Despistaos – Despistaos (2003)

DespistaosCorría el año 2003 y el mes de mayo cuando fui a la sala Arena de Madrid para ver un concierto de la gira de despedida de Canallas (la definitiva, una vez sacado el directo ‘final’). Los teloneros en aquel concierto fueron Los Reconoces, la banda de Luter que presentaba su segundo disco, Segunda Impresión. No los controlaba demasiado y me gustaron. En aquel concierto alguien (puedo prometer que no recuerdo quien, si fue alguien del grupo, mis disculpas) me dio una copia de Despistaos, así tal cual. El debut de una formación “que seguro” me iba a gustar. No sé cómo aquel disco no se me perdió aquella noche. Lo escuché al día siguiente, sin muchas esperanzas. El resultado de aquella escucha ya os la podéis imaginar todos. Aquello sonaba a esperanza de futuro.

Está claro que las influencias de rock urbano estaban ahí, mezcladas con algo de filosofía Extremoduro, con alguna querencia en los riffs de Platero y Tú… Pero tampoco es que fuera un calco. Aquello sonaba familiar pero diferenciado como para reconocerles el mérito de uno de los mejores debuts del rock estatal. Si me dieron aquel disco en el aquel concierto es porque salió con el sello El Coyote, en el que anduvo un tiempo Michel Molinera (Canallas, Stafas). Al poco el sello desapareció (al igual que El Diablo, que también estaba por ahí) por lo que la distribución no fue sencilla. Aun así, el boca a boca e internet, que ya empezaba a meter mano en esto de que los discos se difundieran como la pólvora, hicieron el resto.
 
Ya la entrada pone las cosas en su sitio. Entrada en ‘Resucito‘ de voz rabiosa (muy Robe) y varios compases de batería. Al poco, la segunda estrofa repite la entrada inicial con Doctor Sapo (también muy Robe). Todo con una voracidad descomunal hacia un estribillo que rutila con unos coros femeninos. Además, la letra. Sí, tirando de insultos previsibles y que suenan a veces con cierta impostura, pero que acaban entrando con facilidad descomunal. Aquellas guitarras al tran tran y el solo rockero final terminaban de captar tu atención. Esos chicos tenían algo. El nivel se mantiene con ‘Balas De Plata’, un gran riff de inicio da aire a la entrada vocal de Dani Marco, que después es arropado por golpeos. Letras de historias relaciones interpersonales pero sin la sobredosis de azúcar que vendría con el paso de los discos.
 
‘Sentada En Un Sueño’ es uno de mis cortes preferidos. Es la que tiene mayor influencia de Platero en algunos giros musicales. Sorprendentemente, la canción más corta del álbum, ni siquiera alcanza los dos y medio. Entrada acústica para ‘Si No Estás’, en la que se aprecia cierto descontrol vocal por parte de Dani Marco (sobre todo cuando alarga alguna nota final) que, y eso sí que hay que reconocerlo, ha aprendido a cantar a pasos agigantados disco a disco, como ya reconocí en su día.
 
Para variar la gama de sonidos, ‘Evohe!’ juega con ligeras síncopas en el fraseo, con un toque vacilón. Una canción que destaca principalmente por el empaque de un estribillo rotundo, que en su parte final va creciendo en coros para aumentar el aire tabernario. ‘Soportales’ pasa por ser uno de los símbolos de toda la discografía de Despistaos. Además de conseguir un fraseo muy suelto (sello marca de la casa) consiguen un estribillo extenso que pese a su accesibilidad no pierde potencia. Ligeros toques de violín aderezan el sonido.
 
La segunda parte del disco se abre con la locura de ‘En La Nevera’. Un ejercicio con cierto gusto entre el ska y el rockabilly (sin ser ni una cosa ni la otra), para terminar en un estribillo demencial: “doy asco, hay que joderse, normal que no se acerquen”. A ‘De Rama En Rama’ siempre le tuve cierta aversión por algunos versos que no riman y por aquello de las almorranas, licencia y metáfora poética que no comparto. Eso sí, ‘La Noche En Vela’ multiplica el nivel pronto. Esa cadencia e interpretación decadente que tan bien nos hacía sentir. La letra es otra genialidad (de nuevo tacos de juventud incluidos).
 
Debilidad personal por mi parte hacia ‘Sueño Rojo’. Seguidor del mundo vampírico desde niño y mucho antes de que el sistema fagocitara el mito con películas de folletín rosa, la canción aborda el tema con esa frase que el Drácula de Bram Stoker borda: “porque la sangre es vida”. (De ahí el subtítulo de esta web. Al final todo cuadra, ¿eh?). Hasta el débil “uh” que preludia el “sueño rojo, color sangre”, es vibrante. Toques de armónica en la entrada de ‘Escarbando’. Una canción intensa, que crece poco a poco y que está cantada de forma tan cruda que de nuevo están esos ligeros fallos vocales que hasta se echarán de menos. Para cerrar, un rocanrol desenfadado y alcohólico que he pinchado cientos de veces cada vez que he tenido la ocasión, ‘Ponme De Beber‘, claro que sí. Un gran broche para un disco más que notable.

 

Lo que vino después ya lo conocemos todos. Muchos se bajaron del barco, otros muchos (miles) más se subieron, pero que nos quiten lo bailado en cualquier caso.

 

En Spotify.

Tracklist:

  1. Resucito
  2. Balas De plata
  3. Sentada En Un Sueño
  4. Si No Estás
  5. Evohe!
  6. Soportales
  7. En La Nevera
  8. De Rama En Rama
  9. La Noche En Vela
  10. Sueño Rojo
  11. Escarbando
  12. Ponme De Beber

 

 

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Publicado el abril 4, 2014 en Críticas Remember y etiquetado en , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 1 comentario.

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