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Pervy Perkin – Comedia: Inferno
Ink era un mastodonte incontrolado de más de dos horas donde el exceso no dejaba lucir a las buenas ideas. La cosa se afinó y de qué manera en ToTeM, uno de los indiscutibles discos más destacados de 2016, claro oro en Mis Discos del Año y, tres años después, esta banda madrileño-murciana cabalga de nuevo con Comedia: Inferno, su tercer larga duración. Sí, inspirado claramente en una de las obras más recurrentes por todo tipo de artes a lo largo de la historia, ‘La Divina Comedia’ de Dante Alighieri. La banda, siempre con una alineación distinta en cada uno de los discos, lo ha registrado con Dante The Samurai a la guitarra y voz principal, Alex Macho a los teclados, Carly Pajarón en la batería, Juan Tides en la guitarra y Aks en el bajo, todos ellos, a su vez, en los coros. “Allá por la semana santa del 1300, Dante comenzó su viaje a través de los nueve círculos del infierno. Hoy emprendemos nuestro propio viaje con este álbum, nuestro disco más agresivo, crudo, pesado e intenso hasta la fecha”, explicaba el grupo de su lanzamiento. Con el listón en un nivel estratosférico, ¿responde a las expectativas?
Rammstein – Rammstein
Si ya de por sí me cuesta sacrificar muchos lanzamientos de discos de nuestras escena de los que me gustaría escribir, pero de los que no me da tiempo material, si añadiéramos el campo internacional la cosa sería todavía peor. Por eso, aunque mucho lo merecen, en estos siete años de RockSesión han sido pocos los discos ‘guiris’ (aquí no incluyo bandas latinas como Molotov, Bersuit, La Beriso, La Vela Puerca, Manu Chao, Andrés Calamaro, Bulldog, Tequila o Ariel Rot) que han pasado ‘el filtro’ y han roto la línea editorial de esta casa. Que yo recuerde, sin consultar, Muse, Bob Dylan, Bruce Springsteen y el homenaje a Leonard Cohen. Diez años después de su anterior disco de estudio, Rammstein se una a esa lista. Por la friolera de tiempo mencionado, porque han sido muchos los que me lo han pedido por distintas vías, porque es una de mis bandas favoritas y porque merece hacer varias consideraciones. Y porque cumplen 25 años de sobriedad ardiente. La diferencia con otras bandas es que los alemanes (siempre Till Lindemann, Richard Z. Kruspe, Christoph Schneider, Oliver Riedel, Paul H. Landers y Christian Lorenz) es que ellos no han parado de tocar nunca en directo (salvo en el sabático 2014) y por todo el mundo. Y aguantar diez años así sin disco… tiene más mérito si cabe, solo al alcance de los Stones (y Barón Rojo).
Terral – Ciclón
Me topé por primera vez con Terral en la gira de 2016 de Ciclonautas. Fueron los encargados de abrir el concierto de Alén Ayerdi, Mai Medina y Javiertxo Pintor en la Madchester Club de Almería en mayo de 2016. En su día, en la crónica, escribí lo siguiente: “Se encargaron de abrir la noche los malagueños Terral que me sorprendieron para bien. No es que hayan inventado nada, tampoco es su intención (parafraseando a Fito) pero su rocanrol de influencias rosendianas y platerescas sonó con empaque, con poder en la guitarra y con brío en la percusión. Presentaron casi en su totalidad, aunque tuvieron que saltarse un tema, su álbum debut ¿Dónde Está Mi Casa?, e incluyeron en el tramo final una vitaminada versión del ‘Sorprendente’ de Leño. ‘Todos Los Días’, ‘De Punta’, ‘Ahora’ o ‘La Del Bar’ con la que cerraron con una extensa derivación instrumental que incluyó hasta síncopas ska pusieron rúbrica a un concierto sólido y animado. Lo suficiente como para tenerlos en cuenta de cara al futuro”. Y el futuro ya está aquí, que dirían aquellos, y Ciclón es su nuevo disco. Diez temas que afianzan lo dicho. Sí, es solo rocanrol, pero nos gusta.
