Archivo de la categoría: Críticas Discos
No Potable – Mucho Ruido
Barro para casa en esta previa de la noche de Halloween, Noche En Negro, Víspera de Todos Los Santos, o llámenlo como prefieran. Los almerienses No Potable vienen con su segundo larga duración que tenía la difícil misión de corroborar las incipientes buenas expectativas apuntadas en su anterior trabajo discográfico, La Vela del Mundo. Pepe Campoy (miembro fundador y la constante de la banda) a la voz, compartida con Diego Teruel «Bombo”, Pedro Artero y Rocky Guevara a las guitarras, Diego Haro y Rafael Llinares en la base rítmica de batería y bajo, respectivamente, y con una sección de viento metal compuesta por Pedro Haro y Juan Gabriel Rubio, la banda se nutre de diferentes localidades de la provincia: Antas, Cuevas del Almanzora, Los Gallardos o Arboleas. Esa dispersión geográfica no les impide llevar una franca trayectoria ascendente, llegando a traspasar hace tiempo los límites provinciales para colarse en festivales como el Weekend Beach de Málaga. Un formato que les viene como anillo al dedo como bien sabe el público de The Juergas Rock Festival (han estado en casi todas las ediciones) y el del Solazo Fest (dos de dos). Mucho Ruido es su confirmación… siempre y cuando te gusten las canciones repletas de vientos, sean épicos o skatalíticos, letras con mensaje social y unas formas que recuerdan a grandes referentes del género, como La Raíz, sobre todo, o los seminales Ska-P, aunque hay arreglos sutiles que recuerdan a otras muchas cosas.
Estopa – Fuego
Estopa es una de las numerosas excepciones ajenas al rock-punk-metal-heavy que nos marcamos en RockSesión en nuestra ya de por sí heterogénea forma de entender la música y, por tanto, de elegir los discos que traigo al escaparate de las críticas. Y, como diría uno de sus referentes, nos sobran los motivos para ello, muchos de los cuales ya he detallado en distintas publicaciones en esta casa (Estopa. Gira ‘Rumba a lo Desconodido’. Almería, 26 de agosto, Estopa – Rumba a Lo Desconocido, Estopa – Estopa (1999), Estopa – Crónica ‘A Solas’. 31 de mayo. Auditorio Maestro Padilla). En el día que se cumplían 20 años del lanzamiento de su exitoso debut, veía la luz el octavo disco de estudio del dúo de Cornellá, David y Jose Muñoz. Fuego no viene ni a repetir las fórmulas del éxito (como bien dicen, esas canciones ya están hechas) pero tampoco vienen a poner una ruptura hacia ningún sitio. Sin embargo, y hemos hecho que lo lógico parece que sea una excepción, sí que se aprecia una lógica madurez en la manera de encarar los textos (menos salvajes, más reposados) y, especialmente, en la forma de cantar de ambos hermanos, que relajan la tesitura para hacer todo más natural (lo que ha ido haciendo Robe con el paso de los años, vaya), como también ocurre con la música, que suena lo más elemental y relajada posible. Estopa entra con muy buen pie en su primer disco con la decena de los cuarenta.
El Drogas – Solo Quiero Brujas En Esta Noche Sin Compañía
Que Enrique Villarreal ‘El Drogas’ estaba hecho de otra pasta los sabemos los seguidores del rock y de su música desde que empezáramos a reconocer su inconfundible voz en los discos de Barricada y que viéramos su enjuta figura retorciéndose con el bajo. Primero con la larga melena, después con las rastas, las gafas y esa imagen tan señorial y caballera que genera el choque de las dos neuronas de las mentes más encorsetadas y cuadriculadas. Él era el gran responsable de los conciertos kilométricos de 40 canciones de la citada banda. También de ir cuidando cada vez más los proyectos, hasta derivar en el intenso trabajo de investigación y gran edición del imprescindible La Tierra Está Sorda, un disco que viene hoy muy ‘al pelo’. Tampoco como El Drogas se limitó a lo sencillo. Sacó un disco doblado en versión eléctrica y acústica. Después un directo de doble CD y doble DVD que recogía parte de una jornada mítica de cinco horas de directo en su Pamplona, ciudad que debería tener ya una avenida a su nombre, aunque él no quiera. Con este disco, se empezó a hablar de un triple CD (siempre tuvo querencia por el número 3, es una de las preguntas que me gustaría hacerle –si accede- cuando venga al Teatro Cervantes de Almería el próximo enero), pero… El Drogas rompió el molde al nacer. La cosa se fue calentando y se nos fueron a 42 canciones de una tacada. Una auténtica rareza en tiempo en los que ya funciona el single inmediato… si es que se escucha entero.
