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Gabinete Caligari – Camino Soria (1987)
Hubo un tiempo en España en el que la música comercial, la que vendía, no estaba reñida con la calidad. Treinta años han pasado (salió en mayo) de la irrupción de Camino Soria, el tratado de amor y aridez castellana que despachó una de las bandas más importantes del pop-rock del país, encabezados por el tosco pero siempre brillante Jaime Urrutia. Un grande, sin la menor de las dudas. Después de haber hecho evolucionar su oscurantismo gótico a compases de pasodoble y rock, Camino Soria fue toda una sorprendente muestra de grandeza, de madurez y casi solemnidad. El resultado visceral del desamor supurando. Nueve cortes que conforman uno de los mejores discos de nuestra música, de principio a fin. Nueve monumentos al placer de escribir con sentido, de tocar bien, con elegancia, con salero y con un derroche de talento que todavía hoy sigue abrumando cuando uno se sumerge media hora en el viaje. Treinta años de Camino Soria, grabado en letras de oro.
Luber Jack – Llegó La Hora (2012)
Esta es una de esas semanas en las que la elección de la crítica remember de los viernes viene determinada por la actualidad. A veces la decisión viene marcada por algún aniversario celebrado, otras viene por la reunión de un grupo que estaba de parón y otras, como este caso, provienen del peor motivo posible, el fin del camino. Luber Jack ha decidido poner fin a su trayectoria conjunta, si bien tanto Luis Solo como Roberto Crespo seguirán por sus proyectos personales. Para el recuerdo dejan este Llegó La Hora, producido por Iñaki Antón, y con la mano de Carlos Markina y Ricardo Cantera completando al dúo en directos y estudio. Estamos ante un tratado de rocanrol limpio, sencillo, sin el más mínimo de sombra. Puro corazón y actitud, voces melódicas, riffs diáfanos… Un manual de estilo clasicista para que nunca se olvide cómo fueron las raíces de este invento.
Frank T – Los Pájaros No Pueden Vivir En El Agua Porque No Son Peces (1998)
Pese a que es público y notorio que tengo una especial devoción por el rap metal de bandas como Hora Zulú, Narco o Def Con Dos, también es conocido por los más antiguos (que no viejos) seguidores de esta casa que mi relación con el rap y el hip hop patrio es un tanto ‘especial’. Es decir, que es más difícil que consiga llenarme en plenitud. Cosas de Solo Los Solo, Violadores del Verso, La Puta Opepé, muy poco de Ari o Siete Notas, Siete Colores. Grupos que andaban por los recopilatorios alternativos de Universonoro o incluso en discos que regalaban en (glup) Rockdelux. Y es que claro, desde mitad de los noventa hasta principios de siglo XXI hubo una especie de época dorada en la que el hip hop y el rap trascendía sus propios medios para ser (casi) fagocitada por los generalistas. Vamos, lo que pasa en los últimos años con el indie. Y el todo vale acaba matando el momento creativo. De toda aquella vorágine ajena a mi progresiva especialización en el rock en todas sus direcciones, del rap me compré este disco, el único que podía escuchar de principio a fin sin cansarme. Se merecía pasar por aquí y esta semana, tras Riot Propaganda y asomando por la semana que viene la de #trending_distopic, era un buen momento.
El Último De La Fila – Nuevas Mezclas (1987)
La historia de El Último de la Fila es la de un grupo que siempre fue fiel a sus creencias, que tocó la cima en reconocimiento de crítica y público y no por ello se vieron obligados ni a seguir cuando ya no creían en ello, que le dijeron que no a una poderosa firma comercial que les pagaba una millonada por asociar su marca (a cambio se pusieron a colaborar de manera altruista con 18 Ong’s de toda España), que rechazaron un precontrato con Virgin tras ganar un concurso porque ya habían dado su palaba a un pequeño sello independiente llamado PDI (que después les liberaría de manera altruista al ver que era imposible seguir su camino hacia el éxito), que se dijeron adiós en el momento en el que vieron que la unión de Manolo García y Quimi Portet no podía dar más de sí. Banda bien reconocida dentro de la música ‘comercial’ española, El Último De La Fila rezumaba rock y mucho de acidez anárquica y descontrolada en sus directos y en su actitud. Con frecuencia ignorados por los militantes del ‘rock urbano’, ‘combativo’ o más duro, EUDLF es uno de los grandes nombres propios de nuestra música. Y en RockSesión nunca nos hemos olvidado de ellos.
Leize – Devorando Las Calles (1988)
Heavy metal con alma de rocanrol. Rocanrol con aceros afilados hacia el heavy metal. Los vascos Leize han anunciado recientemente que saldrán a la carretera (concretamente empezarán el próximo sábado, 1 de abril, en Valencia, con Ibi Sagarna de los extintos Barricada en la batería) con motivo de los treinta años de gestación (que no de publicación) de su estreno discográfico Devorando Las Calles. Uno de esos discos que, pasados los años, se escuchan y sorprenden tanto por la vigencia de sus textos como por la inmensa colección de buenas ideas, ritmos y estribillos que acumulan. Una de esas pequeñas joyas que, si ya la conoces, es fácil de apreciar y que, si no es el caso y te gusta descubrir ‘nuestra’ historia, te sorprenderá casi con toda seguridad. En esta gira interpretarán el álbum al completo y otra colección de éxitos de la banda que, os avanzo, protagonizarán la sesión de #Mis10de este sábado en Twitter.
