Archivo de la categoría: Críticas Discos
Dani Martín – No, No Vuelve
El cantante y artista madrileño viene a ser paradigma de muchísimas cosas dentro del mundo de los rocanroles. Líder o cabeza visible de un grupo de éxito rabioso y generacional que decide, contra corriente y de manera totalmente impopular, empezar un camino en solitario. Eso, por un lado, lleva aparejado sí o sí la cruz perpetua de quienes considerarán, haga lo que haga, que se ha cargado algo especial y que lo que hará tendrá dos losas del mismo peso arrojadizo: que lo hace por dinero y que será peor que lo que hacía el grupo. Robe, Fito, Leiva, Bunbury, Mikel Erentxun, otro Mikel en camino, Andrés Calamaro, bueno… hasta Rosendo pasó por eso en su día. Por otro, vivir siempre con la sombra constante de “la reunión pa’ cuando”. El record lo tiene sin duda Fito Cabrales e Iñaki Antón, pero Dani debía estar un tanto hasta el gorro también para marcarse este No, No Vuelve, que durante unas horas afiló los colmillos de quienes vieron en la campaña prueba un regreso de El Canto del Loco. Esté completamente descartado para el futuro o no, lo cierto es que era de cajón que esa vuelta no iba a ser en un terreno tan lleno de incertidumbres (todavía) para los eventos masivos como los que se avecinan todavía para 2022. Está claro que esa reunión excepcional, de ser, habrá de ser libre de cualquier sombra covídica. Hubiese sido quemar un cartucho muy jugoso, el mismo que le explotó a Extremoduro, a LPR o a Barón Rojo, cada uno a su escala. El cartucho que sí que ha gastado Dani es precisamente el que ofrece en este disco. Una revisión actualizada de diez temas de su banda madre, acompañadas de un tema inédito donde hace un brutal ejercicio de sinceridad. Para bien y para mal, no hay medianías con Dani Martín, tan odiado como adorado, pero, a mi parecer, siempre fiable y honesto con lo que dice, piensa y hace.
Lee el resto de esta entradaStafas – Melodías Para Un Mundo De Locos
Siete añitos y medio, casi como los años de mala suerte que trae romper un espejo, ha tardado Stafas en volver al estudio de grabación para ofrecer un nuevo álbum de temas inéditos. La cabecera creada por Michel Molinera (Canallas y Johnny Juerga…) tras descartar el nombre de Leinad empezó fortísimo con dos discos que se separaron tan poco en el tiempo que casi se podrían tomar como aquellos Human Touch y Lucky Town de Bruce Springsteen, las dos partes de Use Your Illusion de Guns n’ Roses o los Keeper Of The Seven Keys de Helloween. Álbumes siameses que sirvieron para colocar al grupo en un buen impulso de conciertos, recogiendo ese rebufo de, como todo aquel que muere, generó de buen rollo la despedida de Canallas. Por Arte De Birlibirloque (2005) y Doble o Nada (2006) son dos trabajos nerviosos, todavía urbanitas y descabalgados, urgentes, pero ya se dejaba notar una querencia negra, tanto en los coros femeninos como en algunos arreglos más ‘de club’. Se dejó pasar cierto tiempo, entre unas cosas y otras, y pasaron cinco hasta que Volverán Los Viejos Tiempos (2011) se convertía en un tercer asalto que, además de la nostalgia y el dolor marca de la casa, se apreciaba un mayor desencanto vital y una disminución de los tempos para entrar del todo en matices menos encorsetados. Dos años después Hotel Esperanza jugaría en los mismos términos y, aunque no terminó de recuperar el pulso popular, sí que dio lo suficiente para darse el lujo de grabar un cedé y deuvedé en directo en La Vida No Mata Ni Engorda, absolutamente imprescindible. Y, tras superar la maldición del espejo, el alma se libera de los pedazos rotos, como creían los romanos, repite con su banda en Melodías Para Un Mundo De Locos.