Los De Marras – Sucede
Que me canso de ser hombre. Lo siento. Desde que anunciaron el título del disco no ha habido manera de que no recuerde la conocida canción de Extremoduro, una de las perlas del collar del rock en español que es Agila. Pero pongámonos serios. Porque desde hace unos días es también el flamante primer DVD y doble CD en directo de Los De Marras. La banda valenciana que pasa por ser una de las que mayor índice de crecimiento ha experimentado en los últimos cinco años en la escena. Tras una travesía en el desierto y mucho empeño, Surrealismo les cambió la vida. Su repertorio se hizo mucho más sólido, las canciones viejas cobraron sentido y mejor sonido. El público crecía y cada vez más fueron más los que se rindieron a la honestidad de la gente normal, de las calles, de las plazas, de barrio. Los que cantan a la cotidianidad más dura y crítica sin perder la sonrisa o la esperanza. La que alecciona sobre que otro mundo es posible sin soltar una chapa panfletaria, los que te regalan versos poéticos sin los clichés silvestres ni de copas y humo en los bares. Los De Marras es un grupo peleón en las formas pero de esmoquin en el corazón, de vino gran reserva servido en tasca de serrín en el suelo. Y este directo es un nuevo triunfo. Un trabajo que (si no fuera porque ya no se venden discos como antes) podría ser catalogado como uno de esos directos imprescindibles, al nivel del mismísimo Algazara o el Hay Alguien Ahí.
Bunbury – California Live!!!
Reconozco que, como buen espécimen humano, tropiezo varias veces en la misma piedra con Enrique Bunbury. Cada vez que leo su anuncio del lanzamiento de un nuevo disco en directo, lo primero que pienso es “¿otro? Ahora sí que no tiene sentido”. Con el paso del tiempo y de la progresiva salida de los adelantos, la idea va puliendo aristas y poco a poco recuerdo, gracias a lo escuchado y a la ya dilatada experiencia, que si ha decidido sacarlo es porque él considera que ofrece algo nuevo a sus seguidores. Ya sea por calidad, por arreglos, por estado de forma. Siempre hay un motivo por el que uno acaba trabajándose el disco y entendiendo (una vez más, porque también hay una amplia reincidencia en ello) que hay muy poca gente pero, mucho menos todavía, artistas como él. Que son capaces de hacer de cada concierto una ocasión, de cada edición de un directo un pequeño ritual que congela para la memoria nuevos armazones y sensaciones, derivados de los arreglos y el discurso narrativo, de la oportunidad de escuchar una buena colección de temas recientes en el cara a cara con el público y la revisión de temas que suenan diferentes en cada una de sus apariciones en la discografía del maño. Bunbury, mientras esperamos la decisión o anuncio de su nuevo paso, regala un nuevo directo perteneciente a su gira más internacional (77 fechas fuera de España). Irrepetible y siempre íntegro, prometería que nunca dudaré más, pero… la misma piedra siempre espera.
Carolina Durante – Carolina Durante
Fuera de prejuicios y después de que hace aproximadamente 14 meses hicieran de su ‘Cayetano’ un pelotazo de los marcan época, de esos que son tan aplaudidos por los que se ríen de la ridiculización de un personaje fácilmente reconocible, como por los que se sienten identificados con el mismo y lo llevan a gala (esto es, como ocurre con el personaje rancio de Santiago Segura), llevo semanas escuchando el primer larga duración de los madrileños Carolina Durante. Un cuarteto que parece vivir a toda velocidad desde que dieran su primer concierto hace poco más de dos años. Un par de Ep’s de tres temas, alguna canción suelta… y decenas de festivales de los de moderneo y masividad del corte indie incluso antes de que lanzaran este ’estreno’, que ahora nos ocupa. Diez canciones en las que el grupo no recupera ninguno de sus hits previos (el ‘Cayetano’, ‘La Noche de los Muertos Vivientes’ o ‘Perdona (Ahora Sí Que Sí)’ con Amaia). Un paso adelante al que restan pretenciosidad y grandilocuencia, dado con naturalidad, como lo son sus movimientos por más que se genere alrededor de ellos un halo que busca las fallas mínimas para desacreditar. Porque igual que el punk nació como reacción contraria a las largas composiciones progresivas, Carolina Durante se antoja como un caballo de Troya para romper muchas de las tonterías de un circuito que comienza a dar síntomas de agotamiento y degeneración.
Ñu – Madrid Río
José Carlos Molina, el alma de Ñu, ha ido siempre contracorriente en esto del rock duro nacional. Como un salmón (aunque ‘el dueño’ de dicho apodo esté ahora en horas críticas de popularidad por su voxciferada incontinencia verbal). El caso es que el pasado 17 de febrero de 2018 decidió que la celebración del 43º aniversario de la banda era un buen momento para registrar su DVD en directo más completo y ambicioso. Algo que hiciera justicia al legado imponente de una cabecera imprescindible. Y, claro, para eso no hacen faltan cifras redondeadas. Cualquier número hubiera sido bueno, sea el 43 o el 44. Así, este Madrid Río se registro en la sala La Riviera de la capital con más de 2.000 almas que agotaron las entradas. Con una fama de tipo huraño que nunca ha rechazado, por ser de los pocos que se han atrevido a analizar la deriva del rock estatal a un ‘todo vale’ a costa de sacrificar la calidad en las composiciones y en los arreglos. Algo así como interpretar que ‘cualquiera puede cantar’ es una vulgarización y uno una democratización de la música. Decir esto en un país tan cainita como este -teniendo en cuenta que las voces de los grandes tótems suelen ser del corte lijoso-, pues claro, te hace ganarte fama. Pero aquí siempre nos ha importado más la música que todo el ruido y, por eso, Ñu siempre contará con el respeto que merecen más de cuatro décadas de gigantes canciones.
