Extremoduro – De Profundis, La Historia Autorizada (Javier Menéndez Flores)

30 Extremoduro De ProfundisEl 23 de mayo, jueves pasado, salía a la venta la primera biografía autorizada de Extremoduro, firmada por Javier Menéndez Flores, un periodista-articulista-entrevistador-escritor que ya había hecho cosas similares con artistas de tanta variedad estilística como Joaquín Sabina (quizá el más parecido, una personalidad fuerte y con gran vocación poeta), Miguel Bosé (no encuentro similitudes) y Dani Martín (sí, el de El Canto Del Loco, que siempre manifestó su cariño a Extremoduro –no es malo- pero que sin embargo se atrevió a mutilar ‘Si Te Vas’ –esto sí lo es). Con ese historial de la firma (no cuestiono su hacer, sino sus antecedentes en el género), los treinta euros que vale el libro, el hecho de que esté autorizada (si está autorizada, poco malo puede haber, por desgracia es como funciona el 99% de estas publicaciones) la pregunta está clara, ¿vale la pena hacerse con el libro? Intento ayudar a que decidas por ti mismo.

Empecemos hablando de los aspectos puramente formales. El libro es de gran tamaño y edición lujosa en tipo de papel y maquetación. Pastas duras, todo en color, diseño de fondo de cada página y una infinidad de fotos de todas las épocas y pelajes. Por ahí vamos bien porque aunque buena parte de ellas han sido publicadas y difundidas en revistas, foros, periódicos, webs y demás soportes, queda bien compilado. Aunque en esto hay errores de bulto que podían haberse evitado: no parece lógico que se hable de cómo Robe se quedó sin baterista y guitarra en 1995, entre la gira de Pedrá y la grabación de Agila, y aparezca una foto en esa página con Iñaki Uoho, Miguel Colino (bajista desde 2002) y Félix Landa (guitarrista de apoyo en las giras desde 2004) o que hablando de la gira de Material Defectuoso aparezca Iñaki ‘Milindris’ (guitarrista del 95 al 97). Aun así, como digo, el resultado plástico es notable.

Siguiendo con aspectos formales, cuando empieces a leer el libro, las primeras 80 páginas te parecerán un tanto caóticas, al menos en primera instancia. ¿Por qué? El índice es del todo insuficiente para explicar ese apartado. Se llama ‘La Creación Según Extremoduro’ (páginas 9 a 80), de ahí se pasa a ‘Los Orígenes’ (81-94) y posteriormente al núcleo duro que es ‘Extremoduro: De Profundis, La Historia Del Grupo A Través De Sus Discos’ (95-224), después hay más apartados con recopilaciones, Extrechinato y Tú, la faceta de novelista de Robe, una entrevista de 11 páginas a Iñaki y Robe y finalmente unas líneas (pocas, pero lúcidas) de Extremoduro. Créditos, bibliografía, índices onomásticos y de canciones. Bien, en ese primer bloque hasta el propio autor habla de ‘capítulos’ como si hubiera diferenciación clara cuando lo único que encontramos son ladillos tipográficos que en ocasiones sirven para cambiar de tema y otras… no. Todo esto coge un ritmo mayor cuando el tempo lo marca la salida cronológica de cada disco, pero el primer tramo ha quedado del todo deslavazado.

En cuanto al contenido, quiero dejar claro que parto de la premisa de que no es fácil escribir de un grupo cuando este (tanto en sus comienzos a pequeña escala, como hasta nuestros días en los que su popularidad trasciende a cualquier ámbito estilístico, condición social, ideológica y cultural) es capaz de generar una comunión mesiánica desde el momento que aparece en el escena su voz, letrista y alma, Robe Iniesta. Además de que, en su condición de poeta y músico, ha reclamado siempre su derecho a la intimidad de los aspectos personales de su vida y de sus gustos y aficiones en general. En todo momento el autor respeta ese derecho (o no se atreve a pisarlo, recordad que es ‘autorizada’), legítimo y entendible por otra parte. ¿Qué se cuenta entonces en el libro?

