Os Mutantes – Os Mutantes (1968)
Del mismo modo que comenté hace unos meses mi intención de rendir respeto a mayores con frecuencia en la sección de críticas remember de los viernes a todas esas bandas de los sesenta que ejercieron de pioneros donde el terreno no estaba tan llano, al hilo de la playlist comentarios sobre la serie Rompan Todo también me propuse hacer lo propio con bandas del otro lado del charco. Por el momento, es posible que haya cumplido más con la primera parte (El Dúo Dinámico, Sabicas con Joe Beck, Lone Star, The Storm, Leño, Triana, Miguel Ríos, Alameda, La Banda Trapera del Río, Bloque, Tequila, Asfalto, Los Pekenikes, Los Brincos), que con la segunda (El Cuarteto de Nos, Café Tacvba, Milongas Extremas, Bersuit Vergarabat, Molotov, Rata Blanca), así que esta semana os traigo a este escaparate el disco de debut de los brasileños Os Mutantes, banda en la que se encontraba la vocalista Rita Lee, fallecida esta semana y todo un referente y símbolo en el país carioca, hasta el punto de que se declararon tres días de luto en su honor y memoria. Me pregunto de manera fugaz qué músico o artista conseguiría una declaración institucional como esa en nuestro país, o los honores que le dieron a Johnny Holiday en Francia sin encontrar demasiadas respuestas. Al hilo de la mención de Rompan Todo, tal y como bien comentó en su día Diego A. Manrique, fue precisamente el tropicalismo brasilero el gran ausente en ese (reconozcamos) imposible intento de intentar contar 60 años de rock de medio continente en apenas seis horas. A Os Mutantes llegué hace muchos años a este debut en algunas de esas listas de la revista Rolling Stone o de La Luna de El Mundo o Tentaciones de El País. Reescuchado esta semana, sigue ofreciendo sensaciones más que gratas.
Lee el resto de esta entradaUna máquina del tiempo, unas botas de piel de serpiente y una Gibson Les Paul – Alfredo García
Con este kilométrico título llega el tercer libro de Alfredo García, nombre en el que encontramos a uno de esos personajes no tan mediáticos ni deslumbrantes de la escena rockera de nuestro país pero que, sin embargo, son de los que generan la sólida base sobre la que otros posan para los fotógrafos. Alfredo García es la nueva y transparente denominación, sin motes ni cabeceras de banda, con el que encontramos a ese músico que ha sido pilar de grupos como los siempre venerados Buenas Noches Rose, el rock bastardo y canalla de Le Punk (entre ellos estuvo Perros de Paja, aunque no pasaron de unas maquetas stonianas) y finalmente como Alfa, seudónimo que también abandonó para quedarse con su nombre mondo y lirondo. Como ven, no estamos ante un neófito iluminado en esto de los rocanroles (que de eso va esta novela) ni tampoco en la escritura, puesto que ya dio que hablar con La Cumbia Cimarrona en 2013 y con su recopilación de relatos Los Hijos de Euterpe en 2015. Como los anteriores, este volumen viene de la mano de Desacorde Ediciones, donde firman otros ilustres como El Drogas, Kutxi Romero, Óscar Sancho, Evaristo Páramos, Rafa J. Vegas, Albert Pla, Fortu Sánchez, Juan Luis Serrano ‘El Tío Luis’, Juan Abarca de Mamá Ladilla (del que daremos cuenta también más pronto que tarde) y un largo etcétera. ¿Y de qué va esta movida? Pues con mucha guasa Alfredo planta la historia de un rockero que siente haber perdido su autenticidad y en un retiro ‘espiritual’ se topa con una máquina del tiempo que le permite poder viajar a momentos singulares de la historia de rock, donde dialoga con grandes mitos ya fallecidos. Pero hay más cositas.
