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Antílopez. Teatro Cervantes, 25 de enero
Condicionado por otros compromisos laborales, no deja de resultar curioso la dificultad o las coincidencias negativas que tienen algunas bandas o artistas para no ‘coincidir’ con ellos y poder verles en directo y, del lado contrario, otros casos en los que fácilmente te vas a la media docena en un corto espacio de tiempo. Seguro que todos tenemos nuestros nombres pendientes y nuestros nombres asiduos. En mi caso, del lado negativo, se me ocurre a bote pronto Love of Lesbian, Vinila Von Bismark… Del positivo, además de los que casi siempre están en todos los festivales que cubro, tenemos a Fausto Taranto o, el caso que nos ocupa, Antílopez. El dúo onubense pisaba una noche más, la del viernes 25 de enero, el siempre acogedor y embriagador Teatro Cervantes de Almería y a allí que nos encaminamos. Esta vez, con la motivación extra de ser la gira de presentación de Dibujo Libre, su cuarto trabajo discográfico, por lo que, además de las risas garantizadas y su gusto musical, había ganas de ver cómo habían remozado el repertorio y, por tanto, las nuevas presentaciones de las canciones. (FOTOS: Juan Jesús Sánchez Santos)
Antonio Orozco – Semilla del Silencio (2001)
Avancé que en este 2019 las críticas remember de viernes iban a ser inesperadas y sorprendentes y, tras inaugurar el año de la sección la pasada semana con Anarko, en esta segunda cita cumplo con uno de los discos a los que le tenía bastantes ganas. Es cierto que quien me conoce ligeramente o cualquiera que me haya seguido en twitter en los últimos años sabe que mis límites son pocos a la hora de escuchar música pero es que, en este caso, creo que es justo hacer este pequeño reconocimiento, que es hasta donde podemos llegar, a Antonio Orozco en general y a esta Semilla del Silencio en particular. Encontramos un disco que palpita con tanto calor que casi sentimos crepitar las guitarras, los estribillos y fraseos tan certeros y pegadizos que a los oídos menos acostumbrados le pueden hacer obviar el potente golpeo rítmico y las guitarras que entran y salen por muchas de las canciones. Dice ‘san Google’ que el álbum acumula ya más de 300.000 copias vendidas y, sinceramente, me parecen pocas para la calidad imperecedera que despacha aquí. Y no es que rechace sus creaciones posteriores, sencillamente es que este álbum tiene esa magia especial y personal que te hace sentirte atado a él. Sea como sea, entramos.
The Juergas Rock Festival 2019. Playlist segundo avance
Más madera… y de la buena. Si hubiese que tenido que citar unas cuantas bandas que ver en The Juergas Rock para este año, dos hubiesen sido, sin duda, Berri Txarrak y Koma. El que entra y el que sale. Dos formaciones históricas que no han estado en las seis ediciones anteriores. Unos (en ocasiones) por no cuadrar fechas. Los otros, porque estaban durmiendo el sueño de los justos y han vuelto recientemente a los escenarios. Como Alamedadasoulna, divertido combo que regresa también este año. Bienvenidos sean. También congratula el debut en el Juergas de Gritando En Silencio. Sobre todo, porque es una banda de rock, sin aderezos, y eso nunca se puede perder en carteles como estos. El resto, regresan y repiten. Vuelve Mafalda, merecido, puesto que han sacado un álbum de los valientes y arriesgados. Regresan los almerienses No Potable, que van ganando hechuras poco a poco y que también tendrán ya su nuevo disco en la calle para entonces. Los siete nuevos nombres se completan con Trashtucada. Juerga, mambo y jaleo garantizado.
Rozalén – Cerrando Puntos Suspensivos
Canta Platero y Tú en ‘Cigarrito’ aquello de “voy a parar en el camino y en lo que dura un cigarrito, voy a pensar en estos años. Todo lo que ha pasado”. Eso es lo que hace Rozalén en este Cerrando Puntos Suspensivos. Posiblemente un disco y un libro más necesario para ella que para ninguna otra persona. Si por pura salud emocional ya es conveniente hacerlo para cualquier hombre y mujer que peleamos en esto del día a día, imaginen para una joven que en apenas cinco años ha pasado de ser rechazada en algunos bares (como explica en uno de sus capítulos) a tocar en Luna Park, a abrir para Sabina, Alejandro Sanz, hacerse unas 50 colaboraciones, despertar la admiración de quienes antes se reían de ella, tocar en festivales de todo tipo (por cierto, que se estrenará en el Viña Rock, actuando), participar en todo tipo de causas solidarias y ser imagen y voz de aquello que se ha venido a llamar “marea de la buena gente”. Con 32 años y ya “como si llevara aquí una eternidad”. El caso es que, en esa necesidad expresiva, sus seguidores encontramos una compilación interesante de una parte de sus duetos (insisto, mínima para las que atesora) y las confidencias llenas de confianza y normalidad, llaneza y lírica, contradicciones y valores férreos. Pura humanidad.