En el citado primer bloque encontramos una amalgama de contenidos que van desde qué es el Rock Transgresivo a las principales temáticas del ideario como letrista de Robe Iniesta, lo que todos sabemos: (los términos son míos) el individualismo poderoso a la hora de afrontar el dolor del amor o la soledad impuesta, autoimpuesta o no impuesta, el amor carnal que se muestra desde la lírica más pura a las formas explícitas que conocemos y las drogas como elección personal para soliviantar o hacer llevadero lo bueno y lo malo. Y siempre expresado de tal forma que, además, permite más enfoques (que es uno de los grandes secretos de Extremoduro). Se roza el surrealismo, la ironía y algunos apuntes autobiográficos, pero poca cosa. Nada nuevo, pero aquí bien relatado y con coherencia, eso sí.

Extremoduro En Vivo Tom HagenEntre los aspectos más interesantes de este primer bloque (y para mí como crítico musical, de todo el libro) son las influencias que Robe reconoce tener, de lo que escuchaba en su adolescencia y los primeros años cuando formó el breve Dosis Letal y dio los primeros pasos con Extremoduro. Algunas son de suponer y vox populi como Camarón de la Isla, Lole Y Manuel y Veneno en la parte más sentía, Leño en la de rock urbano, AC/DC, Led Zeppelin, Deep Purple y ZZ Top en la vertiente internacional… Pero entre los que más llaman la atención destacan Antonio Vega, Alarma!!! y sobre todo el reconocimiento textual que hace de Barón Rojo. (Mientras que Barón Rojo, preguntados por Robe apenas pueden manifestar algo que no sean tópicos –parecido le ocurre a Sabina, del que Robe aplaude su capacidad como escritor, pero no en lo musical, mientras el primero no aplaude ni en lo uno, ni en lo otro).

Aquí se producen los primeros chirríos del libro. No en torno a Extremoduro, si no en opiniones advenedizas sobre las formaciones que se citan. La generalización despreciativa que se hace del metal de los ochenta suena a gran desconocedor de la materia (toda generalización siempre es peligrosa). También cuando coloca a Josele Santiago de Los Enemigos (¡Josele!) como el punto intermedio entre Hombres G y Extremoduro. (¡A Josele!, ¿era necesario?). O cuando cita más adelante a otras formaciones como Reincidentes (muy de pasada) y otros referentes del rock estatal como Barricada, Los Suaves (donde el autor casi desprecia la lírica de Yosi y aquí es donde me acuerdo de los libros de Dani Martín, Miguel Bosé y Sabina…).

Se repasan las ‘deudas’ poéticas de Robe a lo largo de sus letras. Desde los poetas y escritores grandes y conocidos como Antonio Machado, Pablo Neruda, Federico García Lorca, Miguel Hernández, Juan Ramón Jiménez o Benito Pérez Galdos, a los ‘marginales’ que inundan versos de su discografía hasta Agila. Rafa Gallego, Kiko Luna Creciente, Román Romero, Sor Kampana, Capitán Cavernícola o, Manolo Chinato, el más presente y del que posteriormente se ocuparían en Extrechinato y Tú.

Y para finalizar el primer bloque nos hablan de la influencia de Extremoduro en otros grupos. Y aquí es donde se produce el segundo gran chirriazo de la lectura. Textualmente se cita: “Los primeros de la lista son los hermanos David y José Manuel Muñoz”, es decir Estopa. ¿Los primeros de la lista? La influencia es reconocible, pero… ¿los primeros? Y eso en la página 71 me hace temblar y pensar: ¿Este libro está escrito para gente del rock estatal y que quiere y conoce a Extremoduro desde el principio o para arribistas de última generación? Mi corazón vuelve a su sitio cuando se cita en segundo lugar a Marea, pero termina de reventar cuando se cita en tercer lugar a Melendi y su ‘Arriba Extremoduro’. Me pregunto si el autor habrá testado la opinión de seguidores de Extremoduro sobre esa canción… Poncho K, Albertucho, Lichis… En fin, no se profundiza demasiado en el rock estatal, en suma porque se habla más, de nuevo, de Dani Martín y Ariel Rot que de Marea, Albertucho y Poncho K juntos.

