Archivo de la categoría: Críticas Discos
Chelo & Cía – Chelo & Cía
Chelo García es la voz de este proyecto que se estrena con un álbum epónimo después de superar con éxito el peaje del crowdfunding. Se trata de un grupo almeriense (sí, hoy me pongo el traje localista en aras de cumplir deudas pendientes y coger ritmo a un inicio de curso que se ha hecho cuesta arriba por motivos exógenos) formado por músicos de dilatada trayectoria como los hermanos Pírez (en los ochenta en el grupo Trementina, de plena movida madrileña, y del que algún día hablaré en las críticas de discos remember de los viernes). Vocalista de jazz y soul, Chelo se lanzó hace poco tiempo al castellano y a territorios más rockeros, con tan buena acogida y resultados que se embarcaron en la grabación de este debut que les está permitiendo cierta notoriedad por la zona. Un rock con mucho swing y estilo, que cuando carga hacia territorios más distorsionados nos recuerda al sonido del Sabina de los ochenta, con ligeras pinceladas de soul y blues gracias a las teclas y acordes de guitarra, respectivamente. Un disco de muy grata escucha que, cuanto menos, debe ser más que suficiente para, esperemos, una continuidad no muy lejana.
Mamá Ladilla – Un Bis y A La Cama
Soy uno de ellos, de esos que lo piden y piden, lo confieso. Y no sólo lo he venido haciendo con Mamá Ladilla, sino que es algo que se echa en falta en más de una formación aunque, como en este caso, muchos sean alérgicos a ello. Estamos hablando, amigos lectores, del querido y (molto) obligado disco en directo. Quizá por aquello de llevar cientos de conciertos a la espalda y de ir teniendo ya una cierta edad (cuatro días me quedan para subir otra cifra –no es una forma de hablar-), hay algo de egoísmo personal en ese deseo, si es que acaso los deseos no pueden ser otra cosa que egoístas. Tener un refugio, una muesca, una reliquia, una evocación de lo bien que ‘lo pasemos’ con equis grupo cuando este ya no exista o ya no se le pueda ir a ver por los motivos que sean, quizá buenos, que tampoco hay que ponerse siempre en lo peor. Y sí, aunque el primer disco fue una mezcla de directo-maqueta, podemos considerar este Un Bis y A La Cama como el primer disco oficial en directo de Mamá Ladilla, con Juan Abarca al frente, aquí acompañado por Sergio González al bajo y Abel del Fresno a la batería.
Fausto Taranto – El Reflejo del Espanto
Poco más de tres años después de aquel ‘Loco Por Saber’, la primera canción que Fausto Taranto hizo pública y la que provocó que Paco Luque apostara con decisión por el proyecto, tenemos ya entre las manos el segundo trabajo de la formación granadina. Atrás quedan los primerizos cambios de formación y esa necesidad imperiosa de abrumar con metal compacto, marcado y directo. Con la seguridad que da el reconocimiento de las tablas y el de unos seguidores que se suman poco a poco, pero con fidelidad inquebrantable, Luque, Quini Valdivia, Ismael de la Torres, Adrián Barros y Miguelo Martínez nos presentan una segunda entrega en la que las formas se atemperan y todo parece respirar de manera más armonizada, menos agresiva y, por ende, más progresiva. Una paleta de canciones que aumenta la variedad de dinámicas de cara a los conciertos, que año tras año parece ir aumentando de manera consecuente. El Reflejo del Espanto ahonda en la semilla de Morente, en el rock y metal de raíz flamenca, aquí algo más trianero, y con la pena negra como bandera, junto a la ropa tendía.