091 – La Otra Vida
Es lo que tienen las giras de regreso que tanto critican los haters de cualquier cosa. Que, en muchas ocasiones, acaban despertando el gusanillo de los viejos tiempos, de querer seguir aprovechando las buenas sensaciones (si es que se producen) y prolongar en el tiempo esa vuelta a las andadas. Todo eso se reúne en 091. La banda granadina siempre ha sido un referente constante en esta casa, por las vinculaciones sanguíneas que tantas veces he comentado. Los conocí gracias a ese Último Concierto al que mi hermano le daba tantas vueltas y en 2016 me pude quitar la espina de verlos en directo gracias a la Maniobra de Resurrección. Demonios, qué gustazo. Y se lo han tenido callado. Porque resulta que esa gira dio pie a la decisión de los cinco ceros (José Ignacio Lapido, José Antonio García, Tacho González, Víctor Lapido y Jacinto Ríos) a seguir adelante, a permitirse el lujo de grabar un disco de canciones nuevas, 25 años después de su último Todo Lo Que Vendrá Después. Primero había sacar los comprometidos discos en solitario de José Ignacio y José Antonio… pero ya están aquí. 091 empiezan La Otra Vida, la que comenzaron con su triunfal reinterpretación de Lázaro. Con menos penurias y con las cosas más claras. Se lo han ganado a pulso. Y lo vuelven a demostrar una vez más. Coherencia, humor negro, guitarras furiosas, melodías pop y canciones sin la más mínima fisura ni borrón. Todo un ejemplo a seguir.
Quique González y Luis García Montero – Las Palabras Vividas
No es que tenga una variedad de registros infinita, pero sí que es cierto que una de las muchas características de la carrera discográfica de Quique González es la de no dar más de dos pasos en una misma dirección. Miren la lista de su ya amplia y envidiable discografía… Del rock eléctrico al carácter intimista, del abrazo al sonido americana y Nashville a la compendiosa naturaleza de su anterior entrega de estudio (Me Mata Si Me Necesitas). Todo ello con la dificultad de mantener una seña de identidad propia, reconocible, casi tangible. Tras una exitosa y cuantiosa gira, que le ha recuperado incluso en el ámbito festivalero donde la música y los matices, curiosamente, no suele ser lo más importante, Quique González da una nuevo salto hacia delante uniendo fuerzas con el poeta y escritor Luis García Montero, tan vinculado por otra parte al mundo de la música. El madrileño pone las partituras y el granadino los textos. Sin instrucciones previas ni trabajos de corrección posteriores. Admirando el trabajo del otro y respetando su naturaleza. Bendito experimento creativo para dos artesanos de ambos oficios. No podía salir nada malo de ello. (No como con Lou Reed con Metallica, que se veía venir). Las Palabras Vividas es un álbum de largo alcance y recovecos infinitos que tocar. De estancias ocultas entre el olor a madera de la música y el sabor que empaña los ojos por los versos.
El Toubab – Vivir La Vida Con La Bohemia
Jaume Blanc, El Toubab, es todo un trotamundos de la música. En los últimos años ha recorrido toda Europa y varios países africanos, asiáticos y americanos, tocando en la calle y bares… Y también en cárceles, a lo Johnny Cash. También escribe y graba ideas, a lo Manu Chao, en sus viajes por el mundo, como aquel tema instrumental ‘Chain Gang Train’, compuesto en plena gira de presentación de su álbum Viaje Sin Retorno, en los viajes en trenes por Canadá con el vietnamita Vi An Diep y el norteamericano Matt Hatson. Porque otra de las cosas que caracterizan a El Toubab es la constante interrelación con compañeros de la música. Y digo compañeros, porque es así como entiende la vida alguien cuya maleta es una guitarra y poca ropa. Ya en Sonido de Monedas contó con la colaboración de dos tótems del rock nacional como Rosendo (paciencia, ya se viene su nuevo directo) y El Drogas (paciencia, pronto estará mi crítica a su disco quíntuple). Ahora, en este Vivir La Vida Con La Bohemia revisa un año después todos y cada uno de los temas de su álbum Vivir La Vida, acompañándose en cada uno de ellos por un amigo. Sergio Velandia de En Vela, Juantxo Skalari, María Camargo de Real de Catorce, Jaime Asúa, Aurora Beltrán, Xavi Ciurans de Gertrudis, Fernando Madina de Reincidentes, José Arbulú de Cementerio Club, Mai Medina de Ciclonautas, Kutxi Romero de Marea…
Lagartija Nick – Los Cielos Cabizbajos
No ha habido que esperar demasiado para que Lagartija Nick regrese con nuestro trabajo discográfico tras Crimen, Sabotaje y Creación (2017). Atrás quedan los largos seis años de secano tras Zona de Conflicto (2011). Y la respuesta del porqué de esta inquietud tiene el nombre de un Arias bien definido: Jesús (ideólogo del Omega con Enrique Morente, ya saben). Su fallecimiento inesperado en esa maldita tarde en la que nunca apareció a comer por casa de sus padres ha dado alas a un Antonio Arias, siempre devoto y orgulloso del impulso creativo de su hermano. Si en la anterior entrega ya se recogían muchas ideas esbozadas por Jesús, como ese fantástico ‘Exilio/Adagio Súbito’, entre otras, pasando por las versiones de Qüasar ‘Europa, Europa’ y ‘Agonía, Agonía’, ahora todo ha sido mucho más intenso, meditado y cuidado al extremo. Cientos de notas, partituras, demos y apuntes para este Los Cielos Cabizbajos, autodefinido como “un poema sinfónico de Jesús Arias interpretado por Lagartija Nick”. Firma todas las letras y muchas de las composiciones musicales, apoyado la mayoría de las veces en José Ángel Arias y otras en David Montañés y el propio Antonio. Arreglos orquestales para una partitura de guerra y desolación. Ambientación a cielos grises, a dolor por la muerte impuesta. Obsesiones constantes en una obra conceptual que solo podía ejecutar Lagartija Nick.
