Archivo de la categoría: Críticas Discos

Marea – Los Potros Del Tiempo

Resulta harto complicado afrontar el comentario sobre un disco cuando elogio desmedido, a niveles olímpicos (primera acepción), y crítica, con argumentos iterativos, parecen ser las únicas opciones a considerarse y, más allá, unos y otras de manera absolutamente irreconciliable o rebatible. Es lo que tienen las pasiones y, en este caso, aquellos culpables dolosos de haberlas generado en profusión desbocada como ocurre con Marea. El manido argumento de que los primeros discos eran los buenos y el resto no (¿se añoran los discos o se añora las personas que fuimos cuando salieron?) se hace carne –ya más bien putrefacta- en cada una de las nuevas entregas y toda banda que acumula más de diez, quince o veinte años y una considerable cantidad de publicaciones debe pasar el trance de una suerte de juicio sumarísimo a cargo de los auténticos garantes del rock and roll (nótese la ironía). En este marasmo, para quien guste, que sé que son unos cuantos, a continuación paso a relatar mis consideraciones sobre Los Potros Del Tiempo, el octavo álbum de estudio del quinteto de Berriozar, que viene desde el principio con mil conjeturas sobre una supuesta despedida (me he pasado un mes explicando en twitter y otras redes que no era así, que pueda serlo… no lo sabe nadie… pero no es el plan). Que tiene hechuras evidentes (más que nunca) de hilo argumental común, pero no solo las once canciones que le alumbran, sino también, incluido, el libro La Mirada De Un Dios Tuerto con fotografías de Fernando Lezaun en la gira de El Azogue en  2019, e incluso con ese deuvedé Las Manos Ardiendo que se incluye en la caja especial. Con todo eso, salimos a gozar como mostrencos de pura raza.

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Su Ta Gar – Alarma

Camino de 35 años en la senda del metal cantando en euskera, con la integridad y fuerza con la que Su Ta Gar lo ha hecho, es un argumento suficiente para saber que en cada nueva entrega discográfica el listón, como mínimo, va a mantenerse. Por si fuera poco, Alarma, su decimosegundo trabajo de estudio lo sube un poco más. Porque tal y como les ocurrió con Ametsak Pilatzen en 2011, con el que regresaban con nuevo material tras conmemorar por todo lo alto sus primeros veinte años, ahora hacen lo propio después del trigésimo aniversario. Y es que no es habitual que la banda de Aitor Gorosabel y Xabi Bastida (fundadores) y Galder Arrillaga e Igor Díez deje pasar tanto tiempo sin ofrecernos material nuevo. Curiosamente, solo pasó con aquel Ametsak y hora con el presente, que sucede a aquel Su Ta Gar Antzokietan en directo, seis después de Maitasunari Pasioa. Pero cómo se justifica una espera cuando el resultado es tan bombástico e irrefutable como es la ocasión. Un disco que prácticamente fue anunciado con apenas unas semanas de su salida, a la vieja usanza. Ni bombardeando con singles durante un año ni historias. Al turrón, nunca mejor dicho para la época del año en la que estamos. Un álbum tan clásico como arrollador, donde se mantienen las afiladas hachas de sus dos guitarras, donde se despliega tralla heavy y thrasher mientras que también se mantienen las líneas melódicas vocales más cuidadas y un buen manejo de texturas menos férreas. Un tratado sobre cómo ‘envejecer, si es que se puede usar ese verbo con ellos, sin perder patrones fundacionales pero enriqueciendo en matices. Medalla clarísima para el 5 de enero. (Que, por cierto, también está siendo bien votado en vuestros votos a discos del año, cuyas urnas cierran el domingo a medianoche).

