Archivo de la categoría: Crónicas Conciertos

Antonio Álvarez. Teatro Apolo. 18 de febrero

Como bien recordaréis, decidí comenzar con el año de crítica el pasado mes de enero, dando salida a una buena colección de discos locales, de bandas de mi ciudad que, como en todas, buscan hacerse valer y notar, que les escuchen, tan solo eso, porque nada desmerece a otros tantos venidos de fuera. A veces, me incluyo, tendemos a valorar más a grupos de fuera, a pensar que lo de tu circuito no está a la altura y lo cierto es que si uno se detiene y se para a escuchar, lo tienen todo para gozar de un buen disco, de un buen concierto: canciones honestas, muchas ganas y un saber hacer curtido con fuerza de voluntad. En ese camino, el pasado 11 de enero escribía de Libre Asociación de Ideas, el quinto disco en solitario de Antonio Álvarez. Un pechinero almeriense de 51 años que ha hecho su camino en Granada, y que tiene las ganas y los sueños de quien empieza. Apenas un mes después de escribir la crítica del disco, me llegaba cubrir el concierto de presentación en el Teatro Apolo, que en este febrero ha abierto sus puertas a estas bandas, previamente con JJ Fuentes y The River Band. Anoche, volví al lugar y seguimos gozando de estos pequeños placeres sin grandilocuencias, de tú a tú. Así que a partir de este momento os dejo la crónica realizada como periodista del Área de Cultura y Educación del Ayuntamiento de Almería. Salud. (FOTOS: José Antonio Holgado para Contraportada / Pisadas En La Luna).

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The River Band. Teatro Apolo. 11 de febrero

Con cientos y cientos de conciertos escudriñados como cronista y crítico, a uno le remueve y conmueve cuando, sin tener referencias ni expectativas creadas uno acaba saliendo de la actuación satisfecho y con una sacudida de la ilusión más primigenia de lo que es la música en directo. Anoche, como periodista del Área de Cultura del Ayuntamiento de Almería, me tocaba cubrir el concierto de la banda local The River Band. De ellos sabía que hacían versiones y que iban a tocar sus primeras 14 canciones propias de un disco que todavía no ha salido a la venta. Sabía que era una banda de músicos experimentados, pero no me podía imaginar la ilusión que podrían ser capaces de transmitir, con guitarra y bajo superclase de tiempos dorados, con un baterista de 67 años y un vocalista sin delirios de grandeza. Simple, puro y sano rock and roll. Sin más. Si es que no hace falta más. Os dejo a partir de aquí la crónica realizada para el Área de lo que pasó anoche en el Teatro Apolo. Salud. (FOTOS: José Antonio Holgado)

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La Oreja de Van Gogh. Roquetas de Mar. 5 de febrero

Vale lo escrito hace un par de días con la crítica remember de El Dorado de Revólver para resumir también las sensaciones de ver anoche en directo a La Oreja de Van Gogh. Es otro nombre que, por derecho propio, nos evoca algo tan en desuso en tantos aspectos como, sencillamente, la normalidad, por aquello de que las tendencias hayan hecho que la música con buen gusto dejara de ser superventas a cambio de otros productos más procesados. Por eso a Carlos Goñi, a otros muchos de aquella generación y, en ese círculo de pop rock orgánico, también a La Oreja de Van Gogh hay que estarles siempre agradecidos, como decía el tito Rosen. Anoche, como acompañante delegado de un regalo de Reyes Magos, volvía a reencontrarme con la banda donostiarra 18 años después de verla en directo con la gira de Lo Que Te Conté Mientras Te Hacías La Dormida. Ha llovido mucho desde entonces, incluso reconozco haber desconectado bastante de sus siguientes trabajos discográficos pero el respeto y la consideración hacia ellos siempre lo he mantenido intacto. Incluso me parecía muy meritorio y solvente el difícil papel que tuvo que asumir Leire Martínez al situarse al frente tras la salida de Amaia y lo bien que ha defendido las canciones antiguas como las que la banda ha firmado con ella en la formación. Y lo cierto es que, comprobado anoche, el repertorio no acusa en la dinámica si unas canciones son de una época u otra porque la homogeneidad viene de la mano de un quinteto que toca sin pretensiones y sin esa necesidad que ha impuesto el ‘moderneo indie’ de estar constantemente sobreexcitado en la sucesión de canciones y en la necesidad del efectismo. Normalidad, belleza en las canciones, prestancia y elegancia en los movimientos. Tan sencillo como ya infrecuente.

