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Ilegales – Agotados De Esperar El Fin (1984)
Esta semana el mundillo musical nos ha dejado una gran noticia: el regreso de Ilegales a la escena. Hacía cuatro años y medio que Jorge Ilegal decidió parar la historia para dedicarse a otros géneros de orquesta en Jorge Ilegal y Los Magníficos, cabecera con la que editó dos discos con espacio para el joropo, el bolero, el swing y mucho más. Otro rollo. La vuelta de Ilegales viene motivada porque las canciones que estaba componiendo tenían la rabia necesaria, el nervio rockero que las hacían más propias de Ilegales, por lo que a comienzos del próximo año 2015 tendremos el primer disco de la formación en la friolera de diez años, ya que el ‘Si La Muerte Me Mira De Frente, Me Pongo De Lao’ data de 2003. Gran acontecimiento que ha provocado que toda la semana haya rememorado los nueve discos en estudio de esta banda imprescindible hasta que decidí que el que merecía estar en esta crítica remember semanal debía ser el ‘Agotados De Esperar El Fin’, un álbum de pretendida inocencia, pero realmente cruel.
Kannon – Imagina (2002)
Empezaré por casi el final. Una pena lo este grupo vigués. Auspiciados en sus inicios al calor del tirón y fervor popular del nu-metal y rap-metal que primó en torno al final de siglo pasado principios del siguiente, se convirtieron en un referente poderoso dentro del metaleo con sus dos primeros discos ‘De Nuevo Nunca’, que contenía el tema ‘Ruido’, votado en el año 2000 como el mejor tema en Radio 3, y este ‘Imagina’ que tienen un golpeo inmediato al atemperar ligeramente la mala leche de su debut. Estribillos pegadizos, ritmos de guitarras repetitivos pero frescos, chulería en la interpretación vocal y buenas maneras para suceder tema tras otro sin que el nivel decaiga. El tercer disco ‘Intro’, supuso un acercamiento más descarado al rock y a canciones más suaves. Aunque mantiene el tipo, ya se nota la curva descendente que anticiparía el final anticipado de la banda, allá por 2006. Consideramos que ‘Imagina’ es su cénit y por eso hablamos de él aquí hoy.
Trastienda RC – Despertar (2003)
Los más maduros del lugar recordarán este disco. Los madrileños es una de tantas bandas que inexplicablemente, no llegaron a ‘romper’ pese a que este álbum, en la época, fue todo un pelotazo para los amantes del rock boikotero, porreta, rosendiano y peleón. Lo conformaban once canciones que pese a no ser un derroche de lírica ni creatividad, siempre eran bienvenidas. Una a una pueden ser tomadas como once singles o, lo que viene a representar algo similar, si te dicen que es un recopilatorio de grandes éxitos, te lo crees igualmente. La banda comenzó sus andanzas allá por 1995. ‘¿Quién No…?’ fue su carta de presentación, autoeditada y autoproducida. Aquello sonaba a rayos, pero les valió para tocar más de lo que esperaban, para empezar a conocer gente del mundillo y para que, en 2003, llegara su momento con Despertar. Brindemos por este disco y los recuerdos que encierra. Pasen.
Ktulu – Confrontación (1997)
Creo que ya lo he comentado en alguna que otra crítica remember. Fue en torno a 1998 cuando el virus de la investigación constante entró definitivamente en mi cuerpo. En aquella época, por la conjunción de varios motivos, me hacía con discos de todo género dentro del rock en castellano. Es verdad que partiendo de lo más convencional, primero tendí a grupos festivos. Pronto descubrí también que el lado más duro, el contundente y agresivo musicalmente tendría un importante hueco. Conocí a Ktulu, como otros muchos, gracias a la banda sonora de El Día De La Bestia. Un día, en una tienda de discos que tenía sección de CD’s de segunda mano, me encontré de frente con esa portada desconcertante de la cabeza calavera y la musculada. Los huesos de las manos mostrando el nombre desafiante de la banda. El rollo tecnológico bicolor me aventuró a llevármelo a casa. Cuando lo escuché mis oídos aprendieron sonidos y formas de vivir las canciones que aún hoy les sigo agradeciendo. ‘Confrontación’ pasa por ser, no solo ya su mejor disco, sino uno de los más importantes del metal en castellano.
Saurom Lamderth – Sombras Del Este (2002)
Los gaditanos siempre han sido, pese a los avatares de salud y numerosos cambios de formación, unos currantes natos. Desde que la banda se gesta en 1996 despachan hasta cuatro maquetas en un periodo de cuatro años. Así, cuando en 2001 debutan con El Guardián De Las Melodías Perdidas, la banda ya está rodada, trabajada, suena con un gancho pegajoso cimentado en su querencia por el sonido folk-metal, unido a algo de power y un mucho de aura medieval, que apenas le abandonará en su discografía salvo en el marco del arabesco Once Romances Desde Al-Andalus. Este Sombras Del Este es su segundo disco y, a la postre, casi se puede considerar una isla, rareza, en su discografía. Es un disco ambicioso, doble, (hora y media de duración) que está basado íntegramente en ‘La Comunidad Del Anillo’, el primero de los tres tomos en los que J.R.R. Tolkien dividió su obra ‘El Señor de los Anillos’. El objetivo era hacer tres discos dobles, uno por tomo, pero solo salió este. Lo peor que desde el recuerdo nos queda a quienes lo vivimos como una gran noticia es que no fue porque el resultado de la primera entrega fuera malo.
Porretas – Baladas Pa Un Sordo (1997)
Parece mentira que haya tarda 83 críticas remember en traer un trabajo de Porretas a la cita de los viernes. La elección del disco no ha sido sencilla porque, por suerte, son varios los álbumes merecedores que los cuatro amigos de Hortaleza han despachado a lo largo de su discografía. Baladas Pa Un Sordo es el quinto disco de Rober, Bode, Pajarillo y Luis. Después de los dos primeros con mucha esencia punk aún en su rock y un cuarto disco con la multinacional RCA y con Rosendo produciendo el disco, esta entrega fue el regreso a la independencia. Las guitarras se recrudecen, se perfecciona el juego de voces entre el eterno Rober y los coros de Pajarillo y Bode, mientras que Luis le da a las baquetas con la solidez acostumbrada y con un sonido muy directo. Es un álbum crudo, muy guitarrero y lleno de canciones que le abrieron las puertas de los grandes festivales nacionales y que han vivido en el setlist durante años y años. ‘Marihuana’ entre ellas, claro. Pero no la única.
Silencio Absoluto – A Brincos Entre La Luna y El Sol (2002)
Me sorprendió bastante cuando, hace ya varios meses, les dediqué en Twitter #Mis10de a esta formación riojana que comenzara sus andanzas allá por 1989 permaneciendo en activo hasta 2005 cuando, entre el hastío y la necesidad de oxigenarse, deciden realizar un parón indefinido que se acaba, por suerte, en 2012. A Brincos Entre La Luna y El Sol es su tercer trabajo discográfico, tras un arisco A Ver Qué Pasa y un incipiente Ruta Del Vino. A la tercera perfeccionaron su sonido hasta el punto de ser reconocido, casi por unanimidad, su mejor disco. Por las formas, por las letras, por su concisión, por las colaboraciones y porque reflejaron a partes iguales su gusto por el rock poeta como sus ganas de echarle ironía a todo aquello que no les gusta. ¿Saltáis?





