Aerolíneas Federales – Hop Hop (1987)
Es imposible escuchar el nombre de este grupo y que no me invada una cierta dosis de felicidad infantil. No es la primera vez que agradezco a mi hermano que la banda sonora de mis primeros recuerdos sean vinilos de Siniestro Total, Os Resentidos, Glutamato Ye-Yé, Los Toreros Muertos o Springsteen. Con el paso de los años él se quedó con la parte angloparlante pero a mí me marcó en aquellos tiempos la alegría desenfadada del “manitú, manitú” de los gallegos, el “comamos cereales” de Iñaki Fernández o el “boom, boom, hay que tirar la puerta” de Pablo Carbonell. Aerolíneas Federales forma parte de esa colección de recuerdos. Un grupo desenfadado de punk-pop pegajoso y casquivano, con Miguel Costas, guitarra y voz rockera de Siniestro Total hasta los 90 como componente común. Todavía hoy pincho este Hop Hop y me siento mejor. “Bebiendo y bailando hasta el amanecer, vente vamos todos juntos”.
Iratxo – La Última Bala
“Como sé que eres un sincero hijo de puta, necesito tu opinión para una cosa”. Con este derroche de cercanía comenzó mi relación previa con La Última Bala, la última y flamante entrega de Juan Manuel Cifuentes, Iratxo. Sinceramente, pocas opiniones necesita Iratxo para hacer buenas canciones y una vez más ha quedado demostrado y, también una vez más, de manera generosa. Un total de quince cortes conforman un álbum extenso, de compleja aprehensión, pero con la misma voluntariedad de siempre y un aporte extra de talento. Escuchando los cuatro temas que me pasó grabados de forma rudimentaria en el local de ensayo tuve suficiente para saber que el disco iba a grandes. Tenerlo completo evidencia que ha ganado el órdago.
Porretas – Al Enemigo Ni Agua
Poco se puede decir de Porretas que no se haya dicho ya. Su rock, denostado en muchas ocasiones por los sibaritas de pastel, lleva años rezumando y macerando honestidad, lo que les ha convertido en una de las bandas más queridas del rock hecho en España. Además, el público ha dado toda una lección arropando aún con más cariño a la banda desde que tuviera que pasar el trance de despedir prematuramente a uno de los miembros del cuarteto, el inolvidable Rober Mira. Inamovibles al desaliento, los de Hortaleza regresan en un nuevo asalto con Al Enemigo Ni Agua, un disco más en una larga trayectoria. Esta vez con menos florituras que su antecesor La Vamos a Liar!, mucho más natural y, a la vez, mucho más poderoso y guitarrero, con el asentamiento de Manolo Benítez como el quinto ‘porreta’. Y que nos duren muchos años más.
‘The Hole’ es rocanrol. Crónica, 4 de febrero. Almería
‘The Hole’, sin lugar a dudas, es rocanrol. Y por eso me apetece compartir en RockSesión la crónica del estreno de su estancia en Almería, donde ha acampado su sugerente carpa hasta el próximo domingo, 15 de febrero para un total de 16 pases. “Lo que pasa en ‘The Hole’, se queda en ‘The Hole’”. Con un aviso como este, previo al comienzo de la función, no es difícil intuir que lo que ocurrirá en las algo más de dos horas de espectáculo es tan imprevisible como descontrolado. La puesta en escena es tan colorista y excesiva que la galería de personajes que transcurren por la mansión de, ayer, ‘La Terremoto de Alcorcón’ (la próxima semana serán Quequé y Álex Grifols) recuerdan, con apoteosis de sensualidad, glamour y sexualidad, al ‘Freaks’ de Tod Browning. Una deliciosa rareza.
Whisky Caravan – Donde Ella Duerme
Aunque el disco en sí tiene su tiempo, ha llegado al escaparate de RockSesión gracias a la reciente reedición con jugosos extras que ha realizado recientemente el sello Rock Estatal Records. Valga para echar un brindis la excusa de la reedición para que el disco haya caído al fin en mis manos y haya descubierto así a una banda que convence y de qué manera en este su primer larga duración. Los madrileños se estrenaban en 2012 con un iniciático EP, de nombre Nadie Tiene Corazón, a la postre uno de los temas que componen su estreno al completo. ¿Qué ofrece Whisky Caravan con esa conjunción de dos palabras de esencia rockera anglosajona tan acentuada? Pues un rock maduro y con ciertos toques de malditismo, con una finísima similitud al Bunbury de Héroes de Silencio. Con elegancia, con aires de country, hard y potencia, pero también con devaneos cabareteros.
