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Carlos Chaouen – Refugio
Puede parecer incomprensible que un autor tan considerado por el público como Carlos Chaouen venga a afirmar que ninguno de sus siete discos anteriores sonaran como él quería (recomendable entrevista en Efe Eme). El artista gaditano viene con las tintas y las guitarras cargadas en Refugio, su octavo trabajo discográfico de estudio, el primero que sale de la mano El Dromedario Records, que también publicó hace un par de años el recomendable directo recopilatorio 7.300 Días. Sea por sus compañeros ‘de vivienda’ o porque a los 45 años y tras 6 sin publicar nuevas canciones, cada vez tiene las cosas más claras, este Refugio pasa por ser el más genuinamente (como la marca de tabaco) rockero disco de Chaouen. Lo hace además acompañando la lógica descarga energética con una colección de letras en la que hay un profundo trasfondo vitalista y, casi rozando lo conceptual, una importante dosis de confianza en el amor interpersonal como salvación, como motor, como paz y… como Refugio, claro. Muchas referencias al sol, a la sal, al vuelo, al aire libre y mucho de libertad interior para poder ser feliz, para poder disfrutar de la vida. Casi una rareza en días de pesadumbre, que sientan como un complejo vitamínico para creer en el futuro y la humanidad altruista. Un muy buen disco de rocanrol donde, además, se pasea el corte previsible y algunos aventurados registros, del country a la linealidad de la meditación.
Bocanada – Ahora Que Los Leones Duermen
Vuelven los navarros de Berriozar a su periodicidad más habitual con Ahora Que Los Leones Duermen. Su quinta entrega discográfica llega menos de tres años después de su anterior Libres, que se hizo esperar más de la cuenta. Lo hacen, además, auspiciados por la confianza que les ha dado sentir el calor de un público al que, debido a lo decadente del circuito de salas, se hace difícil poder visitar. Provincias con circuito complicado, donde una banda como ellos no suele tener acceso. La gira de Marea les valió para sentir en primera persona que su rock, de marcada influencia clásica de rock poeta, trasciende de límites geográficos y que tienen su propio público en lugares donde, de hecho, nunca habían tocado. Así, Martín Romero en la voz y en la autoría de todas y cada una de las letras del álbum, Rupi al bajo, Juanito a la guitarra y Pepo a la batería, galopan de nuevo en esta nueva entrega, con un sonido marca de la casa y con la producción, mezcla y masterización, de uno de los tándem más recomendables para la escuela de rock que se quiera alejar de automatismos, como son Iñaki Llarena y Leyre Aranguren en Estudios Aberin.
Paco Ventura – Madre Tierra
Después de hablar el lunes de Las Hojas de Otoño, el segundo disco en solitario de su compañero y hermano en Medina Azahara, Manuel Martínez, quería haber traído la crítica de este Madre Tierra ayer, martes, por aquello de darle continuidad a ambas apuestas en solitario. Si bien ‘el asunto’ Extremoduro y otras circunstancias me han llevado a publicarla hoy. Valga como introducción lo dicho ayer con el inconfundible vocalista para este nuevo artefacto sonoro de Ventura. Oportunidad o necesidad. Es difícil encuadrar por qué a estas alturas vuelven Manuel Martínez y Paco Ventura, eso es, el vocalista y letrista de Medina Azahara y el guitarrista y compositor inconfundible de la histórica banda cordobesa a separar sus caminos para el lanzamiento de un nuevo disco en solitario. Sobre todo cuando uno escucha a uno y al otro y, salvo sutiles arreglos, poco se llevan con la cabecera madre. Imagino que es más un paréntesis de tiempo, a lo cordón sanitario, por darse un margen en el inagotable ritmo de publicaciones que lleva Medina, que sale a una media de disco por año y medio, sin parones indefinidos mediante, ni zarandajas modernas de ningún tipo. Además, Ventura anda más habituado a ello. Bajo su nombre ya atesora cuatro: Aventura, de 1997, Sol Navajo de 2009, Black Moon de 2015 (este con canciones) y, siguiendo con el aura naturalista, Madre Tierra, vuelta a lo instrumental, publicado hace escasos meses.
