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Elefantes – Antoine
En esta corriente de mal rollo y haterismo a todo que se va instaurando como un virus mucho más silente y contagioso que el que nos ha marcado en los últimos diez meses, hay una china en esa montaña desagradable que es la de minusvalorar el legado conceptual de ‘El Principito’ de Antoine de Saint-Exupéry. Deben ser personas a las que se les ha olvidado que un día fueron pequeños. Pobres. Porque una cosa es situar el valor literario de la obra (¡es un cuento!) y otra destrozar la ilusión que durante generaciones ha provocado y la de mundos e imaginaciones que ha despertado. Es como reírse de las emociones que generan los Reyes Magos en los niños y niñas o el Ratoncito Pérez… ¡Es un cuento! Y los cuentos se hacen para soñar… y enseñar. Para quienes todavía no hemos matado a nuestro yo menor, ‘El Principito’ es una constante que nos aferra a esa candidez y a esa forma intensa de vivir la belleza, el amor y la vida. No me avergüenza reconocerlo. Llámenme ñoño, pero no por eso seré menos duro, ni menos heavy. Y, si durante 20 años, cada día, me preguntasen qué grupo podría darle forma de canción a la historia del pequeño príncipe no variaría jamás la respuesta: Elefantes. Y eso es Antoine, que ejerce de banda sonora de un musical que se puede ver en la Gran Vía y también, de manera individual, del libro. Una obra fantástica en la que le dan el toque preciso a cada personaje y reflejan con la intensidad y elegancia que se les conoce el aura necesaria a esa alma blanca, que todavía mantiene su capacidad de sorpresa… pese a que poco a poco dejará de ser indemne a la crueldad y las decepciones. Por eso releo con frecuencia el libro y ahora con Elefantes también le sumaré el disco. Sólo puedo darles las gracias eternas y desear que la gira de la obra del musical (actualmente en Madrid) me pase cerca de casa… o que aguante lo que tiene que aguantar en el tiempo. Oro más que justificado en Los Discos del Año de esta casa, con lo que completamos ya todos los que no tenían su crítica propia al ser publicados hace bien poco.
Lee el resto de esta entradaLuter – Héroe Humano
No es una fórmula nueva y, de hecho, se ha usado de manera habitual en el mundo de la música en general y en el rock en particular. Sin ir más lejos, ayer informaba en Rock Estatal del grupo toledano Oplutón, que había lanzado tres singles, grabados en tres estudios distintos y con tres productores diferentes. Si nos remontamos a algo más que singles, tenemos a los siempre añorados (ya los echábamos de menos incluso antes que se fuera, como a los grandes amores antes de la despedida) Berri Txarrak, que se marcó tres discos completos con la misma intencionalidad en Denbora Da Poligrafo Bakarra. El autor rockero Luter (don Eduardo) presenta esa fórmula en este dual Héroe Humano (de ahí la inquietante portada, que tan bien ilustra), quizá nacido de la adaptación a las circunstancias de un 2020 tan… especial. Podría interpretarse como un doble EP, que se unen de manera aleatoria en una misma publicación. Pero el caso es que los poetas saben darle un hilo conductor a los imprevisibilidad y al final el conjunto, cinco más cinco temas, acaba teniendo una coherencia que bien le valió una de las medallas de bronce de Los Discos del Año que cada cinco de enero repartimos en esta casa, en la que lo amargo siempre ha tenido un lugar privilegiado en los paladares, como si fuese un mal necesario, indispensable, para frenar el icor de las úlceras que intentan carcomer el corazón que padece numerosos males, demasiado tiempo, demasiados golpes. Luter siempre ha sido un bastón para él, como anhelaba Bunbury. Que no falte. Y se lo reconocemos.
