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O’Funk’Illo – 5Mentario
Como sabéis los más viejos del lugar y quienes habéis compartido conmigo muchas conversaciones musicales, que mi relación con la música de O’Funk’Illo tiene un poderoso componente de amor-odio. Amor por el virtuosismo de Pepe Bao al bajo (al que he llegado a disfrutar en un festival de jazz llenando él solo el escenario) y, generalmente, el resto de músicos que han acompañado a la banda. También la voz de Andreas me ha parecido siempre personal y solvente para empastar con el concepto tan personal de su música. Si bien siempre ha habido algo en sus directos que no me ha convencido… Y no será por oportunidades. Así que, para que os situéis ante 5Mentario, lo mejor que puedo anticipar es que tiene argumentos suficientes como para haberles dado una vida extra y que me hayan dado ganas de volver a verlos. “La oportunidad refinitiva”, que decía aquel.
Con Mora – Personas Reales
En un par de ocasiones me lancé a escribir la crítica de este grupo madrileño que pasa por ser una de esas pequeñas bandas con mayor potencial de futuro, con una propuesta concreta y específica, y con el reconocimiento del público rockero que no precisa de grandes artificios. Licor de Rock and Roll y De Babor a Estribor fueron sus dos primeras entregas, suficientes para ver su compromiso y sus hechuras. Personas Reales me ha resultado algo más difícil, quizá por la cruda mezcla de la voz, que suena tan natural que parece cantarte en directo cada vez que le das al play o quizá porque esta vez las canciones huyen de cualquier tipo de guión que les acerque a la previsibilidad. Pero con el tiempo uno descubre que las armas siguen vigentes y que el nuevo trabajo de los carabancheleros es un paso más en el camino de una banda que ofrece rocanrol de vieja escuela.
Virgen – Polsaguera
Lo mejor que te puede dar la música es que nunca deje de sorprenderte. Y el nuevo disco de Virgen es una buena piedra para ello. Después de haber tenido cierto renombre hace unos años con Primera Vez, su debut de metal hardcoreta, y tras rozar el centenar de conciertos con aquella gira, la banda alicantina de la Vega Baja del Segura desapareció de la escena. Curiosamente, las canciones que ven la luz ahora en Polsaguera están compuestas en aquellos años, lo que refleja que la banda estaba muy lejos de repetir el sonido que les hizo despuntar. La portada, espectacular, el formato del álbum, ‘rompe estanterías’, los pequeños detalles… todo invita a un mundo ajeno al nuestro. Un viaje espacial en una obra conceptual de cuarenta minutos psicotrópicos y salvajes que se realizan sobre un potro desbocado que acaba convirtiéndose en unicornio… Suena marciano, ¿verdad? Tan envolvente como opresivo.
Desastre – Desde El Corazón Del Valle
Hay casos en los que nos vienen a la mente grupos que, por la cantidad de discos en estudio editados o por los años de trayectoria, necesitan la publicación de un trabajo en directo. Hubo una época dorada en la que se vendían como churros. Casos en los que, además, se entraba en la leyenda o permitían llegar a mayor cantidad de público (véase el Algazara como caso significativo). Hay grupos que, por evolución natural, ‘les tocaba’ mucho antes. Desastre es uno de ellos. Los madrileños superaron los 25 años como banda, con seis discos de estudio a la espalda, una honestidad a prueba de bombas, pero sin ese reconocimiento y homenaje que se esconde detrás de una edición de directo que haga justicia (se me ocurre, a bote pronto, que gente como Narco o Los De Marras lo necesitan como el comer, como también era necesario para Hora Zulú… algún día…). Desde El Corazón Del Valle viene a paliar ese déficit. Y viene, en cierta forma, a hacer justicia con una banda que siempre ha estado alejada de los grandes focos, pero que respira rocanrol por los cuatro costados.
La Vela Puerca – Érase…
El rock del otro lado del charco ofrece siempre un aporte de frescura, por las voces, por la filosofía de las canciones, por ese toque ‘futbolero’ que ofrecen sus conciertos (solo hay que ver y escuchar el último de Calamaro, los de Bersuit o el de la propia banda en cuestión). La Vela Puerca en ese sentido siempre ha sido uno de ‘mis niños mimados’. Desde que me metiera de lleno en su discografía tras despertarme la curiosidad ver a Fernando Madina de Reincidentes, hace muchos años, con una camiseta de la banda, se ha convertido en mi banda de rock latinoamericana favorita. Por su regularidad, por su honestidad y por su capacidad de emocionar desde una aparente sencillez. Incluso en canciones movidas como ‘El Viejo’ o ‘El Señor’. Sin contar sus 2 DVD / CD de directo y un EP de tres temas este es el sexto trabajo en estudio de la banda. Un disco en el que despachan 12 canciones y cuatro pasajes instrumentales en apenas 36 minutos… Sorprendente. Casi tanto como las formas empleadas para ocupar ese tiempo.