Manuel Martínez – Las Hojas de Otoño
Oportunidad o necesidad. Es difícil encuadrar por qué a estas alturas vuelven Manuel Martínez y Paco Ventura, eso es, el vocalista y letrista de Medina Azahara y el guitarrista y compositor inconfundible de la histórica banda cordobesa a separar sus caminos para el lanzamiento de un nuevo disco en solitario. Sobre todo cuando uno escucha a uno y al otro y, salvo sutiles arreglos, poco se llevan con la cabecera madre. Imagino que es más un paréntesis de tiempo, a lo cordón sanitario, por darse un margen en el inagotable ritmo de publicaciones que lleva Medina, que sale a una media de disco por año y medio, sin parones indefinidos mediante, ni zarandajas modernas de ningún tipo. Este Las Hojas de Otoño es el segundo en solitario del hombre de la melena permanente tras En Cuerpo y Alma, publicado en 1998. Por su parte, Paco Ventura, bajo su nombre, ya atesora cuatro Aventura, de 1997, Sol Navajo de 2009, Black Moon de 2015 y, siguiendo con el aura naturalista, Madre Tierra también en 2019. También es curioso, al hilo del arranque, que para este disco Martínez ha contado como mano derecha al teclista de Medina, Manuel Ibáñez y también su último baterista, Nacho Santiago, incluso el bajista, Juanjo Cobacho, firma un par de temas. ¿El resultado? Matices modernistas, pero la esencia de siempre.
Corazones Eléctricos – Arte y Oficio
Uzzhuaïa ¿es? ¿era? una de esas formaciones ante la que cualquier buen aficionado y amante a la escena rockera de nuestro país asiente en señal de aprobación. Nos dieron ‘un disgusto’ con el parón indefinido anunciado en septiembre de 2014, pero volvieron, y apuntaba a ser para quedarse, dada la respuesta del respetable. Una trayectoria que les ha valido el respeto unánime de la crítica y el cariño de uno seguidores que, a buen seguro están muy lejos de ser los que merecen, pero que les adoran y celebraron a lo grande su regreso con la (bendita) excusa del décimo aniversario del lanzamiento del disco Destino Perdición. Pero el caso es que los proyectos paralelos han vuelto a tomar la iniciativa. En cualquier caso, tal y como les caracteriza, todo lo han hecho sin grandilocuencias ni grandes dramas. Con la sobriedad, rectitud y discreción de la que han hecho gala a lo largo de su carrera. Así, Corazones Eléctricos, el proyecto de Pau Monteagudo que se estrenara con un disco epónimo en 2017, publico a finales del pasado año este Arte y Oficio, su segunda entrega que, no contento con igualar a su antecesor, se antoja como una apuesta definitiva de una calidad abrumadora. Un disco ‘total’ que ofrece muchas de las buenas y variadas claves del éxito de Uzzhuaïa. Un álbum intachable y de los que suenan imperecederos desde la segunda escucha.
Aphonnic – La Reina
Lo escribí en su momento, con la crítica a otros discos o en la crónica de la oportunidad que tuve de verlos en un Viña Rock, pero Aphonnic me volaron la cabeza el día que los conocí, con la canción ‘Ahora Que Tengo 33’. Corría el año 2013, el álbum era Héroes y aquel tema se me metió bajo la piel de una manera que hizo que les pusiera (imagino que para siempre) la pestaña de seguimiento a estos vigueses. Después llegaría el feroz Indomables, donde se abrazó sin ambages al recurso melódico de coreos muy abiertos, una fórmula tan de moda que pasa por ser usado desde el power-pop, al indie, a las singstar de turno y que poco a poco también se ha ido infiltrando en el rock y metal patrio. Creía (escribí) que tanta edulcoración había echado a perder la esencia metalera de la banda, pero, tras varios meses… ego te absolvo a peccatis tuis in nomine Lemmy Kilmister. Aphonnic ha encontrado una vía que evoluciona en su sexto de estudio, La Reina. Mantiene esos arreglos, pero ya no brillan centellean tanto, sino que se sumergen con mayor naturalidad en la oscuridad y se da una vuelta de tuerca más a una presencia de teclados más latente y dinámica en ocasiones, casi rozando lo industrial, o más atmosférica en otras, lo que refuerza una patente emotividad en sus letras y en la intensidad de unas canciones que no se guardan nada. Enfoques, también, nada comunes completan un disco que les confirma como uno de los grupos metaleros más sólidos de la década que vendrá.