En Vela – Viajero
Si ayer viajábamos a Argentina de la mano de La Beriso y su Pecado Capital, hoy seguimos nuestra ruta por Latinoamérica desplazándonos hacia Colombia, donde encontramos a esta joven formación llamada En Vela. Aunque la denominación de origen en este caso es poco significativa, puesto que estoy convencido que la gran mayoría que escuche este disco consideraría a la banda como un grupo español. Nombre de la formación con un título de canción de La Fuga (aunque también tiene que ver con el apellido de su cantante y guitarra, Sergio Velandia), teloneros de Marea en su visita a Colombia con la gira de En Mi Hambre Mando Yo, referencias al ‘Eterno Viajero’ de Manolo Chinato en el libreto del disco… Están claras las influencias y, como apuntaba, todo en ellos respira rock de este lado del charco. De la mano de El Dromedario Records y con el toque de distinción que siempre pone Javi San Martín (que estuvo a los mandos de casi todos los discos de La Fuga, entre otros muchos), Viajero es una piedra de toque más que interesante.
La Beriso – Pecado Capital
Canta Andrés Calamaro, compatriota de La Beriso, en ‘Todas Son Iguales’ (primera canción del disco –dedo- dos del mastodóntico y añorado El Salmón) que “también hay y parece broma un repertorio en otro idioma. Canciones que no leemos y solamente tiramos”. A veces, ni siquiera es necesario que estén escritas en otro idioma. El rock argentino es una fuente inagotable de talento, antes, ahora y a buen seguro en el futuro, pero, a no ser que se haga una búsqueda concienzuda y un trabajo de profundización que requiere, sobre todo, tiempo que no siempre se tiene, muy poco nos llega para todo lo que hay. Conocemos el combo Tequila, Los Rodríguez, Calamaro y Ariel Rot porque casi son ‘españoles’ de adopción. No llegó con fuerza, aunque de manera fugaz, gente como Bersuit o Los Fabulosos Cadillacs. También identificamos a Soda Stereo, Ratones Paranoicos, Attaque 77… Pero todavía quedan muchos más: Bulldog (debilidad personal), Babasónicos, La Renga, Todos Tus Muertos, Los Piojos, Las Pelotas, Viejas Locas, Guasones, Gustavo Cerati, Intoxicados. ¿Y Spinetta, Charly García o el gran Pappo Napolitano? La Beriso, otro nombre para sumar a la lista de tareas pendientes.
Efecto Lucifer – Cadáver
Va cogiendo ritmo de publicación Efecto Lucifer, la banda nacida en torno al siempre inquieto J.M. Gómez (voces, coros, guitarra eléctrica, guitarra acústica, teclados y samplers, además de grabador, mezclador y masterizador en sus Estudios Aleatorios). Poco más de un año y medio después de su notable Siembra, nos llega este Cadáver, un trabajo de cinco canciones y un corte instrumental que, ante todo, aumenta los registros sonoros que conocíamos de la banda, completada y afianzada con Sergio Ortuño (coros y guitarras eléctricas principales), Mario Marco (bajo, coros, teclados y samplers) y Jesús Puche (baterías). El stoner opresivo del disco anterior relaja un tanto el músculo de distorsión a cambio de tempos algo más lentes y pesados y alguna experimentación instrumental y hasta psicodélica, pasando por una revisión de un tema de The Beatles. Lo que no cambia es esa visión desencantada de la realidad, retratada más bien como algo estático, como aguas putrefactas estancadas.
The Surfin’ Limones – Apolo I
Al ver el nombre de la banda, su estética trajeada, sus máscaras de lucha libre mejicana y los apodos El Jefe, Sr. Handsome y El Enterrador, uno espera encontrar al darle al play a una banda al más puro estilo Los Coronas o más bien Los Tiki Phantoms, Los Straitjackets o Lost Acapulco. Posiblemente, todos estos nombres y unos cuantos más del universo surf, terror serie B, tequila y cómic sean influencias directas de The Surfin’ Limones, si bien este Apolo I, su primer larga duración, nos trae algunos matices que hacen que la apuesta sea casi a la 31 real (tres sietes y una figura), es decir, ambiciosa, irresistible y ganadora. Así, grabado en los estudios Psychosomatic de Inca (Mallorca) bajo la producción de Miguel Ángel Riutort ‘Mega’ y masterizado en Hay Zeelen Mastering Studio de Santanyi (Mallorca), M. García a la voz, guitarra y armónica, J. Ballesteros al bajo y los coros y L.V. Wiianto a la batería y trompeta no nos ofrecen un tequila reposado, sino una coctelera agitada del citado surf, rock duro cuasi urbano, pop, matices indies y rutómetros fronterizos con un punto canalla. Diez temas frescos para las mejores verbenas terraciles del estío.