En el siguiente bloque ‘Los Orígenes’ se repasa la conflictiva relación que ha tenido su tierra con Robe, puesto que él lo único que ha hecho ha sido ser crítico con ella y con su situación porque veía como estaban y están las cosas. Y como los políticos de turno han aprovechado la mínima para buscarle las cosquillas (censura institucional a Dover incluida). Pronto vio Robe que si quería hacer algo en la música tenía que salir de allí y así se llega a la venta de aquel ‘bono por un disco’ de 1.000 pelas y todo lo que ya sabemos.

Como decía el bloque del libro es el repaso de trayectoria disco a disco. Dice Robe en la entrevista que al leer el libro lo que más le gusta es que se haya fijado en las canciones y que las haya analizado, aunque en algunas acierte y en otras no, como reconoce. Claro, entiendo que Robe prefiere que se hable de su obra, que de sus hechos fuera de la música, pero para el lector pasa por ser lo más prescindible del libro. Sobre todo porque muchos de esos análisis los puede pensar (no digo escribir) cualquier buen seguidor de Extremoduro (es decir, del tipo que se puede plantear comprar el libro) con lo que resultan, al final de tanta repetición de estructura de cada capítulo disco tras disco, más relleno que otra cosa. Y las que no, porque tienen una interpretación muy abierta que no dejan de ser una hipótesis más (creo que donde más mete la pata es en el primer tramo de La Ley Innata) y porque, Robe lo ha dicho siempre, lo divertido de sus canciones es que todo el mundo puede imaginar algo diferente, que al final puede ser incluso más bonito que para lo que él lo creó.

30 Extremoduro Cd rockA mi modo de ver, lo interesante de esta tramo, que lo es y mucho, es ver plasmada la evolución, los cruces de camino y reveses que Robe tiene que afrontar sobre todo en la primera década, hasta que Iñaki progresivamente se va metiendo en el grupo como miembro estable poniendo cordura, estabilidad y capacidad de conectar con la cabeza creativa de Robe Iniesta. Unos entresijos que ya estaba contado en el mini-libro de Iñaki Fernández, editado en 1997 por La Máscara (tiene tamaño de CD, de hecho yo lo tengo metido en la caja de Grandes Éxitos y Fracasos, porque cabe justo), pero que aquí se amplía y se actualiza quince años más. Da la impresión que Javier Menéndez Flores debe ser un seguidor llegado de mitad hacia delante de Extremoduro (igual yerro, si es así aquí mis disculpas) porque el lenguaje se empieza a hacer más pomposo, reverencial y adulador conforme pasan los discos, hasta la rendición total de ‘Si Te Vas’. No parece que haya mucho equilibrio en eso.

Además, el autor se reconoce como escritor, entrevistador, articulista y columnista, pero la labor como crítico queda bastante coja cuando emite de nuevo juicios de valor sobre qué temas son prescindibles o cuáles más destacados de cada disco. Opiniones cuanto menos cuestionables. De nuevo, ¿habrá testado la opinión de seguidores de todas las épocas o de algún crítico musical? En cualquier caso, como digo, la perspectiva y la narración de la que sucede al grupo en cada gira y cada grabación son dignas de tener en cuenta y vale la pena recorrerlas para tener una visión de cada época y disco. (sobre todo para los más jóvenes) y también destacan las opiniones y recuerdos que  ofrecen los representantes de Warner a lo largo del libro. También se desliza información valiosa sobre el futuro disco, se dice que serán ocho temas muy variados, independientes y más cercanos a Yo, Minoría Absoluta, aunque con Robe y Uoho nunca se sabe.

