Tijuana In Blue – A Bocajarro (1988)
Desde Pamplona para el mundo, Tijuana In Blue es uno de los nombres ante los que todavía la gente de ‘la zona norte’ se cuadra al ser pronunciado. Se granjearon una fama considerable con conciertos anárquicos y absolutamente desquiciantes incluso mucho antes de tener grabado disco alguno. Folletos de personajes ficticios, vísceras de animales, cabezas de atún, vómitos sobre el escenario eran habituales… De hecho la banda decide separarse en 1987, un año antes del estreno de este el que fue su debut, mucho más ‘serio’. Tras un Split compartido con Potato en 1986 (algo muy frecuente en los benditos años del vinilo) y tras comprobar que habían echado algo más de seso, Oihuka decide emprender la edición de A Bocajarro un debut que es leyenda del punk patrio, más allá del manido término de Rock Radical Vasco. Con el paso de los años y tras la grabación de un directo en 2003, Eskroto (que formaría después Kojón Prieto y los Huajolotes, donde también estaba Tonino Carotone) decidió quitarse la vida. Jimmy también tuvo un escarceo musical con In Vitro, donde contaba con Alfredo Piedrafita en las guitarras e Ibi Sagarna en la batería. Ellos dos son las voces de un grupo con cierto aura maldito.
Mägo de Oz – Finisterra Ópera Rock
Es muy complicado no establecer comparaciones entre una y otra obra. Mägo de Oz, acostumbrados con frecuencia a elaborar distintas compilaciones varias de difícil motivación artística, dan un giro más a esa senda con la edición, a propósito de su decimoquinto aniversario, de Finisterra Ópera Rock. Una revisión completa de Finisterra, el trabajo que supuso un punto de inflexión de no-retorno para la banda, para bien y para mal. Para bien de sus bolsillos y del crecimiento en el número de seguidores aquí y allá, y para mal de los puristas del género que se llevaron las manos a la cabeza al ver que un grupo de heavy folk salía de la marginalidad a la que suelen ser sometidos. La historia de siempre, vaya. Para la ocasión, y casi en la misma línea que con aquel Celtic Land, la banda se reúne de una corte imponente de invitados, que pasan por trece cantantes, siete guitarristas, tres baterías, dos bajistas… Casi nada. El resultado, independientemente de que te parezca mejor la original que la revisión, es bombástico, en ocasiones abrumador. Es decir, mayor técnica, medios y experiencia frente a la ingenuidad romántica de aquel momento. Lluevan flores o espadas según el gusto, esta es nuestra visión.
Omnia Transit – Las Vueltas De La Vida
Como ya he dicho alguna que otra vez por twitter y a los propios grupos que son los principales interesados, es literalmente imposible que pueda escribir y dedicar una crítica a todos los discos que recibo mensualmente. Tendría que dedicar mi jornada laboral al completo a ello y, como eso pinta imposible, la selección de los discos que vienen a este escaparate se realiza siguiendo parámetros estrictamente sujetos a mi decisión personal. Habitualmente son discos muy esperados de bandas de primera o segunda línea que con frecuencia me pedís que hable sobre de ellos y, cuando la ocasión lo merece o el tiempo lo permite, también cae alguna que otra sorpresa que, por distintos motivos, me apetece compartir con vosotros. Es el caso de esta formación proveniente de Badajoz que ofrecen catorce nuevos cortes, doce canciones, una intro y un interludio, que aunque parten del heavy metal más clásico, acaba sorprendiendo con el paso del generoso metraje por su atrevimiento y variedad en las formas. Los pacenses hacen con su heavy un género abierto, que les lleva hasta usar síncopas, flamenquear, usar armónicas…
Manolo Tena – Casualidades
El artista pacense es uno de esos nombres que, por una serie de factores exógenos y endógenos suenan a lejanía. Al rock (y pop) de otro tiempo, a pasado sin derecho a presente. El bueno de Manolo Tena fue uno de los nombres fundamentales cuando el rock daba sus primeros pasos en España tras estar algunos años gateando. Cucharada y Alarma son dos nombres propios que merecen todo respeto y tienen ganado por derecho estar en cualquier antología que intente rememorar los inicios de nuestra música. Tras esos dos escarceos que merecieron mejor suerte, Manolo Tena emprende a finales de los ochenta una carrera en solitario que explotaría en 1992 con su segundo disco, Sangre Española (otro que pasará algún día por las críticas remember de los viernes, tarde o temprano) que despachó medio millón de copias. Casi nada. Con más suerte que Enrique Urquijo o Antonio Vega, Manolo Tena ha superado vivo sus adicciones y después de un tumbo y otro tumbo, que cantaría Krahe en ‘Ulises’, intenta recobrar también el pulso musical con Casualidades, un álbum de trece cortes que, aunque no todos están al mismo nivel, sí que reflejan cierta grandeza innata.
Igor Paskual – Rugidos De Gato
Se le acumulan los lanzamientos en este semestre a Igor Paskual (hablaré de su segundo en solitario Tierra Firme, en breve), el guitarrista, compositor, productor, que saltó a la fama tras ganarse entrar en la última formación de Los Trogloditas, antes de que Loquillo desterrara el nombre de su lado, y que lo ha venido acompañando, desde entonces, desde hace más de una década. Antes se había granjeado una fama (y alguna que otra trifulca) con Babylon Chat (prometo traer una crítica remember de ellos para 2016) con un glam rock provocador y descarado. Además de todo eso, el chico escribe. Y hasta lo hace bien. Rugidos de Gato es su segundo libro, que viene de la mano de la editorial Efe Eme, y viene a compilar alguno de los mejores artículos que ha venido publicando desde 2009 en El Comercio de Gijón, el periódico de la ciudad que se convirtió en su hogar (practica un asturianismo militante) tras dejar San Sebastián en la niñez. Dos centenares de artículos donde hay mucha música, arte, viajes, cine, giras, política… No es necesario estar de acuerdo con él en cada texto para disfrutarlo.