Dry River – Quien Tenga Algo Que Decir Que Calle Para Siempre
Desde que la Humanidad existe, la línea que separa la locura de la genialidad siempre ha sido muy delgada. En qué lado de la división situar determinadas creaciones artísticas son confundibles o intercambiables dependiendo de quién esgrima su opinión. Quien Tenga Algo Que Decir Que Calle Para Siempre entra sin lugar a dudas en ese terreno funambulista. El segundo disco de esta formación castellonense es tan desconcertante como sólido y tan ilusorio como crónica de una realidad social. En su original concepto argumental, este disco es mucho más transgresor que cientos de canciones de grupos protesta al uso, con discursos explícitos y originalidad escasa. De esto último Dry River van más que sobrados. Virtuosismo al servicio de un rock progresivo con aderezos que van del heavy a la canción ligera, del cabaret al pogo. Si te gustan los retos y los grupos diferentes, estás de enhorabuena. Estos son Dry River y van muy en serio.
Belo y Los Susodichos – Pan y Circo
Siete años después me reencuentro de nuevo con Belo. El artista asturiano me conquistó en 2007 con su debut, Pisando Lo Fregao. Aires de cantautor pero con un aporte extra de rock. Un álbum que fue editado por la todopoderosa EMI, que vio su potencial. Fue un arranque fuerte a una carrera a la que el paso de los años ha ido quitando brío popular, pero no calidad. De la nominación a los Grammy a mejor disco de Rock junto a Rosendo y Ariel Rot, a la autoedición, al duro anonimato y a pelear cada paso. Por motivos que ni sé explicar cayó en el olvido de mis reproductores, pero Pan y Circo ha revivido la llama de un artista que ha dejado la introspección de Diario De Un Espantapájaros, su anterior referencia, para abrirse a temas sociales, a historias personales con menos nostalgia y sí más viveza. Una accesibilidad bien entendida y grandes estribillos para una gran voz y notable texto.
Gritando En Silencio – La Edad De Mierda
La formación sevillana es, sin lugar a dudas, una de las bandas ‘jóvenes’ que mayor expectación genera en cada movimiento. Dos discos, uno de ellos con maqueta filtrada de por medio, y sobre todo demasiado tiempo entre lanzamientos, sobre todo con este La Edad de Mierda, su tercera entrega. Gritando En Silencio mueve, nunca mejor dicho, un ejército silencioso de fieles seguidores que los adora porque en ellos se intuye el futuro del rocanrol más reconocible. Y por si acaso había dudas, se alían con Warner para la edición del disco. Una noticia que hizo torcer el gesto a más de uno (el eterno tópico del ‘se han vendido’, hagan lo que hagan), pero que sin embargo no ha impedido que sigan con su propósito de ofrecer su música de manera gratuita (como Iratxo), además de poner al disco, en el ánimo de mostrar autenticidad, uno de los peores títulos que se recuerdan, por muy cierto que sea el momento que vivimos. (Lo siento amigos, os lo tenía que decir). ¿Y el contenido? Muchas ganas de demostrar el rocanrol que llevan dentro.
Iratxo – La Última Bala
“Como sé que eres un sincero hijo de puta, necesito tu opinión para una cosa”. Con este derroche de cercanía comenzó mi relación previa con La Última Bala, la última y flamante entrega de Juan Manuel Cifuentes, Iratxo. Sinceramente, pocas opiniones necesita Iratxo para hacer buenas canciones y una vez más ha quedado demostrado y, también una vez más, de manera generosa. Un total de quince cortes conforman un álbum extenso, de compleja aprehensión, pero con la misma voluntariedad de siempre y un aporte extra de talento. Escuchando los cuatro temas que me pasó grabados de forma rudimentaria en el local de ensayo tuve suficiente para saber que el disco iba a grandes. Tenerlo completo evidencia que ha ganado el órdago.
Porretas – Al Enemigo Ni Agua
Poco se puede decir de Porretas que no se haya dicho ya. Su rock, denostado en muchas ocasiones por los sibaritas de pastel, lleva años rezumando y macerando honestidad, lo que les ha convertido en una de las bandas más queridas del rock hecho en España. Además, el público ha dado toda una lección arropando aún con más cariño a la banda desde que tuviera que pasar el trance de despedir prematuramente a uno de los miembros del cuarteto, el inolvidable Rober Mira. Inamovibles al desaliento, los de Hortaleza regresan en un nuevo asalto con Al Enemigo Ni Agua, un disco más en una larga trayectoria. Esta vez con menos florituras que su antecesor La Vamos a Liar!, mucho más natural y, a la vez, mucho más poderoso y guitarrero, con el asentamiento de Manolo Benítez como el quinto ‘porreta’. Y que nos duren muchos años más.


