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Pereza – Animales (2005)
Si una banda nace del mero hedonismo de juntarse para tocar canciones de Leño, nada puede salir mal. Después de casi 1.500 entradas en la web, después de haber escrito de los discos en solitario de Rubén (también con Lichis), de Leiva, haciendo referencia a ellos al escribir de Buenas Noches Rose o de Sidecars… Iba siendo hora de que un disco de Pereza asomara el hocico por las críticas remembers de los viernes. Y si de morro hablamos, qué mejor que este Animales de dual portada, cambiante en las múltiples ediciones posteriores que ha tenido el disco. No es para menos. Aunque en términos globales (porque también depende del día y el estado de ánimo) considero que su mejor disco es Aproximaciones, fue con este álbum con el que el dúo se colocó en el centro del foco de (quizá) la última gran época dorada del guitarreo inundando las radiofórmulas, antes de que las programaciones latinas se comieran a la distorsión. Lo he escrito ya más de una vez. Benditos tiempos en los que ‘lo comercial’ era Pereza, El Canto del Loco o La Oreja de Van Gogh, como antes lo fueron Piratas, M-Clan o Los Rodríguez o, más atrás, La Frontera, Seguridad Social, Hombres G, La Guardia o Gabinete Caligari. Por no hablar de cuando Los 40 fijaron su atención en los Dover, Extremoduro, La Fuga con Rulo o Marea. (¿En qué maldito momento se jodió todo?). Animales simboliza también el equilibrio entre los dos discos iniciáticos, más ‘primitivos’ (con los que abrían para bandas más rudas como Enemigos, Siniestro Total o hasta Porretas) y la posterior vuelta de tuerca, donde al guitarreo marca de la casa añadieron una dualidad de complejidad compositiva, a la vez que sobriedad acústica o, del otro lado, la búsqueda de singles descarados destinados a ampliar cada vez más el círculo. El tiempo le ha dado más valor si cabe a lo firmado.
Lee el resto de esta entradaElbicho – Elbicho (2003)
Igual no tiene nada que ver pero, no sé por qué, el asunto este del anuncio de Cruzcampo ‘reviviendo’ a Lola Flores me había ‘picado’ para tirar la crítica remember de los viernes a una querencia aflamencada. De hecho, durante toda la semana he barajado dos opciones con ‘aje’. Una de territorio más clásico y de porte solemne. La otra de revolución de social, como lo fue en su día el debut de Estopa. Pues, miren, al final, ni la cosa ni la otra. La bombilla de las ganas al sentarme en el despacho ha sido la de mis añoradísimos Elbicho, a quien les dediqué precisamente un #Mis10de, al loro, en diciembre de 2019. Antes de la pesadilla pandémica, les presentaba así: “Una formación que más allá de lo que quieran decir las voces críticas tiene el corazón en la boca en cada una de sus canciones. Verlos en directo hace ya unos 12 o 13 años me impresionó como lo ha hecho pocos conciertos. Algo que queda bien reflejado en el directo que editaron en su momento elbich8deimaginar, también de lo más recomendable. La esperanza que siempre guardé es que, aunque Miguel Campello, ‘chatarrero’, tenga una carrera en solitario más o menos estable y notable, la banda nunca ha cerrado la opción a volver a reunirse. Siempre han dicho que no han dejado de existir, sino que están separados temporalmente. Ojalá que este #Mis10de sirva de pequeña chispa para prender la mecha y en 2020 los tengamos de nuevo sobre los escenarios. Todo es posible en esta vida. Conozcan y disfruten #Mis10de Elbicho”. Todo es posible… Conciertos en 2020… Nostradamus, aparta que voy. Eso sí, si tenemos este 2021 en vilo, a ver si con suerte nos alegran 2022. Vamos con su debut. Que lo disfruten.