Emilio Aragón – Te Huelen Los Pies (1990)
Sí amigos. Después de Bon Voyage de Orquesta Mondragón y el Grandísimos Éxitos de No Me Pises Que Llevo Chanclas, la trilogía de críticas remembers ‘carnavalescas’ llega hoy a su fin con este artefacto sonoro de Emilio Aragón. Con la llegada de las televisiones privadas a la televisión española, el bueno de Milikito se convirtió en todo un símbolo de la ‘cadena amiga’ (esto es, Telecinco) estando casi de manera perenne en la parrilla con Vip tarde, Vip noche, Vip infantil, Vip… Tiempos en los que su humor era tomado por macarrilla (no olvidemos su traje pero con zapatillas deportivas blancas), su colega Mané y sus gags con los zapatos en las manos. El caso es que en toda esa vorágine mitad destape televisivo, mitad ingenuo, se marcó varios discos del que este Te Huelen Los Pies fue todo un pelotazo comercial destinado al público infantil, adolescente y, sencillamente, sin ganas de calentarse mucho la cabeza. (También intentaría aprovechar el tirón Jesús Vázquez, pero aquello dio para menos).
No Me Pises Que Llevo Chanclas – Los Grandísimos Éxitos (1989 – 1996)
La segunda cita de la trilogía de críticas remembers ‘carnavalescas’, tras el estreno la pasada semana para la Orquesta Mondragón, tenía que ser para No Me Pises Que Llevo Chanclas. Un grupo que está a punto de sacar una película documental (‘Por Humor Al Arte’) y un álbum en directo con motivo de su vigesimoquinto aniversario. Un cuarto de siglo de humor blanco, blanquísimo, para todos los públicos, del que el primer tercio fue absolutamente frenético. En los cinco primeros años despacharon otros tantos álbumes que le llevaron a una escalada de popularidad descomunal. Eran unos tiempos en los que todavía se vendían muchos discos (fueron Oro y Platino de los de antes) y, sobre todo, en los que el humor no entendía de YouTubers desaprensivos, de malas intenciones… Además, como ya argumenté la pasada semana, la fiesta de los textos no debe ocultar, por un lado, ‘el arte’ para contar las cosas, ni tampoco una composición musical de notable factura. La colección de éxitos es tan grande que el recopilatorio de aquella primera época se lleva los honores, como los casi dos mil conciertos que llevan en el zurrón.
Orquesta Mondragón – Bon Voyage (1980)
Confieso que nunca he sido demasiado carnavalero. Pero de un tiempo a esta parte, por motivos profesionales, me he zambullido en ese mundo de las comparsas, las murgas, los coros y las agrupaciones, los cuplés y los pasodobles, y al final, cuando uno va conociendo sobre la materia va sacándole el gusto. En cuanto a eso de disfrazarse, si uno encuentra un tipo que le motive, puede tener su aquel. (Los más viejos tuiteros recordarán el de cura maligno y el de Lemmy, omnipresente siempre). El caso es que en estos fines de semana, las localidades patrias se lanzarán a vivir sus carnavales con la intensidad conveniente en cada caso. Ni que decir tiene en lugares como Cádiz o Tenerife. La intención que tenemos desde RockSesión es que en los próximos tres viernes, día de las críticas remember, ofreceremos tres críticas de discos ‘apropiadas’ para estos festejos, sea por su carácter pinturesco, histriónico o cómico. Hace unas semanas hacía #Mis10de la Orquesta Mondragón y qué demonios, este Bon Voyage, su segundo trabajo de estudio, es una buena piedra de toque para comenzar este miniciclo. ¿Viajan con nosotros?
Alimaña Hardcore – Desolación (2009)
Grabado y mezclado en Oasis Estudios (Madrid) por Kosta Vázquez, es decir, la guitarra metalera de Boikot, Desolación fue el tercer trabajo de los sorianos Alimaña Hardcore tras un intenso inicio. La formación nació en 2005 y en apenas dos años ya había despachado El Mal de la Humanidad como maqueta autoeditada y La Rabia de los Condenados, que ya tenía su punto. Pero fue en Desolación, dos años más tarde, cuando la cosa se puso sería y despacharon una docena de cortes repletos de velocidad, guitarrazos y melodías adictivas. Muchas de ellas entrando en ‘mi maleta’ de pinchar desde aquel año y convirtiéndose en una imprescindible. Además, las cosas del ‘sota-caballo-rey’ el efecto que genera es siempre positivo porque aunque nos pese sigue corriendo sobre ellos cierto desconocimiento entre el público del rock duro. Las cosas inexplicables. Pude disfrutarlos en directo (además con la gira de este álbum) en el extinto Aúpa Lumbreiras de 2010, el celebrado en Tobarra. El bien que hacía aquel festival a bandas como esta. Pero ese es otro tema.
Stravaganzza – Sentimientos (2005)
La actualidad está mandando en la selección de las últimas críticas remember de los viernes. Al hilo de una petición tuitera para el repóquer de ‘discos remember’ de los viernes, caí en la cuenta de que Stravaganzza no había pasado aún por la sección (sí por #Mis10de) así que su regreso a los escenarios, también con nuevo disco bajo el brazo, era un buen motivo para que llegara su momento. En sus cuatro discos (más un EP) hay canciones antológicas e imprescindibles, pero a la hora de elegir dudé entre Réquiem (Tercer Acto), lleno de dolor por la muerte reciente de Big Simon, y este Sentimientos (Segundo Acto) que es todo un tratado conceptual sobre once estados emocionales, casi todos inquietantes, casi todos con un reverso siniestro poderoso. Un álbum que se hizo obsesivo en su día y que, a la postre, se situaba a medio camino entre la densidad doom de su debut y el aire más abierto del tercero.


