Archivo del sitio
Rozalén – Cerrando Puntos Suspensivos
Canta Platero y Tú en ‘Cigarrito’ aquello de “voy a parar en el camino y en lo que dura un cigarrito, voy a pensar en estos años. Todo lo que ha pasado”. Eso es lo que hace Rozalén en este Cerrando Puntos Suspensivos. Posiblemente un disco y un libro más necesario para ella que para ninguna otra persona. Si por pura salud emocional ya es conveniente hacerlo para cualquier hombre y mujer que peleamos en esto del día a día, imaginen para una joven que en apenas cinco años ha pasado de ser rechazada en algunos bares (como explica en uno de sus capítulos) a tocar en Luna Park, a abrir para Sabina, Alejandro Sanz, hacerse unas 50 colaboraciones, despertar la admiración de quienes antes se reían de ella, tocar en festivales de todo tipo (por cierto, que se estrenará en el Viña Rock, actuando), participar en todo tipo de causas solidarias y ser imagen y voz de aquello que se ha venido a llamar “marea de la buena gente”. Con 32 años y ya “como si llevara aquí una eternidad”. El caso es que, en esa necesidad expresiva, sus seguidores encontramos una compilación interesante de una parte de sus duetos (insisto, mínima para las que atesora) y las confidencias llenas de confianza y normalidad, llaneza y lírica, contradicciones y valores férreos. Pura humanidad.
¡Pendejo! – Sin Vergüenza
Otro caso digno de mención, como el que traía hace unos días con Dead Bronco (banda vasca con cantante americano y un pantanoso mundo de folk, banjo, mandolina y punk). El mundo globalizado nos regala a veces fantásticas alineaciones que recuperan el romanticismo musical, la pasión por el estilo en el que uno cree, que rompe cualquier tipo de limitación territorial. Con componentes de ascendencia latina, ¡Pendejo! es el nombre de una banda afincada en Holanda que les dio, hace unos años, y después de mucho amor al rock urbano español y al bandarrerío del metaleo latinoamericano, ponerse a coger los instrumentos y llevar su particular mezcla explosiva de sonidos al disco Cantos a la Vida. Ese álbum llegó a mis oídos y me enamore de su cazurra (porque algo de brutote tienen sus formas) propuesta de bombos fuertes, de stoner y metal y fanfarria de trompeta que les da el grado de explosividad festiva que les faltaba. Todo ello, en castellano. Con un par. Después llegaría Atacames y, ahora, hace unas semanas, este tercer trabajo discográfico de estudio, llamado Sin Vergüenza y que afila todavía más su autodefinido: “heavy brass, brutal riffage, pounding drums, cojones, and Spanish urban lyrics”.
Dead Bronco – Driven By Frustration
O como poner patas arriba géneros clásicos como el country, el bluegrass y todos esos conceptos de porche y banjo que suelen tirar de espaldas al oyente alejado de ese target. Dead Bronco tiene ‘el honor’, con este Driven By Frustration, de ser el único de mis 24 discos del año 2018, con un ORO, nada menos, que no tenía la crítica realizada y, claro, era una deuda que había que saldar en este arranque de mes de enero. (Ya saben los asiduos al lugar, uno maneja los tiempos como puede o le dejan y un disco que salió en febrero puede acabar quedándose sin crítica). Mandolina y banjo lubricando con actitud punk y bandarra. Dead Bronco es una banda ‘extraña’ que viene dando muchas alegrías desde su fundación hace algo más de cinco años. El disco es una nueva descarga de sonidos de ‘american sludge’, tan oscuros como divertidos, tan pantanosos como repletos de fuegos artificiales, que presentan una evolución con respecto a sus entregas anteriores, que les hace más universales. Para los neófitos, como si La MODA fuesen gremlins y los mojas o les das de comer después de medianoche. Una auténtica delicia, concentrada en 30 minutos, con la que dejarse envenenar.
Bones of Minerva – Blue Mountains
Por concepto, siempre he sido reacio y contrario al tema de las ‘ediciones especiales’ de los discos, reediciones con extras, material que se añade a un trabajo discográfico publicado meses atrás. Siempre lo vi un ‘abuso’ o ‘afrenta’ para el seguidor que se compra el álbum nada más salir que, con el paso de los meses, ve cómo sale una versión mejorada que incluye ya sean más canciones, caras B, colaboraciones, deuvedé en directo o cualquier otro tipo de contenido que azuza a los ‘recién llegados’ a hacerse (ahora sí) con el disco pero que perjudican a los primeros que, en muchas ocasiones, acaban comprándolo (si son muy acérrimos) y, por tanto, pagando lo mismo dos veces, con tal de tener esos nuevos aportes. Como siempre debe haber excepciones que confirmen la regla, en este caso aplaudo esta nueva reedición del Blue Mountains de Bones of Minerva, porque gracias a ella le he metido mano a un disco del que había leído y escuchado hablar muy bien, pero que no me había parado a escuchar. Precisamente, la nueva versión con dos temas extras ha caído en mis manos y tenía que dedicarle unas líneas.
