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La Cabra Mecánica – Cuando Me Suenan Las Tripas (1997)
Miguel Ángel Hernando, más conocido como Lichis, es el alma y guía espiritual de La Cabra Mecánica. Un grupo ya extinto por voluntad de su propio creador. Si se hiciera una encuesta popular aleatoria casi todo el mundo citará como su canción más conocida ‘La Lista De La Compra’ (con la colaboración y resurrección de María Jiménez) perteneciente a Vestidos De Domingo. Un álbum majestuoso de poco más de media hora de duración que además contenía otros himnos como ‘Felicidad’, ‘Todo A Cien’ o ‘Fábula Del Hombre Lobo y La Mujer Pantera’. Fue su tercer álbum y el más vendido de su discografía pero, antes de eso, La Cabra (Lichis) ya se había granjeado fama y curtido en el mundillo de la fusión multicultural con Maleza y con La Cabra. Después de tocar varios años en directo aparece en el 97 su debut, Cuando Me Suenan Las Tripas, un catálogo de costumbrismo deslenguado y con multitud de ropajes sonoros. Va por él.
Hora Zulú – Me Duele La Boca De Decirlo (2002)
Nunca hubiera querido escribir estas líneas o, mejor dicho, no por el motivo que me ha obligado a ello para la crítica remember de este viernes. Anoche la formación granadina anunció a través de un comunicado que habían decidido parar la marca Hora Zulú de forma indefinida y mientras tanto dedicarse a proyectos paralelos. Antes, se despedirán de los escenarios con tres conciertos en el mes de noviembre. Dos en la Granada a la que tantas veces han cantado y otro en Madrid. Casi con toda seguridad van a ser grabados para su posterior edición en audio y vídeo. Qué menos que tener el recuerdo esplendoroso de una banda diferente a todo y ajena a cualquier cliché o limitación. Rap, metal, flamenco, esencia coplera con esa pena negra siempre aprisionando el pecho… Con letras inteligentes, con base rítmica muy marcada, con unos escarceos guitarreros más propios del flamenco, de escuela clásica, con gusto arabesco, pero llevados a la distorsión, una voz grave inconfundible no impostada y, como guinda, el corazón en la boca en cada una de ellas. Puro sentimiento. Va por ellos.
Trashtucada – Y No Es Broma (2008)
Imagino que, como lector, te preguntarás, ¿la remember de este viernes un disco con apenas cinco años? Tiene su explicación. En primer lugar, su disco debut se editó en 2008 pero muchas de las canciones que incluye el disco las llevaba escuchando desde tres años atrás. Porque Trashtucada, sin ni tan siquiera tener disco en el mercado tocaban y tocaban con una asiduidad que para sí quisieran muchos grupos consagrados. En segundo lugar porque, circunstancialmente, los de Chiclana ofrecerán este sábado en la provincia de Teruel su último concierto de la gira Tírate Del Puente (dos años de duración) y se recluirán para descansar, componer y grabar su tercer disco, aprovechando el avanzado estado de gestación de Eli, una de las voces. Quizá hay un tercer motivo… y es que me apetece y lo merecen. Bienvenidos a la distorsión party.
Bad f-Line – Verde (1999)
Es probable que muy pocos de mis lectores habituales conozcan con anterioridad a esta banda de Mondragón. De hecho, hice un sondeo en twitter y nadie sabía de qué les estaba hablando. Pues bien, Bad f-Line fue un grupo extraño, poco convencional, para minorías dentro de la minoría, ajeno a su tiempo, quizá adelantado (si bien tienen elementos que los acercan a cierto modernismo de los ochenta) y que mezcló sin miedo letras futuristas con electrónica, punk, algo de lírica, industria, mucho de ciencia ficción, textos malditos a lo Leopoldo María Panero e impregnados de literatura cyberpunk como William Gibson, Bruce Sterling o William Burroughs y sexo maquinal. Sumado a una oscuridad y provocación que no eran ninguna pose. Posiblemente, por eso así les fue. La escena del rock (como generalidad) no estaba preparada para un mensaje y formas tan poco ajustadas: demasiado bakalao para los rockeros, demasiado punk para los bakalas, de los que ellos siempre renegaron. Esto es otra cosa y es todo. Esto era Bad f-Line y este su mejor disco. Te invito a pasar.
Miguel Ríos – Rock & Ríos (1982)
Parece mentira que, después de medio centenar de críticas remember, aún no hubiera pasado por aquí ningún viernes disco alguno del artista granadino. Toda una institución para el rocanrol hecho en castellano y en el caso de este directo, todo un símbolo para nuestro rock. El que en los años posteriores fuera superado por un lado y por otro por gente que utilizaba más volumen, o decía cosas más incendiarias, o supieron recoger el latido de la calle, o vendía mejor su imagen de icono rockero, convirtieron a Miguel Ríos en una especie de ‘señor mayor’ simpático al que todo el mundo respetaba pero que nadie valoraba como se merecía. Sobre todo muchas de las bandas que hoy se suben en los escenarios de los principales festivales del país. Miguel Ríos es (aunque ya retirado) un grande y este disco es una (de tantas) evidencias. Os invito a pasar.
Dover – Devil Came To Me (1997-2013)
Dover Came To Me es el título que se le ha dado a la reedición remasterización del disco que cambió la vida a la banda madrileña y, por qué no decirlo, a miles de personas. Aprovechando el quince aniversario de su lanzamiento (aunque al final ha venido a salir a los dieciséis), aparece este lanzamiento que, más allá de cuestionable afán recaudatorio, tiene suficientes ingredientes para que valga la pena. Además del disco remasterizado y un bonus track editado, el álbum se completa con un segundo disco con un directo extraído del doble concierto que Dover ofreció en la Sala El Sol de Madrid los días 8 y 9 de marzo, con ‘sold out’, por cierto. 20 temas en hora y cuarto que duraron aquellos bolos, el setlist completo. En tercer lugar un DVD con siete temas de aquellas noches entre los que se intercalan entrevistas al grupo, entrevistas individuales, los videoclips y tres temas del directo de noviembre del 97 en el Palacio De Deportes de la Comunidad. Y ver todo eso te reconcilia con una época… y con ellos.