Parálisis Permanente – El Acto (1982)
El mundo del Rock siempre ha sentido una autogenerada superioridad moral sobre el movimiento aquel, de nombre manido, como la Movida. El maniqueísmo de nosotros éramos los buenos y auténticos pero no nos hacían caso y ellos eran los niños de papá que no sabían tocar y además eran mamarrachos puede valer para primero de conversación de bar, pero poco más. Como todas las generalizaciones, una visión simplista de una eclosión artística que se tocaba muchas veces, con grupos conviviendo en uno y otro lugar. En esa convivencia podría haber estado Parálisis Permanente si un accidente de coche no hubiese acabado con la vida de Eduardo Benavente, su inolvidable vocalista. Solo dejaron un larga duración, este, de trece temas, y algunos singles antológicos como ‘Autosuficiencia’ o ‘Un Día En Texas’, que no están en este disco. (Como tampoco lo está la iggyesca versión del ‘Quiero Ser Santa’, que popularizaría Alaska con algo más de brillo pop. Parálisis Permanente fueron el mejor exponente del punk siniestro en España y se les debe reconocimiento.
69 Revoluciones – Nornoroeste
Los de la mala baba considerarán que alguien que genera tanta devoción como animadversión como Bunbury, te reconozca como una de sus bandas actuales favoritas es algo más perjudicial que otra cosa, pero en cualquier caso, no estamos hablando de una opinión baladí. 69 Revoluciones es una formación con las cosas muy claras. Hard rock adulto, rock and roll sureño, rock desértico… Llamadlo como queráis. El caso es que la banda despacha en su cuarto trabajo en estudio, una colección de once cortes que van a degüello, con quizá poca versatilidad más allá de la velocidad o la intensidad de la distorsión, pero con una energía desbordante y un sonido que convence con facilidad. Brújula al Nornoroeste y a darle gas.
Niño Mandarina – La Vida Menloquece
Conocí a esta banda vallecana, que eso ya da pedigrí, con una canción que pronto entró en ‘mi maleta de pinchar’, ‘Hombre Rock’. Era el sexto corte de Juliembre, su segundo disco, del que me hice al completo sin arrepentimiento. Esta gente sonaba fresca y sin miramiento alguno en ponerse límites de estilo. La Vida Menloquece es su nueva entrega. Un disco que sale ahora reeditado por Rock Estatal Records y en el que se suman una canción con colaboración de Carlos Tarque, de M-Clan (en otros discos fueron Fito, Pulpul o… Amaia Montero!), pista multimedia y videoclip de otro de los temas. Y lo han vuelto a hacer. Producción de lujo con Tony López (Ska-P) para una banda que encierra un potencial que no ha explotado del todo.
Encrudo – No Te Detengas
Nuevo Ep de esta formación madrileña que, capitaneada por Jorge Ruiz en el bajo, voz y autoría de las letras, sigue dando pasos adelante en su carrera ‘pequeñita pero firme’, acompañado en esta ocasión por Luis Manzano (guitarra), Saúl Álvarez (guitarra) y Emilio Cendrero (batería). No Te Detengas supone un cambio sustancial con respecto a su anterior Grabado En Los Huesos, un disco aquel reconocible del rock urbano y aguerrido de toda la vida. Lejos de acomodarse la banda da una valiente pirueta mortal apostando por un sonido mucho más abierto, que se deja llevar en melodías accesibles, algo de slide y country sureño y hasta un poco de rockabilly. Son seis canciones que quizá no sean suficientes para dar sentido pleno al cambio, pero que abren una puerta de futuro muy interesante.
Lone Star – Mi Calle (1964 – 1970)
Para la crítica remember de esta semana me permito un lujo personal, recuperar en la memoria (aunque en mí siempre están) a esta pionera formación nacida en Barcelona a comienzos de los sesenta. Como todo grupo de la época, comenzaron haciéndose populares por versionar al castellano clásicos del rock y del soul anglosajón, pero con el paso de los años y a base de soberbios EP’s y singles, la banda se hizo grande con temas propios. El que más, el que da título a esta pequeña compilación editada con seis temas de la banda, que van de 1964 a 1970. No he optado por un disco al uso, porque lo mejor de Lone Star se encuentra salpicado en pequeños formatos, así que valga esta referencia como ejemplo máximo de lo que fueron capaces de hacer en un momento donde no existía casi nada. Miguel Ríos, de hecho, no aparecería hasta 1962. Descubran a Lone Star.




