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Asfalto – Asfalto (1978)
Menuda joya de grupo y de debut. Nuestro rock es tan inmenso (y yo estoy tan loco) que después de más de 120 críticas de discos remember, todavía no había pasado por este viaje en el tiempo de los viernes ningún trabajo de esta banda fundamental para la historia del rock en España. Julio Castejón (guitarra y voz), Enrique Cajide (batería), Lele Laina (guitarra y voz) y José Luis Jiménez (bajo y voz) formaban en los inicios el grupo que comenzó versionando a The Beatles, pero que poco a poco fue cogiendo un repertorio propio que, tras ser rodado en directo, conformó su debut epónimo. Fue el primer disco que se grabó en Chapa, el sello derivado de Zafiro, que comandaba Vicente Romero ‘Mariscal’, y que supuso una apertura para mucho buenos grupos que no encontraban apoyo en el panorama desolador de la época. Por allí pasarían Leño, Ñu, Cucharada, Moris, Burning, Barón Rojo, Kaka de Luxe, Bloque y también Topo (los que no lo han hecho, ya pasarán por aquí), la banda que fundarían Laina y Jiménez tras salir de Asfalto poco después de que este disco viera la luz, aún transmite magia cuando se le da al play.
Beethoven R – El Legado De Judas (2004)
No es que nos encontremos ante algo a lo que suelen llamar ‘banda maldita’, pero es cierto que Beethoven R no ha tenido excesiva suerte en algunos momentos clave de su carrera, como momentos previos al lanzamiento de un disco, salidas inoportunas en mitad de giras y un sinfín de avatares que hacen que tengo mucho más mérito la capacidad de sobreponerse a los contratiempos y conseguir discos tan rotundos como este El Legado De Judas, su tercera entrega. Y sí, es posible que sea más mítico o propio de crítica remember su antecesor Un Poco Más o esa maqueta derivada en disco titulada Ja, Ja. Elijo este y no otro porque me parece su conjunción perfecta de todas sus influencias y como un Kiko Hagall a las voces en estado de gracia, sin desmerecer a Alberto Aor-Man García actual, claro está. Pero este disco tiene cañones imprescindibles.
El Puchero Del Hortelano – Candela (2005)
Falta apenas una semana para que El Puchero Del Hortelano ofrezca en el Pabellón de Deportes de Granada su último concierto. Han pasado 17 años desde que aquel grupo de compañeros de clase de Educación Musical empezaran un proyecto que fue creciendo y creciendo hasta convertirse en un referente de emociones y diversión a partes iguales, todo ello bajo la premisa de no tener un estilo definido. Jugar con el eclecticismo de un flamenquismo latente en cada tema, aderezados con metales, violines, músicas del mundo, ska y sobre todo un rock elegante de querencia de autor con el paso de los discos, con el crecimiento, la instrospección, el menos guasa y más dolor. El combo de Antonio Arco y compañía dirá adiós el 17 de octubre y nosotros le rendimos tributo, además de yendo, recordándolos con el disco que empezó a hacerles conocidos en todo el país. Su tercer álbum, Candela. (Ha estado cerca Harumaki, os lo dejo para dentro de unos años).
Estopa – Estopa (1999)
Todavía lo cito como un ejemplo de olfato precoz. La primera vez que escuché ‘Tu Calorro’, el tema que abre el debut epónimo de Estopa, estaban muy lejos de dar el pelotazo descomunal que dieron conquistando con los doce temas a todo tipo de público: los rumberos, los transgresivos (los guiños a Extremoduro son claros en este disco), los fans de Sabina, que veían la misma canalla, los comerciales, los amantes del mundo ‘kinki’ (como el cine), de autenticidad barrial. Dos chicos, hermanos, salidos de una fábrica de automoción, ponen banda sonora al recién estrenado año 2000. En todos los bares y garitos te podía sonar cualquier canción porque todo el mundo se las sabía. Solo sacaron dos singles oficiales pero para el público eran doce. Estaban en todas partes y en su momento de más tirón llegué a ver por algún bar de Madrid carteles que decían: “lo sentimos, no ponemos ninguna canción de Estopa. No las pidáis”. Después de escuchar aquel tema, me compré el disco, que costó encontrarlo. Aquello estaba claro, eso era Estopa «y se iban a comer a dios por una pata».