Lee el resto de esta entradaGuadalupe Plata – Guadalupe Plata 2023
Consolidados en su vuelta al formato dúo, Guadalupe Plata (esto es: Pedro De Dios Barceló a la guitarra y voz y Carlos Jimena a la batería y percusiones varias) regresa con nuevo álbum, siempre titulados de manera homónima, el séptimo de su carrera, cuatro años y medio después de su anterior lanzamiento. Desde que nos volaran la cabeza a todos con su rockabilly de blues, grasiento, castizo y de toques surf cruentos en 2008, el grupo se ha ganado una fama más que merecida en sus espectaculares directos. Una puesta en escena que alimentan de vez en cuando con nuevo material que les sirva de excusa para volver a quemar rueda en la carretera. Dicen en las entrevistas que ellos se suben igual a un escenario grande de cualquier festival o en cualquier ciudad extranjera, como en un pequeño bar de cualquier localidad del país para veinte personas. Puedo dar fe de ello. Estos artesanos del rock, porque es lo que transmiten con su entrega, parecen haber sentado un tanto la cabeza porque sorprenden con lo que quizá pase por ser el álbum más tranquilo o menos alocado de su trepidante carrera. Algo que ya se apuntaba en su disco de 2018, pero que se aleja todavía más de esa actitud punk y desbarrada de los álbumes de 2015 o 2017, donde la distorsión era generosa y no hacía prisioneros.
Lee el resto de esta entradaSurfin’ Bichos – Más Allá
Llegué tarde al momento de Surfin’ Bichos, la banda manchega a la que muchos sitúan como germen del indie en España (con ese afán que tiene el indie menos cabal en buscar un pasado lustroso), como pieza bisagra entre el pop de los ochenta y el grunge de los noventa y no sé cuántas cosas más. Llegué a ellos cuando ya conocía a sus dos escisiones, Chucho y a Mercromina, que me interesaban bastante más que los primeros. O quizá fuera por comodidad. Y lo hice porque vine rebotado y cuasi moribundo, después de que la discografía de Javier Corcobado y sus Chatarreros se me clavara en cada una de las vísceras, al que a su vez llegué después de sumergirme en el cancionero de Nacho Vegas. En resumen, un momento de búsqueda de sonidos desgarradores (también Diamanda Galás es de esa época). Claro, con el recorrido relatado Surfin Bichos entró fácil, especialmente el disco Hermanos Carnales (1992), que me pareció extremadamente melodioso para lo truculento de sus historias, donde el incesto, la tergiversación bíblica o el derrotismo campaban a sus anchas en el universo conceptual despachado por Fernando Alfaro. La banda, con motivo del 25 aniversario de aquel álbum, se reunió de nuevo, además de reeditar su discografía con extras y ese tipo de cosas que se suelen hacer cuando alguien le echa ganas y alguien aporta el dinero. Y como ocurriera en su día con la Maniobra de Resurrección de 091, la cosa ha fluido hasta el punto de lanzarse a grabar nuevas canciones. Si de Lapido y cía separaron 24 años Todo Lo Que Vendrá Después de La Otra Vida, 30 años separan a El Amigo De La Tormenta de este Más Allá en el caso de los manchegos. Todo un acontecimiento celebrable.
Lee el resto de esta entradaCala Vento – Casa Linda
Quizá no tan punkis como Biznaga, ni tan rockeros como Sexy Zebras, ni tan psicodélicos como Rufus T. Firefly, pero tiene Cala Vento madera de sobra para estar por derecho propio entre lo mejor del post-indie que no deja de ser el rock alternativo de toda la vida pero sin zarandajas de colores. Cala Vento es el nombre de la banda (más bien dúo) al que dan vida Aleix Turón en la voz y guitarras y Joan Delgado a la voz y batería que cuatro años después de su anterior largo, Balanceo, vienen con las cosas equilibradas en su cuarto elepé, este Casa Linda que reúne la furia guitarrera del debut con las virtudes pop de las entregas siguientes. Un disco profundamente melódico pero regado de descomunales riffs de guitarras, percusiones afiladas y enriquecidas con profusión y unos textos que no juegan de manera tan descarada en el nihilismo los primeros, ni el desborde de los segundos, ni el lirismo de los terceros, pero sí que con planteamientos que recogen a su manera desencanto, exceso y algo de reflexión generacional. Lo hacen con la sabiduría que da la experiencia de haber cocinado a fuego lento (aunque mucho material se ha adelanto en epé o single) y en casa, en su propio estudio, con técnicos y productores de confianza y habiendo dado el paso de centrar sus objetivos profesionales en el mundo de la música (Martin Glover “Youth”, Emili Bosch y Santi García, con Jordi Mora a las mezclas). A la fiesta, además, se suman nombres tan reputados como Amaral, Gorka Urbizu de los añorados Berri Txarrak o Gospelians de Girona.
