Legado de una Tragedia III
Con esta tercera entrega se culmina la trilogía sobre Edgar Allan Poe iniciada por Joaquín Padilla y Jacobo García, como compositor e ideólogo del proyecto en su primer álbum, y con el primero a solas para los dos siguientes. Y como buena rúbrica final y después del trabajo realizado durante casi nueve años, la ocasión merecía una fiesta total. El festejo de vivir la música como conclusión final. Repasemos algunos datos: Joaquín Padilla es el vocalista de un grupo pop como Iguana Tango; en el proyecto, a lo largo de sus tres capítulos, han participado casi medio centenar de vocalistas, guitarristas, bateristas, bajistas y teclados de multitud de bandas del heavy metal patrio; en el desarrollo argumental de la obra se fusiona al atormentado escritor norteamericano con ‘La Divina Comedia’ de Dante y el mundo onírico de Morfeo; y, como guinda, este tercer acto es el primer disco de heavy metal en España que se ha compuesto para banda y orquesta, es decir, que no es que no se haya hecho una ‘adaptación’ a posteriori.
Zenobia – Alma de Fuego II
Para comenzar el arranque de esta crítica, recupero el texto con el argumenté que le concediera una de las ocho medallas de plata en Mis Discos del Año 2016: Si el heavy metal estuviera aún en su segunda época dorada (la de los buenos Mägo, Saratoga con Leo, Warcry, Tierra Santa, Avalanch…), Zenobia formaría parte hoy de la primera línea. Era una predicción hace unos años y su última entrega lo confirma. Doble bombo explosivo, melodías agudas notables, grandes riffs de lo aguerrido a lo melódico y un empaque de la banda de Jorge Berceo y Víctor de Andrés que suman su experiencia en solitario al beneficio común. Los riojanos, desde que comenzaran a creer ciegamente en sus posibilidades (a raíz de la gira de Alma de Fuego y su explosiva gira conjunta con Dunedain), llevan un ritmo de publicación casi suicida. A saber: Armageddon (2012), Forever (rarezas) (2014), Supernova (2015), X Aniversario (2015), Baladas (2015), Baladas Gold Edition (2016) y hace unas semanas este Alma de fuego II (2016). Vamos, que casi ni Mägo de Oz en sus mejores tiempos.
Insolenzia – En Directo
Cuando un grupo apuesta por la autogestión corre el riesgo de que las cosas vayan ‘un poco más despacio’ de lo que suele ser ‘normal’. Si es que uno y otro entrecomillado tienen sentido cuando hablamos de rocanrol, por desgracia, minoritario. Insolenzia concluía con Con El Mundo Entre Las Piernas, en octubre de 2013, su trilogía iniciada en 2010 con La Boca del Volcán y continuada con Me Quema El Sabor de tus Ojos. Rocanrol peleón regado con la literatura de Daniel Sancet –no hay que olvidar que una novela acompañaba cada lanzamiento-, dulcificado por la melodiosa voz de Isabel Marco, apoltronada con la fuerza de sus tres guitarras (la de Isabel, Félix Ruiz y Miguel Lucía) y la base poderosa de Daniel Benito (bajo) y Chuan Pablo (batería). El 23 de enero del pasado año la banda reunía a una buena colección de artistas invitados en la sala Las Armas de su Zaragoza natal para registrar su primer trabajo en directo, un esfuerzo que, tras un arduo periodo de ‘apadrinamiento’, ve la luz casi un año después, recogiendo con naturalidad y sin trampa ni cartón todo lo que ofrece la banda cuando se sube a un escenario.
Calamaro – Volumen 11
Gran ritmo de producción al que nos tiene ya de nuevo habituados Andrés Calamaro. Tras un Bohemio sucinto y certero, tres directos poderosos (uno de ellos con el maño Enrique Bunbury) evidenciaron el gran estado de forma escénico del argentino más español. Y si en Romaphonic Sessions en la entrada de la primavera del pasado año se ponía el frac (disco de crooner a-corazonado, grabado en pocas horas al calor del piano de su confidente Germán Wiedemer, un álbum para paladares exquisitos o oídos selectos, para salmones del bienvivir), en este Volumen 11 Andrés se calza los guantes de boxeo y pide pelea. Y lo hace en verbo y música. Descerrajando textos provocadores: el que más, ya saben, ‘Cazador de Ateos’, aunque no es el único; y con una música que en ocasiones se muestra cárnica y visceral, con el punto justo de saturación que, justo, da el Volumen 11. Un croché de blues sangrante, guiños recurrentes a Pappo, rock que en ocasiones deriva hacia ligeras ascendencias metaleras y hasta una brutal improvisación tomada en directo en Perú de más de… 11 minutos de duración.
Loquillo – Salud y Rock and Roll
Loquillo se saltó la sana costumbre no escrita de registrar el sonido de su banda cada ocho años con el concierto que ofreció el 24 de septiembre del pasado año en unas Las Ventas que agotaron todo el papel semanas antes del concierto. Sin necesidad de invitados ni nada por el estilo. A pelo. El motivo estaba muy claro. Es duro llamar ‘fiasco’ a un trabajo del catalán, pero es cierto que El Creyente no contentó a nadie. De hecho, volviendo a escucharlo uno no entiende muy bien cómo aquel disco tan mal mezclado vio la luz (quizá demasiado obligado por una irregular gira con Ariel Rot y Leiva, que no tuvo los reconocimientos populares esperados, más allá de una distinción de la extinta Rolling Stone…). Que dos años y medio después se sacara otro directo de la manga es la asunción -no tácita- del error. De la decisión se aprovecha por un lado tener grabado el estado de una nueva y renovada formación (sin Stinus, con Mario Cobo) y dos discos por el camino, el evocador Código Rocker y Viento del Este.