Lee el resto de esta entradaLa M.O.D.A. – Ninguna Ola
La Maravillosa Orquesta del Alcohol se despedía en 2019 con el reconocimiento unánime de público, crítica y colegas de profesión, además de una cifra de kilómetros y conciertos casi impensable hoy, para hacer de 2020 un año, como el buen tequila, reposado. La intención original era realizar tres o cuatro conciertos y a trabajar en disco nuevo. Pero, claro, las reglas del juego se cambiaron al compás de contagios y restricciones y los planes cambiaron levemente. Así que lo que era un año para desintoxicarse ha servido para crear un disco sorprendente, arriesgado, maduro (pese a lo manido del adjetivo en las críticas) y terapéutico desde una crudeza que a más de un oyente cogerá a contrapié. Porque poco queda de las canciones tabernarias y festivas del estreno y con el paso de los discos y la confianza en los textos y en la libertad creativa que otorga un público que ha sabido ir recibiendo los nuevos estímulos, la cosa se ha ido haciendo más densa y críptica. En esta entrega, que se hizo merecedora de medalla en Los Discos del Año de esta casa, a las letras afiladas de David Ruiz se le suma la producción de Raül Refree, del que hemos hablado mucho de sus virtudes y de su pulcritud y quirúrgica precisión a la hora de exprimir desde el minimalismo (Miedo de Albert Pla, Los Ángeles de Rosalía, Firmamento de Rocío Márquez, María Rodés, Sílvia Pérez Cruz, Josele Santiago…). Hace unos días lo decía de Bunbury, si Curso De Levitación Intensivo es un álbum hijo de este año pandémico, Ninguna Ola es su exorcismo final y la apertura de una libertad conceptual mucho más arriesgada. Deambula mucho más por el alambre, haciendo del funambulismo un arte, que lo ya apuntado el en sobresaliente Salvavida (De Las Balas Perdidas). La música como ejercicio valiente. Salvemos a los creadores, los de verdad, los que están en peligro de extinción.
Lee el resto de esta entradaMausoleo – Absolución
Todos los años pasa que en la lista de discos del Año de la casa se cuela un álbum o dos del que no hay crítica completa, que queda pendiente. Este año, por sus fechas de lanzamiento, la cifra se ha elevado a cuatro (Elefantes, La MODA, Luter y Mausoleo) y, tras dar salida la semana pasada a varios libros que tenía pendientes, en los próximos cuatro días vamos a rendir la condición y el merecimiento de dedicarles una crítica propia e individualizada. Empiezo con los valencianos Mausoleo, trayendo el texto por el que justificaba que fuera una de las medallas de plata. Me tomo tan en serio esta lista que apunto y marco todos los discos a los que dais votos y que no he escuchado para conocer, aprender, descubrir… Para que esta lista tenga la máxima autenticidad posible. Además, después de tantos años por Twitter y redes, hay personas en las que confío todavía más en su criterio. Y si el amigo FranJ91 me daba la alerta con este álbum, sabía que algo tenía que tener. Y tanto que es así. Cuando les di una escucha a estos escasos 24 minutos y tuve claro que tenía que estar. Los ingredientes son conocidos: postpunk de aires lúgubres, que nos conectan a Décima Víctima, también la afección vocal de Germán Coppini, el soniquete rítmico de bandas como Derribos Arias y su natural conexión con Glutamato Ye-Yé en su lado más negro. Pero también de Viaje a 800 o 713Avo Amor, imprescindibles en esta casa. Del lado guiri, está claro que las referencias conectan con esa afección lánguida de Killing Joke y tantos otros. Un álbum que tan espectral que casi parece demodé, si me apuran, pero que demuestra que la calidad no tiene fecha de caducidad y que no es necesario siempre estar inventado nada cuando las cosas se hacen con calidad y conocimiento. Hoy lo he vuelto a reescuchar tres veces y cada vez me convence más.
Lee el resto de esta entradaDogo y Los Mercenarios – Llueve En Sevilla (1988)
Los visitantes que más frecuentan esta casa ya saben que no ha sido un buen inicio de año para la escena rockera de nuestro país. Hace justo una semana despedíamos a Francisco Javier Hernández ‘Boni’, nuestro 8oni, de Barricada. Pero es, que, apenas seis días antes, hacíamos lo propio con Juanjo Pizarro, quizá menos mediático pero igual de relevante dentro de la escena musical alternativa en castellano. Los amantes de aquello del libreto físico sabrán que es el productor habitual de casi toda la discografía de Reincidentes. Hasta el punto era ‘de la familia’ que siempre participó casi por igual en las decisiones asamblearias del grupo e, incluso, llegó a salir en la portada del más que notable disco doble de la banda, Cosas De Este Mundo (como Carlos Domínguez Reinhardt, técnico de sonido), publicado allá por 2002, cuando Locomotive Music quiso ampliar su cartera exitosa heavy al mundo del punk rock. No le salió del todo bien, pero ese es otro tema. No sólo Reincidentes se vincula a su trayectoria profesional. Sumen Sacramento, Pata Negra, Dulce Venganza, Silvio, Gérmenes, Brigada Ligera, Entresuelos, Dulce Venganza, El Gitano, La Cabra y La Trompeta (sempiterno candidato a estar en la crítica remember de algún viernes) y productor también de bandas como Maita Vende Ca, Parachokes, Miguel Caldito o el disco de poesía musicada de Emiliano Domínguez Zapata, el hijo del cantaor El Cabrero. Incluso en los últimos tiempos se implicó en ayudar a una de tantas bandas que empiezan pero a las que él veía ‘ángel’ callejero (que no urbano, como bien han dicho por ahí), como es el caso de Yeska. Es quizá, como músico, Dogo y Los Mercenarios la banda en la que más se le pudo apreciar en la primera línea. Sirva para dejarle testimonio.
