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#Mis10de La Polla Records
Aprovechando que este fin de semana ha comenzado la impensable hace unos años gira de regreso de La Polla Records y lamentando que no vamos a poder estar presentes en ninguno de los conciertos que casi se cuentan por entradas agotadas en sus dobletes en Valencia, Madrid, Barcelona y Bilbao, nos lamemos las heridas rememorando y reeditando, como venimos haciendo desde el pasado mes de julio, la colección de #Mis10de que hicimos de la banda allá por 2013. Su discografía está formada por un cancionero que tiene más de simbólico y épico… (y profético, por desgracia, por los males invariables) que de calidad compositiva. Pero así son los mitos y los pioneros, que hay que deberle honores y respeto por abrir un camino y por romper el molde. El propio Evaristo lo ha dicho alguna vez, ahora (en Gatillazo) hacen música y antes (con La Polla) hacían ruido. Lo que sabían, era lo que tocaba. Y no hay mejor forma de revivir aquellos momentos que releer la primera parte de su biografía, repleta de anécdotas inconexas pero que explica muy bien cómo fueron aquellos años lejanos. Aquí va el recuerdo a la decena de temas que elegimos del grupo. (FOTO: Daniel Fernández)
#Mis10de Bersuit
Con la vana y vaga excusa de que la selección española de baloncesto juega hoy la final del Mundial contra Argentina, nos pegamos el gustazo de seguir con las reediciones de #Mis10de con Bersuit. (Tengo el compromiso escrito de que la primera ‘novedad’ de la temporada se abra con Rozalén y eso será el sábado 21 o 28, depende de la tregua que me dé el trabajo). De hecho, también tenía y pensé las opciones de hacer por primera vez a Los Fabulosos Cadillacs o Rata Blanca, pero el tiempo y el compromiso adquirido me hacen dejarlo para más adelante. Bersuit es rocanrol, mucha ironía y mucha diversión pero también encierran una emotividad gigantesca, desarrollada en temas de otros discos. Un rock bastardo en el que se entremezclaban sonidos de cumbias, bossas, murgas carnavalescas, merengue… Si bien es cierto que la época más brillante de la banda es en la que contaba con Cordera en la formación, que se marcharía a solas. No tengas oído de palo y échate unos bailes antes de que se venga el estallido. Y suerte para los Ricky, Rudy, Claver, Gasol y compañía.
#Mis10de Camilo Sesto
Hoy hemos amanecido con la triste noticia de la muerte de Camilo Sesto. Una de las mejores voces que ha dado nuestro país y al que cierto sector de la sociedad le recordará más por sus excentricidades, su look y su Mola Mazo antes que por su incuestionable valor artístico. Así de perezosas y tristes (¿y simplistas?) son las cosas en ocasiones. Camilo Sesto fue un mito desde su imponente debut, abierto con ‘Algo de Mí’, preferente en este #Mis10de (que realicé en Twitter el 2 de noviembre de 2015, me queda la espina de no haberle hecho crítica remember en vida) y llegó al olimpo tras protagonizar la versión en español de Jesucristo Superstar, la ópera rock por excelencia. Venerado por cantantes melódicos, Camilo ha sido siempre un innegable referente para cantantes de heavy metal, como Leo Jiménez, Jose Andrea y compañía, también para los sinfónicos (Pepe Herrero produjo su última revisión de éxitos en este formato) y para otras referencias a caballo entre ambos géneros, Mónica Naranjo, de la que ayer hablaba en redes sociales, casualmente. Mi admiración por Camilo llegó esta vez por mi cuñado y me enganché a un recopilatorio casero a los 18 años. Su muerte no sorprende, porque llevaba años siendo un juguete roto, pero duele que se apague ese timbre y amplitud de registros inacabable. Qué pena que su evolución no estuviera a la altura de sus excepcionales capacidades. Una de las mejores voces jamás escuchadas y que siempre he querido. Descanse en paz, Camilo Sesto, el que para mí será siempre el primer cantante heavy de nuestro país.