Los Discos del Año 2016 de RockSesión
Es complicado ponerse a hacer listas como esta, porque siempre te queda la sensación de dejarte fuera gente que merece estar. Así que, como siempre, ha de tomarse como una guía para acercarse a lo que no se conozca. O a darle otra oportunidad a un disco que no te llamó en la primera escucha. Tampoco ayuda el hecho de que por mis oídos pasen trabajos de cualquier género así que me he limitado a incluir discos de los que he hablado ya aquí, o de los que hablaría (por eso se queda fuera León Benavente y su 2, Iván Ferreiro y su Casa, Mónica Naranjo y su Lubna –aunque tenga pasajes muy heavys- o la reedición con extras de Omega y el Indestructible de Diego El Cigala). Como es habitual dejo fuera los directos (Sínkope, El Drogas, Maniática, Poncho K…) por tener un carácter recopilatorio, y los Ep’s. Por cuarto año, estos son los ochos oros, platas y bronces de RockSesión. Disparen al pianista.
Vuestros Discos de Año 2016. Listas y playlists
Después de quince días de votaciones, ya tenemos los resultados definitivos tras vuestros numerosos votos y reparto de 3, 2 y 1 punto. La lista, vista con perspectiva más allá de los datos numéricos, ofrece un amplio catálogo de lo que musicalmente fue 2016. Con ella hemos elaborado dos playlists Spotify (hay unos 10 discos que no están) que ofrecen un variado abanico de sonidos al que os animamos que os acerquéis. Tanto de aquí, como de fuera. Ese es su principal valor. Descubrir. Esperamos que no os quedéis solo con lo que conocéis, sino que exploréis en aquellos grupos que están en la lista y que os sirva para descubrir cosas que os sorprendan y llenen, verdadero valor de este tipo de acciones.
Extremoduro – Agila (1996)
Cerramos el año con uno de esos discos que conforman la base, esencia e Historia del rock en España. Agila de Extremoduro fue el álbum que situó al grupo en un panorama mucho más amplio que la de la marginalidad, las malas producciones, los conciertos caóticos y los números rojos. Después de varios escarceos, como la colaboración en el disco ¿Dónde Están Mis Amigos? y la consabida Pedrá, Roberto Iniesta pone los mandos del tinglado a Iñaki ‘Uoho’ Antón, hasta entonces muy centrado en Platero y Tú, naciendo así uno de los dúos creativos más importantes del rock duro, como Lars Ulrich y James Hetfield. En sus menos de tres cuartos de hora, Agila tiene una colección de singles apabullantes, dando salida tanto a piezas reflexivas que marcan ese continuum con el presente, como otras de alma punki, pasando por una sonoridad más hardrockera y zeppeliana que nunca. Como hicimos con el Omega de Morente y Lagartija Nick hace unos días, rendimos homenaje por su 20 aniversario a dos que, como me dijo Robe, “son discos que han marcado muchas cosas. Han marcado lo que se puede hacer. Han ido abriendo puertas. (Ni el flamenco ni el rock) no sería lo mismo, desde luego que no”. Es el regalo del Día de Navidad de RockSesión: «Merry Christmas Manué».
Inconscientes – Quimeras y Otras Realidades
Las comparaciones son necesarias por contextualizar o como referencia, pero nunca como argumento para el ataque. El hecho de que los discos de Robe e Iñaki en sus proyectos paralelos a Extremoduro hayan coincidido en el tiempo no debe ser óbice para que los reaccionarios usen este doble disco de Inconscientes como arma arrojadiza. Es absurdo plantear límites a la creación. Al que le guste todo ‘ordenadito’ dentro de unos cánones rockeros y sus oídos no le lleven más allá, está claro qué álbum preferirá. Pero quienes tienen más registros y una mentalidad más abierta deben estar retozando como cerdos que hozan, como en el ‘Desarraigo’ de Extremoduro. Y como los propios protagonistas de este asunto circunstancial, que son el Antón e Iniesta, con los que he tenido la suerte de hablar en las últimas semanas, quienes más están disfrutando de este asunto. La cosa está muy clara, no le busquemos más sentidos y disfrutemos de la música en su amplia concepción. Inconscientes regresa nueve años más tarde con ganas de rocanrol, de contacto directo, de sudor y lubricación. Quimeras y Otras Realidades ayuda a ello y con miras mucho más trascendentales.
Iñaki ‘Uoho’: “llevaba años echando en falta a la gente cerca en los conciertos, verles las caras”
Aunque en la última pregunta considera que la historia del Rock no le recordará, Iñaki ‘Uoho’ Antón tiene el honor y merecimiento de haber sido pieza fundamental en los extintos Platero y Tú y en el crecimiento exponencial de Extremoduro, desde que ganara la confianza de Robe a principios de los noventa. El ‘genio despistado’, como me gusta llamarle en ‘petit comité’, ha regresado con sus Inconscientes, una banda en la que se encuentra el músculo de Extremo y la voz de Jon Calvo, también vocalista de Memoria de Pez. Nueve años después de su estreno, retomaron los ensayos hace algo más de dos años hasta fructificar en el doble (dos discos en uno) Quimeras y Otras Realidades. Tenía ganas de hablar con él de nuevo tras la entrevista en camerinos con Extremoduro en 2014 y tras compartir madrugada en la gira del primer disco de Ciclonautas. Lo pillo en el ensayo pero, siempre cortés, busca un sitio sin ruido donde nos podamos escuchar. (FOTO: Juan Jesús Sánchez Santos)


