Maika Makovski. Alamar 2018. 6 de julio
A todos los que vivimos con cierto interés compulsivo esto de ir descubriendo música, géneros, subgéneros, artistas similares y demás, podemos identificar fases de nuestro pasado presididas por sonidos y discos en los que se va descubriendo grupos, músicos y artistas (todo esto antes de la famosa pestaña de Spotify, que le da algo de mérito arcaico, por no decir viejuno). Recuerdo perfectamente las primeras veces que escuché Kradiaw y Kraj So Koferot, los dos primeros discos de Maika Makovski, hace algo más de diez años. Su elegancia turbia, su entronque con el universo de PJ Harvey. Su pulsión rockera pero poco convencional. Después llegaría el disco epónimo y, claro, llegó mi redención total a la causa. El caso es que en todos estos años, nunca pasó por mis cercanías y, poco a poco, fue cayendo sepultada por la labor de escucha y crítica de otros discos. Una acertada decisión la ha llevado a ser incluida en el cartel del festival de músicas del mundo, Alamar, que cada año se desarrolla en Almería y, por fin, me encontré con Maika Makovski. (Fotos: Área de Cultura del Ayuntamiento de Almería).
David Varona & Los Perros Románticos – Rosebud (2015)
Aunque si pusiéramos en el año 2011 no erraríamos el tiro. Con una banda que toma su nombre de un libro de poemas de Roberto Bolaño, con el nombre de un disco que hace referencia a la ‘mística misteriosa’ palabra final de ‘Ciudadano Kane’ y con versos de Ángel González en uno de los temas, este fue el debut y, hasta la fecha, único disco, de David Varona. Uno de esos rockeros de autor que, sin ser tocados por la varita mágica de la suerte, van cayendo con los quehaceres de las obligaciones, impidiendo un desarrollo artístico que se antojaba de lo más interesante. Rosebud es una colección de canciones intensas y con cierto aura opresiva, con arropes musicales de rock polvoriento y concreción apesadumbrada, a medio camino entre los Tom (Petty y Waits), con escarceos por la lírica latina y castiza de Andrés (Calamaro) o Enrique (Bunbury). Un disco denso, tan opaco y compacto que casi parece incorruptible al tiempo. No es poco para los tiempos que corren.
Debaho Band – Hijos del Rock and Roll
Conocí a Debaho Band a raíz de aquel proyecto mastodóntico de Rock Estatal, que agrupó en cuatro DVD’s videoclips de 200 bandas. Uno de ellos era el de esta banda lorquina, por lo que escuché gracias a ello su álbum Basado En Hechos Reales. Quiso el azar y el destino que Debaho Band fuera una de esas muchas bandas que daban vida al escenario ‘pequeño’ del extinto Aúpa Lumbreiras en 2014 (me he sorprendido de la fecha, si hubiese tenido que apostar hubiese dicho que ha pasado, por lo menos, el doble de tiempo) y, dentro de la vorágine y obligaciones festivales, me desplazara a ver el final de su actuación, confirmando mis buenas impresiones. Debaho Band son José Alberto Lario a la voz, Alfredo Veas y Alfonso Quiñonero a las guitarras, Andrés Corbalán en la batería y José Luis Meca al bajo. Después de Sin Freno (2012) y el citado Basado En Hechos Reales (2014), ve la luz el tercer trabajo de los lorquinos Debaho Band, con el título Hijos Del Rock and Roll. En este disco encontrarás una intro y diez canciones con un denominador común, rock y más rock. Todo muy directo.
XXXI Candil Rock, 30 de junio
Heterogéneo como siempre en su propuesta, el campo de fútbol de San Pablo, en Huércal de Almería, recibió este sábado una nueva edición del Candil Rock, uno de los eventos festivaleros de un solo día con más solera de todo el circuito. 31 años le contemplan y un historial envidiable. Una nómina que este año se engordaba con Siniestro Total, banda poco frecuente en la zona (la última vez que los vi por aquí fue en un concierto junto a Burning, Loquillo y La Endémica Louise, allá por 2011), Guadalupe Plata (a los que vi en formato más reducido hace un par de años en Madchester Club), la banda de soul catalana con cantante mozambiqueña, The Excitements, y los locales Leña, un tributo al grupo de Rosendo, Penas y Urbano. Un cartel que podríamos denominar ‘sobrio’ y ‘técnico’ con respecto a otras ediciones pero que, dada su gratuidad, volvió a garantizar una buena entrada y que las nuevas generaciones, ahora en la infancia, vayan tomándole el gusto a esto de una velada de música en directo, que así se empieza. (FOTOS: Juan Jesús Sánchez Santos para RockSesión).
Psideralica – Engel Der Nacht (2005)
Mañana sábado se celebra la trigésimo primera edición del Candil Rock (Siniestro Total, Guadalupe Plata… de la que tendréis conveniente crónica aquí). Un festival que, por cercanía, tiene muchos de mis primeros escarceos con el rocanrol en todas sus variantes y asociados. Ayer, os traía la crítica de Aquí Todos Estamos Locos, de Megara. Bien, esas dos conexiones, por delante y por detrás, me llevaron a recordar a esta banda mallorquina, Psiderálica, a los que conocí precisamente en un Candil allá por 2006, abriendo un cartel que se completa con Ganyahmun, la banda por entonces de Rodrigo Mercado, antes de emprender camino en solitario, y, justo, su padre Rosendo, un habitual de las tierras almerienses, pues no olvidemos que lleva años veraneando y componiendo por San José y Cabo de Gata. Y por el otro lado, tiene que ver por la suerte de metal con guiños electrónicos y accesibles de la banda de Kenzy, coincidiendo también en la voz femenina. Para preparar aquel concierto le di muchas vueltas a este disco, que me dejó un par de temas para ‘la maleta de pinchar’. Remember de hoy. Quién me lo iba a decir.
