 álbumes seleccionados que no están presentes. Soy consciente de que también el goteo de favs puede ser constante y eso relanzar constantemente la publicación (de hecho ahora debo ya tres) pero hoy sacamos a la luz la impresionante playlist creada. Por cierto, sin repetir ni una vez banda ni autor (sí puede haber solista y grupo). Sin límites de género ni época. Sin distinción ni remilgos. Música, si no fuese por ella… Disfrútenla.
Jorge Salán – 20 Años No Son Nada
El ‘guitar hero’ siempre ha sido algo relacionado con los grupos y solistas extranjeros. Pero no sólo por el propio anglicismo en sí, sino porque en España pocos referentes que se hayan ganado ese término ha habido. Jorge Salán atesora 20 años derribando puertas. Y todo eso queda demostrado en el próximo documental que bajo el título de ‘20 Años No Son Nada’ estrenará A New Label, Intertour Music Agency y Virus Entertainment el próximo lunes, 4 de mayo, y al que Rock Estatal y RockSesión han tenido acceso para su visionado previo. El documental, de casi una hora de duración, viene a dar continuidad a ‘No Looking Back’, que recogía el primer tramo de su carrera, para centrarse, principalmente, en todo lo que ha ocurrido estos años desde la publicación de Madrid/Texas en adelante. Su salida está prevista para el mes de noviembre, fecha en la que se cumplirán los 20 años de carrera del guitarrista madrileño, nacido en 1982, pero las circunstancias de confinamiento han hecho apostar por adelantarlo para, así, dar una alegría a su amplia colección de seguidores. Hay que dejar claro que no es que en España no haya habido buenos guitarristas. Los hay a decenas y todos podemos recitar una buena colección de nombres entre los que coincidiríamos en una decena, asentiríamos por olvido y otra lista que, no por menos conocidos, no merecerían nuestra consideración. Pero el ‘guitar hero’ como tal, capaz de sacarse una docena de discos, de girar con formaciones internacionales de primer nivel por todo el mundo, que tiene el reconocimiento de toda la profesión, que es capaz de aprenderse el repertorio de una banda en menos de cuatro horas y solventar la papeleta. El que es capaz de rajarse el dedo con la pasión de un solo de guitarra, se llama Jorge Salán y ni siquiera ha cumplido los 40 años. (Texto publicado y firmado también en Rock Estatal web).
The Fox 196 – I: Muerte
Suma y sigue la formación barcelonesa afincada en Les Fonts de Terrassa para mostrar su contagiosa pasión por el punk-hardcore más genuino, desde que se formaran a finales de 2011 y debutaran en 2013 con su demo, Actitud. Dez Caballero (Voz y Guitarra), Manel Prieto (Bajo y Coros), Joel Gil (Batería) y Pablo López (Guitarra y Coros) siguen conformando el cuarteto, que en su segunda entrega ya demostró ser ‘de otra pasta’, cuando destinaron todos los beneficios online de los temas de su segundo EP, La Lucha De Los Olvidados, de 2015, a la Associació Catalana de Fibrosi Quística. En aquel trabajo se sumó a la causa Marcos Molina, vocalista y guitarrista de Gritando En Silencio. Dos años después llegaría su primer larga duración, titulado Asalto. Grabado por Xavi Escribano (The Anti-Patik’s y Violets) en EM Estudi bajo la constante premisa del ‘do it yourself’, que presentaba un punk rock gamberro, acelerado y con un marcado punto hedonista. Un año tardo en llegar el cuarto paso, el EP Buitres Negros, producido por Adrià Beltran (Cantante y Guitarrista de Crim) y de nuevo Xavi Escribano, grabado y mezclado en EM Estudi por Escribano y masterizado por Steve Rizun (NOFX, Comeback Kid y The Flatliners, entre muchos otros trabajos) en Drive Studios (Toronto, Canadá). Ahora, nos llega este I: Muerte, que inicia una serie de álbumes que tendrán un hilo conductor, confiando en el mismo equipo de la última entrega. Siempre adelante.
Red Soul Community – Holidays In The City
La música jamaicana ha gestado numerosos mitos inconfundibles dentro del imaginario popular de las grandes masas pero, antes que ellos, hubo una escuela primigenia mucho más genuina, enraizada con el origen de los estilos y que sigue siendo una delicia escuchar en nuestros días, por la frescura y pureza del sonido. Es el caso de Derrick Morgan. Un auténtico tótem del rocksteady, el ska y el reggae, que hace escasamente tres semanas cumplía 80 años. Él y su célebre ‘Moon Hop’, de 1969, es el culpable del nacimiento de Red Soul Community. Cuenta la propia banda que en 2005, tras sonar la canción en un tocadiscos, minutos después, nacía la primera canción del grupo, con denominación de origen granadina. Y a tenor de su bandcamp, el ritmo de composición no ha sido bajo ni desdeñable desde entonces. Singles, Ep’s y discos, como este Holidays In The City que descubrí la semana pasada a través de una sugerencia tuitera (gracias, Efrén). Un álbum que salió el pasado mes de septiembre, pero que me dio tal punto de buen rollo el día que lo escuché que recuperó hoy como una crítica-presentación para esta banda curtida y divertida. Para que luego digan que en Granada solo hay malafollá y pena negra.