Lee el resto de esta entradaMart – Tierra y Fe
“Que no tengo más aspiración que morir viviendo el rock and roll”. Así canta Manuel Ángel Mart en ‘Déjame’ una de las canciones del estratosférico Neurasia, para mí el mejor disco de sus Estirpe. Es habitual que cuando alguien fallece las buenas palabras se sucedan, en muchas ocasiones palabras vacías, rutinarias. Palabras inanes porque su destinatario ya no podrá escucharlas, ni leerlas. No hay nada peor que llegar tarde a las cosas, cuando de poco o nada valen. No es el caso. Mart, vocalista y compositor de Estirpe, productor y mucho más, recibió en vida todo aquello que él sabía transmitir en sus canciones, en su mirada, en su trato, en su conversación, en su día a día. Por eso el mundo del metal de nuestro país clamó en un dolor compartido por su pérdida. El 31 de octubre se daba a conocer su fallecimiento, siete años después de que por primera vez se le diagnosticara un cáncer que llegó a superar pero que, como las peores secuelas cinematográficas, volvió para robarnos a un talento al que siempre, siempre, hemos elogiado en esta casa, frente al injusto silencio al que promotores, festivales, algunos medios y el desganado público le ha otorgado en contraprestación a canciones excelentes, sublimadas en la reunión de todas sus propias influencias en ese citado Neurasia. Hijo de Manuel Martínez, cantante y líder de Medina Azahara, Mart se fue dejando su corazón y su alma produciendo un EP de una banda amiga que tiene que ver la luz en 2021 y, también, grabando su primer disco en solitario, Tierra y Fe. Un álbum que comenzó a promocionar su equipo antes de la resolución final. Se fue con un testamento musical lleno de paz, amor, entereza y valentía, como lo hicieron recientemente Chuck Berry, Leonard Cohen, David Bowie o Pau Donés. Pero es que, más allá de lo simbólico, el disco es excepcional.
Lee el resto de esta entradaExtremoduro – Canciones 1989-2013
No por previsible dejó de llamar la atención el anuncio y posterior publicación de este disco triple recopilatorio de Extremoduro. Después de que el propio grupo compilara parte de su repertorio con la regrabación de temas para mejorarles el sonido en aquel doble Grandes Éxitos y Fracasos y que se reeditaran los álbumes individuales con los extras de las versiones con aquellas nuevas versiones, después de que también crearan una caja con los discos, faltaba por llegar otro de los movimientos habituales de las casas discográficas: el recopilatorio puro y duro. (Todavía queda el disco de versiones de otras bandas, a lo Sabina, Rosendo y larguísimo etcétera). Y si digo que hay elementos sorpresivos en toda esta jugada es porque Warner Music ha sido bastante elegante en las formas. La fecha de lanzamiento fue el 10 de diciembre, trece días después de que Robe terminara la segunda gira de su nuevo proyecto vital y musical. ¿Puede que fuera una de las condiciones del extremeño para aceptar el lanzamiento? Apunta a que sí. Como también refuerza ese ‘buen rollo – entendimiento’ con el hecho de que la propia tienda oficial de Robe (El Dromedario Records) venda desde su tienda oficial no ya sólo el disco (que también vende de Platero, AC/DC, Bunbury y otros muchos que no son del sello) sino un merchandising asociado a la portada de este disco. El colaboracionismo es más que palpable y nos abre más preguntas como las de ¿qué pasa con los conciertos grabados en la última gira de Extremoduro o aquellos en los que se interpretaba íntegra La Ley Innata? ¿Irá en el lote del acuerdo?
Lee el resto de esta entradaInc – Olé Dragón
Si algo viene a caracterizar a esta casa es la total ausencia de prejuicios a la hora de enfocar el análisis de discos. (Salvo que de Los Planetas, que por eso jamás escribo de ellos). En este sentido, una de las cosas buenas (de las muchas) que ha aportado la permeabilidad entre el rock y el indie es que se haya quitado ‘gravedad’ al rictus, que juguetear con la ironía o con tempos y melodías más ágiles no signifique una derivación comercial, sino una forma evolucionada de aglutinar la múltiples influencias que al final, como escuchadores de música, todos tenemos. Porque todavía hay gente que cree que indie sigue siendo jerséis de cuello vuelto y canciones ininteligibles o lineales y no. Igual que no todo el heavy mata dragones, no todo el rock poeta habla de lunas y primaveras y no todo cantautor es un cansautor. Todo evoluciona y en ese movimiento bien entendido Inc viene con un segundo trabajo discográfico de estudio que es buen ejemplo de ese dinamismo enriquecedor. No olvidemos que su debut contó con las colaboraciones, al loro, de Iñaki ‘Uoho’ Antón y de Ariel Rot. ¿Hay mayor garantía de autenticidad? El caso es que para este segundo disco el grupo ha decido abrir el abanico de registros y presenta un disco que huye del anquilosamiento para ofrecer una panoplia de sonidos que van a ese toque bailable del indie, pasando por el rock, desde el más rugoso al beatleliano, con algún guiño marcado al disco de los años ochenta o a Daft Punk y, por si fuera poco, al rock primigenio español y guatequero de los años sesenta. ¿Por qué hay que limitarse a la hora de crear cuando todo tiene su momento y su mérito bien hecho? Pues Inc son eso y convencen además con letras que denuncian a la ultraderecha, al postureo musical, a la dependencia de las redes sociales y con una maravillosa fábula de un dragón dándole un poco de calor a su desafío. En fin, que Inc merece la pena.
