Svuco – Mizaru
Desde Granada, Saúl Gonzálvez lidera este interesante proyecto que nace con una concepción de libertad compositiva un tanto particular y mucha simbología asociada que va desde los tres monos sabios, el orientalismo de la músico, el logo semi-industrial, el título de la banda (proveniente del diccionario Nadsat de ‘La Naranja Mecánica’) y otros guiños mayestáticos a deidades vivas o muertas, también a mundos vivos o muertos. El grupo se completa con dos bajistas (Manuel Manso y David Rodríguez) y dos baterías (Roberto Cano y Juanra Ruiz) –los dos primeros parecen los dos titulares- que alternan ensayos según las necesidades creativas y una colección de colaboraciones que van desde el rap de Astilla MC, al funky vocal de Carmencita Calavera o el flamenqueo intenso del diamante en bruto llamado Ismael De La Torre, efectivamente, la voz de Fausto Taranto. Este es el inicio de una trilogía que pinta bien. el mundo Svuco promete.
091 – Doce Canciones Sin Piedad (1989)
Esta banda granadina es uno de los argumentos más poderosos para rebatir a todos aquellos que rechazan desde la ignominia ignorante la grandeza y el legado de la década de los ochenta en nuestro país. Con José Ignacio (García) Lapido como autor de casi todas las canciones, con un crecimiento artístico apabullante disco tras disco, y la voz de José Antonio García, influyente para autores del rock-pop respetables como Rubén Pozo y la de querencia americana, al frente del grupo durante casi toda su trayectoria (1981-1996). Y en este disco todavía está Antonio Arias al bajo (que posteriormente se marcharía para formar Lagartija Nick), 091, además de ser autores de una de las mejores versiones del rock en castellano (‘A Mí Con Esas’ de Los Brincos), son un grupo sólido en canciones que no se pierden en derroches superfluos, ni grandes desmanes, pero que ofrecen un punto de calidad diferencial que refrendarían paso a paso. Tras tres trabajos algo irregulares por diversos motivos, aunque todos ellos con momentos sobresalientes, Doce Canciones Sin Piedad fue el primer puñetazo rotundo encima de la mesa. Buena producción, canciones inmediatas y textos que apuntan ya la lírica instrospectiva de Lapido.
La Frontera – 30 Años En El Límite
Aunque en los últimos tiempos está de moda darle cera a la década de los ochenta, no me cansaré de reconocer y aplaudir el legado y labor de un buen número de bandas más que respetables para acercar un rock más comercial o accesible (o como demonios se quiera llamar) al gran público. En ese gran cajón del podio entran gente tan dispar, pero con ese denominador común, como Seguridad Social, Los Rebeldes, Danza Invisible, Radio Futura, La Unión, Nacha Pop, Los Secretos, Gabinete Caligari, Hombres G… (no será extraño que vayan pasando en breve por aquí en las remember de los viernes) y cómo no, La Frontera, la banda que han liderado desde el primer día el incombustible (e inconfundible) Javier Andreu y Tony Marmota. Un sello inconfundible a aires polvorientos, sureños, de western, bourbon, botas de punta, corbata de cordón, calavera de búfalo y todos los tópicos genuinos del género. Un género que, en nuestro país, nadie ha sustentado tantos años, treinta, como ellos.
Javier Corcobado. Plaza Vieja. 20 de junio
Comencé a interesarme en la creación de Corcobado relativamente tarde. Siempre me había generado inquietud su porte de artista underground y de poeta cuasi maldito, pero fue hace unos ocho o nueve años cuando me sumergí de lleno en su discografía y también en su poesía. Y terminó siendo algo obsesivo hasta llegar a poner la banda sonora perfecta a una época determinada de mi vida, algo decadente. Nunca lo había visto en directo y quiso la suerte que el Área de Cultura del Ayuntamiento de Almería pensara en él para cerrar el repóker de conciertos gratuitos para conmemorar el Día Europeo de la Música y en un marco excepcional, la Plaza Vieja de la ciudad. Justo era una vieja deuda pendiente con la música y personal, que ya ha quedado saldada.
Milongas Extremas – Milongas Extremas (2012)
“A mí los únicos que me gustan son Milongas Extremas que son de Uruguay porque las canciones las hacen de otra manera, con otros instrumentos y te da puntito oírlo. ¿Crees que me podría gustar una banda tributo que hace canciones mías? La música mía me gusta hacerla, me gusta componerla. Oírla, ya cuando ha pasado tiempo después de hacerla, alguna vez sí. ¿Pero oírla tocada por otro grupo? Antes me corto las venas, colega”. Así respondía Roberto Iniesta a una pregunta sobre la multitud de grupos tributo que existen de Extremoduro en la rueda de prensa de presentación de Lo Que Aletea En Nuestras Cabezas, primer disco de su nuevo proyecto. Francisco Stareczek, Paio, Matías Rodríguez y Santiago Martínez Pintos es el cuarteto de voces y guitarras que conforman esta banda, nacida a finales de 2008 y que cuatro años más tarde publicaban un disco de canciones de Extremoduro tamizadas de milonga, el género musical por antonomasia del Río de la Plata.
Los Toreros Muertos – En Vivo
Aunque a muchos os cueste creerlo, para un crítico musical es mucho más difícil realizar un análisis riguroso de un disco humorístico que de un trabajo poético, denso o de heavy metal progresivo con canciones de treinta minutos. Rigor y humor son dos términos de complicada vinculación a la hora de escribir. Por suerte, porque nunca está demás tener un amplio abanico de grupos con los que echarse una sonrisa, nuestro rock está repleto de formaciones de este corte. A bote pronto, Mamá Ladilla, El Reno Renardo, Lendakaris Muertos, Los del Gás, Gigatrón, Operación Mutante, Manolo Kabezabolo, Los Gandules, Engendro, los añejos Siniestro Total y Miguel Costas, Mojinos Escozíos, No Me Pises Que Llevo Chanclas, incluso Def Con Dos, Los Petersellers, Daniel Higiénico, el Chivi… y presidiendo toda esa corte el señor Javier Krahe, que está por encima de todos como padre espiritual y, conociendo su carácter crápula, quién sabe si algo más. Pero antes que toda esa colección de bandas, estaban Los Toreros Muertos, que por fin cumplen su sueño de tener su disco en directo. A los treinta años.
Robe – Lo Que Aletea En Nuestras Cabezas
Si a un torrente le pones trabas para que no fluya, cuando acaban eliminándose, ¿qué ocurre? Que de repente se aviene una tromba cuantiosa, poderosa y acumulada que va más allá de lo normal. Tras la crisis creativa que va del Yo, Minoría Absoluta a La Ley Innata, Robe consiguió quitar el tapón y de ahí brotaron canciones y canciones. Melodías, estrofas que se han ido completando una tras otra hasta tener mucho material. Tanto, como para acumularse y superar el ritmo de creación, grabación y mezcla de Extremoduro. Sin buscarlo con premeditación, como todas las cosas que valen la pena, en verano de 2013, un paquete de canciones empiezan a empujar, a querer ver la luz. Ese concepto bucólico de un retiro veraniego en su Plasencia natal nos pone en situación del aura de travesura que tiene el disco. Una frescura que se nota en la composición, en la ligereza motivada por la ausencia de distorsión y por el proceso de arrope con instrumentos como el violín, clarinete, saxo, piano, acordeón… Además, todo cuadra con lo que sentí en la rueda de prensa y con la entrevista personal posterior, vi a un Robe feliz y liberado con una creación que eleva la figura del mito y que ofrece un arsenal de argumentos para silenciar a los haters de ocasión.