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José Antonio García – Fuera De Control

Recuerdo ver la caja por casa desde no sé exactamente a qué edad. Negra, sobria, como su puesta en escena (no como la de la reedición, blanca, con cerillas). Último Concierto. Mi hermano guardaba un profundo cariño a 091. Supongo que residir en Granada durante los años de carrera universitaria en plena ebullición del grupo le facilitaría el hecho de que tuviera un fuerte vínculo con ellos. El caso es que, con la adolescencia y mayoría de edad, en mi ánimo de devorar y conocer grupos y músicas, un mundo que al final me ha arrastrado de por vida, no terminaba de ver el porqué de tanta devoción. Quizá es que los fuegos rápidos de artificio de otras bandas de la época coetánea me nublaron la visión o, sencillamente, que mi madurez personal y musical aún no estaba preparada para ellos. El caso es que, pasados los años, ‘Los Cero’ me ganaron y entraron a formar parte en esa hiriente lista de grupos que descubres cuando ya no tienes la posibilidad de verlos en directo. Una nómina de la que salió Héroes del Silencio, de la que quiero que salga Platero y Tú, y de la que de un tiempo a esta parte y gracias a aquella ‘Maniobra de Resurrección’, 20 años después de su adiós, borré a 091, con quienes he gozado otro par de veces más. Que sigan en pie desde el regreso no ha impedido que José Ignacio Lapido, su guitarrista, y José Antonio García, su vocalista, hayan seguido con sus proyectos en solitario. Así, este Fuera De Control es el tercer artefacto sonoro que José Antonio lanza bajo su nombre (también le hemos podido escuchar en TNT, Guerrero García, Sin Perdón, Mezcal…). Ocho temas donde se reencuentra con otros viejos amigos del circulo granadino y de la mano de la banda El Hombre Garabato. Ocho canciones disfrutonas de principio a fin.

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Indocentes – Sin Perdón

De Descendentes ayer a Indocentes hoy, y apenas una semanas antes del Día de los Inocentes. Desde Asturias llega esta formación de rock and roll clásico que hace nacer su nombre de cabecera entre la inocencia, la indecencia y la indolencia para hacer disfrutar sin más pretensión que de un divertido tratado de diez temas de lo más disfrutones, con dos espectaculares versiones, como veremos durante este recorrido. La banda está formada por Iris Martínez en la batería, Elizabeth Ndaw en el bajo, la recién incorporada oficialmente María Daz en los teclados y Drest G. Arias en la guitarra y voz. Un cuarteto que viene avalado por el sello El Subko Producciones, o lo que es lo mismo, el que capitanea desde hace unos años Maxi Compán de Fe De Ratas. De hecho, le encontraremos en uno de los cortes, como también al siempre reverenciable Rafa Kas. Entre las colaboraciones también hallaremos en el inicio a Perro Blanco Blues y en el cierre a Gente Terrible. El álbum fue grabado en Estudio Rojo 2.0 y Redgain por Sergio Crazy García y Pablo Lato, corresponsable de la producción junto al propio Drest G. Arias. La grabación tuvo lugar entre junio de 2019 y abril de 2022, interrumpida radicalmente por una pandemia que no pudo con el ánimo de la banda por sacar adelante el proyecto. Tremenda sorpresa agradable la que nos brindan. Al lío.

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Descendientes – Vuelco Al Corazón

Cantaba Gérmenes aquello de «para saber dónde vamos hay que saber de dónde venimos y saber dónde estamos». Una premisa que parafrasea a las preguntas retóricas del himno de Siniestro Total y que, de alguna manera, lleva a gala esta banda madrileña desde su nacimiento a mediados de la década pasada. En unos tiempos donde parece instalarse en algunos grupos cierto rechazo al pasado como ilusionista forma de generar una autenticidad no siempre coherente con lo que se escucha, es meritorio encontrarse con las ideas claras de Descendientes, que jamás ha rechazado sus orígenes y que los asimila para forjar su propio camino, el que empezaron con las palabras potencia y trabajo como brújula, como me demostraron cuando les entrevisté para la extinta revista Rock Estatal en 2017 con motivo del lanzamiento de su primer larga duración ¡Arde Por Dentro! que ofrecía tantas buenas maneras como algunas aristas que mejorar fruto de la bisoñez iniciática. Más curtidos y cinco años más sabios, han venido desgranando poco a poco, con un repóker de singles adelantados, este Vuelco Al Corazón, que llegará en enero a todas las plataformas digitales pero que ya se encuentra accesible en formato físico a través de su página web. Rock and roll que da un giro mucho más personal y que confirma que estamos ante otro de esos firmes herederos a escoltando la llama para que siga iluminando. Quién sabe si una de las sorpresas de las votaciones a discos del año que están abiertas hasta el 1 de enero y donde parece que todos están esperando a confirmar que el caballo ganador, nunca mejor dicho, apunta a Marea, que sale el viernes.

