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Vuelo 505 – Nada Es Tan Urgente

Después de contaros ayer cosas del nuevo trabajo de los riojanos El Cuarto Verde, no salimos de la región ni del rock and roll fresco con este Nada Es Tan Urgente de Vuelo 505. Casi cinco añitos ha habido que esperar para nuevo despegue de esta formación a la que venimos siguiendo desde su debut en Turbulencias, allá por 2015, y su continuación en No Hay Historias De Fracaso (2018). Y de disfrutarles en vivo abriendo la velada de uno de los conciertos de la anterior gira de Marea en 2019, donde completaban aperitivo al plato principal antes también de Bocanada. Para esta tercera entrega, la banda ha tenido que hacer frente, además de a una pandemia como el resto de grupos, del diagnóstico de ELA para su baterista, Iván ‘Butch’ que, pese a todo, se ha animado a grabar muchas de las tomas, aunque en directo será remplazado por Txiki Marín. El cuarteto se sigue completando con Rubén Fernández (letras, voz, coros, guitarras eléctricas y acústicas), David De La Fuente (guitarras eléctrica y acústica) y Chema García al bajo. En la producción, grabación, mezcla y masterización tampoco hay novedades, ya de nuevo se hace cargo de los mandos Kolibrí Díaz, de Marea, en los Estudios R5 de Navarra. Entre las colaboraciones, encontraremos a Kutxi Romero, que canta y firma parte de la letra de uno de los temas, y a la Orquesta Sinfónica del Conservatorio Profesional Eliseo Pinedo. Con estos ingredientes y alguno más, Vuelo 505 presenta diez nuevos temas en un canto a la vida y al momento… puesto que Nada Es Tan Urgente, de la mano de la garantía de calidad que siempre ofrece El Dromedario Records.

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El Cuarto Verde – Ondas De Choque

Con unos meses de retraso previsto a los planes iniciales, este mes de marzo nos ha regalado el nuevo trabajo de los riojanos El Cuarto Verde. Una banda a la que siempre le hemos prestado especial atención en esta casa por su forma natural y solvente de mezclar los patrones clásicos del rock urbano más al uso, con una contemporaneidad bien entendida que, sin grandes revoluciones, sí que renueva un tanto los códigos previsibles y habituales del formato, para acercarlo a terrenos más anglo, bailables, melódicos… sin perder por ello brío en el intento. Así lo destacamos allá por noviembre de 2015 cuando lanzaron Metroglobina aunque, como dije en aquella crítica, me enamoré de ellos mucho antes, con “El Piloto De Hiroshima”, una de las canciones que formaban parte de su segundo trabajo en estudio, Narcoiris. Me sorprendió la potencia en el sonido con una gran capacidad melódica en las voces. Comercial, pero con una fuerza apabullante. Aquella canción me acompañó durante un tiempo en ‘la maleta’ de pinchar y sirvió para que la pestaña de seguimiento comprobara en cada lanzamiento que a veces las primeras impresiones se quedan y evolucionan de manera favorable con el paso de los discos. Así lo corroboraron después en el directo Fuimos Decididos A Incendiar El Parlamento en 2017 y a finales de 2018 con el temático Siete Pecados Capitales, donde se marcaron un ‘Seven’ con un tema para cada uno de ellos. Ahora llega este Ondas De Choque donde la banda quizá ya no sorprenda tanto… si no es de por sí ya sorprendente mantener un notable nivel en las formas y el empeño en seguir en esto de los rocanroles pese a las circunstancias.

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Iván Ferreiro – Trinchera Pop

Hay en el artista solista venido de una trayectoria previa en una formación popular una espada de Damocles afilada cuando su trayectoria empieza a dibujar un largo recorrido, que le lleva irremediablemente a una madurez mucho más lejana que al más o menos vigente presente perfecto continuo. En ese trance de la sexta década de vida que regala el cinco como primer guarismo, es donde se presenta un punto crítico en el que se puede caer en la tentación de resistirse al paso del tiempo para querer seguir haciendo lo mismo, se puede abrazar la comodidad de querer repetir fórmulas de éxito que forjaron la leyenda del solista o también se puede pretender dar un salto al vacío sin mucha base buscando una modernidad con la que ni coherencia ni lenguajes parecen coincidir con la pulsión artística. Evadiremos dar nombres concretos en cada uno de los casos, pero seguro que a más de una persona se le habrá venido alguno a la cabeza. Iván Ferreiro, artista que ha demostrado sobrada inteligencia y cordura a lo largo de su carrera, conoce de todos esos riesgos y, por ello, se ha tomado con calma cada uno de los pasos, sin sacar nunca un trabajo del que no esté plenamente convencido y colmada su propia inquietud artística por sorprenderse y, a la vez, presentar canciones acordes con su edad y necesidades vitales. Todo esto parece lógico y sencillo de escribir, pero llevarlo a la práctica, que el resultado sea el que se pretende y que el público sepa percibirlo de la misma manera es la combinación secreta para la que no hay fórmulas mágicas. El vigués lo vuelve a hacer y de qué manera en Trinchera Pop. Un álbum terriblemente poderoso, orgánico, moderno, reconocible y rico en matices como para no dejar de aplaudir en todo su metraje. Descomunal.