El recorrido continúa con los directos y las reediciones de discos y grandes éxitos regrabados. ‘El Eslabón Perdido’, que llama a ‘Poesía Básica’ de Extrechinato y Tú. Y en todo momento hay muchas referencias a Platero y Tú y a Fito como artista, no como solista de Fitipaldis.

Para cerrar, dos entrevistas. Una que realizó con motivo de la edición de ‘El Viaje Íntimo De La Locura’ y que sirve para repasar su faceta de novelista. (Muy notable entrevista, por cierto, es otra de las cosas que vale la pena leer del libro) y otra final en la que repasan el contenido del libro, los músicos, la trayectoria, la familia y algunas cosas más (esta no es tan notable, la entrevista deriva a un territorio que no nos dice mucho y se queda tanto en el tintero…), pero en cualquier caso no voy a hacer spoiler en eso y siempre es atractivo, por lo poco que se prodiga, ver opiniones textuales de Robe.

Finalmente, en las palabras que Extremoduro firma como epílogo reconocen que el libro está escrito con demasiado cariño a veces y vienen a deslizar que si se hubiera contado toda la verdad no hubiera sido posible autorizarlo. Más claro, imposible.

Y ya llego a la respuesta de la pregunta de inicio. ¿Vale la pena hacerse con el libro? Si eres un Extremoduro-rencoroso porque consideras que el éxito de público y crítica actual se debe a que se han vendido, ni te acerques a él. Si eres un Extremoduro-reciente que no tienes culpa de haber nacido cuando ya eran grandes, sí. Te servirá para ver todo lo que tuvo que pasar Robe y quienes le acompañaban en cada fase para llegar a donde está. Y si eres un Extremoduro-adicto como yo, que ha leído todo lo que le ha caído en las manos sobre el grupo, te lo comprarás porque no puedes evitarlo y porque al final, también sabrás cosas nuevas que antes desconocías. Y eso es mucho.

 

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Publicado el mayo 27, 2013 en Actualidad y etiquetado en , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. 29 comentarios.

  1. La verdad tengo dudas de comprarmelo, me gusta mucho extremoduro, lo oigo hace bastantes años, pero si es cierto que me gusta mucho más los discos viejos que los nuevos,el último disco no le termino de encontrar la gracia( no digo que sea malo), no se que me recomendarías tú.

  2. ¿Qué cosa es esa del ‘rock estatal’? Ah… querías decir ‘Rock Nacional’. Tanto eufemismo ya aburre.

    • No. Quería decir ‘Rock Estatal’ tal y como he puesto. Porque cualquiera más o menos en el mundillo musical sabe que ‘rock nacional’ es una cosa, ejemplo M-Clan y ‘Rock Estatal’ es otra: Reincidentes, Los Suaves, etc (para que lo entiendas). Para ir de ingenioso, mejor saber de lo que se habla. Salud.

    • Yo creo que la carga de significado a la expresion se la ha dado la revista ‘Rock Estatal’. Vamos, y opor lo menos cuando escucho Rock Estatal me viene a la cabeza la revista y se que corriente del rock estan hablando. Llamarlo estatal o nacional(palabras practicamente sinonimas) poco difiere, veo mas diferencia cultural que semántico.

  3. Hola, una ‘anecdota’ del libro y el porqué de no lo compraré:

    Y luego el Robe, deja de cantar en los conciertos porque lo escuchan desde la calle y no cobra… si, soy un Extremoduro-rencoroso ¡quién te ha visto y quién te ve Robe!!

  4. Siento que algún día te aburras de las tantísimas veces que te doy las gracias, pero no puedo por menos, ahora GRACIAS, tenía innumerables dudas y ya no.

  5. Solo he leído hasta aqui, y ya me vale “donde el autor casi desprecia la lírica de Yosi” Estaba a punto de comprármelo pero va a ser que no.. Gracias por la critica aunque no me la haya leído entera.

