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Segismundo Toxicómano – Segismundo Toxicómano (1998)
A punto de cumplir los seis años de vida, sabréis los más viejos del lugar que la elección de la crítica remember delos viernes, a veces, puede tener sus motivos relacionados con la actualidad, otros por el puro azar, otras porque alguna petición de tuitcrítica me despierte las ganas. El caso es que esta semana (realmente fue ayer, pero la densidad de trabajo, compromisos y actividades hace que el tiempo se estire y contraiga a su antojo) desde la cuenta oficial de twitter de Los Segis recordaban que este disco cumplía justo veinte años, grabado en los meses de enero y febrero de 1998. No es mi disco favorito de la banda. De hecho tampoco el cantante, puesto que creo que fue Placi el que dio mayor lustre a su punk rock bullicioso, llevándolo a territorios más hardcore, pero parecía un buen motivo para que los alaveses se estrenaran en esta sección. Esta fue la primera bala de Segismundo Toxicómano y alzamos nuestra copa para brindar por ellos… y por su regreso. No hay que olvidar que fue esta casa la que dio la exclusiva de la retirada momentánea del grupo. Este año ofrecerán cinco fechas, de las que veré dos. Al lío.
Döria – Despertar (2011)
Los divorcios también afectan al mundo de la música. La historia de nuestra pasión está repleta de ejemplos en los que los desencuentros entre componentes de grupos acaban con escisiones casi nunca entendidas por los seguidores… o al menos al cien por cien, generando ya para siempre un punto de inflexión para la banda madre y una eterna división de opiniones entre quienes prefieren los caminos posteriores de una u otra parte. Pero hay casos más extremos, en los que esa disputa y desavenencia acaba hasta en los juzgados. El caso más reciente es el de la banda barcelonesa Döria. Un grupo en el que su fundador, Martí Doria (que tiene su parte de guasa que siendo el nombre la formación una adaptación de su apellido) ha tenido que llegar a los tribunales para quedarse con el derecho de la cabecera. Es como si a Izal le quitan su propio nombre… aunque no olvidemos que está ahí el caso de 037, puro Leo (Jiménez) y tuvo que finalmente doblegarse a una sinrazón. El caso es que a Döria, precisamente, los entreviste y critiqué (de hacer crítica del disco, se entiende) en su día para la edición empresa de la revista Rock Estatal, con este Despertar, que me resultó bastante pintón e interesante. El ruido encadenado de los juzgados, coartada para hablar de él este viernes de críticas remember.
En Espera – D’Perkaleo (2010)
Desde Pechina, un pequeño pueblo de Almería, un grupo de amigos se une para dar sus primeros acordes. Al principio eran cuatro componentes. En el momento de la grabación de este disco acabaron siendo diez porque siempre piensan en positivo. “En Espera no entiende de límites y se lanza a disfrutar de las experiencias que les ofrece vivir para el rocanrol”, escribí en su momento…Y fíjense que tanto es así que buena parte de aquellos integrantes dieron vida a A La Carga Producciones, hoy los promotores principales de The Juergas Rock Festival, además de otros muchos formatos que tienen que ver con el rock o la música en directo. Desde sus inicios, allá por 2005, empiezan a sumar condecoraciones en forma de grandes teloneros de las bandas grandes que se asomaban por la provincia. La Fuga, Marea, Albertucho, Rosendo, Barricada… ¿Qué tenían aquellos chicos que estaban en todas partes? La insistencia de ‘Chino’, el batería, parece ser el santo culpable. “Está todo el día dándole al coco, colgado al teléfono y es un mérito que hay que reconocerle”, afirmaba entonces Juan Carlos, voz de la banda. Después de varios años en el dique seco, En Espera es una de las nueve formaciones que estará en la fiesta de bienvenida del Juergas del próximo mes de agosto.