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JJ Fuentes. Teatro Apolo. 4 de febrero

Hace un par de semanas os escribía del segundo disco de este autor rockero almeriense. Anoche tuve la oportunidad de cubrir el concierto de presentación y, a partir de este momento, os dejo la crítica realizada para el Área de Cultura y Educación del Ayuntamiento de Almería. Salud. El roquetero JJ Fuentes fue el encargado, anoche, de iniciar la serie de conciertos de artistas y bandas almerienses que presentarán sus nuevos trabajos discográficos gracias al firme apoyo decidido del Área de Cultura y Educación del Ayuntamiento de Almería, que sigue al lado de los creadores locales, más si cabe en estos tiempos de pandemia. Corazón de fuego y miel es el título del segundo álbum de JJ Fuentes, que sonó anoche en su totalidad junto con varios temas de su prometedor estreno titulado Cuestión de honor. Una noche en la que estuvo acompañado de por su productor, Ángel Peñalver en la guitarra y pedal steel, José Trujillo a la batería, Álex Martínez al bajo y Juan Antonio Hernández en coros, percusiones y acústica. Un cantautor rockero reafirmó anoche su querencia por las letras regadas de referencias literarias, cinematográficas y culturales para presentar historias de sentimientos tan universales como el amor, la pérdida, la ilusión, el desengaño o la reflexión. Después de, como tantas bandas, ver recortada la gira de presentación de su debut a causa de las primeras fases y olas de la pandemia, decidió trabajar en nuevas canciones, de las que doce se reúnen en ‘Corazón de fuego y miel’ donde gana en accesibilidad en las melodías y en los estribillos, encontrando un equilibrio con ese tono sobrio y cuidado de los textos, que le emparentan de manera irremediable con nombres como José Ignacio Lapido, Hendrik Röver de Los Deltonos o el lado más circunspecto de Carlos Tarque y M-Clan. Una música que quizá se presenta muy arquetípica en las formas pero con un resultado que admite muy pocas pegas.

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Brasi. Teatro Apolo. 29 de diciembre

Dice el historial de Crónicas Conciertos que esta es la entrada número 26 de la sección en este particular y tan condicionado 2021. Teniendo en cuenta que a la web no llega ni una cuarta parte de los eventos que tengo que cubrir para el Área de Cultura de mi ciudad, da vértigo pensar que han rondado el centenar… con la que cae. En 2020 fueron casi otros tantos. Y, toco madera, por ahora el coronavirus me ha dejado tranquilo. Esto viene a dar un granito de arena más y un recordatorio, al menos, de que la Cultura Segura es un hecho indiscutible. Ahora que se debaten nuevas medidas, reducciones de aforo y demás… Que se tenga en cuenta. De naturaleza optimista para cosas que no tengan que ver conmigo de manera directa, estoy convencido de que el virus está dando sus últimos coletazos con una cepa menos virulenta que, entre su propagación, la tercera vacuna, la vacunación infantil… hará que la primavera y el verano se presenten bastante halagüeños. Hecha esta consideración global a modo de balance rápido, anoche fue el almeriense Brasi el que tuvo ‘el honor’ de ser mi último concierto del año. En lo personal tiene su aquel, ya que iba a verle en directo en 2019, justo el día que falleció mi padre. Así que para mí tuvo mucho de catarsis verle ayer con su banda y, además, con un sonido tan espectacular y una propuesta mucho más sólida que la que ya iba apuntando bien a su paso por Cooltural Fest en 2018 o, años antes, en la presentación de su debut allá por 2015. Músicos y artistas como Brasi son necesarios porque, desde su modestia, son pequeños guardianes de rock más llano, más natural. Dos guitarras muy corpóreas, un bajo que no solo usa una cuerda, una batería muy presente y canciones sin ampulosidad ni barroquismos, pero con letras elaboradas. A por otro año de conciertos, compas.