Lee el resto de esta entradaDogo y Los Mercenarios – Llueve En Sevilla (1988)
Los visitantes que más frecuentan esta casa ya saben que no ha sido un buen inicio de año para la escena rockera de nuestro país. Hace justo una semana despedíamos a Francisco Javier Hernández ‘Boni’, nuestro 8oni, de Barricada. Pero es, que, apenas seis días antes, hacíamos lo propio con Juanjo Pizarro, quizá menos mediático pero igual de relevante dentro de la escena musical alternativa en castellano. Los amantes de aquello del libreto físico sabrán que es el productor habitual de casi toda la discografía de Reincidentes. Hasta el punto era ‘de la familia’ que siempre participó casi por igual en las decisiones asamblearias del grupo e, incluso, llegó a salir en la portada del más que notable disco doble de la banda, Cosas De Este Mundo (como Carlos Domínguez Reinhardt, técnico de sonido), publicado allá por 2002, cuando Locomotive Music quiso ampliar su cartera exitosa heavy al mundo del punk rock. No le salió del todo bien, pero ese es otro tema. No sólo Reincidentes se vincula a su trayectoria profesional. Sumen Sacramento, Pata Negra, Dulce Venganza, Silvio, Gérmenes, Brigada Ligera, Entresuelos, Dulce Venganza, El Gitano, La Cabra y La Trompeta (sempiterno candidato a estar en la crítica remember de algún viernes) y productor también de bandas como Maita Vende Ca, Parachokes, Miguel Caldito o el disco de poesía musicada de Emiliano Domínguez Zapata, el hijo del cantaor El Cabrero. Incluso en los últimos tiempos se implicó en ayudar a una de tantas bandas que empiezan pero a las que él veía ‘ángel’ callejero (que no urbano, como bien han dicho por ahí), como es el caso de Yeska. Es quizá, como músico, Dogo y Los Mercenarios la banda en la que más se le pudo apreciar en la primera línea. Sirva para dejarle testimonio.
Lee el resto de esta entradaMedina Azahara – A Toda Esa Gente (1996)
No suelo elegir discos en directo para las críticas remember de los viernes pero la actualidad ha hecho que hoy me incline por este fantástico A Toda Esa Gente. El motivo: que la banda cordobesa ha decidido (siempre y cuando se pueda) salir de gira en 2021 con el mismo repertorio de aquella gira, recogido en este doble directo. Un álbum que me ha acompañado muchísimos kilómetros de autobús Almería-Madrid, Madrid-Almería, en los tiempos de facultad y del que llegué (todavía perduran en la memoria) a saberme cada requiebro, cada comentario antes o al final de las canciones. Así que, más allá del mero oportunismo de la actualidad, qué demonios, el álbum lo merece por sí mismo. Por la increíble colección de canciones, que ahora desarrollaré, por el sonido, que se encuentra en el perfecto punto de inflexión entre el rock andaluz más ‘puro’ de la primera época y antes de endurecer con sonido metálico las guitarras, como harían con los siguientes discos de estudio, más afilados. Es un momento mágico, con un quinteto por entonces en plena forma ya que, además de los eternos Manuel Martínez a la voz y Paco Ventura en la guitarra, contaban todavía con los históricos Manuel Reyes a la batería y José Miguel Fernández al bajo. Alfonso Ortega, a los teclados, tuvo la suerte de coincidir con ese pedazo de historia que supone gira y disco en la extensísima y elogiable trayectoria de Medina Azahara, con más de 40 años sin parones indefinidos, sin descanso, con más de 20 discos de estudio, múltiples directos, recopilatorios… Una banda de buena gente y de gente buena, blanca y de una eterna bonhomía. Demonios, nos sobran los motivos para escribirle A Toda Esa Gente.