Force – Force (1989)
Y la verdad es que cuando uno pone la aguja sobre el vinilo parece que es más añejo de lo que marca la fecha de su edición. Force es un grupo madrileño de hard rock estiloso (véase ramalazos glam por aquí, AOR por allá, algún de heavy de heavy clásico…) y solo lanzaron un álbum. Bueno, y una demo previa en 1988 que se incluye en la reedición en CD que se hizo hace unos siete años. Protagoniza la crítica remember de este viernes como segundo capítulo de continuidad de una trilogía con motivo de un inesperado regalo, como ya expliqué la semana pasada en la crítica del single promocional de 1983 de Barón Rojo. Este Force epónimo nos trae, como iniciaba, un regusto añejo y clasicote que suena muy mal pese a lo voluntarioso de un cuarteto en el que, por cierto, hay algún componente con bastante historia y desarrollo en esto de la música y que desconocía hasta que no afronté la investigación. Allá va, vamos con Force.
Alejandro Sanz – Más (1997)
Acepto y asumo que es bastante extraño que una página web de rock y derivados dedique una crítica remember a un disco que se podría catalogar de canción melódica, pop, romántica, etcétera. También sabéis los que me leéis con frecuencia, especialmente en twitter, que lo convencional no suele ir conmigo y, los más abiertos o menos encasillados compartirán, que poco sentido tiene poner limitaciones a las emociones que puede llegar a transmitir la música. Si somos lo que somos en el presente es por el camino que hemos recorrido hasta hoy. Si uno siente las letras de Aitor de Hora Zulú como puñaladas en el alma, o los arpegios de Extremoduro, o la emotividad del cuerpo vocal de Víctor de WarCry o la fuerza animal de las descarnadas canciones de Somas Cure, es porque antes se ha ido forjando una cierta sensibilidad para dejar que la música, y, para enfermos melómanos como el que escribe, con especial intensidad, llegue a sitios donde llegan muy pocas cosas es gracias a ese camino. Una senda en la que este Más tiene un papel fundamental, como los recuerdos de Cohen de mi niñez, la espiral depresiva que me ofrecieron Arena en los Bolsillos o La Memoria de los Peces de García y Serrano dos años después, o la de tantos y tantos discos especiales que se han ido instalando en el alma (Pequeño, Licenciado Cantinas, La Ley Innata, El Círculo Primitivo, Amnesia, Azul, La Tierra Está Sorda y otros muchos). Me comprometí y aquí está, la última crítica remember del año es para este señor álbum de Alejandro Sanz, con motivo de su 20º aniversario (tal y como hice con Agila y Omega el año pasado).
Quäsar – Eclipse Parcial de Lunas (2012)
Sonidos industriales y maquinales. Rock, heavy, punk. Cantaores flamencos. Versos árabes, laúd, dos cuartetos de cuerda. Poesía y ensueño. Una composición de música clásica con la grabación de una emisora espacial. Quäsar fue el nombre elegido por Jesús Arias para publicar su segundo larga duración después de su experiencia con TNT treinta años antes. Eclipse Parcial de Lunas es un álbum que pretendía ser un avance, una cuarta parte, de lo que sería Eclipse, a secas. Es el resultado a más de veinte años de obsesiones, seguramente treinta, de proyectos e ideas que pretendían ser incluso más complejas que lo mostrado. Frágil a los contratiempos y a los fracasos, a los que siempre buscaba una razón exógena según sus más allegados, la incomprensión hacia el disco, sumado a un ERE que fulminó su trabajo como periodista, fueron sumiendo su carácter en una depresión que acabaría con su muerte hace hoy justo dos años y eso que un día antes había emplazado a Eric Jiménez a trabajar en otro proyecto más, como la cantanta medieval Mater Lux presentada en 2015 con Soleá Morente. Esta crítica remember pretende completar la contextualización de lo apuntado en la crítica del último disco de Lagartija Nick y la de la semana pasada de TNT en Manifiesto Guernika.
