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C Tangana – El Madrileño
Sabéis que en esta casa, con frecuencia, nos tomamos licencias más allá del nombre de la cabecera, porque no entendemos la música como una guerra de clanes y terrenos vallados sino como algo de lo que disfrutar, aprender y conocer sin demasiados prejuicios. (Ya lo dijo El Drogas, “los compartimentos estancos dicen mucho de la capacidad intelectual de quien los maneja”). Nos gustan las guitarras y la distorsión, sí, pero eso no impide que la gama se reduzca a eso. Por eso me gusta traer cosas ajenas, sobre todo cuando encuentro que el objeto en cuestión lo merece y necesito compartir impresiones. Hay decenas de ejemplos y, hoy, C Tangana y su disco El Madrileño entran a formar parte de ese grupo de anotaciones aparte. También reconozco que, como el salmón, me puede el ir contracorriente o, quizá, el sacar la espada de madera ante causas imposibles. Mis muros (rockeros de pro, incorruptibles) se llenan de numerosas críticas sin sustancia, de ese golpeo tendencioso que provoca cualquier artista cuando se le atribuyen todos los méritos a la sobreexposición en los medios de comunicación, al marketing y un largo etcétera y empieza esa rueda contraria de desprecio por el simple hecho de tener éxito. Una mezcla resultante del síndrome de Solomon y de la frustración que sienten por el triunfo de los demás. ¿Pensamos en nuestro rock? Mägo de Oz, Ska-P, Extremoduro, Héroes del Silencio, Pereza-Leiva,… Cualquiera que triunfa de manera ‘masiva’ se merece aquel famoso calificativo de ‘vendido’. Porque se tolera la victoria siempre y cuando no se salga de su ‘círculo de acción’ o ‘público potencial’. Por eso, cuando C Tangana se movía, de forma cronológica, en mundos de rap, trap y reguetón, era un personaje circunscrito a un cubículo determinado que no molestaba demasiado. Los problemas llegan cuando se rompen las fronteras. Y aquí, no nos gustan.
Lee el resto de esta entradaAcid Mess – Sangre De Otros Mundos
Decía el pasado domingo que la semana venía cargada y tras Hora Zulú y su revisión de grandes éxitos de sus dos primeros discos pero con el sonido actual y la guía al complejo y sustancioso segundo álbum de Califato ¾ y tras anunciar que mañana jueves le vamos a dedicar unas cuantas líneas al último de C Tangana (no, que no es broma) la cosa no decae hoy con Acid Mess. Y, sí, es cierto que es sin duda el nombre que menos te suene de los cuatro pero, aunque lo haya descubierto ‘tarde’ (si es que poco más de tres meses después de su lanzamiento se equivale con ese calificativo en estos tiempos de consumo rápido), os aseguro que el poderío sonoro de esta banda asturiana merece la pena. Cinco años han tardado en volver con nuevo material, pero la espera ha servido para enriquecer su stoner iniciático en una suerte mucho más compleja donde se afila más el sentido progresivo que ya trabajaban, los estruendos, pero también las dinámicas hacia pasajes que (ojo a la novedad) esbozan querencia de raíz flamenca en los compases, coros y hasta palmas. En una casa donde adoramos tanto a Viaje a 800 o Atavismo, ese sonido no podría tener mejor recibimiento, completando precisamente esa gama de acercamientos representada esta semana tanto por los de Granada y Sevilla/Málaga de lunes y martes y por ‘el madrileño’ de mañana. Cada uno a su manera pero, demostrando, en suma, que no hay límites ni fronteras cuando las cosas se hacen con seso y trabajo. Sangre De Otros Mundos, allá vamos.
