Archivo de la categoría: Críticas Discos
Vetusta Morla – 15151
Dice Enrique Bunbury en varias de las últimas entrevistas promocionales al hilo de su lanzamiento ‘MTV Unplugged, El Libro de las Mutaciones’ (del que hablaremos aquí otro día de estos), que Vetusta Morla es el mejor grupo del país en este momento. No anda desencaminado. Alejándonos de estilos, solo Extremoduro, Fito y Fitipaldis y ellos son los tres nombres ‘guitarreros’ que pueden llenar decenas de pabellones y grandes recintos en una misma gira. ‘15151’ es el disco doble especial que ha sido editado por la propia banda (Pequeño Salto Mortal) y distribuido por el Grupo Prisa. Fue grabado el 23 de mayo en la parada madrileña de la gira de presentación de La Deriva (que tuve la suerte de ver en agosto de 2014), su último trabajo en estudio hasta la fecha y nos acerca a una banda en plenitud de condiciones. Tanto de dentro a fuera, como de fuera hacia dentro. Con tan solo tres álbumes (Un Día En El Mundo, Mapas y La Deriva, dejaremos a parte Los Ríos de Alice), Vetusta Morla se meten en el Olimpo de nuestro rock con seso, buenas construcciones y sin techo conocido.
El Cuarto Verde – Metroglobina
Me enamoré de ellos con ‘El Piloto De Hiroshima’, una de las canciones que formaban parte de su segundo trabajo en estudio, Narcoiris. Me sorprendió la potencia en el sonido con una gran capacidad melódica en las voces. Comercial, pero con una fuerza apabullante. Aquella canción me acompañó durante un tiempo en ‘la maleta’ de pinchar. Pasados cientos de discos y algún que otro año, ya no me acordaba de ellos. Hasta hace unos meses que conocí que volvían con tercer disco, de la mano de Rock Estatal Records. Así que me pillaban cerca. Metroglobina es su regreso, diez canciones que reafirman las buenas maneras de una banda a la que es difícil meter en un cajón de sastre, que son capaces de hasta ‘desnaturalizar’ el hábitat sonoro de Rosendo con una soberbia colaboración en ‘Cómo Purgar El Radiador De Una Casa Deshabitada’. Se mantiene la curva ascendente.
Lilith – Leche de Rock
Hay discos que se definen rápido. Podemos dar rodeos y numerosas elucubraciones para intentar marear la perdiz, pero las cosas, a veces, son sencillas. Leche de Rock es el álbum que cierra la trilogía de la formación barcelonesa liderada por Agnés Castaño después de las entregas No Te R.I.N.D.as (2007) y Sal Si Puedes (2009). Quizá ha pasado demasiado tiempo (en medio podemos situar el Miss Octubre – Día 1 en el que se embarcaron) para cerrar el triángulo como para que tenga más significado en su conjunto pero, en cualquier caso, lo importante es que se culmina una triada de discos notables. De puro rocanrol, sin demasiados artificios, con el carisma de la gran voz de Agnés y una plausible variedad de presentaciones guitarreras que modulan con la misma versatilidad que las voces, lija y terciopelo, que decían aquellos. Ah por cierto, que al final me pierdo, las palabras que definen con brevedad el álbum son: sin fisuras.
Mi Capitán – Drenad El Sena
¡Ay las etiquetas! ¡Cuánto daño a la falta de apertura de oídos! Existe cierta tendencia en algunos sectores del rock patrio a mirar por encima del hombro o, sencillamente, denostar, cualquier cosa que tenga que ver con la etiqueta tan genérica como a veces inocua de ‘indie’. Y es que si comienzo esta crítica diciendo que los componentes de esta banda provienen de otras formaciones como Love Of Lesbian, Standstill o Egon Soda, más de uno saldrá corriendo sin dar opción a más. Sin escuchar, sin buscar, sin aprender. Mi Capitán es una jodida banda de rocanrol (aunque en la promo intenten colar la palabra pop, aquí hay peso suficiente como para prescindir del término) se ponga tierna, melódica o con ganas de incendiar las guitarras como demuestran en buena parte del generoso metraje de su debut, Drenad El Sena. Un álbum de doce cortes con letras los suficientemente directas como para que no haya ambages, pero de una encriptación apabullante. Y, como guinda, una versión del ‘Alta Suciedad’ de Andrés Calamaro. Pura combustión.
Óscar Avendaño & Reposado – Burro
Incansable e inquieto trabajador de la música, Óscar Avendaño es desde 2001 el bajista con alma de guitarrista de Siniestro Total, además de otras muchas cosas. Foggy Mental, Breakdown, Brandell Mosca, Trem Fastasma, Los Casanovas o Los Profesionales son algunos nombres propios que en las últimas décadas han comprobado la maestría del gallego. Un músico que publica su tercer trabajo en solitario con Reposado: dúo compuesto por Andrés Cunha como bajista (Los Duques de Monterrey) y Mauro Comesaña a la batería (The Soul Jacket). Burro es un disco tan directo y encantador como el animal que le da nombre. Doce cortes llenos de rock, folk y country de querencia americana, más acentuada si cabe por la producción de Hendrik Röver (Los Deltonos) que no solo se limita a los botones, sino que también ha regado el álbum de guitarras eléctricas, pedal Steel, slide, dobro, acústicas, doce cuerdas, piano y coros. Un álbum en los que la pureza viene ligada a la nobleza de las formas, a que no haya segundas intenciones, a la entereza de una propuesta sin fisuras.