Los Benito – El Rincón De Mi Cabeza
Hablando del grupo, hace ya algunos años, en el foro de Maneras de Vivir alguien los definía como ‘los Guti’ del rocanrol. Algo así como una gran promesa con muchas cualidades y momentos brillantes, pero que nunca habían llegado a ser la gran estrella a la que podrían apuntar o llegar. La afirmación, además de la coincidencia del apellido Benito, no la suscribí al ciento por ciento, pero sí que, visto en perspectiva, se hubiese podido esperar algo más, pero no ya de la banda, sino del reconocimiento/acercamiento por parte del público. Es cierto que Buena Energía (2011) no alcanzó el nivel de su anterior de estudio Sueños Con Traje De Tinta (2007) o Sin Trampa Ni Cartón (2005), pero sí que recuerdo que las sensaciones con ese álbum concluían en que estaban ‘creciendo’ en el sonido de una manera mucho más natural y efectiva que Marea, que por aquel entonces lanzaba su En Mi Hambre Mando Yo (2011). El sonido de los valencianos no supeditaba las guitarras a las letras, compartían lecho, seguía habiendo fuerza… aunque no dejaba de ser una pequeña bajada de nivel. Seis años después y tras un escarceo en solitario de Quini, Los Benito vuelven sin Kamelas y con ilusiones renovadas.
Rosendo – De Escalde y Trinchera
La gerusía era un órgano de gobierno de la antigua Esparta en la que un comité de sabios ancianos (más de sesenta años, cifra nada desdeñable en la época) eran los encargados del poder legislativo. El concepto de consejo de ancianos se ha repetido a lo largo de la Historia, por ejemplo tras la revolución francesa, y en numerosas civilizaciones, como la maya. Si extrapoláramos esto al mundo del rocanrol patrio, Rosendo es de pleno derecho un gurú de sabiduría ante el que todos escuchan cuando habla y canta. Y es así porque se lo ha ganado manteniendo una constancia implacable desde los tiempos de Leño hasta con la inicial incomprensión hacia su carrera en solitaria y la posterior consolidación y ganarse la pleitesía absoluta de más de una generación de rockeros, más allá de aquello de rock urbano. Una etiqueta que hace tiempo que le quedó pequeña por lo encorsetado del calificativo. Rosendo reflexiona y apunta sin tener que dar nombres, juega con las palabras como un gran maestro de las letras. Si unos lo hacen con las emociones, el jefe Mercado tira de retruécanos, expresiones castizas, refranero, juegos de palabras… Muy meritorio tras más de 200 canciones en la espalda.
Los De Marras – Reamanecer
Suele ser habitual que cuando un grupo alcanza con un álbum las cotas más altas de su carrera sea, precisamente, el siguiente el que se antoja como más complicado. Hay más ojos (más oídos), más expectativas, más ganas y más interrogantes sobre cómo va a ser la venidera entrega. Me pasaba como seguidor y consumidor de música y me pasa a día de hoy como crítico, con inquieta curiosidad. Sobre todo por ver la opción elegida por el grupo en cuestión (no diré de marras, aunque sea la expresión que viene al pelo). Los De Marras reventaron cualquier tipo de barrera con su excepcional Surrealismo. Y es que siempre fue un grupo simpático y pintón, pero con ese álbum pegaron un justo puñetazo en la mesa para dar un salto de calidad y cantidad. Sus videoclips ya alcanzan las cientos de miles de visitas o hasta el millón, en el caso de ‘Hoy’. Reamanecer llega dos años y medio después y lo hace con catorce nuevos cortes en los que encontramos las señas de identidad de siempre: muchas ganas de decir cosas que hacen largos los textos, variedad de ritmos y una naturalizada tendencia a mezclar llaneza y poesía, rabia y emociones.