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Hora Zulú. Industrial Copera. 17 de diciembre

En una década enfermiza por la instantaneidad, lo efímero y el poco reposo a la reflexión, lo urgente de los trabajos, la necesidad constante de exposición, la obligatoriedad de tomar partido y mostrar opinión por todo, la vacuidad del ocio cimbreado por cuentas atrás para el siguiente capítulo, los clickbaits, el ruido en toda la gama que va de ultradiestra a siniestra, fiscales que mueren de forma repentina, personajes populares que acaban siendo el pelele de Goya subiendo y bajando para el escarnio hasta que revientan, polémicas azuzadas con el poco raciocinio del pirómano frente a un bosque, el orgullo del lenguaje pervertido para convertirse en un arma arrojadiza, talibanismos culinarios, majaracas del negacionismo, egoísmo en distintas escalas y maneras, de pose y pase, la total y absoluta falta de criterio propio para evaluar un hecho sin tener que sumarse a uno de los frentismos, lo del ni machismo ni feminismo, lo de a los extranjeros le dan más, los que claman por unos agravios mientras esconden la mierda de los suyos bajo la alfombra… Ante todo eso, encontrar todavía estímulos no corrompidos que nos sirvan de toma de tierra, de pulcra y límpida emoción, que sea como un chute de enriquecimiento para el coco y alimento para el alma se ha convertido en un auténtico lujo. Y para mí, mucho antes de que existiera esta casa, eso lo representa Hora Zulú. Así que, 25 meses después de verlos en su misma ciudad y en la misma sala, cuatro meses antes del estallido pandémico, nos fuimos para Industrial Copera de Granada a verles hacer lo de siempre, pero con la sabiduría que dan los años. De nuevo reinventado, de nuevo fortalecido. (FOTOS: Juan Jesús Sánchez Santos para RockSesión).

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Robe. Murcia. 15 de octubre

La plaza de toros de Murcia fue anoche escenario de una nueva parada de la gira Ahora Es El Momento, con la que Roberto Iniesta y ‘sus Robe’ se están reencontrando en directo con el público cuatro años después de la gira Bienvenidos Al Temporal en su doble formato (el de teatros y el de recintos al aire libre posterior. Era mi tercera cita con ellos tras estar y cubrir el inicio de la gira en Granada y su tercer concierto de la lista, tras el de Valencia, en Rivas Vaciamadrid. Como he explicado en más de una ocasión aquí y en mi cuenta personal en Twitter, en la medida de lo posible me gusta repartir asistencia en las giras de grandes de nuestro rock como Fito, Marea o el propio Robe o Extremoduro para ver cómo evolucionan las canciones y cómo va rodándose la banda. (Especialmente palpable fue la citada primera gira de Robe). Así, tras los primerizos conciertos comentados, tras siete más (Fuengirola, San Fernando, Sevilla, Mérida, Santander, doble Plasencia) anoche tocaba viajar a Murcia. Y sí, lo cierto es que se nota el rodaje porque la banda está cada vez más a gusto. Las interacciones ‘ensayadas’ o ‘programadas’ se mantienen pero se gana en miradas y bromas internas constantes durante la actuación. Le han dado muchos ‘palos’ a Robe por aquello que dijo en la rueda de prensa sobre que ahora siente que es más un grupo que nunca. No hay nada más que verlos en escena para saber de qué habla. Y, cómo tuvo que aclarar, eso no significa que los músicos que ha tenido a izquierda, derecha o detrás fuesen peores. Por dar el ejemplo básico más claro, es como decir que un determinado equipo juega más como equipo y otro es de individualidades. Entrado y salido de este jardín, concluiré la introducción reforzando las ideas de que el grupo está de dulce, que Mayéutica es una bestialidad que se pasa volando y eso hace que la gira sea de lo más adictiva. Que visto el inicio y el ecuador, dan ganas de irse a Barcelona al fin de fiesta, vaya.

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Lichis, Arco, Guiu Cortés y Mr. Kilombo. Final de Cooltural Go! 18 y 19 de septiembre

Con el deseo de que ‘los coolters’ siempre recuerden el amor a la musica desplegado durante cinco meses, el ciclo de concierto de Cooltural Fest, Cooltural Go! echó este fin de semana el telón definitivo a su segunda temporada. Y es que este mediano festival almeriense tiene corazón de gigante y una pasión inusitada (con la que nos sentimos tan identificados) por la música en directo que no ha habido pandemia que haya podido con él. Si ya el pasado verano organizaron una veintena de conciertos desde julio a septiembre (de los que se tuvieron que caer los últimos por una subida de la incidencia en lo que vino a ser -creo- la tercera ola), este 2021 la apuesta se multiplicó por tres y ha desarrollado una programación con más de 50 convocatorias (entre secret shows, ruta gastromusical, cooltural kids, cooltural comedy, conciertos principales…) con más de 70 grupos y artistas en los escenarios. Casi nada, para lo que ha costado. Aquí el hashtag #culturasegura lleva luciendo más de quince meses. Después de tanto, como decía, este fin de semana tocaba cerrar con un ‘secret show’ de Lichis y con el fin de fiesta de Lichis, Arco, Guiu Cortés (Niño de la Hipoteca versión más íntima) y Mr. Kilombo. ¿Qué deparará 2021? ¿Habrá Cooltural Fest en su edición festival normalizada? ¿Habrá otro nuevo ciclo Cooltural Go!? Estaremos para contarlo en cualquier caso. A  partir de este momento, os dejo con la crónica realizada como redactor del Área de Cultura del Ayuntamiento de Almería, mediante Pisadas En La Luna, y jefe de prensa de Cooltural Fest. Salud. (FOTOS: Cooltural Fest).