#Mis10de Iggy Pop & The Stooges
La iguana y los suyos. Uno de los torsos más famosos del rock and roll, para mí cercano a ser desagradable desde hace muchos años, lo firma Iggy Pop que, tanto en solitario como con The Stooges, es una de las leyendas icónicas de una forma de entender la música sobre el escenario y fuera de él. Es difícil, de hecho, hacer una diferenciación perfecta ante una y otra trayectoria (porque en su carrera en solitario ha editado mil revisiones, reediciones y recopilatorios incluyendo todo), así que el #Mis10de tampoco hará distinción. Hablando de lo del torso, me dijo Robe en la primera de las entrevistas que le hice que le daba grima ver a Mick Jagger con 70 años “moviendo el culito”. Me pregunto qué pensará entonces del pellejoso bueno de Iggy, muy cercano durante unos años al genio de David Bowie. Un punk animal y primitivo que sin embargo tiene mucho también de elegante. Entre la marginalidad, pero sin caer en la perdición de uno de sus satélites conceptuales cercanos, como puede ser Lou Reed, y lo glamoruso, el repertorio de Iggy Pop & The Stooges ofrece una media de calidad bastante homogénea, si bien el despunte de sus claros grandes éxitos hace que sea relativamente fácil seleccionar las diez canciones de esta reedición, hecha originalmente en twitter allá por junio de 2013, con algún cambio de posición en la zona noble. Buen domingo, ya queda menos.
#Mis10de Celtas Cortos
El sábado es el día nacional de la sección, cae en 18 de abril, el más cercano al 20 de abril archiconocido y que revisarán el lunes con un videoclip solidario y con participación de artistas como Rozalén o Despistaos. Nos vale de excusa. A buen seguro, la historia del rock en nuestro país no sería la misma sin Celtas Cortos. Puede parecer una afirmación grandilocuente pero solo hace falta recordar su repertorio, con verdaderos himnos colectivos que han trascendido generaciones, y todas las puertas que abrieron a oídos más obtusos para concienciarse de que estamos ante un grupo que debe ser recordado con letras mayúsculas en nuestra música. Como ocurre en demasiadas ocasiones con las personas, el público suele darle menos valor o notoriedad a ciertas bandas por el simple hecho de que han estado ahí siempre. Celtas Cortos es la victoria silenciosa y constante. Después de reventar ventas y registros de conciertos en la década de los noventa, siempre han estado ahí, incluso en el pequeño escarceo en solitario de Cifuentes. Dueños de una gira perpetua ganada a pulso gracias a la integridad incorruptible de su música, que conecta igual con público más ‘transgresivo’ que con otros más ‘convencionales’; tanto como por la voz de un Jesús que parece haber hecho un pacto con el diablo, como Jordi Hurtado con la edad, para no perder agudos; y el carácter festivo de sus matices folkies. Hoy repasamos y revisamos #Mis10de Celtas Cortos.
Melendi – Sin Noticias De Holanda (2003)
No es grave. Pero es un síntoma. Si llega un viernes y veis que la crítica remember es de Los Planetas, entonces sí, llamad a emergencias. Después de un mes de confinamiento la cabeza, ya de por sí bastante tocada, tiene sus alteraciones y, hoy, vienen en forma de crítica remember al que fuera el primer trabajo discográfico del asturiano Ramón Melendi Espina, Melendi para el mundo de la canción. Y, va, no nos la vamos a dar de íntegros a estas alturas. Sí, este disco me gustaba en su día, hace ya 17 añitos del ala. En aquellos años la rumba vivía una nueva época dorada gracias sobre todo (y hablo de memoria, puede que haya algún otro causante más por el camino) al ’19 Días y 500 Noches’ de Joaquín Sabina, por el petardazo meteórico de Estopa. Ambos, de 1999. Al calor de aquello, como el amor al del bar, la rumba empezó a ser molona y cool. Se ponía sin miedo en los bares. Se recuperó hasta el ‘Mala’ de Marelu, se reivindicaron las figura de Bambino y Peret con sendos discos de versiones o duetos con bandas y solistas actuales. Se editaba un doble recopilatorio de Los Chichos. La Cabra Mecánica resucitó a María Jiménez, como Tarantino a Travolta. Todo se arrumbaba para el bien de la España del nuevo siglo que vivía en la algarabía plena de la felicidad lejos del castañazo inmobiliario. En ese calor festivo, Melendi, con su particular tesitura vocal, con una marginalidad medida en los textos y con unas formas de lo más familiares y aprehensibles dio en la diana con este estreno. Y el formato le duró tres discos más, antes de cambiar de tercio cuando la fórmula se agotaba. Hoy, acordándonos de los insolidarios holandeses, nos paseamos por Holanda con Melendi.












