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Amset – Katarsis (2004)
Igual que lo de Ramoncín en el Viña Rock fue una de las grandes páginas negras de nuestro rock (por más que hay gente que todavía se lo tome a chufla), el escarnio sádico que se hizo contra Amset en su momento también tiene su aquel. ¿El motivo? Tan sencillo como el de dejarse llevar por unos supuestos de autenticidad o integridad que nada tiene que ver con la música o, al menos, con la escucha sin prejuicios de ella. Intento resumirlo. En unos años en los que heavy metal había vuelto a despertar algún creciente interés comercial (es lo que llamo la segunda época dorada, con Mägo de Oz, Avalanch – WarCry, Saratoga, la vuelta de Obús, Tierra Santa…) aparecieron a comienzos de la primera década del milenio unos jovencitos de apenas 18 años que se presentaban caracterizados, maquillados y con una maquinaria de inversión detrás, buscando el nicho de mercado del ‘shock metal’. Tanto que, de la nada, empezaron a aparecer en festivales, telonearon a Deep Purple a su visita en Madrid e hicieron una gran fiesta promocional en la capital donde hasta acabó yendo un programa del corazón de TeleCinco. Toda inversión venía de la mano del sello de reciente creación Rimer Rock, propiedad del padre del vocalista, que también acabaría fichando a Obús, que los llevarían de teloneros con este segundo disco y Fortu les produjo el debut. Todo eso provocó el rechazo de todo heavy metalero de pro, que lo consideró como una ofensa a los principios de cualquier superior chusquero: el que hay que comer mucha mierda antes de poder permitirse eso. No importaba si los chicos mejoraban o no, si buscaban cosas buenas o no. El estigma y el vapuleo fue tal que la banda nunca fue tomada en serio y tuvo que disolverse. Quienes siguieron en la música se hicieron hueco en los grupos de Ix Valieri, Bárbara Black, Silver Fist, Cuatro Gatos o Infernoise.
Lee el resto de esta entradaMeteosat – Espunk! (2000)
Vamos a hacer un ejercicio de reduccionismo máximo para entender el concepto de lo que representa la crítica remember que traigo este viernes a la web. A principios de los noventa la música ‘indie’ en España venía a ser gente de corte más bien triste, tocando mirándose los pies, cantando en inglés y con poca intención de buscar el más mínimo aporte de accesibilidad o alegría. Con el paso de los comenzarían a generarse subcorrientes diversas, que derivaron en escarceos diversos en más o menos escalas de separación de este movimiento inicial. Entre ellas, por ejemplo, se colaría Dover y su Devil, por otro entrarían los autores con verdadero talento para escribir y presentar estructuras musicales más líricas y, también, grupos que empezaron a acelerar el asunto a terrenos de garaje, de ahí, guatequero, y ¡ay!, comenzó a entrar la alegría comedido en colorismo de diseño. De ese movimiento ya escribimos aquí en su día de Los Fresones Rebeldes, de Undershakers y a buen seguro de alguno más, que la memoria ahora no me da. El caso es que en esa vorágine nació este grupo que, ironía pura, estaba formado por culturetas (entre ellos Ignacio Escolar de Público y eldiario.es y con quien coincidí en La Voz de Almería) que presentaban un tonti-pop (se llamaba así, aunque no comparto su definición) que tenía su clara influencia en sonidos más añejos, sobre todo Los Pegamoides. Sin ser a día de hoy referentes ni símbolo de nada, Meteosat sí que representa muchos tópicos de aquellos años y de la industria. Es un grupo que salta desde la independencia más genuina, que atrae ojos del negocio por su reconocimiento por Rockdelux, después por el periodista Jesús Ordovás, pasan de una a otra multinacional con una facilidad pasmosa, intentan cambiarles el público, lo venden como un producto de algo con lo que tampoco se ven y como nada funciona como nadie quiere al final muere con una velocidad igual de intensa. El caso es que ayer, escribiendo de Pantocrator, me acordé de ellos porque los escuché bastante en los años de la Complutense et voilà, aquí están.