Vetusta Morla – 15151
Dice Enrique Bunbury en varias de las últimas entrevistas promocionales al hilo de su lanzamiento ‘MTV Unplugged, El Libro de las Mutaciones’ (del que hablaremos aquí otro día de estos), que Vetusta Morla es el mejor grupo del país en este momento. No anda desencaminado. Alejándonos de estilos, solo Extremoduro, Fito y Fitipaldis y ellos son los tres nombres ‘guitarreros’ que pueden llenar decenas de pabellones y grandes recintos en una misma gira. ‘15151’ es el disco doble especial que ha sido editado por la propia banda (Pequeño Salto Mortal) y distribuido por el Grupo Prisa. Fue grabado el 23 de mayo en la parada madrileña de la gira de presentación de La Deriva (que tuve la suerte de ver en agosto de 2014), su último trabajo en estudio hasta la fecha y nos acerca a una banda en plenitud de condiciones. Tanto de dentro a fuera, como de fuera hacia dentro. Con tan solo tres álbumes (Un Día En El Mundo, Mapas y La Deriva, dejaremos a parte Los Ríos de Alice), Vetusta Morla se meten en el Olimpo de nuestro rock con seso, buenas construcciones y sin techo conocido.
El Cuarto Verde – Metroglobina
Me enamoré de ellos con ‘El Piloto De Hiroshima’, una de las canciones que formaban parte de su segundo trabajo en estudio, Narcoiris. Me sorprendió la potencia en el sonido con una gran capacidad melódica en las voces. Comercial, pero con una fuerza apabullante. Aquella canción me acompañó durante un tiempo en ‘la maleta’ de pinchar. Pasados cientos de discos y algún que otro año, ya no me acordaba de ellos. Hasta hace unos meses que conocí que volvían con tercer disco, de la mano de Rock Estatal Records. Así que me pillaban cerca. Metroglobina es su regreso, diez canciones que reafirman las buenas maneras de una banda a la que es difícil meter en un cajón de sastre, que son capaces de hasta ‘desnaturalizar’ el hábitat sonoro de Rosendo con una soberbia colaboración en ‘Cómo Purgar El Radiador De Una Casa Deshabitada’. Se mantiene la curva ascendente.
Lilith – Leche de Rock
Hay discos que se definen rápido. Podemos dar rodeos y numerosas elucubraciones para intentar marear la perdiz, pero las cosas, a veces, son sencillas. Leche de Rock es el álbum que cierra la trilogía de la formación barcelonesa liderada por Agnés Castaño después de las entregas No Te R.I.N.D.as (2007) y Sal Si Puedes (2009). Quizá ha pasado demasiado tiempo (en medio podemos situar el Miss Octubre – Día 1 en el que se embarcaron) para cerrar el triángulo como para que tenga más significado en su conjunto pero, en cualquier caso, lo importante es que se culmina una triada de discos notables. De puro rocanrol, sin demasiados artificios, con el carisma de la gran voz de Agnés y una plausible variedad de presentaciones guitarreras que modulan con la misma versatilidad que las voces, lija y terciopelo, que decían aquellos. Ah por cierto, que al final me pierdo, las palabras que definen con brevedad el álbum son: sin fisuras.
Mi Capitán – Drenad El Sena
¡Ay las etiquetas! ¡Cuánto daño a la falta de apertura de oídos! Existe cierta tendencia en algunos sectores del rock patrio a mirar por encima del hombro o, sencillamente, denostar, cualquier cosa que tenga que ver con la etiqueta tan genérica como a veces inocua de ‘indie’. Y es que si comienzo esta crítica diciendo que los componentes de esta banda provienen de otras formaciones como Love Of Lesbian, Standstill o Egon Soda, más de uno saldrá corriendo sin dar opción a más. Sin escuchar, sin buscar, sin aprender. Mi Capitán es una jodida banda de rocanrol (aunque en la promo intenten colar la palabra pop, aquí hay peso suficiente como para prescindir del término) se ponga tierna, melódica o con ganas de incendiar las guitarras como demuestran en buena parte del generoso metraje de su debut, Drenad El Sena. Un álbum de doce cortes con letras los suficientemente directas como para que no haya ambages, pero de una encriptación apabullante. Y, como guinda, una versión del ‘Alta Suciedad’ de Andrés Calamaro. Pura combustión.
Óscar Avendaño & Reposado – Burro
Incansable e inquieto trabajador de la música, Óscar Avendaño es desde 2001 el bajista con alma de guitarrista de Siniestro Total, además de otras muchas cosas. Foggy Mental, Breakdown, Brandell Mosca, Trem Fastasma, Los Casanovas o Los Profesionales son algunos nombres propios que en las últimas décadas han comprobado la maestría del gallego. Un músico que publica su tercer trabajo en solitario con Reposado: dúo compuesto por Andrés Cunha como bajista (Los Duques de Monterrey) y Mauro Comesaña a la batería (The Soul Jacket). Burro es un disco tan directo y encantador como el animal que le da nombre. Doce cortes llenos de rock, folk y country de querencia americana, más acentuada si cabe por la producción de Hendrik Röver (Los Deltonos) que no solo se limita a los botones, sino que también ha regado el álbum de guitarras eléctricas, pedal Steel, slide, dobro, acústicas, doce cuerdas, piano y coros. Un álbum en los que la pureza viene ligada a la nobleza de las formas, a que no haya segundas intenciones, a la entereza de una propuesta sin fisuras.


