Mägo de Oz – Ira Dei

No sé si me congratula o me asusta estar de acuerdo con tantas declaraciones de Txus en las últimas semanas. Al hilo del lanzamiento de su nuevo trabajo de estudio, este doble Ira Die (nadie le va a quitar nunca el mérito a Mägo por ser la banda española con más discos dobles de la historia), el baterista y letrista de la formación reconocía que Mägo de Oz es tan odiada como amada, que no se compone con la misma rabia cuando uno se quiere hacer un hueco que cuando ya ha probado las mieles del éxito, que los anteriores discos se habían alejado del heavy metal… Como dirían Los Zigarros, a todo que sí. El caso es que dentro de los numerosos vuelcos, lanzamientos, giras y proyectos del grupo, este Ira Dei, digamos, se encuentra dentro de los más acertados de los últimos tiempos porque devuelve muchos de los mejores argumentos que les ha hecho ser un referente para millones de seguidores. El hilo conceptual, el formato trilogía (esta es la entrega dos, después vendrá la tres y, por último, la precuela), porque conecta de alguna manera con la oscuridad del Gaia II (para mí, su último Gran Disco, así, con mayúsculas) y con, incluso, el romanticismo primigenio del Jesús de Chamberí. Está claro que no todos los cortes están al mismo nivel pero podemos concluir que la media es notable, rozando el alto.

Grabado en varias sesiones realizadas entre mitad de julio y principios del mes de noviembre del pasado año, Mägo de Oz desempolva su más grandilocuente metal sinfónico sobre el que recuperar afiladas guitarras heavies, con ramalazos industriales que nos llevan al citado Gaia II y tampoco faltan las baladas y el folk más festivo (y humorístico).

El concepto del álbum gira en torno a la doble concepción divina, la del bien y el mal. Dos hermanos (extraterrestres) que se divertirán moviendo sus hilos sobre la Tierra, un planeta al que visitan haciendo turismo interestelar. Ya lo cantaban en ‘la Danza’, no hay luz sin oscuridad, aunque más bien les ha quedado un disco oscuro, apocalíptico y con más derrotismo que esperanza.

La vuelta a las composiciones sinfónicas más ambiciosas queda reflejada de forma más purista desde la intro, ‘Jerusalem D.C.’, y, además de con numerosos detalles en varias canciones, con ese interludio lírico de ‘Opera Mortis’ (mezclando el O’Mio Caro con Nessun Dorma) o ‘Opus Tenebrae’. Un toque operístico para ambientar esta nuevo novela musicada que presenta Txus y cía (Moha, Carlitos, Frank, Zeta, Patri, Fernando, Josema, Javi).

‘In Eternum’ ejerce de presentación, a lo ‘Satania’, y lo hace con teclados y baterías trepidantes, coros bombásticos, trucos conocidos pero que la banda maneja bien, cuando da en la clave. Y es el caso. ‘El Amor Brujo’ convence por un buen fraseo rítmico y pautado, por un puente más lírico, con Zeta y Patri intercalando estrofas, y un estribillo aprehensible desde la primera escucha, marca de la casa. La arrolladora entrada sigue con ‘Tu Funeral’ donde las formas amables contrastan con la dura letra de liberación de una mujer maltratada ante la muerte de su agresor. El estribillo y los coros tienen hechuras de hard rock y un incuestionable poder pegadizo.

Aventurera y colorista se dibuja ‘Ciudad Esmeralda’ (igual que Medina Azahara ha tardado casi 40 años en dedicar una canción al conjunto monumental del que toma nombre, parece curioso que Mägo haya tardado más de 30 en hacer lo propio con su lugar de residencia), que tiene muchos territorios comunes con el pasado y la primera descarga más pura de folk en el estribillo, que será total en el toque divertido y bullicioso habitual del grupo (Véase Señor de los Gramillos, Domingo de Gramos, La Posada de los Muertos, Vodka and Roll y un largo etcétera), que viene en el primer CD con ‘Tequila Mucho Por Vivir’. El estribillo es de vieja escuela irlandesa, sin duda lo más aprovechable del tema.