Lee el resto de esta entradaRockaína – La Mejor Mierda (2005)
Verán, una de las cosas que me hace sentir más orgullo de estos ya cerca de diez años que lleva abierta esta página web de personas RockSesión-adas es la comunidad “pequeñita pero firme” (qué narices, pequeña no es, pero era por parafrasear el ‘Sucede’ de Extremoduro) que se ha creado en torno a ella. Explico esto porque hace una semana o dos me escribía uno buen seguidor por privado en los DM’s abiertos de Twitter (Maese Ferrus) para que le ayudara a recordar de qué grupo era determinada canción. Al final, resulta que sacó él solo la respuesta y, cuando lo consiguió, se trataba de Rockaína, la banda que protagoniza la crítica remember de este viernes. Las claves eran: una canción sobre ‘París’, alguna estrofa suelta y que tenían algo que ver antes o después con Evaristo. El caso es que cuando me compartió la solución pensé, “¡Rockaína! Si yo al debut de esta gente le di duro en su día y les escribí crítica en la antigua web de Rock Estatal«. Tan antigua que ni siquiera había salido todavía la edición en papel. Ya ha llovido. Llevar cerca de 300 críticas remember me hicieron hasta dudar de si había escrito de la banda en esta sección porque realmente a este disco le di muchas vueltas en su día. Comprobado que no, tenía claro que se merecían sacar los morros por aquí con pleno derecho y honores. La Mejor Mierda fue su debut en 2005. Cinco años más tarde llegaría En El Aire y la banda haría un tercer asalto en 2017 con 3.0. A día de hoy el grupo sigue en pie en formato power trío, pero hoy nos quedamos con ese momento, con su mágico debut.
Lee el resto de esta entradaRevólver – El Dorado (1995)
En enero de 1989, Carlos Goñi decide fundar Revólver, grupo con el que daría continuidad a una carrera musical que inicio cinco años antes bajo el nombre de Garage y con mayor perdurabilidad con Comité Cisne. Fue de esta banda donde reclutó a Rafael Pico que, junto Sergio Roger y Jorge Lario conforman el cuarteto que grabaría los dos primeros trabajos de estudio de la cabecera: el epónimo Revólver en 1990 y Si No Hubiera Que Correr en 1992. Fue uno de los éxitos de este disco, ‘Si Es Tan Solo Amor’, bien escoltado por ‘Dentro De Ti’ y ‘Esclavo De Tu Amor’, quien anima a Los 40 Principales a emprender con él, ya a solas siendo dueño y señor de la cabecera, una réplica del formato MTV Unplugged bajo el nombre ‘Básico’. Concierto acústico grabado con equipos de sala y un público escaso, el suficiente para dar calor a la intimidad del formato. El resultado fue aquel, tercer álbum que se grabó en abril de 1993 y que despacharía casi 300.000 copias, llevando aparejado al éxito comercial una impresionante colección de agenda de fechas en directo que llevan a rodar durante dos años sin descanso. Con ese bagaje el siguiente de estudio tenía que marcar una dirección en la brújula. Después de que la primera parte de su carrera, antes de Revólver, estuviera muy influenciada por Lou Reed, con El Dorado Goñi decidió rendir su particular homenaje catártico a su referente más fácilmente identificable en los noventa, Bruce Springsteen y la E Street Band. Se la jugó y salió vencedor continuando su escala de popularidad con otros nuevos himnos a los que sumaría muchos más. Ya era hora que nosotros también cumpliéramos una de nuestras tantas cuentas pendientes con la crítica remember de los viernes recordando a uno de los grandes letristas y compositores del pop – rock de nuestro país.
Lee el resto de esta entradaBloque – Hombre, Tierra y Alma (1979)
Como si de una conexión neuronal se tratara, escribir ayer de Topo y recordar a Asfalto y aquel final de la década de los setenta me trajo a la mente que casi diez años después de que abriéramos la persiana, todavía no había traído a la crítica remember de los viernes a esta excelente formación cántabra. Lo que dice mucho y bien, aproximándonos a las trescientas críticas en esta sección del inabarcable número de ‘meritorios’ que tiene nuestro rock y nuestra música. A Bloque se le ha encuadrado habitualmente en el mismo movimiento que dichas bandas y aunque es cierto que comparten muchos elementos en común, como el mensaje humanista y ecologista, lo cierto es que el paso del tiempo les ha conferido un punto de rock primigenio y callejero (sumándolo a Leño, Coz y compañía) que no termina de ser correcto. Los de Torrelavega vinieron a ser la respuesta santanderina a las influencias de nombres como The Allman Brothers Band y también Yes o King Crimson. Pero, claro, cuando ellos empezaron a publicar el disco el género ya había declinado en el mundo anglosajón y España no les acompañó en demasía porque, por ese retraso cultural de la dictadura, aquí a principios de los 80 la cosa se sectorizó entre movida y rock urbano o hard rock macarra. Jose Carlos Molina y Ñu sí supieron adoptar esa actitud a su propuesta más compleja, pero Bloque se quedó un tanto descabalgado y acabaría sucumbiendo en 1983, tras despachar cuatro discos. Este Hombre, Tierra y Alma fue su segunda entrega, apenas un año después de su debut epónimo. Y es que venían muy rodados puesto que ya tocaban para grandes auditorios desde 1975. Hoy nos acordamos de ellos.