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Robe. Rivas Vaciamadrid. 11 de septiembre

Quiso el calendario que el segundo de mis potenciales conciertos a los que asistir a la gira ‘Ahora Es El Momento’ de Robe fuera apenas una semana después del primero de ellos (con el que, eso sí, tuve la fortuna y el don de la oportunidad de ser el inicio de gira, como fui contando en mi Twitter personal, que ya es noticioso por sí mismo). De manera genérica, con Extremoduro y Robe siempre intento cubrir un concierto al comienzo, otro a la mitad y otro a final de gira, por ver cómo evoluciona el rodaje de la banda o como van puliendo o tomando vida propia las canciones. Algo que se plasmó de manera muy evidente en la última de Extremoduro y, especialmente, en la anterior de Robe, por motivos físicos lógicos, además, si tenemos en cuenta que los primeros conciertos eran sentados (por voluntad propia, qué tiempos) en teatros y la segunda de pie en recintos al aire libre y más grandes. Así, siete días después del flamante estreno en Granada del que os di buena cuenta ya y uno después de su paso por Valencia, donde agotaron también las localidades a la venta, Robe se plantó en su escenario habitual en la última década cuando tiene que actuar en Madrid, atrás quedaron los conciertos ‘pabelloneros’ en la capital. Quizá sea un poco ‘cruel’ decirle a alguien que estuvo anoche y que solo va a ir a uno que su concierto con el que tanto flipó pudo ser mucho mejor pero, habiéndolos visto la pasada semana, objetivamente es así. Otra cosa son los motivos que provocan eso, en este caso externo a la banda, que sigue estando igual de fina. El brillo no fue el mismo, aunque la celebración del regreso fue igual de intensa. Ahí va un intento de explicar las claves de la velada donde siempre gana Mayéutica. (FOTOS: Ayuntamiento de Rivas Vaciamadrid).

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Robe. Gira Ahora Es El Momento. Granada. 4 de septiembre

Y la música habló. Y de qué manera. Granada fue el lugar en el que Robe volvía a subirse a un escenario, cuatro años después de la conclusión de la gira Bienvenidos Al Temporal. Cuatro años, “unas Olimpiadas” me decía él en la primera de las entrevistas que ha concedido estos días. Por el camino, un disco que, más que nacer, brota por sí solo y que mantiene guardado porque entiende que es necesario despedir antes el nombre de Extremoduro. Después llegaría la pandemia, los confinamientos y situaciones nunca antes vistas en nuestro pasado reciente contemporáneo y muchas incógnitas sobre cuándo se volverá a la normalidad. Si es que un día se vuelve… Y si es que lo de antes podría denominarse ‘normalidad’. Pero ese es otro tema. Cruce y desavenencias públicas en torno a los aplazamientos y finalmente cancelación definitiva. Un álbum sobresaliente. Una colección de fechas con los dedos cruzados y con el móvil siempre al lado por si cambian de un día para otro las circunstancias en el territorio del concierto. Una locura, parece que poco transitoria. Granada abrazó a Robe y su banda, objetivamente impecable y deleitante con un ‘entradas agotadas’ que casi acabó siendo doble, después de que se ampliaran las localidades tras la primera estimación de aforo. Valencia y Madrid han seguido el mismo camino y todo apunta, después de lo vivido anoche y cuando empiece a funcionar el boca a boca, a que todos los conciertos van a tener el mismo resultado. El espectáculo, sin el menor atisbo de duda, lo merece. Una hora y cuarto para la primera parte, algo más todavía para la segunda. Más de dos horas y media (sin contar el parón) con la magia de un hombre que ha tomado una decisión valiente, dolorosa para miles de seguidores, y que va a obtener en esta gira la mejor de las recompensas: el triunfo de la música. Porque anoche la música habló. Y de qué manera. (FOTOS: Juan Jesús Sánchez Santos para RockSesión. Las fotos se pueden usar libremente citando de manera obligatoria el autor y el medio de comunicación al que pertenece).

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