Lee el resto de esta entradaCalifato ¾ – La Contraçeña
Lanzaron su primer larga duración, Puerta de la Cânne, un 4 de diciembre (de 2019), el día de Andalucía no oficial. Tras una buena colección de EP’s de remixes y varios adelantos, hace apenas dos días, el 28 de febrero (el oficial) veía la luz La Contraçeña, el segundo LP de estudio de este artefacto sonoro medio sevillano, medio malagueño, que se llama Califato ¾ y que para el mundo del rock y el metal les sonará porque es donde ubicamos con mayor dedicación y empeño a Curro Morales, de Narco, aquí guitarra, además de voz. Acompañado por Manuel Chaparro (capataz y voz), Esteban Espada (bajo), Sergio Ruiz (teclados) y Lorenzo Soria (electrónica) y una grandísima cantidad de colaboradores, como Roxana Pappalardo, que casi parece una más de la banda, la bola de arte sigue creciendo y se antoja imparable, porque los medios han puesto el ojo y, claro, hay material bueno para dar y tomar. Así, lo que parecía una broma de entretenimiento se ha convertido en una apuesta tan sólida que ya ha trascendido las emisiones regionales (concierto en Al Sur Conciertos, de Canal Sur), las del ‘underground’ (Los Conciertos de Radio 3 de La 2) y ya tomaron ‘La Resistencia’ de Broncano hace una semana. Y es que ahora que muchos ‘reivindican’ eso de utilizar el folclore entre bases electrónicas y modernidad (spoiler, tengo la firme intención de escribir de C Tangana el próximo jueves. Curioso, ambos mostraron su pesar por la reciente pérdida del compositor de marchas procesionales Sergio Larrinaga, Larry), Califato ¾ lo hace sumando a la esencia rock que late, ingredientes de breatbeat y mucho de folclore, flamenco, (semana)santero e influencia árabe. Un combinado tan explosivo como adictivo que, además, nace de sesiones ‘de encierro’ de varios días entre sustancias, instrumentos y aparatos. Viejos métodos para nuevos delirios. Pero funciona de escándalo.
Lee el resto de esta entradaHora Zulu – Limpiar, Fijar y Dar Esplendor
A pocas bandas de nuestro país se le podría ocurrir o, más allá, sentar mejor el uso de la histórica leyenda de la Real Academia de la Lengua como título de un disco. Teniendo en cuenta que llevan años “manejando a su antojo el lenguaje”, que en su día su vocalista, Aitor Velázquez, intentó la machada de leerse el María Moliner al completo y que el álbum va de pulir, perfilar y sacar lustre con el sonido y sabiduría actual a una colección de canciones de sus dos primeras entregas (Me Duele La Boca De Decirlo (2002) y Crisis De Claridad (2004)), inferimos que tiene todo el sentido del mundo, con Paco Luque a la guitarra, Javi Cordovilla a la batería y Álex Bedmar al bajo. ¿Cuántas veces sea ensoñado aquello de ‘me gustaría volver a los 20 años pero sabiendo todo lo que sé ahora’? Empujados por el lado tenebroso ‘del negocio’, que les ha llevado a grabar las canciones para recuperar los derechos de autoría de las mismas, este álbum va de eso. Es un ejercicio que casi siempre es ingrato (porque siempre te dirán aquello de que ‘antes era mejor’, por ahí ya pasó Extremoduro, Soziedad Alkohólika, etcétera) pero del que Hora Zulu sale del todo victorioso, con corona láurea y vítores merecidos. Un sonido mucho más grueso (cada vez más), un tono, por lo general, más sobrio en lo vocal, unas guitarras repletas de arreglos y sonoridades que enriquecen las líneas melódicas de las originales, un bajo muchísimo mejor mezclado y una batería más afilada y contundente. Como resultado, un sonido más fiel a lo que le venimos escuchando en el escenario antes de la pandemia y la madurez de unas canciones que nos calentaron las venas con 20 años, pero sonando con el empaque y la seriedad que queremos a los 40. Si la pena es que se hayan dejado la otra mitad de cada uno de ellos.