Hamlet – Berlín
Para un crítico es complicado no repetirse cuando la idea principal en torno a una determinada formación se ve reforzada una y otra vez con el lanzamiento de cada disco. Hamlet lo ha vuelto a hacer. Pocas bandas pueden presumir de llevar once discos de estudio y que cada trabajo tenga una poderosa identidad propia, mientras que, en la misma medida, todas y cada una de las canciones sean perfectamente identificables al mismo grupo. Así se lo hice saber a Paco Sánchez, baterista de la banda, tras su actuación en el último The Juergas Rock Festival. Y le pregunté: ‘¿A qué disco se parece Berlín?’. Fue incapaz de responder de manera directa, pero su frase resume muy bien el espíritu del grupo. “Es un disco de Hamlet, no te puedo responder a eso. Lo que sí sé es que si no fuese bueno, no lo sacaríamos”. No puede haber más verdad. Porque con ellos no hay duda retórica sobre el ser o no ser. Hamlet sigue siendo la mejor banda de metal alternativo que hay en nuestro país. En estudio y en directo.
Saratoga – Aeternus
Como un tren a toda velocidad, Saratoga continúa su incesante actividad desde volvieran a coger los instrumentos en 2015. Una gira por todo lo alto para celebrar el regreso, un nuevo disco de estudio, una gira por las bodas de plata y por los 15 años de Agotarás… y, sin descanso, otro nuevo de estudio para esta alineación. Pocas bandas hay como Saratoga que pese a haber contado con cinco vocalistas, dos guitarristas y cuatro bateristas (Niko del Hierro al bajo es el hilo conductor y denominador común, con un valor intachable) siguen siendo perfectamente identificables en cada paso que dan, sin haber perdido ni un ápice del cariño y el respeto del público del heavy metal que, como todos, tiene sus cosas. A estas alturas, es absurdo recordar las virtudes sobradas y conocidas del propio Niko y de Dani Pérez a las baquetas, Jero Ramiro a las seis cuerdas y Tete Novoa a las mismas, pero vocales. Pero esto es como lo decir ‘te quiero’ o ‘te echo de menos’, que no por sabido es sano no decirlo. A la postre, son los componentes que más tiempo han estado en Saratoga en cada uno de los puestos y eso es una garantía de calidad incuestionable.
El Reno Renardo – Hostiopatía
Decía Jaime Altozano en el famoso vídeo sobre El Mal Querer de Rosalía (demonios, aquí también aparece, sí) que para fijarse en los cánones de un género, cuáles son las peculiaridades que lo hacen identificable y definitorio, que no hay nada como las parodias, puesto que llevan al extremo los ítems más característicos. En el mundo del heavy metal y el rock es algo bastante identificable en grupos como Gigatrón, Mojinos Escozíos, Lendakaris Muertos… o El Reno Renardo, por supuesto. Es, de hecho, uno de los grandes motivos de su éxito: el encontrar patrones fácilmente reconocibles sobre los que, una vez que nos tienen ganados musicalmente, sacar a relucir sus letras de escarnio, a veces más atinadas que otras, teniendo claro que no hay humor universal. Porque eso es otra. Una vez más, Jevo Jevardo (con Mikel Torralba a la guitarra, Ander The Thunder al bajo e Iván Cormen a la batería) dispara a todo lo que se mueve. A veces te dará en todo el centro de la gracia, en otras puede no hacerte nada porque el torpedo roza tu línea de flotación, pero (ay) es que en eso consiste la libertad de expresión y el sano arte de reírse.
Depedro – Todo Va a Salir Bien
Lo de grabar canciones en directo desde el estudio tiene un carácter ambivalente, tanto de recurso como de ejerció para músicos que buscan algo más en la vida de las canciones, o en aquellos que notan que han adquirido vida propia y que tienen una revisión digna de ser registrada para el recuerdo. Hace unos años Coque Malla nos deleitó con Mujeres, Estirpe con su Jam Fuzzion Klan, Desakato (aunque estas canciones no eran nuevas) en Antártida. No hay ejemplo en el que el resultado no sea satisfactorio, por el carácter cercano y el mimo con el que se suele realizar el trabajo. En el caso de Depedro (Jairo Zavala) todo se graba en Estudio Uno, con colaboraciones de lujo como las de Luz Casal, Santiago Auserón, el propio Coque Malla, Fuel Fandango, Vetusta Morla, Izal, Amparo Sánchez y Camilo Lara. Revisión de una docena de temas y tres nuevas incorporaciones, muchas veces cantadas, pero todavía no incorporadas, hasta ahora, a la discografía del madrileño. Todo Va a Salir Bien es un viaje de lo más agradable por sonoridades que van de la canción reposada a la samba, de la cumbia al Mediterráneo, de la ascendencia americana a la poesía de autor.
Albert Pla y Raül Refree – Miedo
Muy pocos artistas serían capaces de hacer un disco como el que ha lanzado hace unos días el polifacético artista catalán, Albert Pla. Su entonación susurrante e infantil, la carga simbólica y expresiva de su voz, su terrorífica manera de sintetizar el horror del ser humano con la inocencia, a veces también con un poderoso reverso perverso (no olvidemos ese El Sol del Verano que abría su imprescindible No Solo De Rumba Vive El Hombre). En Miedo, Pla reúne una colección de canciones compuestas de la mano de Raül Refree, músico y productor que lleva varios años en estado de gracia) que dan vida al proyecto convertido en monólogo teatral, con los argentinos Mondongo en lo visual y Nueveojos en lo audiovisual poniendo imágenes y efectos a unos textos sobrecogedores. “No hay especie más miedosa que la humana”, escribió en su día el filósofo, escritor y pedagogo José Antonio Marina. El álbum de Albert Pla es un claro ejemplo de ello, tan, precisamente, humano, que es imposible no empatizar con más de un retrato dibujado. Miedo tanto como protagonista, como oyente. Lo dicho arriba, muy pocos. ¿Ninguno?