Kutxi Romero: “una canción está lista cuando te sabe la boca a sangre”
Hay una tradición no escrita, de la que sin embargo llevamos librándonos en los últimos años, que dice que siempre hay un día durante las Fiestas patronales de Almería en el que llueve. Claro, con conciertos de por medio uno siempre teme especialmente ‘que le toque’ al suyo. El pasado jueves no es que lloviera, pero sí que el fuerte viento complicó las tareas de montaje para la descarga de Marea, Bocanada y Vuelo 505. Esto provocó un pequeño retraso horario en el montaje y pruebas de sonido que, sin embargo, con una profesionalidad encomiable fue subsanado para el resto de la noche y todo fue con puntualidad británica en los tres inicios. Tras la citada prueba de sonido de Marea, en la que se marcaron ‘Preparados Para El Rock and Roll’ de Los Suaves, tenía cita con Kutxi Romero. Cinco años antes, en la última gira de Extremoduro, pedí a la oficina de El Dromedario Records la posibilidad de entrevistarlos. Y me concedieron la charla con Iñaki, la primera de muchas que vendrían después. Como también después llegarían las tres a Robe. Con Kutxi repetí operación y para mi sorpresa, accedieron. Así que nos encerramos en el camerino y hablamos de la música y de la vida. Porque muchos no podemos separar una cosa de la otra. (FOTOS: Juan Jesús Sánchez Santos para RockSesión).
#Mis10de Joaquín Sabina
Compañero del mismo canalleo que Peret, aunque más de Bambino (culpable), Sabina nunca ha estado muerto, sino casi siempre de parranda, salvo en aquella recuperación del susto marichalero. Y es que da la impresión que cada a cada álbum publicado, el jiennense parece resucitar y/o despedirse, según apetencia del oyente y/u opinador. Como dato objetivo, es cierto que jamás Joaquín había dejado pasar tanto tiempo sin publicar un nuevo disco al uso (Recordemos que a mitad de camino está La Orquesta del Titanic, con Serrat). Más de siete años se antojaban a algo así como una prejubilación, abocado al tiempo que hace que los cuarenta y diez ya se aproximen a cuarenta y treinta. Por ahí anda Serrat con sus “fa vint anys que dic que fa vint anys que tinc vint anys” también caduco. Por suerte, la lectura del libro de Juan Puchades sobre el 19 Días y 500 Noches desvela que Sabina está escribiendo para un nuevo disco y que, este sí, considera que será el último de verdad. Así que si Lo Niego Todo ya sonaba un poco al “I’m ready, my lord” de Leonard Cohen, podemos intuir que el próximo va a ser más oscuro todavía… You Want It Darker, ya saben. Y en esta selección sí que se han quedado fuera ciento y la madre (volando) así que, hoy más que nunca, hoy que ponemos fin a este maratón de reediciones de #Mis10de durante todo el mes de julio, recuerdo que las ausentes no es que no me gusten, es que no me caben. Sean felices, que la sección volverá en septiembre para quedarse.
19 Días y 500 Noches. Sabina fin de siglo
No es habitual en España, más allá de las ediciones disco-libro ‘inventadas’ por los diarios en unos años determinados en su afán de sacar extras por alguna parte, para compensar la bajada de ingresos de las fórmulas tradicionales, que haya monográficos extensos no ya de un autor o banda (que esto sí que viene siendo frecuente en las últimas décadas), sino de específicamente un álbum en concreto. En contraste con la literatura anglosajona, donde podemos encontrar tratados tan suculentos de una sola canción, como el Like a Rolling Stone: Bob Dylan en la encrucijada, de Greil Marcus. La editorial Efe Eme, reconvertida su política de edición desde hace unos años a unos especiales repletos de enjundia y a varias colecciones de libros, viene cubriendo, sin prisa pero sin pausa, ese déficit literario con Colección Elepé, con cinco entregas hasta la fecha, de las que he podido leer tres hasta el momento. La inaugural, Rock & Ríos. Lo hicieron porque no sabían que era imposible, de Josemi Valle, y la segunda, Mediterráneo. Serrat en la encrucijada, de Luis García Gil. Así, tras Memorias de un espantapájaros, M Clan en la cuerda floja (Chema Domínguez) y Blues de la frontera. Anarquía y libertad de los Amador (Marcos Gendre), llega este 19 Días y 500 Noches. Sabina fin de siglo, de Juan Puchades, que aborda con inteligencia y rigor las líneas temporales y argumentales, con los puntos de vista de protagonistas y actores secundarios en la gestación, grabación, difusión y disfrute de una obra fundamental. Y uno se pregunta qué discos de nuestra música se merecen una obra así y surgen varias ideas pero ahora nos ocupamos del presente.