Lee el resto de esta entradaSphinx – Mar De Dioses (2003)
El tema este de la ‘pequeña’ pandemia que nos ha tocado vivir y que muchos se toman importante o banal en función de lo que diga o haga el del bando de enfrente, en lo que al mundo musical se refiere, ha trastocado decenas, cientos, de proyectos musicales, de lanzamientos, giras, años sabáticos que se han roto, o frenado el impulso de nuevas andanzas. Sphinx es uno de los muchos ‘damnificados’ (si es que se puede usar esa palabra cuando miles de personas han perdido a sus seres queridos sin poder darse un abrazo). La banda gaditana, de parón indefinido desde 2014, anunció su regreso a la escena en noviembre de 2019. El grupo lo explicaba así: “Nuestro largo camino comenzó en 1992, y tras recorrerlo durante 22 años, en septiembre de 2014, anunciamos nuestra separación indefinida. Tal como os dijimos en esa despedida, era necesario e imprescindible tomarnos un descanso para retomar fuerzas y recuperar la ilusión que habíamos derrochado y que acabamos perdiendo en ese camino, no exento de dificultades. No han sido pocos los amigos que nos han pedido a lo largo de estos 5 años de silencio, que la banda volviera. Y eso, junto a la nostalgia por Sphinx que se ha ido apoderando de nosotros en los últimos meses, ha provocado que estemos de nuevo llenos de ilusión y de ganas por volver a despertar a la durmiente magia de la esfinge”. Llegaron unas primeras fechas confirmadas (Sevilla, Madrid, Leyendas del Rock), pero todo se rompió al soltarse la cadena que ataba al reloj a las horas. Hoy recordamos su segundo disco, aunque también aconsejo de manera fervorosa el siguiente, Paraíso En La Eternidad.
Lee el resto de esta entradaPlatero y Tú – Correos (2000)

Fito Cabrales ‘Fito’, voz y guitarra; Iñaki Antón ‘Uoho’, guitarra; Juantxu Olano ‘Mongol’, bajo; Jesús García ‘Maguila’, batería. Vale, no llega a ser un ‘once’ histórico del fútbol, ni siquiera un quinteto histórico del basket, pero sí es el póker de ases que (exceptuando a Leño por motivos evidentes), junto a Héroes del Silencio, tiene el honor de ser la banda más demandada del rock español cuando se le pregunta a alguien a qué grupo les gustaría ver de nuevo sobre un escenario. El caso es que gracias a Miguel Muñoz, que quiso contar con mi opinión para un reportaje publicado hoy sobre la banda en Cuarto Poder, caí en la cuenta de que justo un 2 de octubre, pero del año 2000, hace justo 20 años, se publicó el que a la postre sería el último disco de estudio con nuevas canciones de Platero y Tú. (No hay que olvidar que luego llegarían los dos volúmenes del recopilatorio Hay Mucho Rock And Roll, que supuso regrabar muchos de los temas, especialmente del 7 hacia atrás). La banda haría de la gira de este álbum su despedida de los escenarios, para pena de quienes nunca tuvimos ocasión de verles en directo. Con toda seguridad ellos ya sabían, sobre todo sus dos líderes, que este sería el último disco y de ahí ese título de desbarre final. Eran los Platero, pa’ lo bueno y pa’ lo malo.
Lee el resto de esta entradaMuchachito Bombo Infierno – Vamos Que Nos Vamos (2005)
Al hilo de la crítica remember de hace varias semanas, con la que ‘nos tiramos de cabeza’ a los leones con Melendi (aunque luego al final la sangre no llegó al río y salieron más aplausos que detractores), comentaba en redes sociales aquel movimiento y resurgimiento rumbero surgido entre finales del siglo pasado y principios de la década de 2000. Una fórmula triunfante que, como todas, acabó siendo agotada de tan manida. Pero antes del agotamiento, en su intención de sobrevivir, como los virus, se generaron mutaciones que permitieron alargar más el proceso. Una coctelera a la que se le echó a la rumba mestizaje y el ingrediente festivo de la vía Manu Chao. A saber (y en distintos grados), Los Delinquentes, Ojos de Brujo, Canteca de Macao, Amparanoia, El Puchero del Hortelano, Tomasito, Elbicho, Mártires del Compás, La Kinky Beat, Eskorzo, etcétera, etcétera. Como digo, cada uno puede estar más pegado a la rumba, otros al rock ska, otros a territorios de flamenco menos ‘adulterado’. El caso es que en esa amalgama de aquelarre buenrollista surgió otra estrella con fuerza, llamada Muchachito Bombo Infierno. Hoy Muchachito, a secas, el nombre artístico de Jairo Perera. Músico de calle que lleva más de dos décadas trasladándola a los escenarios y los discos. Ya era hora, nos acordamos por fin en la crítica remember de los viernes de su debut en Vamos Que Nos Vamos. Si alguien sabe pintar, que mientras lea la crónica se marque un dibujo.