Forraje – Estoy Que Muerdo (2003)
Teniendo en cuenta que el fin de semana en el que caen los días 18 y 20 de septiembre es terreno vedado, cumplo lo prometido: traer a la crítica remember de los viernes un álbum de la banda gallega Forraje después de celebrar su último concierto, precisamente justo una semana después. La formación liderada por Antonio Suárez ‘Lulu’ dijo adiós en casa, donde empezó todo, con un concierto que ponía fin a su gira de despedida. Una turné que también servía de presentación de su directo oficial Quince Duchas de Agua Helada, que servirá como legado de lo grandes que fueron y que casi ha estado a punto de no existir. Estoy Que Muerdo es el primer disco de la formación y el que les valió para granjearse una merecida fama. “Forraje ha muerto, pero yo estoy muy vivo” ha anunciado Lulu esta semana. Brindamos por ello y estaremos ‘A La Espera…’.
Sugarless – Más Gas (2002)
Lo malo y lo bueno de Sugarless, la banda en la que cantaba ivahn, el que pasados los años sería conocido por el mundo de las radio-fórmulas como Huecco, era su rareza con respecto a cualquier banda con la que se la comparara. Era un grupo metalero, sí, pero sus constantes breaks para pasajes más intimistas, llenos de funk, de acid jazz, ambient o cualquier otra cosa que les viniera en mente les hacía demasiado suaves para algunos. Formada en 1997 debutó con Asegúramelo en 1998 y terminaron con Vértigo en 2003. En medio de ambos discos y casi también representando el equilibrio entre todas sus influencias, se encuentra este Más Gas, que ni siquiera fue su disco más vendido, pero sí, con el paso del tiempo, el más respetado y mejor envejecido. Han tardado en pasar por aquí, pero tienen el honor de abrir la temporada de críticas remember de cada viernes. “Te arrepentirás cada minuto si te quedas”.
091 – Doce Canciones Sin Piedad (1989)
Esta banda granadina es uno de los argumentos más poderosos para rebatir a todos aquellos que rechazan desde la ignominia ignorante la grandeza y el legado de la década de los ochenta en nuestro país. Con José Ignacio (García) Lapido como autor de casi todas las canciones, con un crecimiento artístico apabullante disco tras disco, y la voz de José Antonio García, influyente para autores del rock-pop respetables como Rubén Pozo y la de querencia americana, al frente del grupo durante casi toda su trayectoria (1981-1996). Y en este disco todavía está Antonio Arias al bajo (que posteriormente se marcharía para formar Lagartija Nick), 091, además de ser autores de una de las mejores versiones del rock en castellano (‘A Mí Con Esas’ de Los Brincos), son un grupo sólido en canciones que no se pierden en derroches superfluos, ni grandes desmanes, pero que ofrecen un punto de calidad diferencial que refrendarían paso a paso. Tras tres trabajos algo irregulares por diversos motivos, aunque todos ellos con momentos sobresalientes, Doce Canciones Sin Piedad fue el primer puñetazo rotundo encima de la mesa. Buena producción, canciones inmediatas y textos que apuntan ya la lírica instrospectiva de Lapido.
Milongas Extremas – Milongas Extremas (2012)
“A mí los únicos que me gustan son Milongas Extremas que son de Uruguay porque las canciones las hacen de otra manera, con otros instrumentos y te da puntito oírlo. ¿Crees que me podría gustar una banda tributo que hace canciones mías? La música mía me gusta hacerla, me gusta componerla. Oírla, ya cuando ha pasado tiempo después de hacerla, alguna vez sí. ¿Pero oírla tocada por otro grupo? Antes me corto las venas, colega”. Así respondía Roberto Iniesta a una pregunta sobre la multitud de grupos tributo que existen de Extremoduro en la rueda de prensa de presentación de Lo Que Aletea En Nuestras Cabezas, primer disco de su nuevo proyecto. Francisco Stareczek, Paio, Matías Rodríguez y Santiago Martínez Pintos es el cuarteto de voces y guitarras que conforman esta banda, nacida a finales de 2008 y que cuatro años más tarde publicaban un disco de canciones de Extremoduro tamizadas de milonga, el género musical por antonomasia del Río de la Plata.
Albert Pla – No Sólo De Rumba Vive El Hombre (1992)
Aprovechando que todavía resuenan los ecos de los pitos de la final de Copa del pasado fin de semana, me apetecía traer a la crítica remember de este viernes un disco de Albert Pla. El artista deslenguado que también se ha metido en más de un follón por decir sin demasiadas cortapisas lo primero que se le pasa por la cabeza. Sobre todo en las entrevistas. Otra cosa es en los discos. Porque ahí nada es casual, aunque es también incendiario. La supuesta ingenuidad infantil con la que interpreta muchas de sus canciones esconde la genialidad de un artista que brilla en su sonido de cantautor marginal, sea en castellano o catalán, o haciendo un sonido tan pegadizo como la rumba salerosa como la que descerrajó en este imprescindible cuarto trabajo. El primero de ellos en español, auspiciado por un concurso que ganó con votación de Javier Krahe. Un disco tan suave como amargo, tan crudo como sandunguero. Un imprescindible, en suma.