Lee el resto de esta entradaLa Guardia – Vámonos (1988)
No salimos de Granada durante unos días. Si ayer le echamos un tiento al nuevo libro publicado desde editorial Efe Eme, Conversaciones con José Ignacio Lapido (músico granadino con cuarenta años en la escena, imprescindible tanto con 091 como con sus ocho discos en solitario), este viernes la crítica remember se queda con La Guardia, otro de los nombres propios históricos de la ciudad nazarí. El grupo de Manuel España (voz y guitarra) y Joaquín Almendros (guitarra) forma parte de una época dorada en la que, como dice el propio Lapido, tener uno o dos singles de éxito te garantizaba trascender a tu público, hincharte a vender discos (porque entonces se vendían como churros) y, por tanto, formar parte de las kilométricas giras de fiestas y festejos (muchas de ellas de caché completo cuantioso y entrada gratuita). Que grupos ‘normales’, de guitarras, bajo y batería, de canciones frescas, extendieran cientos de miles de copias de sus discos, como le pasó a La Guardia con este Vámonos y con el posterior Cuando Brille El Sol (1990) suena en nuestros días casi irreal. Como que La Frontera llenase pabellones con miles de personas, por ejemplo, que ‘la moda’ fuera precisamente esto. Ay, el buen gusto, dónde iría a parar. Entre todos lo mataron y él solo se murió. El caso que es que las menciones que se hace de la banda en dicho libro me encendieron la llama para traerlos (al fin) por aquí. Y si digo que no salimos de Granada en unos cuantos días es porque el lunes tenemos cita con los amigos de Hora Zulu y su álbum publicado hoy (Limpiar, Fijar y Dar Esplendor). No parece mal plan cuando hay tantas cartas el cajón y ninguna es de amor, cuando el camión nos atrapa entre la espada y la pared como si fuésemos un fantasma. Cuando no hay más tardes en las que esconderse, porque en la búsqueda de un corazón todas las calles llevan hacia ti. Vámonos, chica hacia el mar.
Lee el resto de esta entradaConversaciones con José Ignacio Lapido (Arancha Moreno)
Sea por la sequía derivada de las medidas que tienen que ver con la pandemia, que ha reducido el volumen de lanzamiento de disco antes la imposibilidad de ser presentado después en directo o sea por mera coincidencia, llevamos varios meses en esta casa hablando y escribiendo casi más de documentales (El Drogas, Pau Donés, Los Glosters, Ramoncín, Rompan Todo…) y de libros (a saber: Rulo y Tres Acordes y La Verdad, el de Óscar Sancho de Lujuria, sobre el Balmoral de Loquillo, el del baterista de Héroes del Silencio, Pedro Andreu, la novela de Albert Pla, ‘España En Guerra’, el autobiográfico de Antonio Arco, el epistolar de Kutxi Romero y Kike Babas, el de poesía de Manolo García o el tabernario El Mentidero del Rock Español) que de novedades discográficas. Porque si a esa recopilación le añadimos las críticas remember de los viernes ya nos quedan muy pocos días. Lo de Conversaciones con José Ignacio Lapido, firmado por Arancha Moreno, que es quien ejerce de vehículo transmisor para que conozcamos más sobre la figura del músico, compositor, letrista, vocalista y (esto lo añado yo) emblema del rock español, ha sido como un fogonazo veloz que he tenido que ir dosificando para que el placer de la lectura sea mayor. La obra caía en mis manos la pasada semana, antes de que llegara a las librerías, y si no lo terminé en dos sentadas fue por premeditación y alevosía. No quería que acabara. ¿Puede haber mayor halago para un libro? Con 091 y con su carrera en solitario (aunque la historia se remonta más atrás) la editorial Efe Eme acierta en dar voz a un creador alejado de los grandes focos y atención mediática, pero que resulta fundamental para entender la sobriedad cabal de quien lleva 40 años aportando su trabajo para dignificar el rock en castellano.
Lee el resto de esta entradaOpium Tea – Mundo Muerto
Siete años después de su debut epónimo, Opium Tea (que toma su nombre de una de las canciones de Nick Cave & The Bad Seeds, por lo que nos situamos ya de inicio en un espectro sonoro determinado) vuelve a la carga con Mundo Muerto. Sí, todo con el mismo halo de oscuridad que posee su música, una suerte de dark electrónico donde los matices punk y post punk son muy acusados, nada de extraño si tenemos en cuenta, como decía, el origen de su nombre. Pero si tenemos en cuenta que este dúo está formado por Txarly Cuevas ‘Usher’ y Pablo Lázaro ‘Peibol’, la cosa adquiere otra dimensión. Al bueno e hiperactivo de Usher lo tenemos con una personal trayectoria en solitario, también con Los Ejemplares (uno de nuestros discos del año del pasado 2020), con Radiocrimen, Radio X (con Placi de los Segis), Los Carniceros del Norte… y mucho más. Un alma inquieta que se mueve siempre entre las sombras con una elegancia e interpretación vocal siempre certera y magistral. En esta aventura se acompaña de Peibol, otro viejo conocido de la escena bilbaína, entre el rock, la electrónica y la producción y que se ha cruzado, además de en Opium Tea, con Txarly en multitud de ocasiones a lo largo de los años, como en homenajes a Parálisis Permanente, por ejemplo. El año pandémico ha servido para que uno compusiera la música y el otro las letras y regalar (está en descarga gratuita en su bandcamp, aunque también se ha editado en formato físico) un segundo disco al Mundo Muerto, que así se llama, bañado en lo conceptual de varias ciudades.