Silenciados – Cultura Irracional
Debut que no es un debut. Cultura Irracional es el primer disco de Silenciados, ligera mutación en el nombre de los siempre queridos Silencio Absoluto. Todavía recuerdo cómo el día que hice #Mis10de los riojanos (11 de mayo de 2013) muchos tuiteros se sorprendieron por la magnificencia de su rock de corte poeta, con ligeros toques crápulas y reflexivos. Un punto diferencial a lo que suele ser el perfil al uso de grupo de ese género. Año y medio después del fin de la gira de A Puñetazos Con Los Abrazos y, por tanto, su fin como grupo, Txinín y Joselito Apaleao, esto es, voz y bajo, letrista y compositor de aquellos, anuncian su trasmutación en Silenciados. Le acompaña otro músico de aquella gira, Samuel G. Ayuso. Así que, como Albertucho y Capitán Cobarde, Cultura Irracional es el primer disco de una nueva etapa. Diez cortes con el cuchillo entre los dientes.
Sublevados – 20 Años Empalmados
Sergio y Jose, bajo y guitarra y voces durante de veinte años de todos los colores merecen el reconocimiento que se les brinda en este lujoso doble disco y doble DVD en directo. 20 Años Empalmados es el justo triunfo y aplauso a siete discos en estudio que, con mayor o menor acierto, han transmitido honestidad en cada paso. Desde el punk bullicioso iniciático, al rocanrol peleón posterior y al desencantado que destilaron en el aquí aplaudido Hablando De Sueños. El trabajo, editado por Rock Estatal Records, recoge el concierto que la formación madrileña, completada con Rubén a la batería y Guille en la segunda guitarra y coros, ofrecieron en la sala Caracol de Madrid el pasado 21 de marzo. Sin grandes invitados, como suele ser lo habitual, sino con dos colaboraciones de gente importante para la banda, ‘Apachete’, su baterista durante muchos años, y Manuel Maestre, ex de Stafas. En total 21 cortes y una excelente intro (con locución de Kake de Caskärrabias) para dar testimonio de lo grande que es el fondo de armario de nuestro rock.
Obús – Siente El Rock and Roll
Aunque lleva siendo un saco de boxeo para quienes critican sus constantes apariciones televisivas en programas de dudoso gusto o reputación, (todos de Telecinco, claro), he intentado entender el cariz show-business de Fortu Sánchez, vocalista y líder de Obús, junto a un fiel Paco Laguna, que siempre lo ha defendido a capa y espada en los círculos rockeros. Poco después de someterse a un cambio de look en unos de dichos espacios, llevándose su melena por delante, llega Siente El Rock and Roll (de hecho en sus fotos promocionales y último videoclip ya aparece con el pelo cortado), un disco que… demonios, no hay por dónde cogerlo. De mano de la poderosa Universal (compañía que, curiosamente, también lanza a los vencedores de La Voz, curiosamente también de Telecinco) llega un trabajo que se compone de cuatro canciones inéditas y doce grandes éxitos remasterizados, que no regrabados. Uno le da al play y mueve la cabeza, pero no hacia delante, sino en señal de negación.
Ciclonautas – Bienvenidos Los Muertos
El próximo 27 de noviembre, verá la luz el segundo trabajo de Ciclonautas, el trío formado por Mariano ‘Mai’ Medina (Calaña) en la guitarra y voz, Javier ‘Txo’ Pintor (Ja Ta Já) en el bajo y Alén Ayerdi (Marea) en la batería. Con el título de Bienvenidos Los Muertos, la banda nos ofrecerá diez nuevas canciones poco más de año y medio después de su flamante estreno (y doble) ¿Qué Tal? y después de una gira dividida en dos fases, la segunda de ellas acompañados nada menos que por Iñaki ‘Uoho’ Antón, y pisar alguno de los festivales más destacados del país y, como regalo, abrir los conciertos en España de un mito llamado Slash. No parece mal bagaje para haber disfrutado un poco del reconocimiento de público y crítica, pero Ciclonautas echó a rodar en la preparación de nuevas canciones poco después de terminar la gira y os contamos nuestra visión del resultado, ya que hemos tenido acceso al disco.
Dikers – Vértigo
Qué alegría da encontrarte con un disco que supera tus expectativas iniciales. Y como ya he escrito y dicho alguna vez, nos es que no me gustara Dikers, sino que siempre había algo que me dejaba incompleto. Ya el anterior Casi Nunca Llueve apuntaba maneras, pero se ha quitado de encima zarandajas modernistas en Vértigo que suena crudo, directo, emocionante y compacto. El séptimo disco de Dikers se ha compuesto y grabado durante casi dos años (no hay que olvidar que en ese transcurso Íker Piedrafita se embarcó con su padre y con Agnes Castaño en Miss Octubre) y a la postre eso se nota en la maduración de los temas, como también lo hace el hecho de que no haya habido ningún tipo de alteración digital ni a las baterías, ni a las guitarras ni a la voz. “Esto es Dikers” dicen en el libreto. Pues así, sí.