Lee el resto de esta entradaEl Lunático – Se Diga Como Se Diga (2008)
Cada provincia, cada ciudad, tiene en su historia más reciente una serie de grupos, bandas y artistas de esas que igual no salieron mucho de sus terrenos pero que, de alguna manera, marcaron una era dentro del circuito más localista. En una semana que he decidido dedicar a nombres propios de mi tierra (con Juan Trece, Antonio Álvarez, JJ Fuentes y Los Ruina –es muy probable que el lunes tengamos un bonus track-) quería cerrarla, en la sección de las críticas remember de los viernes, con otro grupo de la zona. Y, aunque lo tenía claro, tras la de ayer tenía claro que los protagonistas iba a ser ese combo llamado El Lunático. Tras una maqueta prometedora, uno de los productores de moda del principios de milenio, Alejo Stivel (que había dado el pelotazo llevando a Sabina a sus terrenos naturales, además de producir otros pelotazos como los debuts de La Oreja de Van Gogh y El Canto del Loco, Usar y Tirar y Sin Enchufe de M Clan) se fija en ellos, aumentando su alcance. Llegarían a formar parte de la banda sonora de El Loco de la Colina, programa de Jesús Quintero, realizarían el himno de la UD Almería… Tras el disco homónimo de 2006, llegaría este Se Diga Como Se Diga que estuvo producido por José Luis Salmerón, que había trabajado con gente como Lagartija Nick o el mismísimo Enrique Morente. Un álbum en el que contarían con la colaboración del fallecido Kike San Francisco o de Gini Téllez, vocalista de Hojarasca. Sus conciertos tenían los suficientes ingredientes para convertirse en una auténtica fiesta haciendo que nombrarlos en la ciudad todavía despierte sonrisas de aprobación y algo de nostalgia.
Lee el resto de esta entradaBebe – Pafuera Telarañas (2004)
Después de un par de semanas en las que hemos recuperado algunas críticas pendientes del verano, qué mejor que empezar la temporada de otras de las secciones, la de las críticas remember, con uno de esos álbumes que lleva siendo eterno candidato desde el principio de los tiempos de esta casa: Pafuera Telarañas de Bebe. El álbum viene a significar uno de esos ‘debuts’ de ventas estratosféricas que se suelen dar muy de vez en cuando en el mundo de la música, bailando las cifras entre los 500.000 y 300.000 copias, que no está nada mal, si tenemos en cuenta está ya muy lastrada por el estallido entonces de la venta de copias ilegales, las descargas desde casa y un largo etcétera. Porque lo cierto es que la repercusión mediática y, sobre todo, popular, fue mucho mayor que esa cantidad, que tres o cuatro años antes quizá podría haber rozado los números de otro imprescindible debut descarado como fue el de Estopa cinco años antes. Buena ‘culpa’ la tuvo, además de esa inusual frescura descarada y, por momentos, desafiante, el enfoque femenino generalizado que tenía todo el conjunto. Sobre todo por las explícitas contra la violencia de género ‘Malo’ y ‘Ella’, pero también con ópticas y enfoques como la forma de sentir placer (‘Con Mis Manos’) y amor en distintas formas (‘Siempre Me Quedará’, ‘Tu Silencio’, ‘Cuidándote’), el mensaje naturalista (‘Ska De La Tierra’), otros más íntimos y líricos (‘Revolvió’, ‘Razones’) o la fiesta (‘Como Los Olivos’, ‘Siete Horas’). Con la producción de Carlos Jean, después llegarían los encargos de bandas sonoras, la interpretación y la espantada ante la presión mediática, que vino acompañada de algún desplante o desaire que la hizo ser comparada en el mundo del rock con el Robe de los noventa. Como canta La Vela, “algunos pajaritos no se pueden encerrar, se les va apenando el alma, de pronto ya no quieren cantar”.