Soziedad Alkohólika – En Bruto XIX
Pocos grupos despiertan tanta unanimidad entre sus seguidores como Soziedad Alkohólika. Los de Vitoria acumulan más de 30 años de experiencia repartiendo brea en diferentes formas, haciendo de sus directos una sucesión de trallazos que daban pocas concesiones a medias tintas. Una apisonadora que cuando arranca no hay quien la pare. Sus veintipocos temas (antes estaban instalados en los 21, casi a perpetuidad), su hora y diez, su inicio esperado, su traca final casi fija. A nadie le ha importado nunca. Era como un ejercicio ritual, de descarga de potencia, de velocidad, de baterías imposibles de harcore punk y guitarras musculosas en lo metalero, afiladas en lo thrasher. Pese a ese grado de inmovilismo (que se viene demostrando en los últimos cinco años que ya no lo es tanto), nunca les ha tosido nadie. Ni aunque lanzaran dos discos de estudio en 10 años. Y es que hay algo de enigmático cuando las luces se tornan rojizas y se ve emerger entre el humo parte del círculo de uno de los logotipos más conocidos de la escena independiente. Todo eso se refleja en su nuevo directo. Es el cuarto oficial si contamos el mítico Kontzertua Gaztetxean del 94 (con esas imágenes entre los temas tan legendarias), Directo de 1999 y Corrosiva! de 2006. Demonios, 13 años han pasado, lo que justifican, entre otras cosas, este En Bruto XIX.
La Polla Records – Ni Descanso, Ni Paz!
Hay que ver estos punkis, que quieren ganar dinero. El regreso de La Polla Records ha vuelto a abrir la puerta a esa estirpe de autenticidad que están con la fusta preparada para considerar innecesario todo lo que a ellos no les parece bien. En el caso que nos ocupa, el de la vuelta a los escenarios de un grupo extinto, en nuestra escena, ya conocen esa sensación Héroes del Silencio (casi por vez y media, a la espera de que se concrete o no lo que era más que una intención, confesada por protagonistas a colegas de profesión, aunque ahora parece haber retracto), lo sabe Barón Rojo, le pasa a Ska-P (por más que Pulpul haya explicado mil veces que se debía a su tinnitus), le ha pasado a Marea, le pasara a Extremoduro el día que anuncien su vuelta (aquí se la tienen guardada a Robe aquellos que no han ‘digerido’ su propuesta preciosista), ¿le pasará a Platero? (ojalá). El caso es que Evaristo, que se partió La Polla en un acto de honestidad, es un ‘Vendido’, como reza su canción por querer hacer unos cuantos conciertos con su banda. ¡A quién se le ocurre! Afrenta a la dignidad de la estirpe. Y, encima, ¡sacando disco! Y ¡vendiéndolo! Pues eso, que más allá de volver a los escenarios, La Polla Records se marca el gusto de dignificar una importante parte del cancionero de sus tres primeros discos entrando así en otro debate (ay, rutinas) , ese que dice que cuando el buen sonido entra por la puerta, la magia salta por la ventana.
Sinaia – Solo Humanos
A ritmo de disco cada dos años, los multiorigen Sinaia (Madrid, Navarra, Valladolid) llegan en esta primera parte del año con su tercer álbum de estudio, después de que convencieran en octubre de 2014 con su debut epónimo y en febrero de 2017 con Presente. Ahora, llega Solo Humanos, que demuestra ser un jirón más en una constante búsqueda de la perfección de su sonido particular. Una mezcla que oscila según las canciones en mayor o menor grados hacia alguno de dichos componentes entre el rock, el punk, el metal y diría que incluso el hardcore, alternando potentes y agitados momentos con otros pasajes melódicos y accesibles. Para la ocasión, han contado con dos colaboraciones (concentradas en el mismo tema) que son la del inconfundible Juan, de Soziedad Alkohólika, y del rapero Tío C Car. Producido por la propia banda, junto a Jose Garrido y Daniel Sabugal; grabado y mezclado en los madrileños estudios New Life y masterizado por Ermin Hamidovic (Systematic Productions, Australia), Solo Humanos logra reunir todos los elementos característicos de lo que autodenominan “sonido Sinaia”, ese que es capaz de cabalgar a lomos de ‘Ojos Cerrados’ o versionar a Vetusta Morla.