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30s40s50s – Incontrolable

No creo que resulte extraño a nadie si afirmo que me gustan este tipo de experimentos y fusiones artísticas. Tras el poco comercial nombre de 30s40s50s (al menos, a mí me lo parece) se encuentran tres artistas con una más que significativa trayectoria musical que en un momento artístico como el actual deciden juntarse para gamberrear y crear canciones. Tal y como explican en su biografía de tan joven vida unida, son: «Tres amigos que se encuentran en diferentes etapas de sus vidas a los que les une un objetivo: crear música por el simple hecho de crear. Componer, grabar, jugar y explorar sonidos sin pensar ni en quiénes les escucharán después ni en cómo lo harán, sin saber siquiera si algún día el resultado de 12 días de proceso creativo saldrá a la luz. De estos 12 días de experimentación juntos surgen 12 temas que provocan el inexorable nacimiento de los 30s40s50s. Se inspiran en los años 90 y esto los lleva a mezclar guitarras eléctricas y distorsión con sintes y programación de lo más actuales. Un sonido fresco que nos adentra en un viaje que va desde Nirvana hasta Bowie, pasando por Garbage, Paramore o Radiohead». No suena mal, ¿verdad? Este Incontrolable es el segundo de los epés de cuatro temas que completarán ese disco de doce y viene a dar continuidad al iniciático NoNoNoNo. Coloristas propuestas, colorista sonido, actitud desenfadada y una mezcla de influencias que deriva en una suerte de bisoñez pero con la sabiduría de la experiencia, accesibilidad con potencia nada desdeñable y una frescura, al menos, a prueba de monotonías. ¿Y qué músicos están detrás de 30s40s50s?

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Valenlao – Fuego

Tras el nombre de Valenlao encontramos a una banda que se lo viene currando mucho y bien, con paciencia, sin prisa, pero con mucho trabajo detrás para hacerse un hueco cada vez mayor dentro de su espectro musical y no hay la menor de las dudas en que con Fuego lo han conseguido y, os confieso, con mucho mejor resultado de lo que yo podría esperar. Valenlao es una banda a la que conocí en los últimos tiempos de mi gestión al frente de la web de Rock Estatal a la que le di cabida, pese a que su propuesta era mucho más abierta y melódica, por momentos más ‘encuadrable’ en el indie que en el rock más aguerrido, por ser de la tierra, por ser almeriense. Eso la primera vez, porque a cada paso que han dado desde aquel momento me han ido convenciendo mucho más allá de sus orígenes territoriales. Y lo vuelven a conseguir, pulverizando cualquier expectativa, con su tercer trabajo, este EP titulado Fuego que con un tema instrumental y cuatro canciones ofrecen sobrados argumentos para tenerles en consideración mucho más allá de cualquier tipo de tendencia o moda. Y ese es el principal valor que hay que subrayarles y aplaudirles, que no se ciñen a tendencias sino que son capaces de firmar cinco piezas que trascienden el tiempo, como congeladas en una atemporalidad trascendente, que convence y suena a la sabiduría de los maestros del pop rock de los ochenta, al rock alternativo de los noventa, al modernismo del nuevo milenio. Todo tratado con buen gusto y con más querencia al paladeo prolongado que al consumo rápido. Fuego, Valenlao.