Lee el resto de esta entradaTropa Do Carallo – ¡Qué Hostias Andáis!
Espíritu libre, listo e indomable, a Evaristo Páramos nunca le ha temblado el pulso a la hora de dar fin a la banda por la que da la cara como frontman principal. Lo hizo con La Polla Records (en la última fase sin adjetivo calificativo) tras 24 años de vida y lo ha vuelto a hacer con Gatillazo tras otras 16 primaveras. Entre la gira de reunión de LPR en 2019, bloqueada y demorada en su segunda parte por el asunto pandémico, y el disco de los dos guitarristas y el bajista de la banda con un nuevo proyecto llamado La Excavadora parece que la cosa terminó de no tener arreglo posible y el patriarca punk decidió tirar dos por tres calles. Acompañado por Iker Igeltz ‘Tripi’, su batería desde el último disco de La Polla y con el renacido para los escenarios Abel Murua en el bajo (bajista del mismo grupo desde 1985), el cuarteto se completa con Alberto Salgado a la guitarra. Este debut -aunque es imposible contener el risorio llamar así a un disco de alguien que lleva más de 40 años cantando- viene avalado por la solvencia de los estudios Sonido XXI con Fran Arellano a los mandos, cosa de la que me alegro puesto que es de lo mejor que uno puede encontrarse al frente de una grabación y producción. El contenido… Pues 18 temas en los que se aprecia una más que palpable ‘levantada de pie’ para aligerar a un soniquete que parece jugar a la fruslería pero que al final acaba siendo de lo más resultona.
Lee el resto de esta entradaEl Reno Renardo – El Mundo Se Va A La Mierda
La realidad y la estulticia que se reparte, contagia e inunda todas sus estancias es una fuente de inspiración inagotable para aquellos grupos que tiran de crónica irónica para sus canciones. Si a eso sumamos que también lo es el legado de los distintos géneros y subgéneros metaleros, parece claro que vamos a tener discos de El Reno Renardo hasta el fin de los tiempos. No va mal la media de producción, de hecho, si tenemos en cuenta que este El Mundo Se Va A La Mierda viene a ser su octavo disco de estudio, con otra quincena de cortes y bien de duración hasta la hora y cuarto. Y porque no habrán querido seguir. Las cosas que dan grima -desde los puretas a los opinólogos, desde los malotes de pastel a las frases de madre, desde la ultra derecha a la falta de criterio propio- se agolpan en los textos mientras que el armazón sonoro continúa ganando contundencia disco a disco, con un brío de guitarras de lo más agradecido, un empaque rítmico sólido y unas letras que nos suenan ya quizá previsibles en la voz de Jevo, pero que siguen haciendo sonreír en numerosos momentos. El Reno vuelve a descerrajar un trampantojo que se presenta con el revestimiento de parodia fútil del (heavy) metal pero esconde un grupo que sabe armar canciones poderosas mientras las palabras afilan y alumbran, cual linterna haciendo de foco, lo más risible (gisible, que dirían en La Vida De Brian) de la sociedad. Por muchos más.
Lee el resto de esta entradaMedina Azahara – Llegó El Día
Se acabaron hace tiempo los calificativos para elogiar la longevidad de la banda cordobesa Medina Azahara. Camino del noveno lustro de trayectoria ininterrumpida, Llegó El Día viene a ser el vigesimoprimer disco de estudio del grupo. El trigésimo – no sé cuántos si incluimos los directos, los recopilatorio oficiales, las ediciones especiales con deuvedés y/o extras, los recopilatorios no oficiales (ya saben). No hay en España ni un caso como el de ellos. Ninguno. Hay formaciones de ‘su camada’ en activo, pero casi todas han tenido un tiempo en barbecho, idas, venidas… Ni siquiera los proyectos en solitario de su fundador, Manuel Martínez, y de su guitarrista fijo desde 1989, Paco Ventura, han empañado el proyecto común que es leyenda por derecho propio. Con sus vicios y sus muchas virtudes. Entre ellas, las de ser el mejor representante de la escuela de Triana, pese a que pronto su querencia a la distorsión del hard rock y al heavy les separará un tanto del aire germinal de los Jesús de la Rosa, Eduardo Rodríguez Rodway y Juan José Palacios ‘Tele’. Un trío que se convirtió en símbolo de un movimiento musical sin paragón, complejo y rico en formas y esencia, en unos años que acabarían siendo un légamo de modernismo veloz (y muchas veces atroz). A lo largo de su carrera, Medina Azahara ha versionado numerosas canciones de su discografía pero es ahora cuando ‘oficializa’ su amor a Triana con un disco íntegro, con diez temas, y una gira especial que le llevará por una treintena de fechas durante 2022. Y a eso, sumen el dolor de la pérdida reciente de Manuel Martínez ‘Mart’, vocalista y alma de Estirpe, productor, excepcional e inquieto creador y músico, hijo de Manuel. Trágica pérdida, como la de Jesús de la Rosa. ‘Mortal y Rosa’, como el libro que Paco Umbral escribió con motivo de la enfermedad y muerte de su hijo de cinco años, que he releído por tercera vez en este no-puente para intentar salir del estado ágrafo en el que me sumía. Buscar sentido, buscar seguir para no ser un Bartleby y compañía como los de Melville y Enrique Vila-Matas. Vamos.