Megara – Aquí Todos Estamos Locos
Aunque el circuito anglosajón lo tiene muy claro desde hace varias décadas, es cierto que en España hay algo que hace que ‘lo purista’ siempre levante la ceja en señal de escrutinio pernicioso a la hora de valorar y evaluar propuestas como las que, en este segundo disco, vuelve a ofrecer Megara. Aquí Estamos Todos Locos es la lógica continuación de su debut Siete. En este caso viene rodeado de un aura conceptual en torno a ‘Alicia En El País De Las Maravillas’, de Lewis Carroll, aunque con un especial giro de tuerca hacia la locura. La banda, integrada por Kenzy a la voz, Rober a la guitarra, Pol a la batería y Pablo al bajo, perfila de mejor manera lo apuntado en su estreno y su combinación de metal (alternativo, heavy o hasta nu) en distintas dosis afiladas, melodías accesibles y líneas poperas con adornos electrónicos se mueven en un terreno que, como apuntaba más arriba, pone nervioso a aquellos a los que le gusta todo por el rigor canónico. Luchando contra eso, Megara crece en su sonido en esta segunda entrega.
Lori Meyers. Vinila Von Bismark. El Palmeral. Almería. 21 de junio
Intenso verano de conciertos el que se nos presenta en RockSesión (sin tener en cuenta que no traigo todas las crónicas por lo que os libráis, por ejemplo, de las seis del Festival Flamenco –aunque no descarto que caiga la de Arcángel con voces búlgaras). Y me alegro especialmente de que sean bandas a las que llevaba mucho tiempo sin ver, como Fito & Fitipaldis la pasada semana o, en el caso de ayer, Lori Meyers escoltados por Vinila Von Bismark y The VibroWaves. Todo ello en el marco de la fiesta por el Día de la Música, de carácter gratuita, y como ejemplo perfecto de que cuando se rema en la misma dirección, las cosas salen más grandes y mejor. El evento estuvo coorganizado por la Universidad de Almería, el Área de Cultura y el Cooltural Fest, que se estrena en agosto. La semana que viene, nos toca Siniestro Total, Guadalupe Plata… (FOTOS: Área de Cultura del Ayuntamiento de Almería)
The Surfin’ Limones – StereoCosmic
Menos de un año ha pasado de mi crítica al Apolo I, el primer trabajo discográfico de estos mallorquines enmascarados que se hacen llamar The Surfin’ Limones. Un año tan frenético como, parece, asalvajado, puesto que la buena aceptación del álbum, varios videoclips y una gira por todo el país, ha dado vigor a su sonido de por sí energético para dar un empaque rockero a toda su combinación se surf, psychobilly, sonido fronterizo y punk. Un mundo alternativo que, al contrario que la mayoría de grupos de esa gama, no rechaza hacer escarceos hacia lo urbano o el power pop, ampliando así sus registros para llegar a un público mucho más amplio. Tan divertidos como llenos de mensaje, tan camuflados como valientes a la hora de defender su propuesta. StereoCosmic refuerzan las bases fundacionales de The Surfin’ Limones, a los que hay que tener muy en cuenta como refrescante alternativa a lo de siempre.
Pájaro – Gran Poder
Tras escribir ayer del Electric Sunset de El Twanguero, tenía claro que la siguiente crítica debía ser para el Gran Poder de Pájaro. De Andrés Herrera ya os hablé con su anterior entrega, con He Matado El Ángel, (plata en Mis Discos del año 2016) lanzado también como este, en las cercanías de Semana Santa, como el Santa Leone de 2012. Y es que el mundo de la corneta y trompeta cofrade acompaña en los cimientos del sonido Pájaro. Un coctelera donde también hay mucho de western, de surfero, de fronterizo, de Morricone, swing, trópico, psycho y canción italiana. Con esas armas y con una trayectoria forjada con los más grandes y libres de la escena sevillana (de Silvio a Pata Negra) tenemos los avales sobrados de que estamos ante un artista que sabe lo que se hace y que siempre está garantizado un alto mínimo común denominador de calidad. Con este Gran Poder, dicen, concluye una trilogía que sí, mantiene conexiones estilísticas, porque es complicado imaginarse a Pájaro entiendo la música de otra manera que no sea así. El interrogante está abierto de cara a la próxima pero, mientras tanto, que nos quiten lo padecido y gozado.
El Twanguero – Electric Sunset
Como ocurre en otras disciplinas profesionales, el hecho de que haya auténticos expertos en realizar labores complejas, en ocasiones, nos hace pensar que para ellos no supone ningún esfuerzo. Llevado al territorio artístico, en este caso musical, El Twanguero es un perfecto ejemplo de ello. Desde los seis años, Diego García vive perfeccionando y escudriñando cualquier posibilidad que le ofrezca una guitarra. Con 13 años forma su primera banda de rock, a los 20 ya está en Madrid hasta convertirse en uno de los guitarristas de estudio más solicitados y en su salto a Nueva York termina de perfeccionar su fusión de guitarra de raíz latina, de Argentina a España, tanguera, con su twang característico y mucho fingerpicking. Mambo, swing, rumba o rockabilly, flamenco. Colaboraciones con Enrique Bunbury, Diego El Cigala, Andrés Calamaro, Fito Páez, Santiago Auserón. Dos Grammy Latinos y un Premio MIN al “Mejor álbum de músicas del Mundo”… Y es que claro, no para de recorrerlo con sus máster class. Tras Carreteras Secundarias, el viaje continúa en este Electric Sunset.