Lee el resto de esta entradaAlbert Pla – España En Guerra
Si como dicen incontables estudios de prestigiosísimas universidades de todo el mundo civilizado, infracivilizado y hasta, incluso, el infalible Dr. Nick Riviera de Los Simpson, el sentido del humor es sinónimo de inteligencia e intelectualidad, sobre todo el que va de lo negro al Vantablack (invento de Massachusetts Institute of Technology), este libro os aseguro que no es para todos los públicos. Tampoco descubrimos nada nuevo. Creo que nada que tenga la firma de Albert Pla lo es. Convendremos en que es una evidencia. Sólo con nombrarlo (sea para la cortés defensa de la libertad de expresión y creativa o sea para ultrajar su honra y la de su familia, amigos y conocidos) nos damos cuenta de que es uno de los artistas más controvertidos de la música y el espectáculo en este nuestro país de naciones o nación de países… en definitiva, este España nuestra (Cecilia dixit). Como buen catalán, debe ser España su obsesión principal, puesto que tras publicar la novela sobre dos músicos haciendo ruta de carretera en España De Mierda (donde, en realidad, lo único que viene a hacer es mostrar las miserias de la escena en condiciones, salas, salarios indignos), ahora va y, a partir de una ficticia declaración de independencia de Cataluña, los americanos se van viniendo arriba hasta hacer esta España En Guerra. Por el camino, casi 300 páginas de delirio ácido y corrosivo que enfadará por igual a unos y a otros. Que ensueña por igual asesinatos de unos y de otros. Que al final lo que viene a subrayar es la falta de ética generalizada y de cómo el mundo se puede ir al garete en menos que canta un gallo (sea rojo o negro, no polaricen todo, como en la canción) porque la humanidad bajó del árbol hace años pero con el paso del tiempo está olvidando la capacidad de diálogo y entendimiento. Sé que parece mucho, ya les dije que no era un libro para todos los públicos. Échenle a la culpa a Desacorde Ediciones, que es quien le ha dado pábulo con su publicación.
Lee el resto de esta entradaBunbury – Curso De Levitación Intensivo
No le molesten. Con estas tres palabras terminaba el pasado 5 de enero el texto con el que argumentaba la merecida medalla de oro en Los Discos del Año 2020 para esta casa para Posible, el disco que lanzó el pasado mes de mayo. Vale que viene azuzado por su manager Nacho Royo y la ausencia de gira por causas covídicas pero, a la vieja escuela, como ya casi nadie hace, como en los tiempos de su admirado Dylan, Bunbury se marca la machada de publicar dos discos de temas inéditos el mismo año. Como si fuera una dupla de Self Portrait y New Morning, Planet Waves y Before The Flood o Desire y Hard Rain. Por cierto, todos los títulos podrían ser perfectamente válidos para la pareja de figuras del maño. Y es que Enrique está enfadado. No se le nota de manera descarada como podría pasar con un Andrés o un Loco, porque su profesionalidad es extrema hasta para mantener la educación siempre en niveles casi estoicos. Por eso, no me atrevo a decir el grado, pero se intuye que mucho. Tiene motivos para ello o, al menos, es admirable que todavía mantenga la capacidad de indignación y sorpresa ante la masa deforme que espera cualquier resbalón o salida del guión de lo que se considera lo correcto para empezar con la lapidación y escarnio público. Nombres sobran. No hay un solo día en el que más de una ‘tendencia’ venga de lo que ha dicho tal o cual, o lo que no ha dicho… o lo que se han inventado. Entiendo a Enrique. Y lo digo desde la más cómoda posición de quien ha logrado sobrevivir al margen de haters durante todos estos años de exposición más pública (salvo un par de amenazas de punkis de esos que son tan antisistema como su beneficio propio requiere, alguna que otra banda a la que le debió sentar mal alguna bolsa de algo o por el error cometido a la hora de analizar en su día el fin de Barricada). Así, Curso de Levitación Intensivo es el honesto y respetuoso desahogo de un buen artista y un artista bueno, que el orden de los factores, en este caso, no siempre da el mismo resultado.