Lee el resto de esta entradaMafalda – Les Infelices
A estas alturas, poca necesidad tengo de regalar los oídos (ojos, para la lectura) a nadie a la hora de escribir una crítica y, aunque siempre les vi una proyección que iba más allá de la proclama y el aprovechamiento de una lógica y necesaria corriente feminista, la evolución de Mafalda es una de las más gratificantes que ha dado el rock-metal de trinchera (para que la palabra independiente no genere confusión) en los últimos veinte años. Ya quisieran algunos grupos que llevan esos años en primera línea haber presentado una línea evolutiva a la hora de escribir y musicar como ha hecho este numeroso combo valenciano. Quizá sea más fácil repetir piloto automático pero el peterpanismo acaba descolgando tarde o temprano a quienes quieren que sus bandas, las de su vida, también maduren y ofrezcan más matices a los ya conocidos. Por si hace falta explicarlo, eso no significa que uno ‘rechace’ su pasado (porque escuchar esas canciones añejas nos conectan con nuestro propio yo de entonces), pero sí que es necesario tener más estímulos para seguir enganchados a ellos. Sorprende que pese a su todavía notable juventud -aunque llevan más de diez añitos ya sobre los escenarios y festivales- Mafalda lo haya entendido y ejecutado tan bien y con una naturalidad pasmosa. Les Infelices es un disco maravilloso por eso, porque es valiente y no le importa que haya menos metal que nunca, que haya más pasajes tranquilos que nunca, que las canciones tengan arreglos casi imposibles e inesperados. Me parece tan sorprendente y alentador que bandas como ella dan sentido a la curiosidad a querer ver de qué son capaces en el próximo álbum.
Lee el resto de esta entradaMorgan – The River and The Stone
Suele ser el típico consuelo para soportar el paso del tiempo pero hay ocasiones, pocas, en las que el refrán tiene razón con aquello de que la espera valió la pena. Recordemos: apenas un mes antes de que se cumpliera un año de estallido pandémico, en febrero de este año, Morgan publicaba una foto desde el estudio de grabación con la que anunciaban que ya habían terminado de grabar su cuarto disco. Las cuentas no salían, claro. North, Air… ¿Dónde estaba el tercero? Días después se despejaba la incógnita Queen mediante, ya que su versión del ‘Somebody To Love’ servía de adelanto del lanzamiento digital de Home (Live At Circo Price) que recogía las mejores tomas de los dos conciertos que el grupo ofreció en dicho espacio de la capital los días 19 y 27 de enero de 2019, en la programación de Inverfest. Así que dicho cuarto era este The River and The Stone, que ha estado un tiempo esperando nacer. Siempre me ha causado una admiración increíble que los grupos sean capaces de grabar un disco y tenerlo guardado durante tantos meses. (Se me ocurren como ejemplos los casi dos años de Mayéutica, de Robe, o un jugoso EP que está en mi poder desde hace casi seis meses de una de mis bandas favoritas y del que ni siquiera se ha anunciado todavía su salida…). Los motivos, eso sí, son perfectamente comprensibles. Lanzar un disco la primavera pasada sin la posibilidad de planificar una gira a la altura de las circunstancias con un mínimo de seguridad llevó al grupo a apostar por el otoño. Un acierto absoluto al estar la situación algo más estable y, por el camino, por ese pelotazo que es su inclusión como apertura de los conciertos de la gira de Fito & Fitipaldis. Entre unas y otras, casi una cuarentena de fechas… y las que vendrán, teniendo en cuenta que la anterior fueron unas 200. Morgan y su The River and The Stone así lo merecen.
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