Álvaro Suite – La Xana
De un tiempo a esta parte ‘secundarios’ (perdón por el uso del término) o escoltas (mejor) de lujo de grandes estrellas de la escena rockera más personal, vienen presentando sus proyectos en solitario. Igor Paskual, guitarrista de Loquillo, es de los más avezados en ello, con tres discos ya a su espalda. También tenemos a Fon Román, histórico guitarrista de Piratas. Más conocido por el gran público, Ricardo Ruipérez, guitarrista de M-Clan, también ha hecho lo propio. El último en sumarse a esa notable lista de ilustres es Álvaro Suite, conocido por ser el más que solvente y sobrado de facultades guitarrista de Los Santos Inocentes, la banda que viene acompañando a Enrique Bunbury en los últimos diez años. Sin embargo, mientras que lo previsible podría ser encontrar un disco de calor fronterizo o de guitarras en primera línea, lo que nos ofrece son arreglos espaciales y generación de ambientes a través de un siempre afectado tratamiento vocal y unas canciones deudoras de nombres tan indiscutibles como distintos, como lo pueden ser David Bowie, The Beatles o Antonio Vega. Por el momento, le vale para salir de gira unas cuantas fechas antes de que vea la luz el nuevo disco de Enrique. El tiempo determinará si el recorrido de este viaje solista es de cercanías o de largo trayecto.
Balkan Bomba – Psychotrip
Llevan tiempo granjeándose una fama festivalera cimentada en un sonido festivo fácilmente identificable a otros referentes. Grupos como ellos los hay a decenas. Sobre todo con denominación de origen levantina, donde las escuelas de bandas y agrupaciones musicales dieron como caldo de cultivo a numerosos conocedores del viento-metal, esto es, trompetas, trombones, etcétera. Como la pólvora, tan levantina, la semilla se ha extendido a todos los territorios del país, hasta, por ejemplo, llegar a Toledo, como es el caso que nos ocupa con la numerosa formación Balkan Bomba. Una banda que, además de presentar candidatura a suceder en el calor de la épica, la fiesta y los metales a La Raíz, recupera también el lado más internacionalista de gente como Manu Chao -alguien a quien de alguna manera todos toman, como diría mi buen amigo Míchel Molinera- (algo que Ska-P supo manejar también muy bien con apenas cuatro frases), incluyendo en su repertorio muchas referencias anglosajonas. En definitiva, una coctelera bastante conocida que ha caído en gracia, también con una puesta en escena de uniforme futbolero… como los bosnios de Dubioza Kolektiv, por ejemplo. Es decir, ¿si no tenemos nada nuevo bajo el sol, por qué tanto revuelvo con ‘los Balkan’? Pues porque detrás de todo ello se encuentran unos pies en el suelo, un buen management, un sin prisa pero sin pausa, y un saber trabajarse las cosas en el local. Psychotrip es su reciente nueva entrega.
Def Con Dos – Gilipollas No Tiene Traducción
Dice el refrán aquello de que es bueno que hablen de ti, aunque sea para mal. O aquello de ladran, luego cabalgamos. También está el de mejor permanecer callado parecer tonto hablar despejar dudas. El caso es que a Def Con Dos le acompaña desde el principio de los tiempos una relación de amor/odio con el mundo, definido como corrientes contrapuestas de opinión. En unos tiempos en las que las opiniones se han ido viralizando y radicalizando y simplificando más (casi que los tres términos pueden considerarse como sinónimos en este caso) ha llegado un momento en el que si te gusta Def Con Dos puedes ser calificado de proetarra, prograpo, pederasta, machista, progre, acosador, tirano, anticuado, repetitivo y vete tú a saber si no te acusan también de haber matado a Manolete, a Kennedy y de haberle robado el osito a Maggie Simpson. En el último editorial de Rock Estatal 38, escribía lo siguiente: “El tercer single adelanto del nuevo disco con el que celebrarán su 30 aniversario en el próximo año 2020 se llama #STOPpuritanismo. Lo definían así: “un alegato festivo en defensa de la libertad sexual y la lascivia frente a la ola de mojigatería en que coinciden determinados sectores de la izquierda con los postulados tradicionales de la derecha más rancia”. La corrosiva ironía que tanto se les ha reído comienza a ofender y ‘las redes’ (ese ente) se le echan encima llamándoles de todo… ¿Han cambiado ellos o hemos cambiado nosotros? Hayas lo que hayas respondido, pregunto… ¿seguro? Piénsalo de nuevo… y que no te cojan”. Lee el resto de esta entrada