Lee el resto de esta entradaCaskärrabias – ¡Vamos A Liarla! (1996)
Es jodido llevar casi treinta años dejándote la piel en cada canción, en cada nota y en cada noche que te subes al escenario y que todavía haya gente del mundillo (no hablo más allá de los aficionados a nuestro rock, porque entonces ya sería más dramático) que se encoja de hombros al escuchar tu nombre. Y me pego un tiro en el pie, incluso yo mismo, porque Caskärrabias siempre ha sido para mí una banda a quien tener mucho respeto, pero en la que nunca llegue a profundizar demasiado con el paso de los años, de los discos, de los compromisos y la premura de atender a las novedades. Tiene mucho que ver con la limitación geográfica que parece ser una losa para tantos grupos. Y si eso pasa con la escena madrileña, véase estos Caskärrabias liderados por Kake Lago (guitarrista fugaz de Boikot, de hecho este debut nace con el subsello creado por ellos), o con Stafas de Michel Molinera, imaginad lo que puede ser para otras bandas con menos empaque o de otros territorios geográficos donde las posibilidades, recursos y público potencial es todavía menor. Aunque todos sus discos de estudio están regados de buenas canciones (¡Vamos A Liarla! (1996), Una Noche Cualquiera (1998), Psicotropía (2002), Bastante (2005) y Aldente (2012)), cogemos de base su debut para reparar y repasar un poco en las emociones de su rock and roll artesano.
Lee el resto de esta entradaMolotov – Sólo D’Lira
Nueve años. Ese el tiempo que han tardado los mexicanos Molotov en registrar nuevo disco de estudio desde aquel lejano e irregular Agua Bendita, que ya de por sí generó otros siete con su antecesor, Eternamiente. Resumiendo, que desde que el cuarteto pulverizara registros con su debut y mantuviera un ritmo compositivo aceptable en la década siguiente, se lo han venido tomando con calma en esto de ofrecer material nuevo. El nuevo álbum viene con los denominadores comunes habituales del combo: desde los matices de rap pasando por la factura cómica, la combinación idiomática, fuerte esencia de raíz y también el reparto de temas que esta vez no viene de forma alícuota como sí ocurría en Eternamiente pero sí que lo bastante variada como para que la heterogeneidad vuelva a ser una premisa en la que se sustenta el conjunto. También ayuda a ello otros factores. Por ejemplo, el disco se ha grabado en dos localizaciones distintas, en Colorado y Vancouver, con Mike Fraser y Ross Robinson como ingenieros más el añadido de una producción extra a cargo de Emmanuel “Meme” del Real. Por último, muchas de estas canciones han venido rodándose en los directos de Molotov (de hecho, uno de ellos tiene más de ocho años y hay una playlist de vídeos donde están hasta diez de los doce temas del disco en su versión en directo). Así que vuelven a mezclarse en la batidora los ingredientes de siempre, pero con una visión más acorde, quizá menos loca, a los tiempos y sin perder la cabeza con aderezos de moda. Molotov, envejeciendo de manera coherente. Seguro que pocas personas se aventurarían a vaticinarlo allá por 1997 con el ¿Dónde Jugarán Las Niñas?
Lee el resto de esta entradaKatarsis – Odisea
La literatura clásica sigue siendo fuente de inspiración como ocurre desde tiempos casi inmemoriales. Claro que no estamos hablando de música pop o electrolatino, sino siempre desde una perspectiva más narrativa en términos de cantautor o de una más intensa y ‘teatralizada’ o conceptual como permiten las atmósferas del metal en sus múltiples formas. Tenemos numerosos casos con el cancionero del heavy metal, también con distintos registros con “La Divina Comedia” de Dante y, si nos vamos a terrenos helenos y / o filosóficos, con ese Filometal a cargo de Eloísa de Castro. Sea como fuere, los palentinos Katarsis (que ya de por sí en el nombre de cabecera parten de un término griego) viene a sumar a la lista una muy personal revisión de “La Odisea” de Homero. Lo hacen, y creo que es bastante meritorio, sin dejar que la idea se le vaya de las manos en su grandilocuencia, adaptando la historia de Ulises – Odiseo a una cierta contemporaneidad y sin necesidad, por ello, de ofrecer mensajes complicados ni, tampoco, grandes y extensas diatribas. De hecho, es todo lo contrario. Como si buscaran la adaptación a unos tiempos de pildorización de mensajes para ganar efectivad, las canciones, salvo una excepción se mueven entre los dos minutos escasos o tres y poco a lo sumo. Desde luego toda una rareza que, sumado a la amalgama de influencias que presenta su música, hace que sobren los motivos para que aparezcan por las críticas de RockSesión.