Sorteamos un abono para la segunda edición de Cooltural Fest
Como sabéis los habituales del lugar, en RockSesión no nos cerramos a (casi) nada, por eso, hemos abierto siempre la puerta a lo mejor de lo que se ha dado en denominar ‘indie’, aunque en la mayoría de los casos sea una etiqueta errónea o, sencillamente, innecesaria. Nos quedamos con lo mejor de todos los ambientes y por eso el año pasado dimos cobertura a la primera edición de Cooltural Fest y volveremos a hacer lo mismo en esta segunda, que será más grande si cabe, con doble espacio de recinto y de número de bandas, del 15 al 18 de agosto en Almería. Muchas de las bandas del cartel, de hecho, han aparecido de una u otra manera en RockSesión: Vetusta Morla, Elefantes, Nixon, Carolina Durante, Brasi, NoProcede, Depedro, Arizona Baby, Lichis, Valira… Y también tenemos querencia a Ángel Stanich, Los Vinagres, Alice Wonder, Ojete Calor, Dorian, El Columpio Asesino, Kuve, Kitai… Por eso, nos hemos venido arriba y sorteamos un abono para la cita. ¡Entérate de cómo participar y mucha suerte!
#Mis10de Robe
Como una tormenta perfecta, como una pequeña bola de nieve que comienza a rodar por la cima hacia el desfiladero, como un efecto mariposa… el proyecto de Roberto Iniesta al margen de Extremoduro fue cogiendo cada vez más poso y lo que era un ejercicio de loca valentía, con el primer álbum, ganó hechuras de directo en el segundo álbum, hasta lanzarse a una gira, primero en teatros (otra apuesta sin coraza ni armadura) y después al aire libre. Piedra con piedra, pluma a pluma, Robe volvió a conquistar una vez más a su público y a otros nuevos hasta el punto de acceder a registrar varios de sus conciertos para su edición posterior en DVD. Como guinda, se cruza por el camino la posibilidad de hacer un estreno en cines y El Dromedario Records se lía la manta a la cabeza hasta desembocar en un preestreno de esos con alfombra roja y una colección de músicos y artistas invitados que podría ser impensable hace apenas una década. Rompiendo fronteras, como siempre. Tanto es así, que hasta Pancho Varona, del círculo Sabina (quien definió a Extremoduro como “rock con ladillas”), se ha rendido a su talento. Nunca es tarde para asumir errores. (Foto: Juan Jesús Sánchez Santos para RockSesión).
#Mis10de Ilegales
Ilegales se forjó en la dureza minera, como una isla de donde sólo emergió Jorge y los compañeros de viaje que, dentro de sus problemas varios de la indigestión de éxito y drogas, siempre han dado lo mejor de sí en la banda (por la cuenta que les traía), siempre el acorde y el pulso certero, siempre evitando que el grisú de la efervescencia innecesaria matara silenciosamente el poder de la palabra de Martínez en sus letras. Porque en el mundo del rock se alaba (me incluyo, por supuesto) el poetismo de la vía Dylaniana, Vegas y Manuel, sin salir de Asturias, y los consabidos Iniesta, Sabina, Domínguez, Romero o Íñiguez, pero siempre se ha olvidado y dejado de lado la cruda fotografía congelada por gente como Jorge Martínez, capaz de conseguir el frame perfecto de lo que está alrededor y de lo que quema en el interior. Detrás de Jorge Ilegal hay un mundo interior inmenso, alimentado por su especial pasado, con palacios y generales de por medio, y con una eléctrica hiperactividad cerebral. Se le nota en la mirada y en el discurso. Y la precisión quirúrgica se traslada a sus canciones, donde casi siempre menos es más. Podríamos quedarnos con muchísimas canciones de la banda, pero hoy, son estas mis diez.
#Mis10de Leño
Considerados los padres de una forma de entender el rocanrol en castellano. Ya con desde su debut, en 1978, con un disco de cuarenta minutos que viene a ser algo así como la biblia del género. Un manual de instrucciones que revisitarán todos los grupos posteriores: Los Suaves, Barricada, Extremoduro, Marea, etcétera sin fin… Algo que reconoce hasta el puntilloso José Carlos Molina de Ñu… Mientras que todo el mundo venera la influencia de Leño, el se desmarca diciendo que “a nivel musical abrieron la puerta a la mediocridad musical del ‘todo vale y cualquiera del barrio puede cantar’. Gracias a eso se han forjado grupos que son un calco de Leño: (ojo a los sitios que cita) navarros, extremeños, gallegos… que vieron un filón en el ‘raca raca’” (Rock Estatal, nº 13). Concluye diciendo que sin Leño la música de este país hubiese sido más interesante… Más allá de lo impopular de la cita, tiene razón en que Leño animó a miles de chavales de la época a coger una guitarra (¿eso es malo?) y que su influjo es innegable e innegociable. Me parecía simbólico emparejarlo en el fin de semana con Led Zeppelin y también, cerrar el último domingo con ellos (aunque nos queden tres días de julio) con quien empezamos la serie, Rosendo.