Paso a paso en la búsqueda de hacer cosas nuevas, Mägo de Oz abre la puerta a la electrónica (cuidada y medida, eso sí) en la intro de violín de ‘Te Traeré El Horizonte’ (como ya hiciera Celtas Cortos hace muchos, muchos años), que viene firmado por el internacional Ara Malikian. A la postre, la canción es una de las mejores del disco por el desarrollo creciente del estribillo, emocionante como hacía mucho tiempo en la coda.

Tras la citada ‘Opera Mortis’, que finaliza con una guitarra a la que se le echa de menos desde el principio, el primer disco concluye con la dura ‘La Cántiga de las Brujas’, que cuenta con la colaboración de Diva Satánica, de Bloodhunter, que se ha convertido en una de las más solicitadas tras su llamativo paso en la anterior edición de La Voz. Más allá de la brutalidad que aporta, es otra de las muy destacadas, porque la canción arranca con la suavidad melódica del piano y acaba en un estribillo oscuro, con una melodía vocal muy acertada. El cierre viene con la balada ‘Espera En El Cielo’, escrita por Txus en memoria de su perro, clave que no se desvela hasta al final.

El segundo disco se presenta bastante menos cohesionado que su antecesor. La intro es una nana maligna, ‘Opus Tenebrae’, que abre el camino para ‘Suspiria’, que conquista inicialmente con sus coros hard, pero que, considero, se viene abajo con el paso del minutaje, por su linealidad y previsibilidad. En los mismos términos de ligereza melódica, pero más conseguida, ‘Y Que Nunca Te Falte Un Te Quiero’ eleva el nivel con pizpireto optimismo antes de la sobresaliente ‘Bajo Mi Piel’, con unos magníficos arreglos de piano, buen solo de guitarra y una gran coda de violín.

El punto hedonista y bufonesco (en el buen sentido) se hace carne en ‘La Triste Historia de Jimmy (Tiro En El Pie)’ que por momentos (varios) recuerda en el fraseo al mismísimo Romero de los de Vallecas. Como ejercicio de estilo, salda el expediente. Antes de la descarga final, todavía podremos viajar por la versión que realizan del tema principal del videojuego ‘Trine 2’ en ‘Infinitum’. Una descarga de power metal en ‘El Septimo Sello’, cabalgando con algún contrapunto de metal industrial que nos recuerda al anticristo cabaretero de Manson.

Como colofón a este ‘regreso al futuro’, ‘Ira Dei’ se va a los 17 minutos, entroncándose de manera automática con primas hermanas como ‘Finisterra’, ‘Atlantia’, ‘La Cantata del Diablo’ o ‘La Venganza de Gaia’. Las comparaciones son odiosas, pero concluiremos que no es la peor de la esa lista y resaltando que hay momentos muy emocionantes y conseguidos, ese recuerdo sincopado al Jesús, más patente todavía en la salida, lo que abre la senda de la esperanza de cara al futuro.

Particularmente, considero que ese ánimo de Txus y el grupo de sacar discos entre entrega y entrega de la trilogía (hasta el punto de querer sacar 5 discos en 10 años) puede echar a perder un trabajo que parece haber recuperado el tono, pero estaré encantado de que me quiten la razón con el paso de los años, como hizo Andrea en Bienvenidos Al Medievo.

Más de Mägo de Oz en RockSesión.

 

Lista de canciones – tracklist:

  1. Jerusalem D.C.
  2. In Eternum
  3. El Amor Brujo
  4. Tu Funeral
  5. Ciudad Esmeralda
  6. Tequila Tanto Por Vivir
  7. Te Traeré El Horizonte
  8. Opera Mortis
  9. La Cántiga De Las Brujas
  10. Espera En El Cielo
  11. Opus Tenebrae
  12. Suspiria
  13. Y Que Nunca Te Falte Un Te Quiero
  14. Bajo Mi Piel
  15. La Triste Historia de Jimmy (Tiro En El Pie)
  16. Infinitum (Trine 2 Main Theme)
  17. El Séptimo Sello
  18. Ira Dei

 

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Publicado el marzo 26, 2019 en Críticas Discos y etiquetado en , . Guarda el enlace permanente. 2 comentarios.

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