Lee el resto de esta entradaTuco: «Robe tenía mucha marcha y Fito fue muy amable, me llamó toda la semana antes de nuestro concierto»
Como saben ya todas las personas que se lo han leído, en uno de los capítulos del libro Poesía básica. Extrechinato y Tú ensancha el alma profundizo en cómo la relación de Extremoduro y Platero y Tú tiene trayectorias paralelas que pronto se tornarán en líneas convergentes, hasta el punto de hermanarse, emprender decenas de colaboraciones cruzadas, hacer una gira conjunta y mezclados y, finalmente, concretado en el disco para musicar los poemas de Manolo Chinato. Bien. En esa historia aparece como actor secundario (y entrañable) Tuco Redondo, líder de Tuco y Los Definitivos, la banda que compartía cartel con los de Robe y los de Fito e Iñaki en Villadiego (Burgos) el 3 de agosto de 1991. Ese fue el primer concierto en el que Extremoduro y Platero y Tú comparten velada. Un concierto al que «no fue ni dios», como me dijo Fito, que ha contado la historia en alguna ocasión. Como Iñaki y Juantxu. Así las cosas, a la hora de incluir testimonios complementarios a los 4 protagonistas de Poesía Básica (Manolillo, Robe, Fito e Iñaki), me dije, ¿y por qué no hablar con Tuco de aquella noche? Me fue fácil dar con él y creo que su reacción de alegría y satisfacción, por lo inesperado, es otro de los momentos entrañables que me deja haber escrito este libro que tanto amor, alegría, diversión y buenos momentos está ofreciendo desde hace tres meses. Por supuesto, como Chinato, Fito, Marea, Poncho K, Rulo, Estopa o Charlie Sánchez (alguna sorpresa queda), también se suma a nuestro álbum de fotos. Recordad que el libro lo tenéis en librerías (si no lo tienen lo piden y llega en pocos días) y también en la tienda de Efe Eme, en Amazon, en La Esquina del Zorro, en Fnac, El Corte Inglés, La Casa del Libro…
Lee el resto de esta entradaNo Me Pises Que Llevo Chanclas. Solazo Fest, 30 de abril
Cuando le explico a alguien ajena al mundillo que una de mis numerosas y cuantiosas obligaciones laborales es cubrir toda la programación anual del Área de Cultura y Educación del Ayuntamiento de Almería, la primera reacción más generalizada es la de decir «qué suerte». Y, todavía estando de acuerdo en ello, la cosa cambia cuando les hago ver que puede que a veces sean cuatro o cinco cosas a la semana, que eso te obliga a tener casi todos los fines de semana ocupados y, más allá de todo eso, que a la mañana siguiente hay que hacer la crónica a primera hora para el consiguiente envío de nota de prensa a los medios. Es entonces cuando, en otros muchos casos, llega lo de compadecer. Pues en todos esos quehaceres, este fin de semana me ha tocado hacer doblete con la cobertura de Solazo Fest. Un festival de primavera de naturaleza ‘descocada’, con un cartel dividido entre ‘un día urbano actual’ y otro ‘rumbero-remember’. ¿Quieren nombres propios? Van unos cuantos: Ana Mena, Justin Quiles, Saiko, Henry Méndez, Danny Romero, Keen Levy, King África, Cali & El Dandee, Kiko y Shara, Corona, KU Minerva, Paco Pil, Milk Inc, Inna… Con estos nombres (de los que evito emitir juicio de valor pero sí diré que algunos defienden mucho mejor el directo que otros), comprenderán que las inclusiones de Miguel Campello o, el caso que nos ocupa, No Me Pises Que Llevo Chanclas, suenan y los recibo como si fueran café en el campo. Tal es así que, cayendo en la cuenta de que era la primera vez que veía a Begines y a los suyos en directo, no estaba de más, independientemente de la crónica a todo el festival para la agencia, marcarse una crónica tan sólo de su concierto en RockSesión. El placer de realizar un pequeño acto de justicia. (FOTOS: José Antonio Holgado).
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