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The Niftys – Antídoto

Viajamos desde Murcia hasta Albacete con la crítica de hoy, encontrándonos, de nuevo, con una banda que presenta su, también, tercer trabajo y con mujer vocalista al frente de la tripulación. Si ayer abordamos la vuelta de tuerca al rock y metal mimado al detalle de Le Mur en el notable Caelum Invictus, hoy nos abrazamos a la potencia hard rockera más clásica de The Niftys, que presentan en Antídoto una nueva decena de canciones que reflejan, ante todo, la correcta y notable evolución de un grupo al que vengo siguiendo desde sus inicios con la inclusión de noticias en la vieja web de Rock Estatal. Y, tal y como sus vecinos geográficos y de crítica presentaban un punto de inflexión con mayor complejidad en sus estructuras compositivas, también este álbum representa un importante hito en la, esperemos, larga trayectoria del cuarteto, con su definitivo paso al español para sus canciones. Precisamente mañana, viernes, empezará una gira de presentación que pasará en sus primeras fechas confirmadas por los siguientes lugares: 10 de marzo – San Juan (Alicante) Euterpe; 11 de marzo – Albacete; 24 de marzo – Toledo; 31 de marzo – Moby Dick (Madrid); 1 de abril – Segovia; 16 de junio – Zaragoza Rock & Blues. Para terminar de situarnos, The Niftys han sido ganadores del MCC internacional, Sonidos Mans y Blues Cazorla Blues Battle; finalistas del Mad Cool Talent, Shure Call For Legends Europa y elegidos como una de las revelaciones por Turbo3, entre otros. Citan entre sus influencias a Led Zeppelin, Jimy Hendrix, The Sonics, Queens Of The Stone Age y Jack White. Y, recientemente, The Prodigy, Rage Against The Machine, Oasis o The Black Keys. Poca broma. Y espectacular portada, por cierto.

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Le Mur – Caelum Invictus

No recuerdo exactamente el momento en el que le puse ‘la pestaña de seguimiento’ a Le Mur, pero sí que sé que mi mente les encuadró rápido en un compartimento con bandas a las que tengo alta estima, como Somas Cure, Virgen, Catorce, Adiós Caballos, Ella La Rabia, Osezno, Aphonnic, Bones of Minerva… Lo que viene siendo esa fantástica hornada de grupos post metaleros y alternativos que presentan una renovación bastante elogiable, dotando a las formas clásicas del género una personal reinterpretación que hace que no se rehúyan las melodías accesibles, que no todo tenga que atronar para demostrar alguna suerte de autenticidad…  Aquello de que la potencia sin control no vale de nada, pero llevado con inteligencia a terrenos poderosos, con sobradas facultades tanto en la música como, especialmente en el caso que nos ocupa, en la voz. Y ha sido una relativa larga travesía en el desierto porque este cuarteto murciano ha tardado sus casi seis buenos años en publicar su segundo larga duración. Tercer trabajo si tenemos en cuenta que debutaron en 2015 con EP de título epónimo, y lanzaron El Brote en 2017. Por el camino, además de una pandemia, la banda ha pasado su propia crisis de la que, como dice el manido dicho, han hecho su propio aprovechamiento de oportunidad, haciendo que la entrada de Juan Carlos Becerra a la batería les haya multiplicado las posiblidades a la hora de hacer crecer las canciones. Con Elsa Yepes a la voz, Pedro J. Carrillo a la guitarra y Carlos Barceló al bajo, Le Mur presenta una alegoría de pies en el presente pero mirada al cielo victorioso y a mitos y titanes del pasado. Un álbum que, claro está, hace méritos propios para seguir en ese compartimiento donde ya les tenía.

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Havalina – Maquinaria

Muy mal tiene que evolucionar un disco para que eche a perder un arranque tan magnífico como el desarrollo instrumental (de más de la mitad de la duración del tema) del primer corte de esta Maquinaria. Tampoco es sorpresa si tenemos en cuenta que quien lo firma es una banda como Havalina, a la que siempre le he tenido un respeto brutal por la autenticidad de su rock, que ha jugado siempre en territorios sobrios, rozando el rock alternativo artístico, el stoner, los desarrollos más espectrales y una técnica que nada tiene que envidiar a los monstruos totémicos del progresivo, aunque siempre de manera contenida a beneficio de un impacto más inmediato de la canción. Ahí quedan cortes magníficos como “El Estruendo”, “Desinspiración”, “Imperfección”, “Incursiones”, “Objetos Personales”, “Viaje Al Sol”, “Tus Huesos”, “Norte”, “Las Hojas Secas” o “Desierto”. Angustia, desarrollos vibrantes, tan capaces de congelar con frío o arrasar de manera abrasadora, de navegar por terrenos de shoegaze o tener cierto punto de electrónica oscura, de lo oriental a lo sureño. Y con esa experiencia y terrenos andados, más de cinco años después de su anterior álbum en estudio, Muerdesombra, llega este nuevo álbum con halo conceptual donde el ser humano se rebela contra la falta de sentimientos de los engranajes para buscar, precisamente, algo de humanidad entre la desolación. Por el camino rock, cruento rock, pero también ambientaciones electrónicas, pasajes intrincados más complejos y el poso que da llevar más de veinte años a contracorriente de modas. Honor y respeto, siempre, para Havalina.