Lee el resto de esta entradaLos Glosters – 30 Anys A La Carretera
En un día en el que cumplen años (intento de golpe de Estado aparte) don Rosendo Mercado (67) y el legendario Agila de Extremoduro (25) tiene algo de romanticismo y de justicia y honor el hecho de querer hablaros hoy de Los Glosters y su película documental 30 Anys A La Carretera. Porque, como en las guerras, parece que siempre la historia la escriben los vencedores y que en la música lo que no está ‘en el foco’ no merece que nos detengamos en este marasmo actual de estímulos audiovisuales y sonoros. Como imaginaréis y os he contado alguna vez, son muchas las propuestas que me llegan cada semana para que escriba aquí de sus trabajos. Todo aquel que lo haya creado con ilusión y esfuerzo lo merece. Ojalá pudiera dar cabida a todos pero las obligaciones laborales y personales son las que son y el tiempo es como es, limitado. Esta banda tarraconense se puso en contacto conmigo para darme el aviso (y la contraseña) para poder ver su documental, filmado durante el concierto con el que celebraban tres décadas de carrera allá por junio de 2019, primero como Pirats (cantando en catalán) y ocho años después como Los Glosters (nombre que he escuchado y leído en más de una ocasión de mano de Clifford Records, pero en el que nunca me detuve demasiado). Me pareció tan honesto su mensaje que en cuanto pude decidí verlo, libreta y bolígrafo en mano, para conocer su historia. Esas que, como dicen ellos, “no va de ninguna banda mega famosa (que sus principios fueron duros, pero que luego la petaron y tal y tal…). Esas mierdas solo pasan en América. Este docu es una historia real de unos tipos que se conocen desde pequeños y montan un grupo de rocanrol y dura 30 años. Así de simple y así de complicado”. Sumen a la fiesta este pequeño reconocimiento.
Lee el resto de esta entradaEso Que Tú Me Das – Pau Donés
Todo aquello que se escapa de una demostración empírica y científica entra en el terreno de las creencias y, como tal, dependen de cada persona y, más allá, de cada momento dentro de su desarrollo vital individual. Este artículo, el de hoy 22 de febrero, no es ni una crítica, ni una crónica. De hecho, encaro el folio en blanco y el cursor latiendo, cual intermitente, sin saber muy bien dónde me van a llevar las líneas y renglones. Es un desahogo, seguro. Así que perdonen desde ya la imprudencia de convertirlo en algo público. Como saben los lectores más asiduos del lugar, esta web, que casi roza ya las 1.500 entradas en sus casi 9 años de vida, está regada de referencias personales. La mayoría de ellas subrepticias y que muy pocos conocen ni su ubicación ni su origen. Pero también las hay, muchísimas, explícitas. Tuve la suerte de vivir en una casa muy musical y, a la vez, muy variada en géneros y estilos. Que me convirtiera en un obseso de esto, sumado a mi pasión por la escritura, era casi inevitable. Así que después de descartar las vocaciones de colegio (profesor de matemáticas) y primer curso de instituto (abogado), el Periodismo se desveló a los 14 años como la única opción posible para vivir. Por eso, al haber escrito de tantos discos, muchos de ellos con un compuesto emocional muy acusado, las referencias a mis hermanos (uno de cada), a mi madre o a mi padre son constantes. Especialmente en remembers o #Mis10de. Creencias… destino, casualidades… Esto obedece a una necesidad. Anoche, día 21 de febrero, se emitía por primera vez en abierto ‘Eso Que Tú Me Das’, el documental – entrevista solicitada por Pau Donés (Jarabe De Palo) a Jordi Évole para dar testimonio de sus últimos alientos de vida. Algo de lo que quería escribir, claro está, al día siguiente. Lo que no imaginaba hace semanas es que coincidiera con el 22 de febrero. Justo el día en el que se cumplen dos años de la muerte de mi padre. Pero hay más.
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