Lee el resto de esta entradaJuan Antonio Canta – Las Increíbles Aventuras de Juan Antonio Canta (1996)
Ayer os traje la crítica del libro ‘Héroes Malditos’, de Eduardo Izquierdo. Un volumen que viene a repasar la trayectoria profesional y biografía de 33 artistas tocados por varita mágica de la desgracia. Fracasados en su empeño de hacerse querer a través de sus canciones, lograr el reconocimiento que con mucho menos calidad otros conseguían sin el menor esfuerzo… o incluso aprovechándose del suyo. Perdedores de la música como los hay en la vida. Cadáveres que pueblan el mundo sin la necesidad siquiera de que hayan fallecido. La típica estampa de el viandante al que acompaña un nube negra con rayito de tormenta mientras a su alrededor lucen destellantes y dentelladas de sol. En esa historia negra de la música, nuestro país también tiene una importante serie de nombres que se encuadrarían en una hipotética edición doméstica que su autor entrevé prometer. Hace unas cuantas semanas (el Viernes Santo, no hace tanto, y me parece un mundo) escribía de Silvio Rodríguez Melgarejo (citado como opción plausible en el propio libro), eso le impedía protagonizar de nuevo la sección, así que, como segunda posibilidad (demonios, ni para eso, Juan Antonio) llevo días recordando a Juan Antonio Canta, nombre popular para las listas negras de Juan Antonio Castillo Madico. Un cordobés que después de ‘triunfar’ en el rock más gamberro, canalla y vigoréxico como Pabellón Psiquiátrico (les debo una remember, recuerdo lo del “le metí una mano, le metí una pierna” como uno de los recuerdos musicales más impactantes gracias a una cinta de cromo azul y negra de mi hermano, diez años mayor) se embarcó en solitario, manteniendo la guasa, pero reforzando su porte póetico, irónico, de sabio gestor de las palabras (característica, por cierto, denominador común de otros tantos autores humorísticos, como Krahe, Juan Abarca o Antílopez). El caso es que el bueno de Juan se suicidó a los 30 años (fijaos, ni se le puede meter en el club de los 27 ni en la muerte de Jesucristo, se quedo a mitad de camino) por el escarnio popular de los 40 limones. Perra vida.
Lee el resto de esta entradaSanta – Reencarnación (1984)
El punto de partida lo conocen quienes tengan un mínimo de instrucción sobre el nacimiento y primera oleada del heavy metal en nuestro país. El triunfo de los más técnicos Barón Rojo y los macarrónicos Obús dio como resultado, como ocurre con cualquier movimiento que se hace moda en la música, que las casas discográficas intentaran explotar un poco el filón ofreciendo productos que tuvieran unos argumentos lo bastante aceptables y coherentes para seguir despachando negocio. A caballo entre eso y por la sorpresa que se llevaron Fernando Sánchez y José Luis Serrano (esto es, la base rítmica de Obús en aquellos años) a principios de los ochenta cuando descubrieron la voz de Azucena Martín-Dorado Calvo que ejercieron de padrinos al ver el inmenso potencial vocal de la madrileña, Chapa Discos decidió apostar por este cuarteto, que se completaba con otro ya viejo conocido de las seis cuerdas como Jero Ramiro (que venía de demostrar su poderío metálico con Ñu tras, a su vez, venir rebotado de la banda de Ramoncín, después llegaría Saratoga, ya saben). El caso es que tras despachar un par de temas con el nombre de Viuda Negra, el grupo cambiaría la alineación con la entrada de Bernando Ballester (un ciclón en la batería que venía de Ñu) y Julio Díaz al bajo (Mazo) y se convertiría en Santa para la historia del heavy metal nacional. Escuchando hoy este disco parece increíble que todo se fuera al traste tan rápido. Pero así son las cosas. Nunca el mejor gana, nada que tengas que esperar llega.
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