Rubén Pozo y Lichis – Mesa Para Dos
Aunque se conocían desde finales del pasado siglo, la cosa se puso seria el verano pasado. Primero ‘se cataron’ en escena. Fue bien. Se emprendió una gira mucho más duradera. Fue mejor. Había que dar continuidad en el tiempo al proyecto y qué mejor forma que el de plasmar esa complicidad manifiesta en un trabajo conjunto en este Mesa Para Dos, el título con el que se inició todo… Rubén Pozo y Lichis conocieron las mieles del éxito popular (entendamos que hay muchos tipos de éxito y nunca para todos tiene por qué ser el mismo) en sus respectivas formaciones anteriores. En ambos casos era para celebrarlo porque, por qué no decirlo, era una rareza en sí misma: música de calidad sonando en las radiofórmulas y en todos los bares de copas del país. Pero ser íntegro y hacer lo que uno cree es el camino más rápido hacia la soledad. Los dos iniciaron un difícil camino en solitario que perdió la atención del circuito y de los que hay que darle todo mascado. Uno porque no tenía ‘el glamour’ del partenaire. El otro por ser poco menos que un traidor y esquirol de la causa que tanto divertía. Pero las canciones seguían llegando en fantásticos trabajos en solitario. Dos nacidos catalanes con alma madrileña comparten mantel en el estudio y el resultado, empecemos por lo doloroso, es insultantemente corto.
Lujuria – Somos Belial
Siete años ha tardado Lujuria en volver a ofrecer a sus seguidores un nuevo larga duración, si bien el tiempo sin tener material nuevo que echarse a los oídos no ha sido tanto, teniendo en cuanta las versiones o colaboraciones en las que se ha podido escuchar a Óscar Sancho o, incluso, el EP de cuatro temas Esta Noche Manda Mi Polla (que incluía dicho tema homónimo, ‘Mi Primer Condón’, ‘Ménage À Trois’ y ‘Mil Dudas Me Asaltan’). Eso sí, nada de aprovechamiento, ninguna de esas canciones, publicadas en 2015, han sido incluidas ‘como relleno’ en este Somos Belial. Dicho con el mayor de los cariños que le tengo a ambas bandas, reconocido públicamente, Lujuria vienen a ser los A Palo Seko del heavy metal. No terminan de sonar siempre bien, Óscar no es un virtuoso de la técnica vocal (aunque quizá sí lo sea si tenemos en cuenta que exprime al máximo sus justas facultades), quizá sus textos no son un ejemplo de creatividad literaria… pero tienen los corajes (por no utilizar el término en cuestión) en su sitio, defendiendo con fe ciega lo que hacen, trasladando un mensaje claro de libertad desde hace 30 años y con una enconada defensa constante, no de su cabecera, sino del mundo del heavy metal y del rock independiente contra viento y marea. Por eso, el carisma suple cualquier carencia y por eso es una banda de las más queridas de la escena.
Eveth – Puerta Áurea
Compartía hace unos días en twitter uno de esos miles de memes que uno se encuentra por redes sociales. Venía a explicar los varios de los distintos subgéneros del metal haciendo una comparativa en torno a la bestia. Decía, por ejemplo, que en el viking metal “mueres luchando contra la bestia para ir al Valhalla”, que en el speed metal “cabalgas sobre la bestia”, que en el folk metal “vives con la bestia en el bosque” o que en el death metal “tú eres la bestia”. Bien, en esa terminología sencilla pero clarificadora, encontramos la expresión máxima de las nuevas intenciones de Eveth, que sigue forjando y mejorando su propuesta en esta cuarte entrega, a base de canciones de heavy metal clásico y power metal melódico. Esto es, “aceptas que hay una bestia” y “vives para luchar contra la bestia”. Y eso es lo que esconde la Puerta Áurea, y solo un vistazo a los títulos lo dejan bien claro: ‘Los XII Caballeros’, ‘Por Convicción’, ‘Entre Las Sombras’, ‘Cruzado’, ‘Ker’, ‘Skål’ o ‘Guerreros de Odín’ (mucho de Valhalla en estas dos). No engañan a nadie, ofrecen lo que prometen y dan lo que quieren ofrecer. Riffs y ritmos clásicos, melodías vocales con grandes fraseos y estribillos explosivos. Eveth pelea para adelantar líneas en el frente del heavy metal y el objetivo está bien conseguido con un disco que apenas presenta fisuras.