TNT – Manifiesto Guernika (1983)
Me dijo una vez mi buen amigo Aitor Velázquez (vocalista y letrista de Hora Zulú y Pangloss) que para ser una ciudad pequeña, no era nada despreciable la cantidad de grupos surgidos de Granada. Y está en lo cierto porque cuando más bucea una en la historia de distintas bandas, las interconexiones de unas con otros desvelan un mapa lleno de bifurcaciones y de nexos que completan y dan sentido a las impresiones que ya se tienen sobre ciertos nombres propios. Como en una imagen de esas de 3d de las de antes, en las que tenías que ponerte medio vizco para que te saliera la silueta en relieve. A Lagartija Nick les tenía fichados desde hace más de quince años, por curiosidad conceptual hacia el disco Val del Omar, director de cine del que me maravilló su Aguaespejo Granadino. Después iría más atrás al Omega y así salen colecciones de nombres: Paco Luque, Morente, Cohen, Lorca, Antonio Arias, Jesús Arias, Ángel Doblas, José Antonio García, 091, Lapido, Eric Jiménez… No hay fin. El caso es que el último disco de los Lagartija, Crimen, Sabotaje y Creación, grupo liderado por Antonio Arias, es un homenaje en toda regla a su hermano Jesús, fallecido hace casi justo dos años. Una entidad intelectual, sin duda, con más ideas y proyectos que resultados, pero lo suficientemente influyente para que toda una ciudad lamentara su muerte, que quizá tampoco fue sorprendente.
Los Secretos – Los Secretos (1981)
Alejado siempre de los territorios más duros del rock, alguno de los primeros recuerdos musicales de la infancia los tengo ligados al pop-rock español que mis dos hermanos escuchaban en casa. Una más de Hombres G y Duncan Dhu, el otro más de Tequila y Sabina y, como mucho Siniestro Total o el Cuéntame Un Cuento de Celtas Cortos en vinilo (y Glutamato Ye-Yé, cierto). Esos años en los que se aprende sin saberlo, marcaron que siempre tuviera en gran estima (con excepciones) a casi todo lo perdurable de esos años. Luego llegaron las primeras fiestas propias, antes de que llegara el rock duro, donde pinchar la colección de éxitos de cada uno de estos grupos era una satisfacción en toda regla. Y de Los Secretos, claro, ‘Déjame’. Aquella canción veloz, de sonoridad no tan distorsionada, de cierta afección lánguida… Era un pelotazo, pero a la vez era diferente al resto. Con el paso de los años descubrí esa nostalgia opresiva que guiaba la creación de Enrique Urquijo, que moriría hace hoy 18 años.
Áspid – Musa (2003)
Hace unos días conocía que Joanjo Bosk preparaba la inminente salida de un nuevo disco (17 de noviembre, Camí D’Aigua) y ello me hizo recordar a la última de las bandas en las que limitó antes de emprender un camino en solitario que le ha llevado por terrenos más líricos, (y por supuesto menos distorsionados. Recordando autores clásicos de la canción catalana o haciendo un EP temático sobre bombardeos nazis en el 38 o el 39, además de marcarse un gran disco en Despues de Todo, con un ‘Maldito Veneno’ que va desde entonces en mi maleta de favoritos) ya apuntados en cualquier caso en este último álbum de estudio de Áspid que hoy traigo a las críticas remember de los viernes. Áspid era (aunque desde hace poco se reúne esporádicamente con una formación muy diferente a la que grabó este álbum) un grupo al que, si habría que ponerle una categoría, sería la de metalero. Un metal que en ocasiones tiraba hacia el heavy más duro de sus orígenes (con otro vocalista) otras a concepciones más modernas y abiertas… Todo ello con un buen gusto y mimo en las melodías y las letras que le hicieron adquirir un porte de ‘grupo de culto’, lejos del power o el heavy de golpeo inmediato. Áspid se merecía este recuerdo, tarde o temprano.