Anarko – Anarko (1998)
Llevo bastante tiempo acordándome de este disco para traerlo a la remember de los viernes y hoy ha llegado el día por una serie de coincidencias que lo han hecho la mejor manera de empezar la sección en este 2019. Anarko es una banda bilbaína surgida a finales de los noventa y que, muy pronto, daría salida a su primer disco de título epónimo. Grabado y mezclado por Carlos Creator en Rockstudios I, en su alineación inicial se encontraba Pinky, bajista, al que mucho conoceréis a día de hoy a las cuatro cuerdas de Rat-Zinger (a quienes vi a final del año pasado). Es un grupo al que conocí gracias al tema ‘Obligación’, incluido en Los 100 de Tipo, volumen 1 (casualmente la del volumen 2 fue la última remember de 2018), que nos flipaba a mi colega más antiguo (desde 1º de EGB) que, precisamente, ha cumplido años esta semana. A esta serie de coincidencias, sumemos que venimos hablando estos días de Hamlet, Dead Bronco, Bones of Minerva y ¡Pendejo!, bandas de corte duro. Así que, claro, era ahora o nunca.
¡Pendejo! – Sin Vergüenza
Otro caso digno de mención, como el que traía hace unos días con Dead Bronco (banda vasca con cantante americano y un pantanoso mundo de folk, banjo, mandolina y punk). El mundo globalizado nos regala a veces fantásticas alineaciones que recuperan el romanticismo musical, la pasión por el estilo en el que uno cree, que rompe cualquier tipo de limitación territorial. Con componentes de ascendencia latina, ¡Pendejo! es el nombre de una banda afincada en Holanda que les dio, hace unos años, y después de mucho amor al rock urbano español y al bandarrerío del metaleo latinoamericano, ponerse a coger los instrumentos y llevar su particular mezcla explosiva de sonidos al disco Cantos a la Vida. Ese álbum llegó a mis oídos y me enamore de su cazurra (porque algo de brutote tienen sus formas) propuesta de bombos fuertes, de stoner y metal y fanfarria de trompeta que les da el grado de explosividad festiva que les faltaba. Todo ello, en castellano. Con un par. Después llegaría Atacames y, ahora, hace unas semanas, este tercer trabajo discográfico de estudio, llamado Sin Vergüenza y que afila todavía más su autodefinido: “heavy brass, brutal riffage, pounding drums, cojones, and Spanish urban lyrics”.
Hamlet. Sala Haris. 12 de enero
Noche de estrenos la vivida el pasado sábado con Hamlet en la sala Haris Social Club de Almería. Por un lado, era el fin de semana del inicio de gira de la formación madrileña que, inasequible al cansancio, sigue quemando carretera y kilómetros año tras año, sin caer nunca en la autocomplacencia y exigiéndose al máximo en cada nueva propuesta desde el estudio. El viernes fue Córdoba, al día siguiente Almería, en una gira que les llevará por una veintena de salas antes de comenzar la temporada alta de festivales, que a buen seguro también tendrán unos cuantos. Y también novedades desde el punto de vista local porque, de alguna manera, suponía una especie de ‘reapertura’ de una de las salas míticas de la ciudad andaluza, al menos para el público rockero-metalero. Buenas sensaciones en ambos casos, la banda se afana en mostrar casi la totalidad de Berlín, un álbum que ha recibido el aplauso casi unánime de la crítica (nos incluimos, con un Oro) y que también ha encantado al público del grupo, que suele ser heterogéneo dado los numerosos registros del sonido Hamlet y, por su parte, la sala aumenta las posibilidades de asistencia para grupos medianos, con buena visibilidad y un sonido con nota. (FOTOS: Fernando Bretones para RockSesión. Se pueden usar citando autor y medio de comunicación).
Viña Rock 2019. Playlist del tercer avance
El vigesimocuarto Viña Rock ya está casi listo. Este mediodía se ha anunciado la última gran tacada de confirmaciones para la edición de este año, que será del 2 al 4 de mayo, dejando la tarde noche del día 1 para la fiesta de bienvenida y que, al ser festivo, se intuye mucho más multitudinaria. Entre las nuevas incorporaciones, además de las lógicas y habituales de Boikot y Narco, tenemos la confirmación del regreso de Los Chikos del Maíz, la entrada de Rozalén, muy válida para estos formatos tal y como se pudo comprobar en The Juergas Rock del año pasado. Vuelve Sôber, que ojalá se lanzara a ir con el montaje sinfónico, también Sínkope y La Fuga, para el rock más clásico y siguen creciendo bandas como Rat-Zinger, Zoo, Crim, Morphium o Las Sexpeares. Kaótiko también destacarán y con nuevo disco. El Reno no estará solo en eso de hacer reír pues les acompañarán Mojinos Escozíos… y sorprende que Barón Rojo repita, después de lo vivido en las últimas citas.
Dead Bronco – Driven By Frustration
O como poner patas arriba géneros clásicos como el country, el bluegrass y todos esos conceptos de porche y banjo que suelen tirar de espaldas al oyente alejado de ese target. Dead Bronco tiene ‘el honor’, con este Driven By Frustration, de ser el único de mis 24 discos del año 2018, con un ORO, nada menos, que no tenía la crítica realizada y, claro, era una deuda que había que saldar en este arranque de mes de enero. (Ya saben los asiduos al lugar, uno maneja los tiempos como puede o le dejan y un disco que salió en febrero puede acabar quedándose sin crítica). Mandolina y banjo lubricando con actitud punk y bandarra. Dead Bronco es una banda ‘extraña’ que viene dando muchas alegrías desde su fundación hace algo más de cinco años. El disco es una nueva descarga de sonidos de ‘american sludge’, tan oscuros como divertidos, tan pantanosos como repletos de fuegos artificiales, que presentan una evolución con respecto a sus entregas anteriores, que les hace más universales. Para los neófitos, como si La MODA fuesen gremlins y los mojas o les das de comer después de medianoche. Una auténtica delicia, concentrada en 30 minutos, con la que dejarse envenenar.