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Narco – Parásitos

Aunque hay gente que todavía se empeña en que las cosas siguen inamovibles por más que se les explique que las relaciones entre las personas que forman a una banda no son ajenas a los mismos conflictos, disputas o desavenencias que pueden producirse en cualquier relación interpersonal en el día a día, lo cierto es que había ganas (y muchas) de que Narco volviera a empuñar sus armas sonoras después de que la traumática salida de Vikingo dejara la cosa algo tocada y que dijeran adiós tras cumplir con las fechas comprometidas. De hecho, casi nadie esperaba esta resurrección después de que Curro Morales despegara otras de sus muchas influencias y cayera de pie con Califato ¾, convirtiéndola por derecho propio en una imprescindible de la escena. Ahora y cinco años después de su última entrega desde el estudio, el ácido y ravero Espichufrenia, Narco viene con dos nuevas incorporaciones y con una ligera vuelta de tuerca hacia atrás en su propuesta sonora. (Porque luego están los del “esto ya no es lo de antes” y ese tipo de mantras, como si las bandas también tuvieran que ser inmovilistas por narices). Las melodías electrónicas se ha hecho ligeramente más luminosa que en Dios Te Odia, el hardcore punk se ha vuelto más canónico que el hiperventilado de Espichufrenia, sigue habiendo dosis de ajustes de cuenta sangrientos como en la primera etapa (precisamente de la mano de uno de sus vocalistas fundadores, Chato Chungo) y también otro puñado de drogas y gente de barrio con las cartas marcadas para perder. Quien se empecine en que la realidad sea como el quiera sin entender la lógica del devenir de los tiempos, este no será su disco. Quienes apreciamos por encima de todo el trabajo y el compromiso, aplaudimos que sigan en pie.

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Los Punsetes – AFDTRQHOT

Al Final Del Túnel Resulta Que Hay Otro Túnel, o lo que bien pudiera haber parecido un final no ha sido más que un descanso para afilar las uñas. Los Punsetes presentan su séptimo disco de estudio tres años después del un pelín irregular Aniquilación, volviendo con este AFDTRQHOT que viene con el brío que siempre da el haber abierto las ventanas con el cambio de sello discográfico y con la síntesis de toda una carrera de quince años en el anterior recopilatorio España Necesita Conocer. La nueva entrega de Ariadna Paniagua (voz), Manuel Sánchez y Jorge García (guitarras), José María González (batería) y Luis Fernández (bajo) ha limpiado de polvo y paja el modernismo bien entendido con el que venían manejándose para volver a un sonido primario donde las guitarras han tomado el protagonismo repartiendo estopa con generosidad. Una suerte de vuelta a los orígenes pero con la sabiduría que dan los años que, por otro lado, no han limado la capacidad que tienen Los Punsetes, que se han encargado de producirlo, para descerrajar letras certeras que echan el vinagre y la sal para después meter el dedo en las patologías más ridículas de la sociedad y también en las individuales. La grabación corrió a cargo de Paco Loco, la mezcla es de John Agnello y la masterización corrió a cargo de Matthew Barnhart. AFDTRQHOT presenta diez nuevas tonadas corrosivas para gloria de una banda a estas alturas tan inmutables como coherentes en cada uno de sus pasos.

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Los Tiki Phantoms – Y El Enigma Del Tiempo

En tiempos de carrera universitaria tuve en una de las emisoras de la Complutense una programa de radio al que le dediqué algo así como año y medio, que llamé ‘Rock Sin Palabras’. No es que estuviera dedicado monográficamente a la música instrumental, sino que me dedicaba a pasar la tarde pinchando canciones y haciendo algunas mezclas sin tener que pegarme un rollo microfónico tipo radio fórmula contando que si son las “x” sobre las “y” o faltan “w” minutos para las “z”. Básicamente, era lo mismo que hacía en mi habitación o lo que llevo haciendo toda la vida allá donde esté, pero emitiéndolo en directo. (Por cierto, que en muchos de los programas sí que me gustaba echar mano de alguna pieza, ahora mismo me viene el “Alegría” de Fito & Fitipaldis y alguna que otra de las de Rosendo). El caso es que dicha expresión siempre me viene a la cabeza cada vez que afronto la crítica de algún disco instrumental, como me ha pasado al escribir de Los Coronas, de Toundra, Jardín de la Croix, Los Mambo Jambo, El Altar del Holocausto… o el caso que nos ocupa, Los Tiki Phantoms que, después de guatequear con su colección de versiones populares, retoman las composiciones propias con quince cortes de los que ya venían avanzando alguno en directo, como hicieron en la última edición de Candil Rock, donde sucedieron en escena a El Drogas. Autodefinido como «su disco más equilibrado y melódico», Los Tiki Phantoms despliegan media hora de hedonismo y finura con el brío de querer mover el esqueleto, nunca mejor dicho.