Melendi – Sin Noticias De Holanda (2003)
No es grave. Pero es un síntoma. Si llega un viernes y veis que la crítica remember es de Los Planetas, entonces sí, llamad a emergencias. Después de un mes de confinamiento la cabeza, ya de por sí bastante tocada, tiene sus alteraciones y, hoy, vienen en forma de crítica remember al que fuera el primer trabajo discográfico del asturiano Ramón Melendi Espina, Melendi para el mundo de la canción. Y, va, no nos la vamos a dar de íntegros a estas alturas. Sí, este disco me gustaba en su día, hace ya 17 añitos del ala. En aquellos años la rumba vivía una nueva época dorada gracias sobre todo (y hablo de memoria, puede que haya algún otro causante más por el camino) al ’19 Días y 500 Noches’ de Joaquín Sabina, por el petardazo meteórico de Estopa. Ambos, de 1999. Al calor de aquello, como el amor al del bar, la rumba empezó a ser molona y cool. Se ponía sin miedo en los bares. Se recuperó hasta el ‘Mala’ de Marelu, se reivindicaron las figura de Bambino y Peret con sendos discos de versiones o duetos con bandas y solistas actuales. Se editaba un doble recopilatorio de Los Chichos. La Cabra Mecánica resucitó a María Jiménez, como Tarantino a Travolta. Todo se arrumbaba para el bien de la España del nuevo siglo que vivía en la algarabía plena de la felicidad lejos del castañazo inmobiliario. En ese calor festivo, Melendi, con su particular tesitura vocal, con una marginalidad medida en los textos y con unas formas de lo más familiares y aprehensibles dio en la diana con este estreno. Y el formato le duró tres discos más, antes de cambiar de tercio cuando la fórmula se agotaba. Hoy, acordándonos de los insolidarios holandeses, nos paseamos por Holanda con Melendi.
Gurú Pendejo – Por La Cara (2010)
A los manchegos Gurú Pendejo los conocí cuando giraron de la mano de mis paisanos En Espera. Bandas jóvenes y emergentes que no tenían mayor pretensión que pasárselo bien sobre el escenario llevando una propuesta que aunque estaba claramente inspirada en referentes claros, tenían la suficiente dosis de creatividad propia como para que te cayeran en gracia y les vieras un punto diferente a los múltiples clones que se van sucediendo a lo largo de los años de las fórmulas triunfantes. Porque, claro, nos metemos mucho todos con las bandas que hacen tributos, pero no con las bandas que componen temas propios pero con estructuras, formas de cantar, riffs, arreglos de guitarra, crescendos y otras historias que son fácilmente identificables. Quiso el destino que pasados los años, conociera, con el grupo ya en letargo sine die, coincidiera laboralmente con Lalo Álvarez, su compositor, letrista y vocalista, en la familia de A La Carga Producciones, compartiendo momentos en The Juergas Rock Festival o Cooltural Fest. El caso es que el fin de semana pasada la banda dio señales de vida en redes sociales, aprovechando este confinamiento para recordar el tema adelanto de lo que iba a ser su siguiente disco a este Por La Cara, nunca publicado y compartir dos inéditos más. Como si nos faltara más pretexto para traerlos a la crítica remember del viernes.