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Ciudad Jara – La Velada del Lobo

A Ciudad Jara le cogió el arranque de la pandemia justo en la primavera y el verano que tenía firmadas numerosas fechas y festivales donde presentar su nueva propuesta, a caballo entre la clásica canción de autor reivindicativo y con esencia de folclor latinoamericano y esa épica más rockera de la banda que dejaba atrás. Su carta de presentación, Donde Nace El Infarto, era tan híbrida que lo mismo confirmaba festivales de corte ‘indie’ como Cooltural Fest Sonorama, que de mestizaje como Rabolagartija y a buen seguro pintaba a ser incluido en aquel ‘interrumpido’ Viña Rock. En 2021 salió de gira en formato íntimo, con conciertos adaptados a las circunstancias, despachó la nada despreciable cantidad de más de treinta actuaciones bajo el nombre de Solo Nos Queda Una Espina, y en otoño decidió recluirse para dar forma a su segundo trabajo, Cinema. Un debut permite ubicar el punto situacional, el segundo es el que empieza a dibujar la trayectoria, de ahí su importancia. Y en esa segunda entrega Pablo refrendaba su camino alejado de viejas fórmulas, buscando ya sin ambages el ambiente intimista y de autor que combina la nostalgia de niñez con la mirada más madura. Lejos de proclamas y más de la reflexión. Con un halo conceptual, Cinema era la entrada definitiva de Pablo en un circuito que busca confidentes que escuchen más que seguidores que griten. Fruto de los conciertos de presentación del segundo álbum, Pablo y Tato James compusieron esta colección de temas en los que las frescura y la algarabía del directo se traduce en canciones muy optimistas, más ligeras y directas, que vienen a completar de alguna manera una trilogía variada que recoge todas las influencias y gustos sonoros de un Pablo que termina de quitarse cualquier tipo de amarre ni límite a la hora de cantar y llevar las canciones. La Velada del Lobo es una buena piedra de toque que sacude penas y le da una tesitura complementaria a todo lo planteado.

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Carmencita Calavera – Una Noche En El Desierto

A la banda granadina Carmencita Calavera le tenía marcada la pestaña de seguimiento desde que, en el primer aniversario de la apertura pandémica, pude verles en directo por primera vez en una de las actuaciones con sillas y distancias de Cooltural Go!, el ciclo de casi cuarenta conciertos con el que Cooltural Fest regó cuatro meses de programación de mayo a septiembre de 2021. En aquella ocasión se encargaban de abrir la velada para La Pegatina y me convencieron en su aprovechada actuación de apenas cuarenta minutos. La sorpresa entonces fue de lo más agradable, con su punk equilibrado entre el old school, la serie B con tintes surf, los toques sureños en su conexión tex mex con algo de espíritu de corridos y tequila. Esa guasa y toque de humor se destila desde ya desde la portada (obra de Alhama Molina – Miss Comadres) de lo que viene a ser su tercer trabajo hasta la fecha después del álbum epónimo Carmencita Calavera de 2017 y el EP Un Día En Éxtasis de 2019. Una virgen Inmaculada portando una escafandra de estrellas que bien podrían simbolizar las de Estados Unidos o la Unión Europea, con un tiro en el cristal, un envoltorio de las míticas Maritoñi (dulce típico granadino muy popular desde la infancia post Guerra Civil) en las manos y un guiño al diseño de la portada de The Dark Side Of The Moon de Pink Floyd, con esa descomposición cromática de la luz al atravesar el prisma. Un álbum de ocho temas que viene con las garras afiladas y con una variedad de registros aun mayor que lo ya apuntado en aquel concierto. La banda está formada por Carmen Caballero a la voz, Ignacio García Medina en el bajo, Rafael Navajas en la batería, Luigi Ramos en la guitarra, a quienes se han sumado Wilma Lorenzo en los teclados y Migue Romero a la trompeta.

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