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Álvaro Suite – Fantasio

En febrero de 2020 os hablaba del debut como solista de Alvaro Suite, con el álbum La Xana. Y digo como solista porque el bueno del sevillano lleva a sus espaldas una buena colección de escenarios pisados, de todo tamaño y pelaje, ya sea con Pinball, con Suite, con Los Labios (banda del hijo de Silvio Fernández Melgarejo que tuve el placer de ‘criticar’ en uno de los números de la extinta revista Rock Estatal) o con Los Santos Inocentes, la banda que ha acompañado a Bunbury durante más de quince años, tras disolver al Huracán Ambulante. Aunque pasaron dos años del lanzamiento de uno y otro (este Fantasio salió publicado en febrero, así que si os lo traigo ahora antes de que termine el año, podéis adivinar por qué puede ser –guiño, guiño-), lo cierto es que esta segunda entrega es casi, casi, coetánea a su predecesor. Tal es así que alguna de estas canciones bien podrían haber formado parte de La Xana y otras tantas de ellas fueron no solo compuestas durante los conciertos de presentación del debut, sino que al final casi que se ha interpretado en directo mucho antes de que el disco fuera mezclado y masterizado. Por eso se hace complicado marcar una línea diferencial entre uno y otro, porque de hecho el propio autor ha asegurado que con este segundo capítulo se cierra una fase creativa, aunque sí que podemos establecer alguna diferencia significativa. Sobre todo en que Fantasio busca ser mucho más directo y compacto, lo que no quiere decir por ello que descuidado o sencillo. Pero sí es cierto que brilla mucho más en ese lenguaje de tú a tú, con menos capas y trabajo de estudio. Diez temas en los que los referentes siguen muy presentes, dotando al conjunto de una variedad ecléctica del buen gusto setentero y ochentero tan demodé como encantador. Con esas intenciones, claro que tenía los números correctos para entrar en la lista del 5 de enero.

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Ella La Rabia – Canción De Cuna Oceánica

Con la llegada de diciembre (aunque como con las luces y los turrones, roscones, mantecados y demás la cosa empieza todavía mucho antes) llegan las consabidas listas de los mejores discos del año. (Ya sabéis que aquí hacemos dos listas, una de voto popular, para la que abrirán las urnas el 17 de diciembre, y otra editorial, que damos a conocer el 5 de enero, cual regalo de Reyes Magos). Hace unos días me invitaban a participar en un medio de comunicación a otorgar mis puntos pero teniendo en cuenta la línea editorial. Es decir, no tiene sentido votar a un disco de flamenco en un medio de thrash metal. Hasta ahí correcto. Pero escribiendo hoy del disco que nos ocupa uno se da cuenta de ese factor limitante que tiene en muchas ocasiones determinadas fronteras, que aquí nos saltamos con frecuencia, como bien sabéis. Escribo esto porque este segundo disco de Ella La Rabia es desde ya uno de mis ocho oros de Los Discos del Año de 2022 en RockSesión. Y es una pena que esas reglas lógicas, pero por otro lado absurdas, hagan que determinados públicos igual ni lleguen a conocer la existencia de un disco que está muy por encima de la media en calidad, que traslada, rasga y destroza de manera transversal los géneros del metal, el folclore canario, la canción melódica, el hardcore, la música de autor y el rock alternativo al uso. Un derroche de talento brutal que confirma lo muy bien apuntado en su debut, que fue Plata en Los Discos del Año de 2018. Impresionante ejercicio evolutivo reforzando todavía más sus puntos diferenciales. Lo de Ella La Rabia es apabullante.

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