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Narco – Talego (1999)
O cómo hacer de la muerte y la apostasía un arte en versión thrash rap-metalera. La formación sevillana, que lleva desde su regreso a los escenarios en 2008 en una forma descomunal, se presentó en sociedad discográfica en 1997 con Satán Vive. Un álbum que sentaba las bases de un sonido oscuro, con una gran colección de clásicos (‘Kolicotron’, ‘Puta Policía’, ‘Seke-6’, ‘Chaves’…) de una contundencia considerable, de un arte en el rapeo que contentaba a metaleros y puristas, y con pequeñas dosis de electrónica que terminaban de adornar el cuadro. Como remate, la ronca y poderosa voz de Vikingo M.D. y la más ágil (por entonces) de Chato Chungo. Apadrinados en cierta forma por Def Con Dos que los incluyó en su subsello Bruto, con Warner Music, Narco desplegó las alas del mal del forma definitiva en su segunda entrega. Un amasijo de adrenalina que elevó a Narco a primera línea del rock estatal. Pasen y mueran.
Hora Zulú – Conciertos despedida. Sala El Tren. Granada. 15 y 16 de noviembre
Quizá tengan razón y el gran público parece que prefiere otras cosas y no le hacen tanto caso a ellos, tal y como se lo han currado. “Si no es el último no viene nadie”, dijo Aitor a Quilate el viernes tras la colaboración en ‘Misas y Cenas’. Quizá han tocado en demasiados festivales demasiadas veces. Quizá su disco más trabajado y elaborado (SSSSNNNN) ha sido demasiado incomprendido (aquí ganó la votación a mejor disco del año en 2012). Quizá… quizá tantas cosas… Pero el resultado es mismo, doloroso y cruel. Hora Zulú dice adiós, en principio, para siempre. No quería creerlo. Ni con la entrevista que hicimos aquí a Paco Luque, ni por más pena negra que le echarán encima. Pero la despedida de Aitor el sábado, tras un lacrimoso ‘A Ver Si Me Entiendes’ final, “Hasta nunca, Granada”, fue demasiado. Esta será mi última crónica, de tantas, de Hora Zulú, a los que he visto una veintena de veces y siempre me parecerán pocas. Ya los echo de menos. Así fueron los conciertos de Granada.
Entrevista exclusiva a Hora Zulú por su inminente parón indefinido
Hora Zulú afronta este fin de semana la doble sesión de conciertos en la sala El Tren de Granada con la que inician su triada de despedida (en Madrid será el 14 de diciembre). La banda, con cinco discos densos y mayúsculos en su trayectoria, dice adiós hastiada de unas condiciones laborales que consideran poco justas para la dedicación que han empleado en levantar su nombre. Días antes de que comience el principio del adiós, RockSesión ha hablado con Paco Luque, el guitarrista de la formación y responsable de uno de los sellos diferenciales de la banda. Hablamos de los motivos de la decisión, de un hipotético regreso, de cómo van a ser esos conciertos de despedida (no ha habido forma de que suelte alguna de las sorpresas), de futuro… Y todo con ese buen rollo que también transmite cuando toca la guitarra acompañando la voz de letras hirientas de Aitor Velázquez, la base rítmica del nervio de Álex Bédmar y la técnica del baterista Javi Cordovilla, y el segundo guitarrista, Quini Valdivia, al que, por cierto, se lleva para su nuevo proyecto. Esta es nuestra entrevista exclusiva y por supuesto haremos crónica de todo lo que acontezca en Granada en los dos conciertos.
Hora Zulú – Me Duele La Boca De Decirlo (2002)
Nunca hubiera querido escribir estas líneas o, mejor dicho, no por el motivo que me ha obligado a ello para la crítica remember de este viernes. Anoche la formación granadina anunció a través de un comunicado que habían decidido parar la marca Hora Zulú de forma indefinida y mientras tanto dedicarse a proyectos paralelos. Antes, se despedirán de los escenarios con tres conciertos en el mes de noviembre. Dos en la Granada a la que tantas veces han cantado y otro en Madrid. Casi con toda seguridad van a ser grabados para su posterior edición en audio y vídeo. Qué menos que tener el recuerdo esplendoroso de una banda diferente a todo y ajena a cualquier cliché o limitación. Rap, metal, flamenco, esencia coplera con esa pena negra siempre aprisionando el pecho… Con letras inteligentes, con base rítmica muy marcada, con unos escarceos guitarreros más propios del flamenco, de escuela clásica, con gusto arabesco, pero llevados a la distorsión, una voz grave inconfundible no impostada y, como guinda, el corazón en la boca en cada una de ellas. Puro sentimiento. Va por ellos.
Viña Rock 2013. Las otras cosas
Un Viña Rock da para mucho, además de los propios conciertos en sí, para los que hemos dedicado una crónica por jornada, hay muchas cosas que comentar. Tanto musicales como extramusicales. De lo que pasa delante y detrás de los escenarios y alrededor del gigantesco recinto. Son ‘las otras cosas’ que forman parte también de un evento multitudinario. Ruedas de prensa, problemas de sonido, cambio en las infraestructuras, composición sesgada del cartel… De todo eso van estas líneas. (Y mañana os ofreceremos una entrevista exclusiva aclarando muchas cosas que aquí se dicen).
Viña Rock 2013. Crónica jueves, 2 de mayo
Viña Rock cumplía la mayoría de edad en la edición de este año. 18 ediciones que lo han convertido, ante todo, en el festival de rock estatal por antonomasia. No nos vamos a meter (hoy) en guerras políticas (que las hay), ni en otros aspectos extramusicales (positivos y negativos, eso el jueves) en estos años ha habido altibajos, grandes éxitos y decepciones. Grandes beneficios y grandes pérdidas. Como suele ser habitual, estos próximos tres días nos vamos a centrar en la música, que debe ser la gran protagonista del evento, la que sonó en los tres escenarios principales. Tras volver a ofrecer una jornada extra ‘fuera de cartel’ con La Selva Sur, Los Aslándticos, Tomasito, Che Sudaka e Iratxo (parece que el sonido del escenario autobús no funcionó todo lo bien que debiera), el cartel puro y duro comenzó el jueves 2 de mayo. Y es lo que viene ahora.
Hora Zulú. Sala Madchester. Almería. 14-12-12
La gira de presentación de ‘Siempre Soñé Saber Sobre, Nadie Negó Nunca Nada’, su quinto disco, comenzó con una apuesta selecta en fechas y salas que estuvieran acondicionadas al nuevo espectáculo que querían ofrecer, acorde al salto cualitativo de sonido. Primó más la calidad a la cantidad. Pasado el verano, Hora Zulú abrió de nuevo agenda para ofrecer un segundo bloque, donde prima más la cantidad que la calidad, para llegar a otros sitios donde no se llegó con la primera parte. Adaptando también el repertorio a esas condiciones. Mucho más salvaje.
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