Lee el resto de esta entradaPedro Andreu – En Mi Refugio Interior
“Vivencias, recuerdos, aventuras y desventuras de un Héroe del Silencio”. Con este subtítulo se completa la portada del libro editado por Efe Eme, dentro de su colección Biblioteca, en el que el baterista de la formación aragonesa compila una serie de textos escritos durante la fase más dura del confinamiento de la primavera de 2020. De hecho, la introducción está datada en el viernes, 13 de marzo, y su último capítulo, el quincuagésimo segundo, el 26 de abril. Y es normal. Todavía lo vemos cercano, quizá con la ausencia de perspectiva que da el temor a que vuelva a suceder algo similar en esta incipiente y temida tercera ola (de ahí que nosotros nos aferremos al título del último disco de La Maravillosa Orquesta del Alcohol, Ninguna Ola) pero ese ‘apagón’ de la vorágine diaria fue un golpe brusco que cada uno somatizó a su manera. Y sí, empleo de manera consciente el verbo. Los más extrovertidos y ‘tecnoadictos’ se lanzaron a la sucesión de streamings, los que son capaces de sacar cuatro estrofas de cualquier hecho se marcaron canciones de ánimo (con mayor –Robe, Fito, Coque Malla, El Kanka, Vanesa Martín, Funambulista, Rozalén, Vetusta Morla– o menor acierto –guardo silencio decoroso, no hay necesidad-), otros les dio por iniciar, culminar o perfeccionar trabajos que poco a poco van viendo la luz con algo más de enjundia (La MODA, de nuevo), a otros nos dio por hacer una base de datos y ordenar miles de discos y cientos de libros que aparecían detrás de cualquier lugar, estante, cajón, armario o bolsa (por cierto, tarea inconclusa), y otros, como Óscar Sancho, de quien escribía hace unas semanas, o Pedro Andreu, que nos ocupa, optaron por desfogar emociones internas a través de las palabras en forma de diario desordenado. Esto es, En Mi Refugio Interior. El respiro liberador y una colección de hechos esbozados que han ido regando y llenando los días del baterista de un grupo que qué les voy a decir que no sepan. ¿El resultado merece la pena? Vamos a dar nuestra versión y algunas hipótesis.
Lee el resto de esta entradaBalmoral. Loquillo, por un instante, la eternidad (Javier Escorzo)
Una de las mejores cosas que me ha permitido conseguir al contar con una web de firma como es RockSesión, que se encamina a lo tonto a por su noveno aniversario en poco más de mes y medio (la inauguración ‘oficial’ se realizó a comienzos de marzo de 2012), es conocer y compartir opiniones con colegas de profesión y compañeros de pasión en el mundo del rock en su más amplia expresión. Sin fronteras ni limitaciones. El valor de la música más allá de opiniones tendenciosas o inquinas pueriles. Dejarse descubrir y empapar por las intenciones creativas de uno u otro autor, de cualquier banda. Desde lo más conservador a los más arriesgado. De lo más íntimo a lo más popular. Del culto al oculto. Uno de ellos es mi tocayo Javier Escorzo que, a su vez, junto a una de las dos editoriales más recomendables para el mundo del rock español, Efe Eme (la otra es Desacorde Ediciones, ya saben) ha gestado dentro de la Colección Elepé este Balmoral. Loquillo, por un instante, la eternidad, un libro en torno al punto de inflexión que supuso en la carrera del Loco su ‘verdadero’ primera álbum en solitario. El primero sin el peso de Los Trogloditas. Con el que se jugaba el todo o nada después de “deambular por estudios con presupuestos ciertamente irritantes”. Una colección que poco a poco se torna imprescindible, gracias a que ya lo hicieron (entre otros, puesto que cito los que he leído) Juan Puchades con 19 Días y 500 Noches de Joaquín Sabina, Josemi Valle con Rock & Ríos de Miguel Ríos o Luis García Gil con Mediterráneo de Joan Manuel Serrat. (No negaré que en ocasiones me ensueño haciendo lo propio con alguno… Nunca se sabe). Eso sí, para enfrentarse a su lectura es necesario dejarse de inquinas, tener ganas de situarse en el punto vital y artístico del protagonista y leer sin prejuicios. Porque la vida es de los que arriesgan.
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