  6. iGGGGGnorante

    Le pediría al autor que me explicase -ya que no me ha quedado claro en el tercer comentario- la diferencia entre rock nacional y rock estatal. Por qué M-Clan entra en nacional y los Suaves y Reincidentes en rock estatal.

    La historia, el desarrollo y artistas más representativos de ambos estilos. Una somera descripción de ambas escenas musicales, sus rasgos estilísticos y toda esa mierda.

    Porfi.

    También quería preguntarle al autor por esa relación que crea entre el denostable Dani Martín y Ariel Rot, al que “poco menos que desprecia”, comparándole con geniales músicos contrastados como Poncho K o Albertucho y metiéndole en el mismo saco que el anteriormente citado señor Martín. Que por cierto Rot tocó en uno de los primeros discos de Extremo cuando era un músico consagrado y los anteriores no son más que un refrito sin gracia y sin atisbo de talento a parte de tocar quintas, cantar con voz rasposa e intentar un patético ejercicio de lírica inteligente.

    Espero su respuesta

    Un abrazo.

    PD: la militancia histérica hasta el absurdo de alguno de los seguidores del “rock estatal” hace quedar en pañales a veces a las seguidoras de Yastin Biber.

    • iGGGGGnorante

      “y los anteriores no son más que un refrito sin gracia y sin atisbo de talento a parte de tocar quintas, cantar con voz rasposa e intentar un patético ejercicio de lírica inteligente.”

      me refiero a Poncho K, Albertucho y toda esa gente de la escena del “rock estatal” cuyo talento y originalidad hace que el “rock estatal” se haye en uno de los momentos más dulces de su historia, haciendo que todos los Viñarocks tengan cada año nuevos y variados artistas.

      • La comparación de Dani Martín con Ariel Rot, por supuesto que está fuera del ámbito musical. Hace referencia a la cantidad de texto que se le dedica en el libro… Como todo el mundo sabe, dos referentes para los seguidores de Extremoduro de toda la vida.
        Y la prueba es que aquí se puso muy bien el disco de Ariel Rot: https://rocksesion.com/2013/05/15/ariel-rot-la-huesuda/
        A lo demás ni me molesto, pues ese tipo de rabietas sí que son propias de gente con pañales.
        Ciao.

  7. iGGGGGnorante

    gracias por la pronta respuesta, y perdón por las formas.

    me gustaría que aclarases lo de rock nacional y estatal.

    Insisto.

    • Con sinceridad, te agradezco las disculpas. En cuanto a la diferencia, no estoy aquí para establecer tratados estiilísticos. Mira los grupos españoles que salen en la revista Rock Estatal, mira los que salen en Rock Deluxe, o (lo poco) que puede salir en Rolling Stone. ¿Son los mismos? Ya tienes la diferencia.
      Salud. Me dispongo a comer.

  8. iGGGGGnorante

    Hombre, es que a eso voy, no creo que la etiqueta “rock estatal” comprenda un género en sí mismo.

    La revista “Rock Estatal” cubre a las bandas denominadas con otra etiqueta muy castiza, “rock urbano”. Tambien bandas de punk y metal español. Rockdelux cubre la faceta indie, así, generalizando. Entonces, no creo que los términos rock estatal, rock nacional, o rock español sean un género musical, si no la denominación de la procedencia.

    No he visto más etiquetas musicales que dentro de la música española. Y aunque no lo parezca, no soy muy amigo de ellas.

    Un saludo.

  9. iGGGGGnorante

    Y hablando de biografías, a finales de mes se edita la de Leño. Una muestra:

    http://rollingstone.es/specials/view/exclusiva-lee-un-extracto-de-la-primera-biografia-de-leno

  10. Pues que quieres que te diga, el tal Javier Menéndez Flowers escribe como un niño de quince años, ¡es para echarse a llorar!

    Ni estilo, ni gracias, sólo baboseo y adulación melosa.

    Una lástima, con el jugo que podría haber dado este libro…

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